Archivo Español de Arqueología

99, January-December 2026, 766

ISSN-L: 0037-0894, eISSN: 1988-320X

https://doi.org/10.3989/aespa.099.026.766

ARTÍCULO

Orzas con tituli picti en la Bética oriental para la distribución de productos:
a propósito de un urceolus de Singilia Barba

Pots with tituli picti in Eastern Baetica for the distribution of products:
the case of an urceolus from Singilia Barba

José L. Portillo-Sotelo

Universidad de Cádiz, España

Darío Bernal-Casasola

Universidad de Cádiz, España

Piero Berni Millet

Institut Català d’Arqueologia Clàssica (ICAC), España

RESUMEN

El estudio de una orza inédita con titulus pictus expuesta en el Museo de Málaga, procedente de las excavaciones del año 1989 de Singilia Barba (Antequera), supone un punto de partida ideal para reflexionar y reevaluar el papel de estas tipologías de cerámicas comunes en la Bética. A pesar de la lectura parcial del titulus, se propone una posible interpretación de su contenido en relación con la distribución de pigmentos. No obstante, la novedad radica en la constatación de este tipo de recipientes etiquetados, como las ánforas, lo que permite redimensionar el grupo funcional de los urcei/urceoli en las dinámicas comerciales a escala local/regional e interprovincial. Este fenómeno, conocido en otros puntos del Mediterráneo occidental como el litoral narbonense o las costas tirrénicas puede ahora proponerse, a raíz de este hallazgo, como una consuetudo baetica.

Palabras clave: cerámica común romana; pigmentos; alimentos en conserva; comercio; cerámica de almacenaje y transporte.

ABSTRACT

The study of an unpublished pot with titulus pictus on exhibit at the Museum of Málaga, from the 1989 excavations at Singilia Barba (Antequera), is an ideal starting point for reflecting on and re-evaluating the role of these common pottery typologies in Baetica. Despite the partial reading of the titulus, a possible interpretation of its content is proposed in relation to the distribution of pigments. However, the true novelty lies in the identification of this type of inscribed vessels like the amphorae. Their recognition enables a reassessment of the role played by the urcei/urceoli functional group in local, regional, and interprovincial exchange networks. This phenomenon, already attested in other areas of the western Mediterranean such as the Narbonne coast or the Tyrrhenian coasts, can now, in light of this find, be proposed as a consuetudo baetica.

Keywords: Roman common pottery; pigments; canned food; trade; storage and transportation pottery.

Recibido: 03-05-2025 / Aceptado: 03-11-2025 / Publicado: 16-07-2026

Cómo citar: Portillo-Sotelo, J. L., Bernal-Casasola, D. y Berni Millet, P. (2026). “Orzas con tituli picti en la Bética oriental para la distribución de productos: a propósito de un urceolus de Singilia Barba”. Archivo Español de Arqueología, 99, 766. DOI: https://doi.org/10.3989/aespa.099.026.766

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Información complementaria

Contenido

1. INTRODUCCIÓN

2. LA ORZA DE SINGILIA BARBA

3. UNA SUGERENTE HIPÓTESIS DE LECTURA: ¿INDICIOS DE COMERCIALIZACIÓN DE PIGMENTOS BÉTICOS?

4. CERÁMICAS COMUNES PARA LA CONSERVACIÓN Y DISTRIBUCIÓN DE PRODUCTOS

5. ¿ORZAS PARA EL COMERCIO DE PRODUCTOS EN LA BÉTICA?

6. CONCLUSIONES

FUENTES

BIBLIOGRAFÍA

1. INTRODUCCIÓN

El recipiente objeto de estudio es una orza biansada inédita expuesta en la colección permanente del Museo Arqueológico Provincial de Málaga. Desde la rehabilitación de la Alcazaba de Málaga en 1996, antigua sede del museo, la ciudad carecía de un espacio museográfico para la exposición de su patrimonio material, cuestión que se solventó en el año 2016 con la inauguración del nuevo museo en el Palacio de la Aduana. En este momento, de cara a la confección del nuevo discurso museográfico y a la selección de piezas, se recuperó este recipiente que aún permanecía en depósito temporal en los fondos de la Universidad de Málaga, donde los arqueólogos responsables de las excavaciones de Singilia Barba custodiaban el material arqueológico recuperado.

2. LA ORZA DE SINGILIA BARBA

Procede de las excavaciones del año 1989 promovidas por la Universidad de Málaga en el llamado Cortijo del Castillón (Antequera), identificado con la antigua ciudad de Singilia Barba. Hasta el momento, la información disponible de la pieza procedía del Anuario Arqueológico de Andalucía de dicha anualidad, donde se indicaba el hallazgo de “un recipiente con dos asas y con un titulus pictus en una de sus caras” (Serrano et al., 1989Serrano, E., Atencia, R., de Luque, A. y Rodríguez-Oliva, P. (1989). “Informe de las excavaciones arqueológicas realizadas en la ciudad romana de ‘Singilia Barba’ (Antequera) en la campaña de 1989”. Anuario Arqueológico de Andalucía 1989, pp. 269-279., pp. 275-276). Gracias a las gentiles indicaciones de los arqueólogos responsables de las excavaciones sabemos que procede de los contextos de amortización de la llamada “Domus 2”, situada al norte del espacio monumental de la ciudad. La interpretación de la secuencia reveló dos fases de ocupación, una de época altoimperial de los ss. I-II d. C. identificada con la construcción y uso de la domus; así como una transformación del inmueble en época tardía quizás para actividades artesanales relacionadas con la obtención de aceite, datada en momentos avanzados del s. VI y primera mitad del s. VII d. C. por algunas ánforas orientales y un cuenco de sigilata africana de la forma Hayes 107. En este caso, el hallazgo del urceolus junto a sigilatas itálicas y sudgálicas, cerámicas africanas (formas H. 181, 196 y 197) y algún fragmento puntual de engobe rojo pompeyano permite relacionar el recipiente con la primera fase de ocupación del espacio.

Se trata de una orza biansada de formato ovoide con el cuello marcado, pero no desarrollado, de boca abocinada, borde exvasado y labio simple redondeado, ideal para el encaje de una tapa (Fig. 1). La base presenta el pie indicado, mientras que las asas son mínimas, posiblemente destinadas a favorecer la atadura de una tapadera y/o a la suspensión del recipiente, más que a la prensión. Cuenta con una altura de 24 cm y una anchura máxima de 20 cm −incluidas las asas−, mientras que su capacidad es de 3,5 litros hasta el borde y 3,4 litros a la altura del cuello. La manufactura resulta algo tosca, visible en la asimetría y desviación de las asas o en el profundo acanalado exterior. También se observan restos de tonalidad ocre en la mitad inferior del recipiente (Fig. 2.A), así como adherencias negruzcas tanto al interior como al exterior del borde, quizás goterones de algún tipo de resina impermeabilizante ya perdida (Fig. 2.B). Presenta una pasta bicolor de tono amarillento-anaranjado con abundantes inclusiones medianas-gruesas arenosas, destacando las de tonalidades oscuras (entre rojizas y grises-oscuras), de esféricas a elongadas, posiblemente metamórficas, así como inclusiones carbonáticas y quizás cuarzosas, complejas de detectar en la observación macroscópica. También cuenta con escasa biotita dorada en superficie, así como nódulos calcáreos que favorecen el escamado puntual del recipiente al exterior (Fig. 2.D-E). En definitiva, la pasta resulta emparentable con las producciones regionales (malacitanas), pese a que ese tipo de inclusiones metamórficas gruesas podría casar con otros focos de la Bética oriental e incluso con las producciones comunes de otras regiones como Carthago Nova (Corrales y Compaña, 2014Corrales Aguilar, P. y Compaña Prieto, J. M. (2014). “Continente y contenido de las ánforas salarias malacitanas en época romana. Avances de los resultados ictiológicos y arqueométricos”. En: Álvarez Martínez, J. M., Nogales, T. y Rodà, I. (Eds.). Centro y periferia en el mundo clásico. Mérida: CIAC, vol. I, pp. 139-142.; Quevedo, 2015Quevedo, A. (2015). Contextos cerámicos y transformaciones urbanas en Carthago Nova (s. II-III d.C.). Oxford: Archaeopress., p. 81, fig. 44b; Fantuzzi y Cau, 2017Fantuzzi, L. y Cau, M.A. (2017). “Investigating the provenance of the Baetican amphorae Dressel 23: new archaeometric evidence from Late Roman consumption centres”. Mediterranean Archaeology and Archaeometry, 17 (1), pp. 47-68.), cuestión que no puede verificarse arqueométricamente debido a la excepcional conservación de la pieza.

Figura 1. Orza biansada de Singilia Barba.

Figura 2. Restos ocres sobre la panza (A), ennegrecimiento en el borde (B) y detalles morfológicos (C) y de la pasta (D-E) de la orza de Singilia Barba.

El elemento más interesante, además de su excelente conservación, es la presencia de un titulus pictus que conserva al menos tres líneas (Fig. 3)1. Pese a la compleja legibilidad del mismo, puede apreciarse una inscripción realizada en tinta negra (atramentum) en escritura capital cuadrada realizada con pincel fino, con un texto de buena caligrafía, alta calidad y bien dispuesta en los tres renglones2. El detalle de la técnica de escritura hace pensar en la titulatura oficial realizada al momento de trasvasarse el producto en el recipiente con indicaciones para su venta.

Figura 3. Titulus pictus de la orza de Singilia Barba (A), procesada con el software DStretch (B-C)
y con la inscripción repintada (D).

La fórmula epigráfica resta ignota a primera vista por la mala conservación del texto en los tres renglones, cuya lectura parcial que proponemos es la siguiente:

AẸ+++ COṆ /

P̣ X+--- ---IIIS=- /

Q̣ · ++---++--

Una primera lectura parece indicar dos palabras abreviadas en la primera línea: AẸ[---] junto a dos o tres letras casi inapreciables, la segunda letra Ẹ probable; y CO[-], con la tercera letra dudosa, quizá una Ṇ. En la segunda línea se intuyen dos anotaciones ponderales, dañadas en la parte central. La primera letra de la primera palabra parece corresponderse con una P̣ seguida de una X. Por su parte, la segunda palabra conserva la cifra final del segundo ponderal: [---]IIIS=-. Sobre el signo fraccionario S=-, sugerimos el equivalente al dodrans. Esta fracción, que corresponde a 245,59 gramos, representa las tres cuartas partes de la libra romana (9 unciae) según el sistema ponderal duodecimal. La tercera y última línea solamente conserva la primera letra del texto. A primera vista parece una Ọ, pero en la base se percibe un engrosamiento del trazo con una ligera salida hacia la derecha, lo que podría ser indicativo de una Q̣. Es importante notar que tras esta primera letra se distingue un pequeño signo de interpunción redondeado, cuestión que permite pensar en un elemento nominal, para un personaje registrado con los tria nomina, del que solamente podemos leer Q ·[--- ---].

En el estado actual del texto no es posible ofrecer una lectura segura de esta inscripción para entender su significado. A modo de hipótesis, se intuye una fórmula epigráfica compuesta por tres elementos: en primera línea el nombre de un producto con calificativo; en segunda línea dos cifras ponderales; en tercera línea un personaje libre. Cabe suponer que la pareja de ponderales guarde relación con la tara y el peso neto del producto envasado. Etiquetas con similares características están bien documentadas en los citados urcei pompeyanos. El CIL IV 10779, in urceo: PLIII PXVIS / P·P·XIII / Iunio Phileto, supone un ejemplo con valores metrológicos en v1 y v2. En v3 el personaje se expresa en ablativo y se puede completar en “ab Iunio Phileto”, por Iunio Phileto. El CIL IV 5685, in urceo: G(---) F(---) Scombr(---) / ab A. Umbricio Abascanto, indica en v1 el producto y en v2 el productor. Mientras que el CIL IV 5689, in duobus urceis: G(---) F(---) Scombr(--) / Optimum / Ex officina / A Umbrici Abascanti, presenta en v3 y v4 otra forma alternativa de expresar el origen del producto elaborado con ex officina.

En este sentido, para la primera línea resulta sugerente hipotetizar, como posibilidad remota no verificada, con algún producto alimenticio con calificativo, quizás cordulae o atunes jóvenes/pequeños envejecidos o una producción de corte del tipo (H)ae(dina) co(hortalis) o carne de cabrito, e incluso con “olivas colombares” (CIL XV, 4803a-b) en el caso de la lectura COḶ. Sin embargo, también podría hacer referencia al lugar de origen, para lo cual resulta sugerente pensar en la antigua Corduba teniendo en cuenta la ubicación de Singilia Barba a medio camino entre Malaca y la capital del conventus Cordubensis. Pese a que lo habitual es que el calificativo fuese tras el sustantivo, este podría referenciarse en la primera palabra, quizás algún producto “de estuario” (aestuarium) o en relación a alimentos de la temporada estival (aestivae). Por su parte, en la tercera línea quizás podría indicar un elemento nominal para un personaje libre de praenomen Quintus, relacionable con el personaje encargado de la actividad comercial (mercator, negotians salsarius…).

En lo que respecta al signo fraccionario S=- del dodrans, no conocemos esta clase de signo u otros alternativos en los urcei de Pompeya, aunque están presentes con alta frecuencia en el control cursivo fiscal de las Dressel 20 béticas de aceite (Chic, 1981Chic García, G. (1981). “Observaciones sobre las cifras pintadas en las ánforas olearias hispanas”. Habis, 12, pp. 251-260.). H. Dressel (1899)Dressel, H. (1899). Corpus Inscriptionum Latinarum XV: Inscriptiones urbis Romae Latinae. Instrumentum domesticum. pars II, fasc. 1. Berlin: G. Reimerum, Berolini. no fue capaz de dar una interpretación precisa sobre el significado de estas fracciones en el contexto de la inscripción fiscal, aunque hace notar que estos signos de números fraccionarios suelen aparecer con mayor frecuencia tras A, AA o AAA de Arca (se entiende la caja del disco), por lo que cabría preguntarse si tendría un significado monetal, y aunque algunas de estas fracciones tienen equivalencia con el sistema monetal romano, todas ellas formaban parte del sistema ponderal. Por ejemplo: AAS, AAIS, AAAIS, AAI=, AAAI=-, aunque también los hay sin la nota fraccionaria: AAXX, AAXXV, AAAXXX. Como ejemplos en una Dressel 3 de Castro Pretorio (Dressel, 1899Dressel, H. (1899). Corpus Inscriptionum Latinarum XV: Inscriptiones urbis Romae Latinae. Instrumentum domesticum. pars II, fasc. 1. Berlin: G. Reimerum, Berolini., pp. 107, n.º 89) en tinta roja: XIIXS=- / Secundi, donde indica que 18 ¾ puede ser una indicación de medida, de peso o de valor; en una Dressel 20 de Castro Pretorio (Dressel, 1899Dressel, H. (1899). Corpus Inscriptionum Latinarum XV: Inscriptiones urbis Romae Latinae. Instrumentum domesticum. pars II, fasc. 1. Berlin: G. Reimerum, Berolini., pp. 161, n.º 110): Egnatiae =-, para indicar el quadrans; en una Dressel 6A de Castro Pretorio: M Utan(i) Hyme(naei) Tal(---) S=-, leído por Dressel como dodrantis o dodrans (9/12) de una unidad, es decir, ¾.

Bajo este estado de conservación, a falta de conocer el nombre del producto, resulta difícil descifrar el significado de la inscripción, incluso sabiendo la fórmula epigráfica “producto + pesos + nombre”, para dar a conocer con garantías el producto transportado en el recipiente y, por ende, determinar la función y uso específico de esta clase de orza. No obstante, si por el tipo de fórmula sumamos la existencia de una inscripción oficial en tinta negra, ejecutada con esmero y elegancia, podemos inferir que este tipo de recipiente estuvo destinado a un uso comercial regulado.

3. UNA SUGERENTE HIPÓTESIS DE LECTURA: ¿INDICIOS DE COMERCIALIZACIÓN DE PIGMENTOS BÉTICOS?

Pese a la compleja lectura preliminar ofrecida, dos sugerentes orzas procedentes de Germania, y llegados a Claudia Ara Agrippinensium como importaciones mediterráneas, permiten reflexionar sobre la posible asociación de la inscripción con la distribución de pigmentos (Ehmig, 2007Ehmig, U. (2007). “Tituli picti auf Amphoren in Köln”. Kölner Jahrbuch für Vor- und Frühgeschichte 40, pp. 215-322., pp. 240-241; 2017Ehmig, U. (2017). “Noch mehr Grünspan. Eine neue Pinselaufschrift aus Köln”. Kölner Jahrbuch für Vor- und Frühgeschichte, 50, pp. 547-551.).

En la inscripción del primer ejemplar de Colonia, la línea superior consta de dos términos, AERVG(O) COṆ(---), que encajan en sus formas y desarrollos con las dos palabras del recipiente malacitano y, lejos de referirse a alimentos, aluden a un pigmento (Fig. 4.1). En las dos líneas siguientes solo se aprecian trazos sueltos y letras aisladas: en la segunda cierra el texto la cifra VỊỊ precedida, según la publicación, de una letra Ṭ dudosa; en la tercera apenas se distinguen algunos trazos de letras del supuesto registro nominal (Ehmig, 2017Ehmig, U. (2017). “Noch mehr Grünspan. Eine neue Pinselaufschrift aus Köln”. Kölner Jahrbuch für Vor- und Frühgeschichte, 50, pp. 547-551., p. 547).

AERVG(O) COṆ(---) /

+++ Ṭ VỊỊ /

Ạ+ḄẠ+++

El segundo ejemplar de Colonia añade una nueva palabra al nombre del producto, CEL[---] o CEL(---), mientras que en la segunda línea se confirma la autenticidad del primer peso mediante la cifra T^P XXI[---] precedida por dos letras LO de significado desconocido (Ehmig, 2007,Ehmig, U. (2007). “Tituli picti auf Amphoren in Köln”. Kölner Jahrbuch für Vor- und Frühgeschichte 40, pp. 215-322. pp. 240-241, n. 169 y 188, Abb. 1-3). Por último, la línea inferior conserva suficientes letras en su recorrido inicial para confirmar que, efectivamente, este tercer registro estaba destinado a un nombre de persona (Fig. 4.2).

AERVG(O) · CEL[---] aut CEL(---) /

– LO(---) T^P XXI[--- ------] /

C SẠT[---]

La fórmula registrada en los dos paralelos alemanes encaja con la sugerida para la orza malagueña. También parece coincidir el texto AERVG(O) COṆ(---) en primera línea del primer ejemplar aludido. Proponemos restituir nuestra inscripción, de manera hipotética, como:

AẸṚṾG̣(O) COṆ(---) /

P̣ X+--- ---IIIS=- /

Q · ++---++--

Sobre su significado, la palabra para designar el producto es aerug(o), un pigmento conocido como “cardenillo”, “verdín” y “verdigrís”3. El verdigrís, cuya tonalidad varía entre el verde, verde-azulado y azul, fue uno de los pigmentos favoritos en la Antigüedad, empleado profusamente en manifestaciones pictóricas romanas (Augusti, 1967Augusti, S. (1967). I colori pompeiani. Studi e documentazioni. Roma: Ed. De Luca., pp. 100-107). Las fuentes clásicas aportan información sobre este pigmento en tratados de historia natural, obras de materia médica, lapidarios y textos de alquimia, utilizándose los términos latinos eruca, aerugo, aeruginis y el griego Χαλκός έрuθρós para referirse a este compuesto (véase Sancho, 2016Sancho Cubino, N. (2016). Verdigrís, pigmento histórico de cobre: estudio de su composición y color a partir de reproducciones de antiguas recetas. Tesis doctoral. Universidad Complutense de Madrid., pp. 77-84).

Figura 4. Orzas de importación mediterránea para la distribución de pigmentos halladas en Germania
(editado a partir de Ehmig, 2007Ehmig, U. (2007). “Tituli picti auf Amphoren in Köln”. Kölner Jahrbuch für Vor- und Frühgeschichte 40, pp. 215-322., n. 169; 2017, Abb. 1-3).

Al comercio de pigmentos como el cardenillo en esta clase de recipientes cerámicos minuciosamente etiquetados, podemos añadir otro producto no alimenticio de alto valor simbólico y económico, el purpurissum, sustancia sólida hecha a partir del tinte púrpura del murex, especialmente como pigmento o cosmético (Fig. 4.3). Precisamente, en el mismo contexto arqueológico de Colonia, se localizó otra pared de vasija con una inscripción refiriendo este pigmento, con una fórmula análoga a la del aerugo; encabezada por el nombre del producto con calificativo, seguido de los dos pesos (neto y tara), y finalizando con la identidad de un personaje libre (Ehmig, 2007,Ehmig, U. (2007). “Tituli picti auf Amphoren in Köln”. Kölner Jahrbuch für Vor- und Frühgeschichte 40, pp. 215-322. pp. 239-241, n. 169):

Ṅ I /

purpuris · can(---) /

+ XXXVII T^P X̣ỊỊII /

Cn · C̣ DI+[------]

Considerando el análisis filológico y epigráfico de la inscripción, resulta razonable formular la hipótesis de que la palabra latina que acompaña a aerug(o) ejercería una función calificativa. Un adjetivo que aluda, más que a una denominación de origen, a la tonalidad del pigmento o al estado final en que fue depositada la sustancia elaborada, quizás “aerug(o) cel(ebris)”, donde celebris significa “famoso” o “notable” en sentido figurado, empleada aquí para designar un tono de verdín conocido o destacado por sus propiedades, no por su valor, prestigio o calidad (nobilis), o por su alto valor económico (pretiosus), o por pureza, durabilidad o rareza (praestantissimus). Conviene precisar que esta es una hipótesis, ya que en latín no se emplea ningún adjetivo que comience por “cel-” para describir específicamente un color o una tonalidad en el contexto de pigmentos.

En lo que respecta a la denominación “aervg(o) con(---)”, que comparten nuestra orza y el ejemplar de Colonia, cabe considerar que el adjetivo latino “concretus, -a, -um” puede ser especialmente adecuado para expresar la idea de “cardenillo endurecido” o “verdín compacto”. En latín clásico, concretus procede del verbo concrescere, que significa “crecer conjuntamente”, “solidificarse” o “volverse compacto por acumulación”. Por extensión, concretus se emplea para describir aquello que se ha agrupado o endurecido, pasando de un estado fluido o disperso a otro más firme, sólido y cohesivo.

En cuanto al registro ponderal, tomando como referencia los ejemplos de Colonia, así como la longitud que podría llegar a ocupar el texto, cabría esperar la anotación de dos pesos en libras romanas. Los pesos en recipientes de transporte de alimentos, generalmente, se indican con las siglas T^P de T(esta) P(ondo) para referirse a la tara del recipiente, P o PP de P(lena) P(ondo) para el peso neto del producto envasado, y T(oto) P(ondo) el peso total, cuyas siglas también podrían llegar a coincidir en una ligadura T^P. En este caso, el verdigrís4 tiene una densidad de 1,88 g/cm³, mientras que la orza malagueña cuenta con una capacidad de entre 3,4 y 3,5 L, es decir, 6,58 kg que podría equipararse a 20,12 libras (= 20 librae et 1 uncia; considerando una equivalencia de 1 libra romana = 0,327 kg, según Hultsch 1882Hultsch, F. (1882). Griechische und Römische metrologie. Berlin: Weidmann.). En cuanto a la tara de la orza, estimamos entre 2,26 kg y 3,02 kg (6,91 y 9,24 libras romanas) por su tamaño y estudio comparativo con otros ejemplares similares. Todo ello permite realizar un análisis ponderal que permitiría restituir la inscripción fragmentaria como “[T^P V]IIIS=-”, interpretando así una tara de ocho libras romanas más una fracción S=- equivalente al dodrans ‒245,59 gramos o las tres cuartas partes de la libra romana (9 unciae) según el sistema ponderal duodecimal‒.

Cabe preguntarse por la necesidad de alcanzar tal precisión en el etiquetado ponderal en esta clase de recipientes. Una primera explicación residiría en el control comercial, ya que mediante la suma del peso total el comprador podía verificar que el producto adquirido se correspondía exactamente con el peso indicado, restando a la masa total el peso del recipiente vacío. Este procedimiento debió constituir una práctica habitual con esta clase de productos, donde una diferencia inferior a 0,327 kg (una libra romana) ya resultaba económicamente importante. Tal precisión también podría responder a exigencias fiscales específicas, pues las normas orientadas al cobro de impuestos y tasas aduaneras que gravaban considerablemente los artículos de lujo, tanto en su comercio como en su transporte, habrían requerido un control ponderal exacto para determinar los tributos correspondientes.

Conociendo el lugar que ocupa la tara, parece evidente que la cifra mayor indique el peso neto del producto envasado, con un valor en torno a las 20 librae, según los cálculos indicados. Por lo que el texto “P̣ X+” que abre la segunda línea podría restituirse como “[P]P̣ X[X---]” para hacerlo encajar con el neto estimado. Finalmente, en este supuesto, el personaje libre de la última línea posiblemente fuera el productor del pigmento o el comerciante que adquirió el producto.

4. CERÁMICAS COMUNES PARA LA CONSERVACIÓN Y DISTRIBUCIÓN DE PRODUCTOS

Resulta interesante ahondar en la denominación latina de estos recipientes, puesto que, si bien el término orza procede del latín urceus, optamos por usar su diminutivo urceolus. La distinción entre ambos conceptos ya es conocida por las palabras del propio Isidoro de Sevilla (Etym., XX, 6.5): “la orça es una especie de ánfora; su forma menor es el urceus (pote) y la más pequeña el urceolus (cantarillo)”. En estas palabras, Isidoro habla de una familia de recipientes que tendrían una forma y funcionalidad relativamente parecida, siendo el modelo más grande las orcas (término usado para los dolia de formato menor: Bernal-Casasola et al., 2025Bernal-Casasola, D., García Vargas, E., González, I., Bourgeon, O. y Béjar, M. L. (2025). “Dolia ex Baetica para aceite, vino y garum: síntesis y nuevas perspectivas”. En: Járrega, R., Rueda, M. y Bourgeon, O. (Eds). Dolia ex Hispania: els dolia a les províncies d’Hispania en època romana. Estat de la qüestió i perspectives. Tarragona: ICAC, pp. 259-283., pp. 260-262), y dos tipos de módulo menor: urcei y urceoli, para nosotros jarras y orzas respectivamente. Sin embargo, los testimonios más relevantes proceden de Columela (Re Rust., XII, 15-16 y 49) al mencionar el uso de orzas para la conserva de uvas secadas al sol, de higos confitados o de diversos tipos de patés como la sampsa; así como de Apicio (De re coq., I, VII, 1-2; IX, 2; XII) para la conserva de carnes, ostras, uvas, membrillos, limones, nabos, trufas y melocotones en recipientes con vinagre, sal, miel, mosto o serrín para la deshidratación. También Varrón (R.R., III, 1.58-59) menciona los urceoli para la conservación de habas, leguminosas, uvas y frutas en aceite con ceniza, pero sobre todo es Paladio quien ofrece un sinfín de preparados que hacen uso de estos urceoli (vid. versión latina de Schmitt, Paladio, 1898Paladio (1898). Palladii Rvtilii Tavri Aemiliani, viri inlvstris. Opvs Agricvltvrae. Editado por J. C. Schmitt. Lipsiae: Boston College Library.). Entre estas recetas destacan frutos como las serbas, membrillos, granadas, piñones, castañas, peras, manzanas… conservadas en vino, miel, salmuera, confitadas o deshidratadas. Una serie de usos que quedan representados, por ejemplo, en la naturaleza muerta de los Praedia de Iulia Felix (Fig. 5.A; Étienne, 1992Étienne, R. (1992). Pompeii: The Day a City Died. New York: Harry Abrams., p. 81) o en uno de los mosaicos bizantinos de la iglesia de San Esteban en Horvat Be’er-shem (Israel), que por el tipo de escena posiblemente se relacione un contenido de vino (Fig. 5.B; Mucznik, 2011Mucznik, S. (2011). “Musicians and musical instruments in Roman and Early Byzantine Mosaics of the Land of Israel. Sources, precursors and significance”. Gerión, 29(1), pp. 265- 286., p. 282, fig. 25).

Figura 5. Sistemas de hermetizado de las orzas: naturaleza muerta de los Praedia de Iulia Felix (A); mosaico de Horvat Be’er-shem (B); bodegones de Luis Meléndez (C-D); y tinajilla de hígado frito en manteca de la empresa Embutidos La Serrana de Olvera, Cádiz (E) (editado a partir de  Étienne, 1992Étienne, R. (1992). Pompeii: The Day a City Died. New York: Harry Abrams., p. 81; Mucznik, 2011Mucznik, S. (2011). “Musicians and musical instruments in Roman and Early Byzantine Mosaics of the Land of Israel. Sources, precursors and significance”. Gerión, 29(1), pp. 265- 286., fig. 25; Quevedo, 2015Quevedo, A. (2015). Contextos cerámicos y transformaciones urbanas en Carthago Nova (s. II-III d.C.). Oxford: Archaeopress., fig. 50.5).

En la literatura clásica, más que su relación con la distribución de pigmentos, estos urceoli se referencian en relación a diversos procesos de conservación. La razón de ser de estos procesos de conservación tiene varias vertientes, ya que son medidas de autoabastecimiento frente a periodos de escasez, aunque para época clásica debe vincularse con la necesidad de conservar el excedente de producto y dar salida a la demanda comercial. En este caso, el objetivo principal es evitar la corrupción del alimento y poder disponer de él en todas las épocas del año. Sin embargo, también responde al gusto culinario y los hábitos alimenticios de época romana en cuanto al nivel de tecnificación, experimentación y búsqueda constante de nuevos sabores. Un conjunto de motivos que enlazan con la faceta comercial de estas orzas y la capacidad de viajar sin peligro de que el producto se corrompiera, a la par que ofrecían a las familias la posibilidad de mercantilizar y dar una salida a sus excedentes en los comercios y mercados locales/regionales. Son recipientes cómodos, manejables y fácilmente manipulables que apenas ocupan espacio al ser colgados, muy completos a nivel funcional al cruzar transversalmente todo tipo de ámbitos de uso, desde la despensa y como pieza comercial de venta al público, para el cocinado/precalentado y procesado de alimentos, hasta el servicio de mesa o para el consumo directo.

Un aspecto a tener en cuenta son los sistemas de atadura para la hermetización, el transporte y el almacenaje de las conservas, como vimos en las representaciones clásicas mencionadas, con una técnica de precintado que perdura hasta épocas recientes como se observa en los bodegones de Luis Meléndez del s. XVIII, tanto con el uso de cuerdas como de materiales perecederos como resinas o cera para el sellado (Fig. 5.C-D; Quevedo, 2015Quevedo, A. (2015). Contextos cerámicos y transformaciones urbanas en Carthago Nova (s. II-III d.C.). Oxford: Archaeopress., p. 84, fig. 50.5). El papel de estas orzas para la conservación y distribución de alimentos ha perdurado hasta fechas moderno-contemporáneas en la industria de la chacinería, embutidos y salazones, sobre todo en relación a la matanza, como se observa en las tinajillas usadas para conservar diversos tipos de carnes en manteca/grasa, salmuera, ahumados o aceite, lo que asegura una perduración larga del producto y además se mantienen jugosos para un consumo más agradable (Fig. 5.E).

5. ¿ORZAS PARA EL COMERCIO DE PRODUCTOS EN LA BÉTICA?

La novedad que supone el recipiente de Singilia Barba es que permite plantear un modelo de mercado similar al conocido para determinados alimentos en las costas tirrénicas, actualmente totalmente desconocido en Hispania. El conjunto tipológico de mayor interés, dado el paralelismo formal con nuestro ejemplar, son los conocidos pots à garum del Lacio y sus análogos de la Campania. El papel comercial de estos ha adquirido cierta relevancia gracias al hallazgo de más de setenta vasijas en los contextos portuarios de Arlés (Djaoui, Piquès y Botte, 2014Djaoui, D., Piquès, G. y Botte, E. (2014). “Nouvelles données sur les pots dits « à garum » du Latium, d’après les découvertes subaquatiques du Rhône (Arles)”. En: Botte, E. y Leitch, V. (Eds.). Fish & Ships: Production et commerce des salsamenta durant l’Antiquité. Aix-en-Provence: Centre Camille Jullian, pp. 175-197.; Piquès et al., 2021Piquès, G., Rovira, N., Tillier, M., Cibecchini, F., Djaoui, D. y De Juan, C. (2021). “New data, new questions on the paleo-contents studies of Roman jars and amphorae in underwater contexts: salsamenta, garum, lymphatum and other fish products”. En: Bernal-Casasola, D., Bonifay, M., Pecci, A. y Leitch, V. (Eds.). Roman Amphora Contents: Reflecting on the Maritime Trade of Foodstuffs in Antiquity): Proceedings of the Roman Amphora Contents International Interactive Conference (RACIIC). Oxford: Archaeopress, pp. 419-436.), aunque ya eran conocidos con anterioridad en el sur de Francia y en las regiones del Lacio y Toscana como la forma Ostia II, 401, Pavolini 100 o el Tipo brocca IV de Olcese (Pavolini, 2000Pavolini, C. (2000). Scavi di Ostia. XIII. La ceramica comune: le forme in argilla depurata dell’antiquarium. Roma: Librería dello Stato., pp. 195-196, fig. 49.97; Olcese, 2003Olcese, G. (2003). Le ceramiche comuni a Roma e in area romana (III secolo a.C. - I-II secolo d.C.). Produzione, circolazione, tecnologia. Mantova: Società Archeologica Padana SRL., pp. 34-36, 93-95, Tav. XXVII y XLII). La novedad del conjunto del Ródano es que pudo caracterizarse su contenido a partir de los restos orgánicos y de los residuos físicos conservados, identificado con productos piscícolas semisólidos del tipo allec a base de peces pequeños, aunque con anterioridad ya se había indicado el posible uso para “sacar agua, almacenar alimentos o verter alimentos líquidos y semisólidos” debido a la dispersión de los recipientes por la zona central de la península itálica (Bertoldi, 2011Bertoldi, T. (2011). Ceramiche comuni dal suburbio di Roma. Firenze: Aracne / Univ. Tor Vergata., p. 81). Por su parte, las evidencias epigráficas permitieron replantear un contenido más complejo (Fig. 6.1-4), como allec condimentado con aceitunas −OLIV(-)− o con cebollas −CEPA−, a modo de tarros multiusos para una amplia variedad de recetas; mientras que en otros casos se especifica el tipo de materia prima, como el allec realizado con sardinas como indica el titulus SARDI (Long, Piton y Djaoui, 2009Long, L., Piton, J. y Djaoui, D. (2009). “Les céramiques communes des gisements du Rhône à Arles. Le faciès portuaire d’époque impériale”. En: Pasqualini, M. (Ed.). Les céramiques communes antiques d’Italie et de Narbonnaise: Structures de production, typologies et contextes inédits, IIe s. av. J.-C. IIIe s. ap. J.-C. Naples: Centre Jean Bérard, pp. 569-614., p. 588, fig. 16). En cuanto a su cronología, estos pots circulaban desde época augustea, con un floruit en época flavia, hasta momentos tempranos de época antonina (130-140 d. C. circa). Mientras que, a nivel interpretativo, se han relacionado con la redistribución local/regional de productos piscícolas en la zona del Lacio, a modo de latas de conserva (Djaoui, 2019Djaoui, D. (Ed.) (2019). On n’a rien inventé ! Produits, commerce et gastronomie dans l’Antiquité romaine. Marseille : Musées de Marseille.), al mismo tiempo su presencia en contextos portuarios foráneos se interpreta como parte del aprovisionamiento de los marineros y comerciantes.

Figura 6. Urceoli biansados de producción itálica: 1-4. Orzas Ostia II, 401/Pavolini 100 del Lacio halladas en Arlés; 5. Orza Schöne Mau I de la Campania; 6-9. Orzas Gasperetti 1213a-d de la Campania (editado a partir de Djaoui, Piquès y Botte, 2014Djaoui, D., Piquès, G. y Botte, E. (2014). “Nouvelles données sur les pots dits « à garum » du Latium, d’après les découvertes subaquatiques du Rhône (Arles)”. En: Botte, E. y Leitch, V. (Eds.). Fish & Ships: Production et commerce des salsamenta durant l’Antiquité. Aix-en-Provence: Centre Camille Jullian, pp. 175-197.,
pl. 1-4; Picchi y Menchelli, 2022Picchi, G. y Menchelli, S. (2022). “Pots for Food: Some regional instances in Italy”. Rei Cretariae Romanae Fautorum Acta 45, pp. 403-412., fig. 2; Gasperetti, 1996Gasperetti, G. (1996). “Produzione e consumo della ceramica comune da mensa e dispensa nella Campania romana”. En: Bats, M. (Ed.). Les céramiques communes de Campanie et de Narbonnaise (Ier siècle av. J.-C.- IIe siècle ap. J.-C.). La vaisselle de cuisine et de table. Naples: Centre Jean Bérard, pp. 22-63., fig. 2.15-18).

Por su parte, las orzas biansadas en la Campania se corresponden con las formas Schöne Mau I y Gasperetti 1213a-d, datadas entre finales del s. I a. C. y el s. I d. C. (Fig. 6.5-9; Gasperetti, 1996Gasperetti, G. (1996). “Produzione e consumo della ceramica comune da mensa e dispensa nella Campania romana”. En: Bats, M. (Ed.). Les céramiques communes de Campanie et de Narbonnaise (Ier siècle av. J.-C.- IIe siècle ap. J.-C.). La vaisselle de cuisine et de table. Naples: Centre Jean Bérard, pp. 22-63., pp. 26-27, 31-32, fig. 2, 15-18). También se han relacionado con la distribución de productos piscícolas como confirman algunos tituli picti en relación a contenidos del tipo pasta de pescado: ha(llex) (op)tima (coen?)a o hallex optima Cotia(n)a ab Scauro, entre otros (CIL IV Sup. 5717-5719; 9409; 9410). Estos habrían de diferenciarse de otras tipologías, como las jarras Gasperetti 1250, cuyos tituliliq(uaminis) y flos gari− se asocian a procesos de reutilización de estos recipientes (de Caro, 1994De Caro, S. (1994). La villa rustica in località Villa Regina a Boscoreale. Roma: G. Bretschneider., pp. 172-174). Su hallazgo en diversos contextos domésticos pompeyanos se ha interpretado como una evidencia determinante del envasado y comercio sistemático de productos piscícolas, pero también se conocen recipientes análogos con otro tipo de restos, por lo que no sabemos hasta qué punto habríamos de interpretarlos como tarros multiusos. Más alejado a nivel formal quedan los conocidos envases piscícolas pompeyanos de Aulus Umbricius Scaurus, una especie de ampullae o jarritas cuyos tituli picti hacen continua referencia a contenidos piscícolas −Liquaminis Flos, Gari Flos Scombri…−, junto a alusiones al nombre del productor −Ex officina Scauri−, conocido por los famosos mosaicos representados en su domus (Curtis, 1991Curtis, R. I. (1991). Garum and salsamenta. Production and commerce in materia medica. Leiden / New York / Copenhaguen / Cologne: E. J. Brill., pp. 92-93, fig. 5, pl. 7; Cappelletto et al., 2013Cappelletto, E., Bernal-Casasola, D., Cottica, D., Bustamante, M., Lara, M. y Sáez, A. (2013). “Urcei per salse da pesce da Pompei-Ercolano: una prima analisi”. En: Bernal-Casasola, D., Juan, L.C., Bustamante, M., Díaz, J. J. y Sáez, A. M. (Eds.). Hornos, talleres y focos de producción alfarera en Hispania. Congreso internacional de la SECAH. Cádiz: Universidad de Cádiz, pp. 271-280.). Sin duda, el aspecto más relevante es la ingente cantidad de tituli picti conocidos, cuyo estudio ofrece una predominancia de productos líquidos o semilíquidos (vid. Étienne y Mayet, 1991Étienne, R. y Mayet, F. (1991). “Le garum à la mode de Scaurus”. Gerión, 3, pp. 187-194.; Botte, 2009Botte, E. (2009). Salaisons et sauces de poissons en Italie du Sud et en Sicile durant l’Antiquité. Naples: Centre Jean Bérard., p. 163). En cuanto a su dispersión, más allá de su difusión por la Campania en los ss. I a. C. y I d. C., se conocen ejemplares muy puntuales en Roma y en Fos-sur-Mer, en este último caso haciendo referencia a un posible comerciante exportador −L. Marius Ponicus−: G(ari) F(los) Scombr(i) Scauri Mar L Mari Ponici (Liou y Marichal, 1978Liou, B. y Marichal, R. (1978). “Les inscriptions peintes sur amphores de l’anse SaintGervais à Fos-sur-mer”. Archaeonautica, 2, pp. 109-181. DOI : https://doi.org/10.3406/nauti.1978.870, pp. 165-167, n.º 69-70). Contrariamente a esta idea, R. Curtis señalaba que posiblemente Scaurus estaba relacionado con la importación de salsas de pescado béticas, como indican algunos tituli en genitivo en ánforas sudhispanas (Curtis, 1988Curtis, R. I. (1988). “A. Umbricius Scaurus of Pompeii”. En: Curtis, R. I. (Ed.). Studia Pompeiana and Classica in honor of Wilhelmina Jashemski, Vol. 1, Pompeiana. New Rochelle: Aristide D. Caratzas, pp. 19-49., pp. 31-32). En cualquier caso, debieron existir diversas officinae salazoneras que quizás puedan ponerse en relación con otros nueve nomina que R. Curtis (1991, p. 96)Curtis, R. I. (1991). Garum and salsamenta. Production and commerce in materia medica. Leiden / New York / Copenhaguen / Cologne: E. J. Brill. detectó en los tituli picti de estos urceoli. Otras hipótesis plantean que los contenidos y el formato podría relacionarse con productos diferenciados y dirigidos a una clientela específica por los tituli picti que aluden a productos kosher como el garum castum, muria casta o hallex castimoniarum (CIL IV, 2609; IV, 2569; IV Sup. 5661-5562, entre otros).

Además de los excelentes ejemplos laciales y campanos, el fenómeno comercial a escala local/regional de estas orzas biansadas parece reproducirse en diversas áreas del Mediterráneo occidental y central. Desde los urcei de la Toscana y Liguria durante los ss. I-III d. C. (Genovesi, 2016Genovesi, S. (2016). “Una cetaria a Poggio del Molino. Nuove evidenze per la lavorazione del pesce nel territorio di Populonia”. En: Di Cola, V. y Pitzalis, F. (Ed.). Materiali per Populonia 11. Firenze: Edizioni ETS, pp. 253-265., pp. 259-260, fig. 7; Picchi y Menchelli, 2022Picchi, G. y Menchelli, S. (2022). “Pots for Food: Some regional instances in Italy”. Rei Cretariae Romanae Fautorum Acta 45, pp. 403-412.), como los registrados en el pecio de Albenga, en su mayoría impermeabilizados con resina en su interior −alguno de ellos con restos de aceitunas e identificados con el transporte y almacenaje de derivados del vino como defrutum o sapa− (Trigona, 2022Trigona, S. L. (2022). “La nave romana di Albenga. Le nuove ricerche (2015-2021)”. En: Gandolfi, D. y Trigona, S. L. (Eds.). La nave romana di Albenga. Studi, progetti e ricerche per il nuovo Museo. Bordiguera: Istituto Internazionale di Studi Liguri, pp. 55-76., pp. 73-74, fig. 21); hasta los pots de barque o pots trapus del litoral narbonense del último cuarto del s. I a. C. y el s. I d. C., en relación al aprovisionamiento de frutas y demás alimentos en conserva, entre ellos piscícolas, quizás destinados al aprovisionamiento personal de los marineros como recipientes desechables de usar y tirar (Rivet, 2006Rivet, L. (2006). “Le pot trapu à deux anses du littoral de la Narbonnaise orientale”. En: Actes du Congrès de Pézenas. Marseille : SFECAG, pp. 627-639.). También en el litoral dálmata se ha verificado el uso de estas orzas para la distribución de alimentos en ámbito regional entre los ss. I-III d. C., cuyos análisis de contenidos identifican conservas compuestas de frutas, aceitunas, miel y productos piscícolas (Ožanić, 2022Ožanić Roguljić, I. 2022. “Pots for storage of food from Crikvenica”. En: Lipovac, G., Konestra, A. y Eterović, A. (Eds.). Roman Pottery and Glass Manufactures. Production and trade in the Adriatic region and beyond. Oxford: Archaeopress, pp. 285-288.).

En Hispania, estos recipientes biansados son conocidos desde el trabajo de M. Vegas (1973, p. 115, fig. 41.7-8) Vegas, M. (1973). Cerámica común romana del Mediterráneo Occidental. Barcelona: Universitat de Barcelona.como “ollas para guardar provisiones” para la conserva de víveres como la miel, el vinagre o las frutas, mientras que en la zona del Círculo del Estrecho circulaban durante los ss. I-V d. C., como indican los urceoli de la bahía de Cádiz (Fig. 7.1-4; Girón, 2017Girón Anguiozar, L. (2017). La cerámica común romana en la bahía gaditana en época romana: alfarería y centros de producción. Oxford: Archaeopress., pp. 329-339) y las “orzas para provisiones” del litoral malagueño (Serrano, 2000Serrano, E. (2000). Cerámica común romana: siglos II a.C. al VII d.C.: materiales importados y de producción local en el territorio malacitano. Málaga: Universidad de Málaga., pp. 61-62, figs. 54-57, lám. 1). En cualquier caso, las primeras propuestas parten de la obra de M. Ponsich y M. Tarradell (1965, pp. 65-68, 108, pl. XXIII, 3-4)Ponsich, M. y Tarradell, M. (1965). Garum et industries antiques de salaisons dans la Méditerranée occidentale. Paris: Bibliothèque de l’École des Hautes Études Hispaniques. a raíz del estudio de los contextos haliéuticos de la Mauretania Tingitana, quienes plantean su posible uso para la conserva de productos piscícolas: “la pasta obtenida era distribuida en ánforas o bien, para el consumo in situ, en muy pequeñas vasijas de cerámica de diversas formas (…. ) entre estos cacharros aparecen también pequeños pucheros, convenientes al transporte del garum” (Fig. 7.5-6; Ponsich, 1988Ponsich, M. y Tarradell, M. (1965). Garum et industries antiques de salaisons dans la Méditerranée occidentale. Paris: Bibliothèque de l’École des Hautes Études Hispaniques., pp. 61, 80-81). Recientemente, estas hipótesis se han barajado a partir de algunos recipientes afines procedentes de las cetariae de Iulia Traducta (Algeciras), destacando un ejemplar completo de 0,9 litros (Fig. 7.7; Bernal-Casasola, 2003Bernal-Casasola, D. (2003). “Fichas catalográficas nº 83-84 y 89-90”. En: Cortés, M. (Ed.). Bizancio en España. De la Antigüedad tardía a El Greco. Madrid: Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, pp. 140-143 y 148-149., p. 149, revisado en Portillo-Sotelo, 2025Portillo-Sotelo, J. L. (2025). Cerámica común romana y conservas marinas: el ciclo haliéutico en las cetariae de Iulia Traducta (Algeciras) como análisis de caso. Tesis doctoral. Universidad de Cádiz.), donde ya se había hipotetizado sobre ciertas “marmitas” para la conserva y distribución de escabeches, ¿conservas en aceite?, patés, pastas de pescado y elaboraciones de base malacológica como ostras, erizos, berberechos u ortigas, quizás como platos o guisos que solo requerirían de un precalentado para el consumo (Bernal-Casasola, 2018, pp. 390-392).

Sin embargo, la única tipología bética que con seguridad podemos vincular con contenedores comerciales son los llamados “vasos gaditanos”, de nuevo conocidos gracias a los contextos de Arlés (Fig. 7.8; Djaoui, 2014,Djaoui, D. (2014). “Découverte d’un pot mentionnant la société des DD Caecilii dans un contexte portuaire situé entre 50- 140 apr. J.-C.”. En: Morais, R., Fernández, A. y Sousa, M. J. (Eds.). As Produções cerâmicas de imitação na Hispania. Oporto: Universidade do Porto-SECAH, pp. 161-178. pp. 161-164, figs. 4 y 5), y con grafitos y tituli que verifican su uso para aceite, grasas animales, y sobre todo para productos piscícolas. En algún caso estos han sido interpretados como marcas de propiedad, e incluso hay un vaso con la gráfila precocción divrni, quizás en alusión a la ración diaria de salsa o allec. En cualquier caso, los estudios petrográficos sitúan su producción en el triángulo Cádiz-Sevilla-Málaga, quizás emparentados, además de con las tipologías mencionadas, con los recipientes identificados en la figlina del Hospital de las Cinco Llagas en Sevilla, en cuya fase flavia se señala la producción de diversos tipos de jarras y vasijas “que podrían haber servido como servicios de garum una vez extraído éste de las ánforas” planteándose que por su gran volumen y variedad debieron ser recipientes destinados a satisfacer una importante demanda para un mercado local/regional (Fig. 7.9; Huarte, 2003Huarte, R. (2003). “Las producciones de la figlina. Cerámicas comunes”. En: Vázquez Labourdette, A. (Ed.). Arqueología y Rehabilitación en el Parlamento de Andalucía. Investigaciones Arqueológicas en el Antiguo Hospital de las Cinco Llagas de Sevilla. Sevilla: Parlamento de Andalucía, pp. 220-236.; García Vargas y Camacho, 2005García Vargas, E. y Camacho, M. (2005). “El comercio del garum hacia el interior de valle del Guadalquivir. El papel de Hispalis y Astigi”. En: Actas del VII Congreso de Historia: Écija, economía y sociedad. Écija: Ayuntamiento, pp. 111-121., p. 117).

Figura 7. Urceoli biansados de tradición bética: 1-4. Orzas gaditanas; 5-6. Pots mauritanos de Cotta; 7. Orza de las cetariae de Algeciras; 8. “Vaso gaditano” hallado en Arlés; 9. Orza hispalense del Hospital de las Cinco Llagas; 10. Urceolus malagueño de Aratispi (Antequera); 11-12. Posible representación de orzas y ánforas en el mosaico culinario de la Villa romana de Río Verde (Marbella) (editado a partir de Girón, 2017Girón Anguiozar, L. (2017). La cerámica común romana en la bahía gaditana en época romana: alfarería y centros de producción. Oxford: Archaeopress., fig. 340; Ponsich y Tarradell, 1965Ponsich, M. y Tarradell, M. (1965). Garum et industries antiques de salaisons dans la Méditerranée occidentale. Paris: Bibliothèque de l’École des Hautes Études Hispaniques., pl. XXIII; Djaoui, 2016Djaoui, D. (2016). “Les céramiques hispaniques du dépotoir portuaire d’Arles-Rhône 3. (50- 140 apr. J.-C.). Fouilles subaquatiques à Arles (Bouches-du-Rhône, France)”. En: Járrega, R. y Berni, P. (Eds.). Amphorae ex Hispania: paisajes de producción y consumo. Tarragona: ICAC-SECAH, pp. 962-975., figs. 1 y 3; Huarte, 2003Huarte, R. (2003). “Las producciones de la figlina. Cerámicas comunes”. En: Vázquez Labourdette, A. (Ed.). Arqueología y Rehabilitación en el Parlamento de Andalucía. Investigaciones Arqueológicas en el Antiguo Hospital de las Cinco Llagas de Sevilla. Sevilla: Parlamento de Andalucía, pp. 220-236., fig. 7; Perdiguero, 1999Perdiguero, M. (1999). “La fase romana en Aratispi (Cauche el Viejo, Antequera) una posible Taberna vinaria”. Mainake, 21-22, pp. 99-128., fig. 8.3; García y Bellido, 1969García y Bellido, A. (1969). “El mosaico de tema culinario de Marbella”. Latomus, 103, pp. 241-246.).

En Málaga, el conocimiento de estas orzas es aún más reducido, exceptuando algún ejemplo puntual como los recipientes de la llamada taberna vinaria de Aratispi (Villanueva de Cauche, Antequera) fechados entre mediados del s. I d. C. y la segunda mitad del s. II d. C. (Fig. 7.10; Perdiguero, 1999Perdiguero, M. (1999). “La fase romana en Aratispi (Cauche el Viejo, Antequera) una posible Taberna vinaria”. Mainake, 21-22, pp. 99-128., pp. 115-116, fig. 8.3-4, lám. III, 1), y que han servido para hipotetizar sobre el envasado, transporte y distribución de vino, como se observa en la escena tabernera de Til Châtel (Vernou, 2019, pp. 227-229). Por lo demás, son reseñables las propuestas haliéuticas realizadas por la asociación figlina/cetaria, donde estas orzas son fabricadas junto a ánforas salazoneras, como vemos en los alfares de la Alcazaba de Málaga, de Haza Honda (Huerta del Rincón) y de la Finca del Secretario desde el s. I d. C. hasta época tardía (Serrano, 2000Serrano, E. (2000). Cerámica común romana: siglos II a.C. al VII d.C.: materiales importados y de producción local en el territorio malacitano. Málaga: Universidad de Málaga., pp. 61-62, 80-84, figs. 54-57, lám. 1). En este sentido, resulta interesante la representación de estas orzas biansadas en el llamado “mosaico culinario” de la villa romana de Río Verde (Marbella), que aparecen junto a un ánfora salazonera del tipo Beltrán II, quizás en relación a que ambos contenedores estaban destinados al envasado de productos piscícolas o, de manera más general, que ambos servían para la comercialización de productos (Fig. 7.11-12; García y Bellido, 1969García y Bellido, A. (1969). “El mosaico de tema culinario de Marbella”. Latomus, 103, pp. 241-246.).

En otras regiones hispanas se ha teorizado con recipientes análogos al malacitano para la comercialización de vino en el valle del Ebro y Caesaraugusta desde medianos del s. I a. C. hasta el s. II d. C., también con capacidades de unos 3 litros (Aguarod, 2017Aguarod, C. (2017). “Cerámica común de mesa y de cocina en el valle del Ebro y producciones periféricas”. En: Fernández Ochoa, C., Morillo, Á. y Zarzalejos, M. M. (Eds.). Manual de cerámica romana III: cerámicas romanas de época altoimperial III. Alcalá de Henares: Museo Arqueológico Regional de Madrid, pp. 15-95., pp. 71-74, fig. 33-34), lo que recuerda a las palabras de M. Beltrán (2002, pp. 203-204)Beltrán, M. (2002). “Ab Ovo Ad Mala. Cocina y alimentación en el Aragón romano”. Cuadernos de Aragón, 28, pp. 183-217. en relación a que, además de ánforas, “también se usaron [orzas] con los mismos fines (…) en el Norte de Hispania, asociadas en algún caso a talleres salazoneros (como las de Vigo) y las documentadas en La Rioja, Burgos, Navarra y abundantemente en Zaragoza”; ideas que el autor sustenta en los ejemplares tirrénicos: “en Italia se documentan numerosos ejemplos en cerámica destinadas a las producciones más costosas y refinadas, cuya difusión también alcanzó nuestro suelo”.

Esta línea interpretativa podría relacionarse con las conocidas ollas de cerámica común no torneada de difusión aquitano-tarraconense (AQTA). Desde las primeras propuestas de A. Martínez Salcedo, se han relacionado con el “transporte para salazones” (Martínez Salcedo y Unzueta, 1995Martínez Salcedo, A. y Unzueta Portilla, M. (1995). “El asentamiento romano de la Ensenada de Portuondo (Pedernales-Mundaka, Bizkaia)”. Kobie. Paleoantropología, 22, pp. 107-136., pp. 111-112, figs. 5-8), incluso las marcas incisas presentes usualmente en sus bordes se han visto como un indicador de la capacidad de los recipientes. Su hallazgo en contextos pesquero-conserveros del Cantábrico parecía corroborar estas hipótesis, donde la frecuente presencia de resina en los labios podría indicar el sellado de los recipientes; sin embargo, actualmente se reconoce su más que probable uso para la conserva, almacenaje y transporte de todo tipo de alimentos, más allá de los piscícolas (véase Fernández Ochoa y Zarzalejos, 1999Fernández Ochoa, C. y Zarzalejos, M. M. (1999). “Reflexiones sobre una producción peculiar de cerámica común localizada en el tercio norte de la Península Ibérica y el sur de Aquitania. Los materiales de la ciudad de Gijón (España)”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la UAM, 25 (2), pp. 251-266. DOI: https://doi.org/10.15366/cupauam1999.25.2.007, pp. 260-263). Actualmente, se ha avanzado notablemente en la investigación en cuanto a la caracterización petrográfica y química de sus pastas (Aguarod y Lapuente, 2015Aguarod, C. y Lapuente, M. P. (2015). “Aragón, límite oriental para diversas producciones de cerámica común romana difundidas en el Noroeste Peninsular y Aquitania”. En: Martínez Salcedo, A., Delgado, M. E. y Alcorta, E. (Coords.). Mesa Redonda, “Cerámicas de época romana en el norte de Hispania y en Aquitania”: producción, comercio y consumo entre el Duero y el Garona. Madrid: La Ergástula, pp. 409-422.), mientras que las aún inéditas analíticas de residuos orgánicos permiten aproximarnos, además de a potenciales contenidos como las conservas de carne, frutas o miel, a derivados de la captura de ballenas. Estos resultados se han relacionado con el aceite o “saín” usado para alimentar las lámparas, y con la carne de los cetáceos, ya sea fresca, curada/marinada o como cecina (vid. Aguarod et al., 2025, e. p.Aguarod, C., García-Barberena, M., Lapuente Mercadal, M. P., Pérez Arantegui, J. y Unzu Urmeneta, M. (2025). “Estudio interdisciplinar de un conjunto de ollas bajoimperiales procedentes de Pompelo”. Anas, 38, pp. 337-376.).

En cualquier caso, pese a la escasez de paralelos en lo que respecta a contenidos no alimenticios, todo parece apuntar a la funcionalidad de estos recipientes para la distribución regional y suprarregional de conservas y platos precocinados de diversa índole, incluyendo pastas, patés y, posiblemente, preparaciones de cuchareo como guisos.

6. CONCLUSIONES

Como novedad principal en este trabajo, se verifica la presencia de tituli picti en recipientes béticos de cerámica común, alternativos a las ánforas, lo que permite reevaluar las dinámicas comerciales a escala local/regional de todo tipo de conservas. El titulus pictus del recipiente de Singilia Barba, aunque semiperdido, parece hacer referencia al producto que contenía, su peso y al agente comercial implicado en su distribución (mercator), lo que supone un unicum en la Bética que recuerda a modelos comerciales mejor conocidos en otros puntos del Mediterráneo occidental como la costa narbonense y las regiones del Lacio y la Campania, y que quizás podría extrapolarse a la región del Círculo del Estrecho. En cuanto a su aspecto cronológico, pese a la datación altoimperial del recipiente malacitano, paralelos béticos como los de Algeciras permiten valorar que se trate de una costumbre de longue durée o amplia diacronía.

Conocíamos ya la presencia de algunos ejemplares béticos con inscripciones alusivas a sus paleocontenidos en otros lugares del Mediterráneo, sobre todo en el sur de Francia (Djaoui 2014Djaoui, D. (2014). “Découverte d’un pot mentionnant la société des DD Caecilii dans un contexte portuaire situé entre 50- 140 apr. J.-C.”. En: Morais, R., Fernández, A. y Sousa, M. J. (Eds.). As Produções cerâmicas de imitação na Hispania. Oporto: Universidade do Porto-SECAH, pp. 161-178.), lo cual verifica, con claridad, la circulación de conservas béticas destinadas a la exportación. En este caso, será cuestión de futuro determinar si formaron parte del gran comercio interprovincial o si se integran como parte de las vituallas de la tripulación de las grandes naves onerarias béticas, como sabemos que sucedió, por ejemplo, en el famoso Bou Ferrer, naufragado en aguas alicantinas en momentos avanzados del s. I, pero destinado a un puerto interprovincial, un interesante hallazgo que permite equiparar la funcionalidad de estas orzas a los conocidos pots à garum (Cibecchini, 2021Cibecchini, F. (2021). “Comer y beber a bordo de un gran mercante romano”. En: de Juan, C., Cibecchini, F., Espinosa, A. y Moya, J. A. (Eds.). El derelicte Bou Ferrer (la Vila Joiosa, Comunitat Valenciana, Espanya). València: Generalitat Valenciana, pp. 117-130., pp. 120-126, figs. 102.1-2, 106, 110 y 111). Este fenómeno podría explicar, al menos parcialmente, la elevada presencia de cerámicas béticas en algunos mercados de consumo, entre las cuales se encuentran siempre formas cerradas y opercula, como ilustran, por ejemplo, los mercados lusitanos (Pinto, 2006Pinto, I. V. (2006). “A cerâmica comum bética das villae romanas de São Cucufate: uma revisão”. Revista Portuguesa de Arqueologia, 9, pp. 167-184.).

En este caso, la sugerente propuesta que alude al comercio de pigmentos en estos pots constituye la primera evidencia detectada en Hispania, que ahora podría integrarse en un mercado más amplio, como el germano, junto a otro tipo de productos, principalmente conservas alimenticias (cárnicas, de frutas, verduras, olivas…). En cualquier caso, nada parece apuntar a su uso para la distribución de productos en formato líquido, como se induce indirectamente de las amplias bocas de estos envases de cerámica común.

Resulta sugerente especular sobre la función de tinajillas y orzas en la distribución de todo tipo de productos, recetas y elaboraciones, quizás reservadas para mercancías más selectas o exclusivas, como sugieren los paralelos con productos “nobles”, entre los que se incluyen pigmentos como el cardenillo y el purpurissum. En el caso de los productos alimenticios, mejor conocidos por las fuentes clásicas y los contextos arqueológicos, podrían tratarse de elaboraciones de elevado valor nutritivo y calorífico, ya sea para el consumo directo o como aditivo, quizás conservas en aceite, vinagre, vino, manteca/grasa o salmuera, siendo muchos los ejemplos modernos-contemporáneos de este modelo de comercialización, especialmente útil para viajeros, comerciantes o militares. No obstante, estas orzas también podrían haber servido para envasar el remanente de menor calidad, no apto o rentable para su transporte en ánforas de larga distancia, e incluso como meros “tarritos de muestra” que los comerciantes utilizaban para promocionar el producto.

En este punto, cabría preguntarse por qué apenas conocemos orzas con tituli picti en el litoral bético, quizás por la deficiente conservación de los mismos o por la escasa atención que suelen recibir las cerámicas comunes. En cualquier caso, los paralelos conocidos también resultan muy escasos, la mayoría limitados a contextos que favorecen una excelente conservación como los ambientes subacuáticos del Ródano o los contextos de Pompeya, lo que explica la ausencia generalizada de este tipo de inscripciones y proporciona mayor excepcionalidad al recipiente malacitano. Con todo ello, la investigación ceramológica deberá estar atenta en el futuro ante posibles hallazgos de esta naturaleza en recipientes de cerámica común −no solo en ánforas−, cuestión que podría redimensionar la funcionalidad mercantil de estos urcei/urceoli y, por lo tanto, de las dinámicas comerciales a escala local/regional en la Antigüedad clásica.

Información complementaria

Fuentes de financiación

Estudio de materiales autorizado por la Junta de Andalucía a 18 de febrero de 2025 (nº expediente 202499902025950). Este estudio se enmarca en los proyectos GARVM IV (PID2022-138814OB-I00/MCIN/AEI), “Garum en diacronía: aproximación interdisciplinar a la tipología de las salsas fermentadas romanas en el Círculo del Estrecho”, del Gobierno de España/Feder; MEDUSA (PCM_00031), “Creación de gemelos digitales para la mejora del riesgo y la promoción turística del patrimonio arqueológico vulnerable del litoral gaditano”, del Plan Complementario de Ciencias Marinas de la Junta de Andalucía; BARBATECET (Baesippo, Barbate y las cetariae de Botero: recursos museográficos, transferencia y socialización patrimonial”), del Programa Operativo FEDER Andalucía 2021-2027, de la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía; y TRAPHIC, PID2022-141425NA-I00 financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por FEDER, UE.

Material suplementario

No procede.

Disponibilidad de datos

No procede.

Agradecimientos

Agradecemos muy sinceramente las aclaraciones sobre el contexto de hallazgo a los Profs. D. Pedro Rodríguez Oliva y Dña. Encarnación Serrano Ramos de la Universidad de Málaga, arqueólogos responsables de las campañas en Singilia Barba. Igualmente, agradecemos las facilidades y la atención recibidas por el conservador del Museo de Málaga, D. José Ángel Palomares, para la documentación de la orza objeto de estudio. Agradecemos, asimismo, al Prof. D. José Suárez Padilla por las indicaciones sobre su procedencia y depósito en el museo. Agradecemos los comentarios y la información inédita sobre las ollas AQTA aportada por la investigadora Dña. Carmen Aguarod. Apreciamos la ayuda del especialista D. Leandro Fantuzzi, profesor de la Universidad de Barcelona, para la caracterización macroscópica de la pasta del recipiente objeto de estudio. Finalmente, valoramos la ayuda de D. Alejandro Muñoz-Muñoz para el postprocesado de las imágenes del titulus pictus y su tratamiento con el software DStretch.

Declaración de contribución de autoría

José L. Portillo-Sotelo: administración de proyecto, conceptualización, análisis formal, investigación, metodología, documentación, visualización, redacción ‒ revisión y edición.

Darío Bernal-Casasola: conceptualización, análisis formal, investigación, recursos, metodología, supervisión, redacción ‒ revisión y edición, validación.

Piero Berni Millet: conceptualización, análisis formal, investigación, metodología, estudio epigráfico, supervisión, redacción ‒ revisión y edición, validación.

Declaración de conflicto de intereses

Los autores de este artículo declaran no tener conflictos de intereses financieros, profesionales o personales que pudieran haber influido de manera inapropiada en este trabajo.

Declaración de uso de Inteligencia Artificial

No procede.

NOTAS

1 La imagen ha sido tratada con DStretch, un software de anápsis de imágenes que realza los pigmentos originales mediante técnicas de decorrelación de color para separar y amppficar las diferencias cromáticas más sutiles.

2 La primera línea tiene 9 mm de altura y 4,6 cm de longitud legible; la segunda 7 mm de altura conservada y 6,7 de longitud visible; y la tercera una altura de 11 mm (solo se conserva la Q) y un largo estimado de 5,9 cm pese a su precaria conservación.

3 Thesaurus pnguae Latinae (TLL), s. v. AERUGO, vol. I, col. 1065-1066.

4 El peso específico (densidad y Specific Gravity) se ha consultado en la base de datos onpne ChemicalBook, en la ficha técnica correspondiente al compuesto Copper Acetate Hydrate (acetato de cobre (II) monohidratado), que es la forma más habitual del verdigrís histórico y precisamente la más habitual y comerciapzada del pigmento en polvo.

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