1. Introducción
⌅1.1. Descripción del hallazgo
⌅El objeto de este trabajo es el estudio monográfico de un depósito de ofrendas localizado en la necrópolis ibérica de Alarcos III (Poblete, Ciudad Real) (en adelante NIA III). Las excavaciones sistemáticas en esta necrópolis comenzaron en 2021 tras un peritaje arqueológico frente a la ladera sur del cerro en el que se ubica el oppidum, con el que existe una estrecha relación visual (Fig. 1). En 2022, un equipo del área de Prehistoria de la Facultad de Letras de la Universidad de Castilla-La Mancha asumió los trabajos de la necrópolis, que todavía se encuentra en proceso de excavación. Actualmente, se han documentado más de un centenar de tumbas, cuyo marco cronológico se sitúa entre los siglos IV y I a. C., aunque es posible la existencia de una fase más antigua. Hasta el momento, se ha identificado una variada tipología de tumbas entre las que predominan las de hoyo simples o dobles, cistas y túmulos de diferentes tamaños y técnicas constructivas.
Respecto
a los materiales arqueológicos, las urnas y los ajuares presentan una
gran diversidad y riqueza, entre los que se encuentran piezas muy
significativas, como una crátera de campana ática completa atribuida al
Retorted Painter y utilizada como urna para albergar los restos cremados
de una mujer (Miguel-Naranjo et al., 2024Miguel-Naranjo,
P., García Huerta, M.ª R., Rodríguez, D., Morales, F. J. y
Rodríguez-Rabadán M. A. (2024). “Un nuevo ejemplo del Pintor Bizco. la
crátera de campana de la necrópolis ibérica de Alarcos III (Poblete,
Ciudad Real, España) y su contexto arqueológico”. Pyrenae, 55 (2), pp. 65-89. DOI: https://doi.org/10.1344/Pyrenae2024.vol55num2.3.
) y un escarabeo púnico fechado entre fines del s. V y principios del s. IV a. C. (Miguel-Naranjo et al., 2023Miguel-Naranjo,
P., García Huerta, M.ª R., Rodríguez, D. y Morales, F. J. (2023). “Un
escarabeo púnico con la iconografía de Isiskourotropha en la necrópolis
Ibérica III de Alarcos (Poblete, Ciudad Real)”. Zephyrus 91, pp. 57-77. DOI: https://doi.org/10.14201/zephyrus2023915777.
). Como parte de los ajuares de las tumbas,
son numerosas las fusayolas y las cuentas de collar, así como los
metales, entre los que se han registrado un escudo, dos cascos de bronce
de tipo Montefortino, puñales, falcatas, espadas de tipo La Tène,
bocados de caballo y numerosas fíbulas.
El depósito que nos ocupa en este trabajo está compuesto por un NMI de 49 cerámicas áticas, 8 ungüentarios de pasta vítrea, 7 placas de hueso decoradas y una cuenta de pasta vítrea. Se extendía sobre el suelo de ocupación en una superficie de 3,55 m2 (200 × 177,8 cm), sin integrarse en ninguna fosa o estructura.
El hallazgo se registró muy próximo a varias tumbas (Figs. 2 y 3). Al norte, hay un túmulo de planta cuadrada con restos arquitectónicos reutilizados (túmulo 2) que se superpone a un enterramiento tumular más antiguo y de menor tamaño (túmulo 7) ‒en proceso de excavación‒. A pocos centímetros al sureste del depósito se localizó una tumba de fosa simple, mientras que el lado suroeste quedó cortado por un enterramiento de doble fosa y laja central, un modelo característico en los contextos funerarios de la fase más tardía de la NIA III. Los materiales arqueológicos y la estratigrafía de estas dos últimas tumbas indican que se trata de enterramientos claramente posteriores al depósito estudiado.
Considerando la proximidad y la riqueza de los materiales, el depósito podría estar asociado a una de las tumbas tumulares cercanas, cuya arquitectura refleja una mayor complejidad, acorde con la riqueza y el valor simbólico de los objetos del depósito ritual. Sin embargo, hasta que finalicen las excavaciones en la zona, esta adscripción no puede considerarse definitiva.
Respecto al estado de conservación de los materiales, todas las piezas aparecieron muy fragmentadas y con roturas antiguas. Tal es el grado de fragmentación de algunas de ellas que debemos considerar que se rompieron intencionadamente y de forma deliberada durante la celebración del ritual. Por otro lado, aunque las cerámicas áticas no presentan señales de combustión, tanto las placas de hueso como los ungüentarios de pasta vítrea aparecieron quemados y deformados.
El depósito ritual, como se puede observar en el gráfico 1, está compuesto principalmente por cerámicas áticas relacionadas con el consumo del vino. El conjunto, fechado entre el 380-370 a. C. como se argumentará más adelante, incluye cuatro cráteras de campana y cuarenta y un ejemplares asociados a formas para beber: copas de pie alto y de pie bajo, escifos, glaucas y small bowls. También se documentan piezas asociadas al empleo de aceites perfumados, como un ascos-guttus, dos ungüentarios de barniz negro y ocho ungüentarios de pasta vítrea ‒alabastra, enócoes y anforiscos‒, quizá transportados en formas cerámicas utilizadas en Grecia para guardar vasos de perfumes, como la lecánide y una posible caja adornada con placas de hueso decoradas.
1.2. Reflexiones previas
⌅Teniendo en cuenta todo lo expuesto anteriormente, el conjunto parece corresponder a un depósito ritual vinculado a una de las tumbas cercanas. La estratigrafía revela que no se construyó ninguna estructura ni para colocarlo ni para cubrirlo; en su lugar, los objetos se arrojaron directamente sobre el suelo. Además, el estado de conservación es desigual, puesto que las cerámicas áticas no presentan signos de combustión y los ungüentarios de pasta vítrea y las placas de hueso sí se quemaron.
Por otro lado, este contexto ritual no solo destaca por la presencia de un elevado número de importaciones, relacionadas con el consumo de bebidas y el uso de aceites perfumados, sino también por la ausencia de restos de carbón o alimentos. Como se detallará, también hay elementos determinantes en la interpretación de contextos similares. De hecho, este punto invita a cuestionarnos si realmente es posible interpretar un conjunto compuesto mayoritariamente por cerámica ática para el consumo de bebidas como los restos de un banquete funerario en honor al difunto, dado que no se han encontrado restos alimenticios que lo confirmen.
Por lo tanto, ¿cómo debemos denominar un contexto ritual funerario de estas características, que combina el consumo de bebidas ‒con o sin banquete‒, en el que existió el uso de aceites perfumados y la destrucción ritual de los objetos?
En este
sentido, los paralelos más cercanos a nuestro caso de estudio los
encontramos en el conjunto n.º 25 y en la tumba 20 de Los Villares (Hoya
Gonzalo, Albacete) (Blánquez, 1990a, pp. 222-266; 1991, pp. 327 ss.Blánquez, J. J. (1990a). La
formación del mundo ibérico en el sureste de la Meseta (estudio
arqueológico de las necrópolis ibéricas de la provincia de Albacete). Serie I, Ensayos Históricos y Científicos, 53. Albacete: Diputación de Albacete.
). Estos dos contextos funerarios fueron interpretados por su investigador como silicernia, entendidos como “los restos de un banquete funerario” (Blánquez, 1990a, p. 222Blánquez, J. J. (1990a). La
formación del mundo ibérico en el sureste de la Meseta (estudio
arqueológico de las necrópolis ibéricas de la provincia de Albacete). Serie I, Ensayos Históricos y Científicos, 53. Albacete: Diputación de Albacete.
)
que constituirían claros ejemplos del consumo de vino de manera
ritualizada y colectiva, prueba de una nueva identidad íbera que supuso
“la aceptación de ritos como la libación, el perfume y el symposium” (Blánquez, 1990b, p. 19Blánquez, J. J. (1990b). “El factor griego en la formación de las culturas prerromanas de la submeseta sur”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, 17, pp. 9-24.
). En ambos casos, los materiales se arrojaron en una fosa practicada en el suelo, donde se quemarían posteriormente (Blánquez, 2009, pp. 227-232Blánquez, J. J. (2009). “El vino en los rituales funerarios ibéricos”. En: Celestino, S. (ed.). Arqueología del vino. Los orígenes del vino en Occidente. Serie Varia, 10. Madrid: Universidad Autónoma de Madrid, pp. 217-244.
).
Los dos conjuntos, datados en torno al 410 a. C. por la presencia de
cántaros del tipo Saint Valentin, se encontraron asociados a otros
elementos singulares, como cuentas de collar de oro, pasta vítrea y
hueso, ungüentarios de pasta vítrea, placas de kibotia etruscos y metales, entre otros.
Un caso similar lo encontramos en la necrópolis de Puig de la Serra (Girona), donde se ha sugerido la interpretación de un silicernium o banquete funerario para un depósito con una serie de vasos áticos e
ibéricos y un vaso canopo egipcio, localizado en un área con tumbas
fechadas entre finales del siglo V a. C. y la primera mitad del siglo IV
a. C. Estos materiales, compuestos principalmente por copas y jarritas,
estarían vinculados con la bebida y las libaciones y habrían sido
amortizados rompiéndolos y quemándolos (Martín, 2008, p. 256Martín,
M. A. (2008). “Una tomba excepcional de la necròpolis del Puig de Serra
(conjunt ibèric d’Ullastret), Serra de Daró, Baix Empordà”. Annals de l’Institut d’Estudis Gironins, 49, pp. 251-268.
). Los últimos estudios sobre la cerámica ática del yacimiento han permitido datar el contexto entre el 350-340 a. C. (Martin et al., 2016, pp. 491-493Martin,
A., Codina, F., De Prado, G. (2016). “La cerámica ática de la
necrópolis del puig de Serra (Serra de Daró-Ullastret, Cataluña”. En:
Chazelles, C. A. y Schwaller, M. (coords.). Vie quotidienne, tombes
et symboles des sociétés protohistoriques de Méditerranée
nord-occidentale. Mélanges offerts à Bernard Dedet. Monographies d´Archéologie Méditerranéenne, 7. Lattes: Publication de L´UMR 5140 du CNRS. Vol. 2, pp. 479-496.
).
Sin embargo, pese a la interpretación de los tres contextos de Los Villares y Puig de la Serra como restos de banquetes funerarios, en ninguno de los casos se localizaron ni los restos alimenticios ni los recipientes utilizados para su consumo.
En el ámbito ibérico, el único contexto interpretado como silicernium en el que se han constatado restos de alimentos consumidos in situ lo encontramos en la necrópolis de El Molar (San Fulgencio, Alicante),
fechado por sus investigadores en el primer cuarto del siglo IV a. C. (Monraval y López, 1984Monraval
Sapiña, J. M. y López Piñol, M. (1984). “Restos de un silicernio en la
necrópolis ibérica de El Molar, San Fulgencio-Guardamar del Segura
(Alicante)”. Saguntum, 18, pp. 145-162.
). En
este yacimiento se documentaron dos fosas con cenizas que contenían
varias ánforas ibéricas, un ánfora púnica, otra de origen griego y
diferentes platos, ollas y tinajas. Todo ello se completaba con dos
copas áticas de pie bajo. En estas fosas también se registraron
abundantes restos de fauna, con especies como ovicaprinos, sus domesticus, bos taurus, canis familiaris, cervus elaphus, mauremys caspica y diferentes moluscos marinos, terrestres y fluviales. Por lo tanto, constituye el único caso interpretado como silicernium en el que se constatan no solo los restos de los alimentos, sino
también los recipientes en los que se transportaron, prepararon y
consumieron.
Si asumimos que los denominados silicernia de Los Villares, Puig de la Serra y El Molar corresponden a los restos de banquetes funerarios, debemos cuestionarnos por qué la evidencia material de comida solo se documenta en este último yacimiento. Además, también debemos plantear por qué a pesar de que comparte una cronología similar a la de los otros contextos, presenta el menor número de importaciones (un ánfora griega, una copa tipo Cástulo y una copa de la clase delicada) y una total ausencia de ungüentarios, bien representados en los demás casos.
Ante este contraste, también debemos considerar si realmente estamos ante un único tipo de ritual funerario en el que el consumo de bebidas es la única constante, mientras que otros elementos como el consumo de alimentos, el uso de perfumes o la deposición de otros objetos valiosos varían; o si por el contrario nos encontramos ante dos tipos de rituales diferenciados. Y para ambos casos, ¿sería correcto utilizar en contextos ibéricos de finales del siglo V a. C. y principios del siglo IV a. C. un término latino que refleja una ritualidad propia del mundo romano? Estas cuestiones fundamentales en la interpretación de este tipo de depósitos se desarrollarán en el tercer apartado, donde abordaremos si la evidencia material registrada en la NIA III permite interpretar nuestro conjunto del mismo modo que en los yacimientos anteriormente citados.
2. Estudio de los materiales arqueológicos
⌅La presentación y estudio de los vasos áticos se corresponde con la técnica desarrollada en los mismos: cerámica de figuras rojas y cerámica de barniz negro. Dentro de estos dos grandes apartados, las formas están organizadas atendiendo a su función ‒acorde con las costumbres griegas‒ y proporción (de mayor a menor). Así, para la cerámica ática de figuras rojas, primero se detallan las formas para la mezcla (cráteras), el consumo (copas tipo B, copas-escifo, copas de pie bajo y glaucas) y posteriormente formas relacionadas con otros usos ajenos a la bebida (lecánide). Para el caso de la cerámica de barniz negro, primero se han reseñado las formas relacionadas con el consumo de bebida (copas de la clase delicada, copas-escifo, small bowl, escifo, bolsal y copa de pie bajo indeterminada) y, a continuación, las formas vinculadas con el perfume (ungüentarios, ascos-guttus).
2.1. Cerámica ática de figuras rojas (53,04 %)
⌅2.1.1. Cráteras de campana (8,16 %)
⌅La presencia de cuatro caras B indica la existencia de cuatro cráteras de campana (Fig. 4), con diámetros entre 36.5 y 37 cm para los bordes y 19.5 y 20 cm para los pies. Su importante fragmentación dificulta la relación entre las caras A y B, una asociación que se ha establecido en función del estilo, grosores de las paredes etc., aunque en uno de los casos se asegura dicha relación gracias a un punto de conexión a la altura de la palmeta lateral (Fig. 4: 1).
En todas las cráteras se define el borde con una rama de laurel para enmarcar en la parte superior las escenas figuradas, mientras que en la parte inferior se delimitan con un friso de metopas de grecas y ajedrezados: generalmente una metopa de ajedrezados por cada tres de grecas. Dicho friso inferior discurre por todo el cuerpo de la crátera, salvo en un ejemplar que se interrumpe a la altura de las asas (Fig. 4: 3).
Con respecto a la decoración figurada, en todas las caras B se desarrolló la clásica escena de palestra formada por tres atletas con himation, a veces con atributos como el bastón en el caso del maestro o rhabdophoros (Fig. 4: 3B). En las caras A, las temáticas son mayoritariamente dionisíacas, formadas por sátiros y ménades. Las carnaciones de todas las ménades se ejecutaron con blanco sobrepintado, además de algunos detalles como las coronas de hiedra que ciñen sendos personajes mitológicos. En la crátera 1 se diferencian tres ménades ‒con sakkos y peplos rematados con elaboradas cenefas‒ y dos sátiros (Fig. 4: 1A). La ménade del centro reproduce el gesto de la anakálypsis, por lo que podría tratarse de Ariadna. Este personaje y la ménade de la derecha están sentadas sobre estructuras escalonadas cubiertas con blanco sobrepintado. Entre las tres ménades hay dos sátiros: uno con un tímpano y otro que se intuye a partir del brazo derecho y una pierna.
De la cara A de la crátera 2 solo se distingue la mitad inferior de un sátiro, el peplo de una ménade y, en el extremo derecho, las piernas de una ménade sentada sobre una estructura escalonada cubierta con blanco sobrepintado (Fig. 4: 2A). En la crátera 3 (Fig. 4: 3A) se adivinan tres personajes: uno femenino y dos masculinos, además de tres rocas apiladas. Quizás se trate de una escena dionisíaca, aunque no existen atributos o criterios iconográficos para asegurarlo.
Por último, se conservan cinco fragmentos de las caras A que no se han podido asociar a ninguna de las anteriormente identificadas (Fig. 4: I.1-I.7). En todos ellos se representan sátiros y ménades, algunos con tirsos (Fig. 4: I.1). También hay algún ala, probablemente del dios Eros (Fig. 4: I.2-3, I.5) que, dentro del contexto dionisíaco, podría representar un tema relacionado con la unión entre Ariadna y Dionisos.
En cuanto a los paralelos, existen detalles estilísticos e iconográficos que vinculan las cráteras 1 y 2 (Fig. 4: 1-2) y cuatro de los fragmentos (Fig. 4: I.1-I.4) con los trabajos del Pintor de la Grifomaquia de Oxford, como se observa en varios ejemplos atribuidos a este pintor (Beazley, 1963, pp. 1428.8, 1428.12, 1428.13Beazley, J. D. (1963). Attic Red-figure Vase-painters. Oxford: Oxford University Press.
).
En estas dos cráteras y cuatro fragmentos hay elementos comunes que
argumentan dicha autoría, como las formas anatómicas de los sátiros, los
remates de los peplos, la forma de realizar los tímpanos ‒con una banda
gruesa en el borde‒, los peinados de las ménades o la morfología de las
piñas de los tirsos ‒a base de curvas cerradas‒. De hecho, el paralelo
exacto de uno de estos fragmentos (Fig. 4: I.3) se halla en una crátera atribuida a este pintor que se conserva en el British Museum (Beazley, 1963, p. 1428.8Beazley, J. D. (1963). Attic Red-figure Vase-painters. Oxford: Oxford University Press.
).
Asimismo, existen grandes paralelismos entre la crátera 1 y la crátera G 514 del Museo del Louvre (Pottier, 1928, pl. 3: 7-8, 10Pottier, E. (1928). Corpus vasorum antiquorum. France, Musée du Louvre. France. Fasc.8 /Louvre. Fasc. 5, [Musée du Louvre, 5]. Paris: Union Académique Internationale / Librairie ancienne Edouard Champion.
),
especialmente en la forma de representar a los atletas de la cara B.
Esta crátera fue adscrita al taller del Retorted Painter (Beazley, 1963, p. 1429.1Beazley, J. D. (1963). Attic Red-figure Vase-painters. Oxford: Oxford University Press.
),
aunque se trata de una clasificación errónea, ya que las formas
estilísticas no se ajustan a las desarrolladas por este autor. Así, la
cara B es muy diferente a las estereotipadas e inconfundibles caras B
del Retorted Painter. Además, esta crátera se ha fechado entre el
400-375 a. C. (https://collections.louvre.fr/ark:/53355/cl010270363), mientras que las obras del Retorted Painter datan entre el 375-350 a. C. (Sánchez, 2000, p. 44Sánchez, C. (2000). “Los pintores del Grupo de Telos”. En: Sabattini, B. (dir.). La céramique attique du IVe siècle en Mediterranée occidentale. Collection du Centre Jean Bérard, 19. Napoli: Centre Jean Bérard, pp. 35-45.
; Muscolino, 2017, p. 87Muscolino, F. (2017). “Per una cronologia della ceramica attica figurata del IV secolo a.C.” En: Giudice, E. (ed.). Studi miscellanei di ceramografia greca III. Catania: Ediarch, pp. 71-120.
).
Esta contradicción no hace sino corroborar el error de autoría, además
de confirmar las similitudes del estilo de las cráteras 1 y 2 con una
crátera del primer cuarto del siglo IV a. C.
El Pintor de la
Grifomaquia de Oxford se caracteriza por composiciones más complejas y
ambiciosas que las del resto de pintores del grupo de Telos en el que se
incluye (Sánchez, 2000, pp. 37-38Sánchez, C. (2000). “Los pintores del Grupo de Telos”. En: Sabattini, B. (dir.). La céramique attique du IVe siècle en Mediterranée occidentale. Collection du Centre Jean Bérard, 19. Napoli: Centre Jean Bérard, pp. 35-45.
). En la península ibérica hay algunos ejemplos de este pintor, como los de la Tumba 82 del Cerro del Real (Tutugi, Galera) (Beazley, 1963, pp. 1428.4, 1428.6Beazley, J. D. (1963). Attic Red-figure Vase-painters. Oxford: Oxford University Press.
) y el fragmento de la colección Santaolalla (Domínguez y Sánchez, 2001, n.º 105-106Domínguez, A. J. y Sánchez, C. (2001). Greek Pottery from the Iberian Peninsula. Archaic and Classical Periods. Leiden / Boston / Köln: Brill.
), ambos del 400-375 a. C., aunque hay algunos hallazgos que se han fechado en el 375-350 a. C. (Domínguez y Sánchez, 2001, n.º 160Domínguez, A. J. y Sánchez, C. (2001). Greek Pottery from the Iberian Peninsula. Archaic and Classical Periods. Leiden / Boston / Köln: Brill.
; García Cano, 2009, pp. 21García Cano, J. y Gil, Francisco (2009). La cerámica ática de Figuras Rojas. Talleres y comercio (s. IV a.C.). El caso de Coimbra del Barranco Ancho (Jumilla, Murcia). Murcia: Editum.
). En la Oretania también existen ejemplares de este taller, todos de la provincia de Jaén (Trías, 1967-68, lám. CCXXXVTrías, G. (1967-1968). Cerámicas griegas de la península ibérica. 2 vols. Valencia: The William L. Bryant Foundation.
; Domínguez y Sánchez, 2001, n.º 406, 944Domínguez, A. J. y Sánchez, C. (2001). Greek Pottery from the Iberian Peninsula. Archaic and Classical Periods. Leiden / Boston / Köln: Brill.
).
Aunque
las producciones del grupo de Telos se desarrollaron fundamentalmente
en el segundo cuarto del siglo IV a. C., el Pintor de Telos y el Pintor
de la Grifomaquia de Oxford fueron ligeramente más antiguos (Sánchez, 2000, pp. 37-38, 44Sánchez, C. (2000). “Los pintores del Grupo de Telos”. En: Sabattini, B. (dir.). La céramique attique du IVe siècle en Mediterranée occidentale. Collection du Centre Jean Bérard, 19. Napoli: Centre Jean Bérard, pp. 35-45.
), con una producción posiblemente iniciada en el 380 a. C. (Muscolino, 2017, p. 87Muscolino, F. (2017). “Per una cronologia della ceramica attica figurata del IV secolo a.C.” En: Giudice, E. (ed.). Studi miscellanei di ceramografia greca III. Catania: Ediarch, pp. 71-120.
).
De hecho, como se referenció más arriba, las cráteras de la Tumba 82
del Cerro del Real se fecharon en el primer cuarto del siglo IV a. C.
Esta mayor antigüedad explicaría las similitudes estilísticas con la
crátera G 514 del Museo del Louvre anteriormente referida y fechada en
el primer cuarto del siglo IV a. C.
En relación con la crátera 3 (Fig. 4: 3), su homóloga del Museo del Louvre G 519 supone uno de los paralelos compositivos e iconográficos más destacados (Pottier, 1928, pl. 4: 8-9Pottier, E. (1928). Corpus vasorum antiquorum. France, Musée du Louvre. France. Fasc.8 /Louvre. Fasc. 5, [Musée du Louvre, 5]. Paris: Union Académique Internationale / Librairie ancienne Edouard Champion.
):
forma del vuelo del peplo del personaje femenino y las tres piedras
apiladas. Este detalle también aparece en la crátera de la Tumba 48 de
Villaricos (Cuevas de Almanzora, Almería) (Trías, 1967-68, lám. CXCVIII: 2, CXCIXTrías, G. (1967-1968). Cerámicas griegas de la península ibérica. 2 vols. Valencia: The William L. Bryant Foundation.
), cuya autoría está aún sin determinar (Domínguez y Sánchez, 2001, n.º 6Domínguez, A. J. y Sánchez, C. (2001). Greek Pottery from the Iberian Peninsula. Archaic and Classical Periods. Leiden / Boston / Köln: Brill.
).
Frente
a la homogeneidad estilística y morfológica de las cráteras 1 y 2, la
crátera 3 se caracteriza por un perfil más ancho y esferoide. Asimismo,
el friso inferior se interrumpió en la zona de las asas y dicha zona
quedó cubierta con barniz negro, unas características que aparecen en
muchas de las cráteras de pintores adscritos al Plainer Group del primer
cuarto del siglo IV a. C. (Beazley, 1963, pp. 1418-1424Beazley, J. D. (1963). Attic Red-figure Vase-painters. Oxford: Oxford University Press.
).
Por tanto, esta crátera no sólo sería de un taller diferente a las
anteriores, sino que sería ligeramente más antigua que éstas.
Por último, de la crátera 4 (Fig. 4: 4) solo se ha podido conocer la Cara B que, por la forma de los pliegues inferiores de los himatia de los atletas ‒marcados con dos trazos verticales y otros dos
horizontales‒ y la forma de sus ojos, parece atribuirse al Retorted
Painter. En la Tumba 80 de la NIA III hemos constatado una crátera
completa adscrita al taller del Retorted Painter que fue utilizada como
urna cineraria (Miguel-Naranjo et al., 2024Miguel-Naranjo,
P., García Huerta, M.ª R., Rodríguez, D., Morales, F. J. y
Rodríguez-Rabadán M. A. (2024). “Un nuevo ejemplo del Pintor Bizco. la
crátera de campana de la necrópolis ibérica de Alarcos III (Poblete,
Ciudad Real, España) y su contexto arqueológico”. Pyrenae, 55 (2), pp. 65-89. DOI: https://doi.org/10.1344/Pyrenae2024.vol55num2.3.
), por lo que las obras de este pintor no eran desconocidas entre las poblaciones íberas de Alarcos.
2.1.2. Copas de pie alto tipo B (26,5 %)
⌅El
grupo de vasos áticos más numeroso de este depósito ritual está
representado por copas de pie alto muy fragmentadas del tipo B de Bloesch (1940)Bloesch, H. (1940). Formen Attische Schalen. Von Exekias bis zum Ende des Strengen Stils. Berna: Beteli.
. Se ha contabilizado un NMI de 13 (Figs. 5; 6: 7-13), a los que debieron pertenecer varios fragmentos (Fig. 6: I1-I13).
De la información conjunta extraída se ha comprobado una homogeneidad
en las dimensiones, lo que hace pensar en su realización en un mismo
taller. Así, todos los ejemplares tienen entre 19 y 20.5 cm de diámetro
de borde, entre 8.3 y 8.5 cm de diámetro de base y 7 cm de altura.
Ambas superficies fueron decoradas con escenas de figuras rojas y blanco sobrepintado en algunos detalles. Los fondos se decoraron con medallones delimitados por metopas de grecas, ajedrezados y aspas con un punto en los triángulos resultantes. La mayoría de los temas representados en el interior de los medallones se corresponden con escenas de palestra, en las que se diferencian tres modalidades: atleta desnudo o vestido con himation junto a una terma (Figs. 5: 3, 6; 6: 10), atleta desnudo con una barra en la mano (Fig. 5: 5) y el atleta desnudo frente a un luterio en el que introduciría la estrígile que porta en la mano (Fig. 5: 2). En otras escenas aparece Eros sobrevolando el espacio con una toalla o una caja entre las manos (Figs. 5: 4; 6: 7-9). Las escenas de animales mitológicos están representadas por la imagen de una esfinge femenina pasante (Fig. 5: 1).
Las superficies externas de las copas también se decoraron con una rica iconografía fitomorfa y antropomorfa. La decoración vegetal se basó en grupos de tres palmetas de abanico sobre volutas y gineceo en forma de semicírculo central (Fig. 5: 1-2, 4, 6; 6: 7, 9, 12), y está localizada siempre bajo las asas ‒reservadas en la zona interna‒. Ocasionalmente, en estas composiciones se sustituyeron las palmetas de abanico laterales por dos volutas de las que surgen pétalos (Fig. 5: 3, 5) o roleos (Fig. 6: 10).
En cuanto a la decoración antropomorfa de las superficies externas, todas son escenas de palestra. Se suele repetir el esquema del maestro -generalmente vestido con himation y a veces apoyado sobre el bastón (rhabdophoros)- frente al atleta que casi siempre está desnudo, posiblemente el erastés y el erómenos, respectivamente. Como atletas, portan halteras para el salto de longitud (Fig. 6: 10), estrígiles (Fig. 5: 2; 6: I.2) o cintas ejecutadas con blanco sobrepintado (Fig. 6: I.2, I.7). En otras composiciones, aparece Eros frente al atleta, posiblemente en alusión a la palestra como espacio erótico (Fig. 6: 7, I.4, I.6). Entre la figura del atleta y el maestro se representaron elementos típicos de este tipo de escenas, como los aríbalos o los discos (Fig. 5: 1-2; 6: 9, I.3, I.5). Por último, los fondos externos de los pies de las copas se decoraron siguiendo el mismo esquema de círculos concéntricos: una banda externa delimitadora, dos líneas y un punto central.
A juzgar por el estilo, todas estas copas tipo B se elaboraron en el taller del Pintor de Jena (Beazley, 1963, pp. 1510-1516Beazley, J. D. (1963). Attic Red-figure Vase-painters. Oxford: Oxford University Press.
), cuya producción se desarrolló durante el 400-375 a. C. (Paul-Zinserling, 1994Paul-Zinserling, V. (1994). Der Jena-Maler und sein Kreis. Zur Ikonologie einer Attischen Schalenwerkstatt um 400 V. Mainz / Rhein: Verlag Philipp von Zabern.
; Kathariou, 2010Kathariou,
K. (2010). “Der Jenaer Werkstattfund. TonArt. Virtuosität antiker
Töpfertechnik”. En: Bentz, M., Geominy, W. y Müller, J. M. (eds.). Ausstellungskatalog. Bonn / Sankt-Peterburg: Ed. Michael Imhof, pp: 128-149.
, 2016Kathariou,
K. (2016). “On the Quest for the Missing Link in Late Classical
Athenian Kerameikos. A Study of the Jena Painter´s Workshop”. En:
Eschbach, N. y Schmidt, S. (eds.). Corpus Vasorum Antiquorum. Töpfer
Maler Werkstatt - Zuschreibungen in der Griechischen Vasenmalerei und
die Organisation Antiker Keramikproduktion. Band. VII. München: Ed. C. H. Beck, pp. 149-161.
; Muscolino, 2017, p. 110Muscolino, F. (2017). “Per una cronologia della ceramica attica figurata del IV secolo a.C.” En: Giudice, E. (ed.). Studi miscellanei di ceramografia greca III. Catania: Ediarch, pp. 71-120.
).
Su taller ‒localizado en 1853‒ fue uno de los más prolíficos de Atenas
durante los inicios del siglo IV a. C. De hecho, fue el mayor productor
de copas de figuras rojas de este momento (Boardman, 1989, p. 169Boardman, J. (1989). Athenian Red Figure Vases. The Classical Period. London: Thames and Hudson.
). Del estudio de los materiales, Beazley (1963, pp. 1510-1511)Beazley, J. D. (1963). Attic Red-figure Vase-painters. Oxford: Oxford University Press.
distinguió tres estilos que denominó A, B y C. Las copas analizadas
pertenecen al estilo B, definido por trazos más toscos y ligeros en
comparación con el estilo A, al que se adscriben los ejemplares
elaborados por el propio Pintor de Jena, aunque, como señaló el propio
Beazley, es probable que los vasos integrados en el estilo B también
fueran elaborados por dicho pintor.
Uno de los paralelos más
claros en los que se confirma la clasificación de estas copas entre las
producciones del estilo B del taller del Pintor de Jena se encuentra en
una copa del mismo tipo conservada en la ciudad homónima (Beazley, 1963, p. 1513.42Beazley, J. D. (1963). Attic Red-figure Vase-painters. Oxford: Oxford University Press.
).
En esta copa, no solo se reproducen las formas anatómicas que aparecen
en los personajes representados en los medallones y las superficies
externas de las copas de Alarcos, sino también la característica
composición de la palmeta entre dos volutas verticales con pétalos (Fig. 5: 3, 5).
Aunque
las copas de pie alto tipo B no son las más frecuentes de la península
ibérica ‒posiblemente por los problemas que supone transportar y apilar
entre los cargamentos copas con tallos‒ existen varios ejemplares en el
depósito de la calle Zacatín de Granada (Rouillard et al., 2017Rouillard, P., De la Torre, I. y Sánchez Moreno, A. (2017). “Las cerámicas griegas áticas de Zacatín (Granada, España)”. Archivo Español de Arqueología, 90, pp. 271-298. DOI: https://doi.org/10.3989/aespa.090.017.012.
), Ullastret (Picazo, 1977, lám. XIIIPicazo, M. (1977). Las cerámicas áticas de Ullastret. Barcelona: Instituto de Arqueología y Prehistoria, Universidad de Barcelona.
), la Tumba 222 de Coimbra del Barranco Ancho (Jumilla, Murcia) (García Cano, 2017García
Cano, J. (2017). “El pintor de Kadmos y su círculo. A propósito de una
kylix de Coimbra de Barranco Ancho (Jumilla, Murcia)”. En: Aquilué, X.,
Cabrera, P. y Orfila, M. (coords.). Homenaje a Gloria Trías Rubiés. Cerámicas griegas en la península ibérica. cincuenta años después (1967- 2017). Barcelona: Iberia Graeca, pp. 190-199.
) y Ampurias (Miró, 2006, figs. 555-556Miró, M. T. (2006). La ceràmica àtica de figures roges de la ciutat grega d´Emporion. Monografies Emporitanes, 14. Barcelona: Museo de Arqueología de Cataluña.
), estas últimas del Pintor de Jena.
2.1.3. Copas-escifo heavy wall (6,12 %)
⌅Dentro del conjunto hay tres copas-escifo del tipo heavy wall (Sparkes y Talcott, 1970, pp. 111-112Sparkes, B. y Talkott, L. (1970). Black and plain pottery of the 6th-5th and 4th centuries B.C. The Athenian Agora, XII, Princeton: The American School of Classical Studies at Athens.
), bastante homogéneas en cuanto a dimensiones y a estilo (Fig. 7: 1-2, 5).
Tienen entre 13.5 y 13.9 cm de diámetro de borde. El único ejemplar
completo tiene 7.2 cm de diámetro de la base y 7 cm de altura.
En cuanto a la decoración, sobre el fondo interno se elaboraron composiciones circulares incisas y estampilladas en las que se alternaron filas de ovas con palmetas de abanico. La parte interna del borde se decoró con grupos de tres puntos en blanco sobrepintado que resaltan en el fondo negro barnizado. Por su parte, en los fondos externos aparecen diferentes composiciones de círculos concéntricos con barniz negro y en reserva. La decoración figurada se restringió a la superficie externa. En ambas caras de cada una de las copas-escifo se ejecutó la misma escena: una joven en proceso de enamorarse por intermediación del dios Eros, situados a la derecha y a la izquierda respectivamente.
En algunas de estas seis composiciones, Eros lleva un aríbalos (Fig. 7: 2), un collar de perlas (Fig. 7: 3 derecha) y lo que parece una iynx u otro aríbalos (Fig. 7: 3 izquierda). Las mujeres no llevan atributos, salvo una que porta una estrígile (Fig. 7: 2) y otra que se tira del velo reproduciendo probablemente el gesto de la anakálypsis (Fig. 7: 1 derecha). Para la ejecución de algunos de estos detalles, como las cuerdas del aríbalos, la estrígile o el collar de perlas se empleó blanco sobrepintado. La zona situada por debajo de las asas laterales ‒reservadas en la zona interna‒ se decoró con composiciones formadas por tres palmetas de abanico con gineceo en forma de semicírculo central y sobre volutas. Las palmetas situadas en los extremos están delimitadas con ramas que surgen de las volutas de la palmeta central.
En lo
que respecta al estilo y a algunos detalles es indudable la adscripción
de estas tres copas-escifo al taller del Pintor Q (Beazley, 1963, pp. 1518-1521Beazley, J. D. (1963). Attic Red-figure Vase-painters. Oxford: Oxford University Press.
), cuya producción se constata en el propio poblado de Alarcos (Cabrera y Sánchez, 1994, p. 358Cabrera,
P. y Sánchez, C. (1994). “Importaciones griegas en el sur de la Meseta.
Íberos y griegos. lecturas desde la diversidad”. Huelva Arqueológica, 13 (1), pp. 355-376.
).
Uno de los paralelos más claros se encuentra en una copa-escifo
conservada en el Rijksmuseum van Oudheden (Leiden), del 400-375 a. C. (Jongkees-Vos, 1972, p. 21, pl. 174.1-2Jongkees-Vos, M. F. (1972). Corpus Vasorum Antiquorum. The Netherlands, 7. Leiden: Rijksmuseum van Oudheden.
).
Tanto en este ejemplar como en los de Alarcos existen elementos
comunes: la temática, la forma de ejecutar la mano, el ojo y los
peinados de las mujeres, además de detalles como el collar de perlas con
blanco sobrepintado, las filas de puntos en las alas de Eros, los
peplos de las mujeres o la forma descuidada de ejecutar los semicírculos
centrales de las palmetas.
La copa-escifo del tipo heavy wall se elaboró en Atenas entre el 420 y el 380 a. C. (Sparkes y Talcott, 1970, pp. 111-112Sparkes, B. y Talkott, L. (1970). Black and plain pottery of the 6th-5th and 4th centuries B.C. The Athenian Agora, XII, Princeton: The American School of Classical Studies at Athens.
). A la península ibérica llegaron ejemplares antiguos fechados entre el 420-410 a. C. (Trías, 1967-68, lám. CCXLIVTrías, G. (1967-1968). Cerámicas griegas de la península ibérica. 2 vols. Valencia: The William L. Bryant Foundation.
) y otros más recientes del segundo cuarto del siglo IV a. C. (García Cano, 1982, pp. 20García Cano, J. (1982). Cerámicas griegas de la región de Murcia. Murcia: Editora Regional de Murcia.
; Domínguez y Sánchez, 2001, p. 448Domínguez, A. J. y Sánchez, C. (2001). Greek Pottery from the Iberian Peninsula. Archaic and Classical Periods. Leiden / Boston / Köln: Brill.
).
La clasificación de las copas-escifo estudiadas entre las obras del
Pintor Q permite precisar su cronología entre el 400 y el 375 a. C., que
es cuando se mantuvo activo este taller (Boardman, 1989, pp. 169-170Boardman, J. (1989). Athenian Red Figure Vases. The Classical Period. London: Thames and Hudson.
; Muscolino, 2017, p.101Muscolino, F. (2017). “Per una cronologia della ceramica attica figurata del IV secolo a.C.” En: Giudice, E. (ed.). Studi miscellanei di ceramografia greca III. Catania: Ediarch, pp. 71-120.
) y como se ha mantenido para los vasos de similar autoría hallados en Ampurias (Miró, 2006, p. 214Miró, M. T. (2006). La ceràmica àtica de figures roges de la ciutat grega d´Emporion. Monografies Emporitanes, 14. Barcelona: Museo de Arqueología de Cataluña.
), Ullastret (Picazo, 1977, pp. 63-67Picazo, M. (1977). Las cerámicas áticas de Ullastret. Barcelona: Instituto de Arqueología y Prehistoria, Universidad de Barcelona.
), la Edetania (Macián, 2023, p. 54Macián,
A. (2023). “Vasos áticos en contextos edeteanos. adopción y
reinterpretación”. En: Vendrell, D., Huerta, P., Sánchez, C. y Tomás, J.
(eds.). La cerámica ática fuera del Ática. Contextos, usos y miradas. Col. Studia Archaeologica, 256. Roma / Bristol: L´Erma di Bretschneider, pp. 49-62.
), Estacar de Robarinas (Cástulo) (Domínguez y Sánchez, 2001, fig. 174: 912Domínguez, A. J. y Sánchez, C. (2001). Greek Pottery from the Iberian Peninsula. Archaic and Classical Periods. Leiden / Boston / Köln: Brill.
) o el depósito de El Zacatín (Rouillard et al., 2017, fig. 13a y 13bRouillard, P., De la Torre, I. y Sánchez Moreno, A. (2017). “Las cerámicas griegas áticas de Zacatín (Granada, España)”. Archivo Español de Arqueología, 90, pp. 271-298. DOI: https://doi.org/10.3989/aespa.090.017.012.
).
2.1.4. Copas stemless large plain rim (6.12 %)
⌅Las stemless large plain rim del Ágora de Atenas (Sparkes y Talcott, 1970, p. 102Sparkes, B. y Talkott, L. (1970). Black and plain pottery of the 6th-5th and 4th centuries B.C. The Athenian Agora, XII, Princeton: The American School of Classical Studies at Athens.
), o copas de pie bajo con borde recto, están representadas por tres ejemplares muy fragmentados (Fig. 8: 1-3).
Las medidas señalan diámetros de 17 cm para el borde, entre 8-9 cm para
las bases y 4.5 cm de altura. Las superficies externas están cubiertas
con barniz negro, excepto una banda en reserva entre el final del pie y
el inicio del cuerpo en uno de los ejemplares (Fig. 8: 3).
En los fondos externos se ejecutaron esquemas de círculos concéntricos
pintados y en reserva, mientras que en los fondos internos se
desarrollaron medallones con decoración figurada delimitados con una
sucesión de olas o grecas.
En el interior de los medallones se representaron escenas de palestra: atletas vestidos con himation frente a una terma (Fig. 8: 1-2). Este tema se representaría en un tercer ejemplar muy fragmentado y en el que se adivina parte del himation y la parte superior de la terma (Fig. 8: 3). La forma con la que el joven porta el himation ‒completamente envuelto salvo la cabeza‒ permite relacionarlo con un erómenos, por lo que la escena también tendría una cierta connotación erótica.
Estas tres copas se elaboraron en el taller del Pintor
de Jena, concretamente siguiendo las formas estéticas del estilo C que
tanto se desarrolló en copas de esta tipología (Beazley, 1963, p. 1510 y ssBeazley, J. D. (1963). Attic Red-figure Vase-painters. Oxford: Oxford University Press.
). Uno de los paralelos más claros se encuentra en una copa localizada en Jena (Kathariou, 2010, n.º 133Kathariou,
K. (2010). “Der Jenaer Werkstattfund. TonArt. Virtuosität antiker
Töpfertechnik”. En: Bentz, M., Geominy, W. y Müller, J. M. (eds.). Ausstellungskatalog. Bonn / Sankt-Peterburg: Ed. Michael Imhof, pp: 128-149.
),
cuyo medallón tiene el mismo estilo y recursos iconográficos que los
ejemplares de Alarcos. Asimismo, en esta copa se delimitó el medallón
con una fila de olas como ocurre en uno de los ejemplares estudiados (Fig. 8: 1). Las similitudes entre estas copas son tan evidentes que incluso podrían haber sido elaboradas por la misma mano.
2.1.5. Glaucas (4.1 %)
⌅Del depósito analizado también proceden dos glaucas o escifos de tipo B-glaux de Beazley (1963, p. 982)Beazley, J. D. (1963). Attic Red-figure Vase-painters. Oxford: Oxford University Press.
(Fig. 8: 5-6),
con diámetros de borde entre 8.5 y 9 cm y, para la glauca con el perfil
completo, 4.5 cm de diámetro de la base y 7 cm de altura (Fig. 8: 5).
Sobre las superficies externas se reprodujeron dos lechuzas entre ramas
de olivo de frente dejando ver ambas alas. Esta forma de representación
es ciertamente inusual, ya que lo habitual es que la lechuza se
presente de perfil y muestre solo una de sus alas (Johnson, 1955Johnson, F. P. (1955). “A Note on Owl Skyphoi”. American Journal of Archaeology, 59 (2), pp. 119-124.
).
Aunque las glaucas se fecharon entre el 480-425 a. C. (Beazley, 1963, p. 982Beazley, J. D. (1963). Attic Red-figure Vase-painters. Oxford: Oxford University Press.
, Boardman, 1989, p. 39Boardman, J. (1989). Athenian Red Figure Vases. The Classical Period. London: Thames and Hudson.
), en la península ibérica se extienden hasta el 375 a. C. (Trías, 1967-68, lám. CLXXV.8Trías, G. (1967-1968). Cerámicas griegas de la península ibérica. 2 vols. Valencia: The William L. Bryant Foundation.
; Rouillard, 1991, p. 738Rouillard, P. (1991). Les Grecs et la Péninsule Ibérique du VIIIe au IVe siècle avant Jésus-Christ. Paris: Diffusion de Boccard.
; Miró, 2006, p. 199Miró, M. T. (2006). La ceràmica àtica de figures roges de la ciutat grega d´Emporion. Monografies Emporitanes, 14. Barcelona: Museo de Arqueología de Cataluña.
; Asensio et al., 2017, fig. 4: 6-9Asensio,
D., Pons, E., Jornet, R. y Morer, J. (2017). “Aportación de la cerámica
griega fina y sus contextos cerámicos a la caracterización de la
secuencia de asentamientos superpuestos entre el siglo VI y el siglo IV
a.C. en el Mas Castellar de Pontós (Alt Empordà, Girona)”. En: Aquilué,
X., Cabrera, P. y Orfila, M. (coords.). Homenaje a Gloria Trías Rubiés. Cerámicas griegas en la península ibérica. cincuenta años después (1967- 2017). Barcelona: Iberia Graeca, pp. 124-139.
), por lo que no desentonan con la cronología que ofrece el conjunto.
2.1.6. Lecánide (2,04 %)
⌅La única forma ática registrada cuyo uso original fue distinto al de contener líquidos es una lecánide a la que le falta el pie indicado y prácticamente la totalidad de la tapa (Fig. 8: 7). El cuerpo fue cubierto con barniz negro, aunque el borde de la tapa se decoró con una fila de ovas. Tanto el fondo externo como el remate superior del pomo de la tapa se decoraron con círculos concéntricos barnizados y en reserva. A la altura del borde se sitúan dos asas laterales de sección rectangular. La tapa ‒muy fragmentada‒ tiene 20 cm de diámetro y el remate del pomo 4 cm de diámetro. El cuerpo de la lecánide tiene 20 cm de diámetro del borde, 8 cm de diámetro de fondo externo y 8 cm de altura conservada.
La lecánide corresponde con el tipo de asas de cintas del Ágora de Atenas (Sparkes y Talcott, 1970, pp. 165-167, fig. 11: 1220Sparkes, B. y Talkott, L. (1970). Black and plain pottery of the 6th-5th and 4th centuries B.C. The Athenian Agora, XII, Princeton: The American School of Classical Studies at Athens.
),
concretamente al tipo que se desarrolló desde finales del siglo V a.
C., caracterizado por un diámetro más amplio en relación con la altura.
Los autores citados apuntan que las lecánides de figuras rojas fueron
más habituales a partir del 400 a. C., por lo que los inicios del siglo
IV a. C. se marcarían como límite superior.
Las lecánides del siglo IV a. C. se documentan en varios puntos de la geografía peninsular, como Ampurias (Miró, 2006, p. 236Miró, M. T. (2006). La ceràmica àtica de figures roges de la ciutat grega d´Emporion. Monografies Emporitanes, 14. Barcelona: Museo de Arqueología de Cataluña.
), la necrópolis de El Navazo (Cuenca) (Rouillard, 1991, pp. 848-849Rouillard, P. (1991). Les Grecs et la Péninsule Ibérique du VIIIe au IVe siècle avant Jésus-Christ. Paris: Diffusion de Boccard.
), la necrópolis de El Toril (Salobral, Albacete) (García Cano y Blánquez, 2017, fig. 4García
Cano, J. y Blánquez, J. (2017). “Las cerámicas griegas del sureste de
la Meseta. 50 años después”. En: Aquilué, X., Cabrera, P. y Orfila, M.
(coords.). Homenaje a Gloria Trías Rubiés. Cerámicas griegas en la península ibérica. cincuenta años después (1967- 2017). Barcelona: Iberia Graeca, pp. 200-212.
) o en el Cerro de Medellín (Badajoz) (Jiménez Ávila, 2017, fig. 5A: 5Jiménez, J. (2017). “Los estudios sobre cerámica griega en Extremadura”. En: Aquilué, X., Cabrera, P. y Orfila, M. (coords.). Homenaje a Gloria Trías Rubiés. Cerámicas griegas en la península ibérica. cincuenta años después (1967- 2017). Barcelona: Iberia Graeca, pp. 234-245.
).
El estado tan fragmentado de la tapa de la lecánide estudiada no
permite precisar la posible decoración de figuras rojas sobre la tapa y,
por ende, concretar el taller o el pintor. El paralelo más cercano a
este ejemplar, fechado entre el 425-375 a. C., se documentó en el
Edificio 516 de Mas Castellar (Pontós, Girona) (Asensio et al., 2017, fig. 4: 20Asensio,
D., Pons, E., Jornet, R. y Morer, J. (2017). “Aportación de la cerámica
griega fina y sus contextos cerámicos a la caracterización de la
secuencia de asentamientos superpuestos entre el siglo VI y el siglo IV
a.C. en el Mas Castellar de Pontós (Alt Empordà, Girona)”. En: Aquilué,
X., Cabrera, P. y Orfila, M. (coords.). Homenaje a Gloria Trías Rubiés. Cerámicas griegas en la península ibérica. cincuenta años después (1967- 2017). Barcelona: Iberia Graeca, pp. 124-139.
), unas similitudes que se aprecian sobre todo en el perfil del pomo de la tapa y la decoración de ovas a lo largo del borde.
2.2. Cerámica ática de barniz negro (46,96 %)
⌅2.2.1. Copas de la clase delicada (12,24 %)
⌅Las copas de la clase delicada (Sparkes y Talcott, 1970, pp. 102-105Sparkes, B. y Talkott, L. (1970). Black and plain pottery of the 6th-5th and 4th centuries B.C. The Athenian Agora, XII, Princeton: The American School of Classical Studies at Athens.
) quedan representadas por un NMI de seis (Fig. 9: 1-6):
dos con el perfil completo, cuatro fondos y varios bordes, asas y
paredes que pertenecen a este NMI. Los diámetros son entre 16 y 17.5 cm
para los bordes y 8.2 y 9 cm para las bases y las dos alturas
determinadas entre 4 y 5.2 cm.
En todos los casos, los fondos externos fueron decorados con diferentes esquemas de círculos concéntricos pintados y en reserva que se delimitaron con ligeras acanaladuras o molduras. En tres de ellos se conserva una fina capa de miltos (Fig. 9: 1, 4-5), que indica su escasa utilización. Por su parte, en los fondos internos se ejecutaron composiciones radiales de círculos de lengüetas y palmetas de abanico incisas e impresas. Estas composiciones fueron realizadas de forma ligera y algo descuidada, una característica observada en aquellos casos con decoraciones poco marcadas y definidas.
Las
copas de la clase delicada fueron muy comercializadas en la península
ibérica desde finales del siglo V o comienzos del siglo IV a. C. (García Cano, 1982, p. 19García Cano, J. (1982). Cerámicas griegas de la región de Murcia. Murcia: Editora Regional de Murcia.
; Domínguez y Sánchez, 2001, figs. 161: 450, 169: 861Domínguez, A. J. y Sánchez, C. (2001). Greek Pottery from the Iberian Peninsula. Archaic and Classical Periods. Leiden / Boston / Köln: Brill.
), como reflejan los mapas de dispersión (Jiménez y Ortega, 2004, fig. 44Jiménez, J. y Ortega, J. (2004). La cerámica griega en Extremadura. Col. Cuadernos Emeritenses, 28. Mérida: Museo de Arte Romano / Asociación de Amigos del Museo / Fundación de Estudios Romanos.
).
Fue una forma que sufrió modificaciones morfológicas desde su aparición
en el segundo cuarto del siglo V a. C. Concretamente, las de Alarcos se
ajustan a los modelos desarrollados entre el tercer cuarto del siglo V
a. C. y el segundo cuarto del siglo IV a. C. (Sparkes y Talcott, 1970, pp. 102-105Sparkes, B. y Talkott, L. (1970). Black and plain pottery of the 6th-5th and 4th centuries B.C. The Athenian Agora, XII, Princeton: The American School of Classical Studies at Athens.
):
con tallos estilizados y pies formados por varios toros y escocias, es
decir, las variantes más comercializadas en la península ibérica.
Para los ejemplares análogos del oppidum de Alarcos se ha planteado una datación del 400-375 a. C. (Cabrera y Sánchez, 1994, n.º 10-13Cabrera,
P. y Sánchez, C. (1994). “Importaciones griegas en el sur de la Meseta.
Íberos y griegos. lecturas desde la diversidad”. Huelva Arqueológica, 13 (1), pp. 355-376.
, Fernández Rodríguez y Madrigal, 2015, figs. 5, 7Fernández Rodríguez, M. y Madrigal, A. (2015). “La vajilla griega de mesa procedente del oppidum de Alarcos (Ciudad Real)”. En: Aparicio, J. y Egido, L. (eds.). Real Academia de Cultura Valenciana: Sección de estudios ibéricos D. Fletcher Valls. Estudios de lenguas y epigrafía antiguas, 14. Valencia, Real Academia de Cultura Valenciana, pp. 239-307.
),
una propuesta cronológica que confirma la datación radiocarbónica de
una muestra de carbón recogida en un nivel arqueológico ibérico del
sector III de este yacimiento (Beta 265288) en el que también
aparecieron copas de la clase delicada (García Huerta et al., 2020, Tab. 13García Huerta, M.ª R., Morales, F. J. y Rodríguez, D. (2020). El
cerro de Alarcos (Ciudad Real). Formación y desarrollo de un oppidum
ibérico. 20 años de excavaciones arqueológicas en el Sector III. Oxford: Archaeopress Archaeology, open access https://www.archaeopress.com/Archaeopress/Products/9781789696912.
). Esta concentración en el primer cuarto del
siglo IV a. C. lo corroboran otros contextos peninsulares, como el
depósito de El Zacatín en el que se asocian a copas tipo B del Pintor de
Meleagros (Adroher et al., 2016, p. 12Adroher,
A., Sánchez, A. y de la Torre, I. (2016). “Cerámica ática de barniz
negro de Iliberri (Granada, España). Análisis crono-estadístico de un
contexto cerrado”. Portvgalia, Nova serie, 37, pp. 5-38. https://ler.letras.up.pt/uploads/ficheiros/14357.pdf.
; Rouillard et al., 2017Rouillard, P., De la Torre, I. y Sánchez Moreno, A. (2017). “Las cerámicas griegas áticas de Zacatín (Granada, España)”. Archivo Español de Arqueología, 90, pp. 271-298. DOI: https://doi.org/10.3989/aespa.090.017.012.
).
2.2.2. Small bowl (12,24 %)
⌅En
la tabla de formas documentadas hay seis cuencos de pequeño tamaño
agrupados en dos tipos. El primer tipo, representado por dos ejemplares,
corresponde con los Small Bowl later and light del Ágora de Atenas (Sparkes y Talcott, 1970, p. 134, fig. 9: 870Sparkes, B. y Talkott, L. (1970). Black and plain pottery of the 6th-5th and 4th centuries B.C. The Athenian Agora, XII, Princeton: The American School of Classical Studies at Athens.
). Ambos tienen 9 cm de diámetro de borde, entre 6.4 y 6.5 cm de diámetro de base y una altura de 3 cm (Fig. 9: 7-8).
Los fondos externos también se decoraron con círculos concéntricos
pintados, en reserva y punto central. Esta forma se elaboró en Atenas
desde el 425 a. C. y se prolongó durante todo el siglo IV a. C.
En la península ibérica existen ejemplos de este tipo de cuenco en Los Molinos (Moratalla, Murcia) (García Cano, 1982, fig. 42: 6García Cano, J. (1982). Cerámicas griegas de la región de Murcia. Murcia: Editora Regional de Murcia.
), la necrópolis de Castillejo de los Baños (Fortuna, Murcia) (García Cano, 2003, fig. 1: 3García
Cano, J. (2003). “La colonización griega en Murcia. Estado actual tras
veinte años de investigaciones”. En: Ramallo, S. F. (ed.). Estudios de Arqueología dedicados a la profesora Ana María Muñoz Amilibia. Murcia: Universidad de Murcia, pp. 249-268.
), Cabezo Lucero (Guardamar de Segura, Alicante) (Aranegui et al., 1993, fig. 12.15Aranegui, C., Jodin, A., Llobregat, E., Rouillard, P. y Uroz, J. (1993). La nécropole ibérique de Cabezo Lucero (Guardamar de Segura, Alicante). Colección de la Casa de Velázquez, 41. Madrid / Alicante: Casa de Velázquez.
) y en Toya (Domínguez y Sánchez, 2001, fig. 164: 472Domínguez, A. J. y Sánchez, C. (2001). Greek Pottery from the Iberian Peninsula. Archaic and Classical Periods. Leiden / Boston / Köln: Brill.
).
Todos estos ejemplares fueron datados entre el 400 y el 375 a. C.,
aunque es el último ejemplar citado ‒fechado en el 380 a. C.‒ el que
representa el paralelo exacto.
El segundo tipo de cuenco se relaciona con una de las variantes de los Small Bowl broad base del Ágora de Atenas (Sparkes y Talcott, 1970, p. 135, fig. 9: 885Sparkes, B. y Talkott, L. (1970). Black and plain pottery of the 6th-5th and 4th centuries B.C. The Athenian Agora, XII, Princeton: The American School of Classical Studies at Athens.
), aunque los casos presentados tienen una morfología distinta del pie: mucho más ligera y apuntada (Fig. 9: 9-12) (Domínguez y Sánchez, 2001, fig. 95: 80Domínguez, A. J. y Sánchez, C. (2001). Greek Pottery from the Iberian Peninsula. Archaic and Classical Periods. Leiden / Boston / Köln: Brill.
).
Se han registrado cuatro ejemplares de este tipo con diámetros de borde
que oscilan entre los 8 y 9 cm, diámetros de base entre los 4 y 5 cm y
entre 3 y 3.2 cm de altura. Los fondos externos se decoran con círculos
concéntricos pintados, en reserva y punto central, mientras que en los
fondos internos se desarrollan composiciones circulares a base de trazos
curvos incisos y palmetas y puntos impresos, que en general fueron
ligeras y poco cuidadas. Uno de estos ejemplares también conserva la
capa de miltos en el fondo externo (Fig. 9: 11).
Según Sparkes y Talcott (1970, p. 135)Sparkes, B. y Talkott, L. (1970). Black and plain pottery of the 6th-5th and 4th centuries B.C. The Athenian Agora, XII, Princeton: The American School of Classical Studies at Athens.
,
existen características que clasifican estos cuencos entre las
producciones más antiguas del siglo IV a. C. y que aparecen en estos
ejemplares, como los esquemas de círculos concéntricos en los fondos
externos o las bandas en reserva en la zona que conecta el pie con el
inicio del cuerpo en la superficie externa. En la península ibérica este
tipo de cuenco fue menos habitual que los anteriores, entre los que
destaca el ejemplar del Cerro del Santuario (Baza, Granada) (Domínguez y Sánchez, 2001, fig. 96: 82Domínguez, A. J. y Sánchez, C. (2001). Greek Pottery from the Iberian Peninsula. Archaic and Classical Periods. Leiden / Boston / Köln: Brill.
), con las mismas características decorativas que los de Alarcos y datado en el 380 a. C.
2.2.3. Copas-escifo heavy wall (8,16 %)
⌅Las copas-escifo del tipo heavy wall también aparecen con barniz negro (Fig. 7: 4-7). Se han registrado cuatro ejemplares: dos bordes ‒entre 13 y 18 cm de diámetro‒ y un pie indicado de 7 cm de diámetro. Un tercer ejemplar se corresponde con un fondo desprovisto del pie. Como en los casos de figuras rojas, los fondos externos se decoraron con círculos concéntricos, mientras que en los internos se ejecutaron composiciones radiales con ovas y palmetas impresas.
Como se apuntó más arriba, la copa escifo del tipo heavy wall se desarrolló en Atenas entre el 420-380 a. C. (Sparkes y Talcott, 1970, pp. 111-112Sparkes, B. y Talkott, L. (1970). Black and plain pottery of the 6th-5th and 4th centuries B.C. The Athenian Agora, XII, Princeton: The American School of Classical Studies at Athens.
),
unos límites que se contemplan en algunas producciones peninsulares a
pesar de su prolongación hasta el segundo cuarto del siglo IV a. C.
2.2.4. Escifos tipo A (4.1 %)
⌅Sólo se han constatado dos escifos de barniz negro de mala calidad, aplicado de forma ligera y poco uniforme como se aprecia en la superficie interna del ejemplar más completo (Fig. 9: 13-14). Los diámetros oscilan entre 13.5 y 14 cm para los bordes y entre los 8 y 9 cm para las bases. El recipiente con el perfil completo tiene una altura de 9.9 cm. Como fue habitual en muchas de las formas de barniz negro, en éstos también se decoraron los fondos externos con esquemas de círculos concéntricos.
Ambos escifos corresponden con el tipo ático o tipo A de Beazley (1963, p. 982)Beazley, J. D. (1963). Attic Red-figure Vase-painters. Oxford: Oxford University Press.
,
concretamente con la variante de perfil continuo. Este tipo estuvo
vigente durante los siglos V y IV a. C., con pequeñas diferencias
morfológicas que permiten ajustar la cronología. Es el caso de las asas
verticales, dispuestas algo por debajo del borde a partir del 400 a. C. (Sparkes y Talcott, 1970, p. 85Sparkes, B. y Talkott, L. (1970). Black and plain pottery of the 6th-5th and 4th centuries B.C. The Athenian Agora, XII, Princeton: The American School of Classical Studies at Athens.
), como se observa en el ejemplar que conserva las asas.
El escifo tipo A fue una de las formas más habituales en la península
ibérica durante los siglos V y IV a. C. De la Meseta sur destacan los
ejemplares de Los Villares (Hoya-Gonzalo, Albacete) (Blánquez, 1990a, fig. 59Blánquez, J. J. (1990a). La
formación del mundo ibérico en el sureste de la Meseta (estudio
arqueológico de las necrópolis ibéricas de la provincia de Albacete). Serie I, Ensayos Históricos y Científicos, 53. Albacete: Diputación de Albacete.
), fechados en la segunda mitad del siglo V a. C. En el oppidum de Alarcos también aparecen escifos de este tipo fechados en el 400-350 a. C. (Cabrera y Sánchez, 1994, n.º 59, 66-67, 69Cabrera,
P. y Sánchez, C. (1994). “Importaciones griegas en el sur de la Meseta.
Íberos y griegos. lecturas desde la diversidad”. Huelva Arqueológica, 13 (1), pp. 355-376.
).
2.2.5. Bolsal (2,04 %)
⌅Esta forma se reduce a un ejemplar (Fig. 10: 1), con diámetros de 15 cm de borde y 9 cm de base. El fondo, con círculos concéntricos barnizados y en reserva, conserva la capa de miltos.
Los bolsales se documentan en Atenas desde el tercer cuarto del siglo V a. C. y durante todo el siglo IV a. C. (Sparkes y Talcott, 1970, p. 107Sparkes, B. y Talkott, L. (1970). Black and plain pottery of the 6th-5th and 4th centuries B.C. The Athenian Agora, XII, Princeton: The American School of Classical Studies at Athens.
).
En la península ibérica empezó a comercializarse a finales del siglo V
a. C., aunque se popularizó durante la primera mitad del siglo IV a. C. (Domínguez y Sánchez, 2001, pp. 448-449Domínguez, A. J. y Sánchez, C. (2001). Greek Pottery from the Iberian Peninsula. Archaic and Classical Periods. Leiden / Boston / Köln: Brill.
).
En el caso particular de la Meseta sur, existen yacimientos en los que
los bolsales se asocian a cántaros del tipo Saint Valentin y a copas
tipo Cástulo de la segunda generación (Blánquez, 1990a, pp. 235-278, fig. 53-56Blánquez, J. J. (1990a). La
formación del mundo ibérico en el sureste de la Meseta (estudio
arqueológico de las necrópolis ibéricas de la provincia de Albacete). Serie I, Ensayos Históricos y Científicos, 53. Albacete: Diputación de Albacete.
),
por lo que esta forma ya irrumpió en el interior peninsular durante los
momentos finales del siglo V a. C. También existen bolsales de barniz
negro en el Alto Guadiana, como en el Cerro de las Cabezas (Madrigal, 2020, p. 116Madrigal, A. (2020): “Caracterización e importancia de las cerámicas de importación griegas en el oppidum de El Cerro de las Cabezas”. En: Blánquez, J. (ed.). El oppidum oretano
de El Cerro de las Cabezas. De yacimiento a Parque Arqueológico. 35
años de investigaciones arqueológicas y patrimoniales. Madrid: Ed. Universidad Autónoma de Madrid y Ayuntamiento de Valdepeñas, pp. 165-172.
) o en el propio poblado de Alarcos (Fernández Rodríguez y Madrigal, 2015, p. 248Fernández Rodríguez, M. y Madrigal, A. (2015). “La vajilla griega de mesa procedente del oppidum de Alarcos (Ciudad Real)”. En: Aparicio, J. y Egido, L. (eds.). Real Academia de Cultura Valenciana: Sección de estudios ibéricos D. Fletcher Valls. Estudios de lenguas y epigrafía antiguas, 14. Valencia, Real Academia de Cultura Valenciana, pp. 239-307.
), fechados entre finales del siglo V y la primera mitad del siglo IV a. C.
El
bolsal estudiado parece reproducir la morfología y los patrones
decorativos de los ejemplares de finales del siglo V a. C.: forma lisa
en los puntos de apoyo y fondos externos con círculos concéntricos.
Estas características contrastan con los bolsales de los momentos
avanzados del siglo IV a. C., en los que fue habitual la decoración de
la ruedecilla en los fondos internos y los fondos externos completamente
barnizados (Sparkes y Talcott, 1970, pp. 107-108Sparkes, B. y Talkott, L. (1970). Black and plain pottery of the 6th-5th and 4th centuries B.C. The Athenian Agora, XII, Princeton: The American School of Classical Studies at Athens.
; Adroher et al., 2016, p. 12Adroher,
A., Sánchez, A. y de la Torre, I. (2016). “Cerámica ática de barniz
negro de Iliberri (Granada, España). Análisis crono-estadístico de un
contexto cerrado”. Portvgalia, Nova serie, 37, pp. 5-38. https://ler.letras.up.pt/uploads/ficheiros/14357.pdf.
).
2.2.6. Stemless indeterminada (2,04 %)
⌅Entre los materiales se recuperó el pie indicado de una forma de pie bajo de 11 cm de diámetro cuya tipología no se ha podido concretar, ya que su morfología es común a muchas formas áticas de época clásica (Fig. 8: 4). La forma del pie y la reserva de la mitad inferior podría sugerir una copa tipo Cástulo antigua, aunque se descarta esta posibilidad, no solo porque la mitad inferior no está totalmente reservada como suele ocurrir en estos ejemplares, sino por el desfase cronológico con respecto a la homogeneidad del conjunto. Es posible que se trate de una intrusión, ya que no se han registrado más restos que correspondan con esta forma.
2.2.7. Ungüentarios (4,1 %)
⌅Los ungüentarios están representados por dos bordes de 2,8 cm de diámetro, el más completo con perfil bitroncocónico (Fig. 10: 2-3). La parte superior quedó en reserva, mientras que en el ejemplar de mayores dimensiones, la mitad inferior se cubrió con barniz negro. Este tipo de ungüentarios fue bastante inusual en la península ibérica, de hecho, no se han localizado paralelos para poder acotar su cronología.
2.2.8. Ascos-guttus con forma de astrágalo (2,04 %)
⌅Una de las piezas más singulares del conjunto es un ascos-guttus con forma de astrágalo (Fig. 10: 4). Del cuerpo, con forma de astrágalo, surge un cuello que remata en un borde de 3 cm de diámetro y del que se desarrolla un asa geminada. Tiene una longitud de 8 cm y una altura de 8.1 cm.
Existen ascos-guttus con forma de astrágalo en Ibiza (Trías, 1967-68, lám. CLV: 3Trías, G. (1967-1968). Cerámicas griegas de la península ibérica. 2 vols. Valencia: The William L. Bryant Foundation.
), el departamento 68 de La Bastida de Les Alcusses (Moixent, Valencia) (Fletcher et al., 1969, fig. 66Fletcher, D., Pla, E. y Alcácer, J. (1969). La Bastida de les Alcusses (Mogente, Valencia). Vol. 1. Serie Trabajos Varios del SIP, 25. Valencia: Museo de Prehistoria de Valencia.
), la necrópolis de l’Albufereta (Verdú, 2015, pp. 108-109, fig. 3.27Verdú, E. (2015). La necropolis iberica de L’Albufereta (Alacant). Ritos y usos funerarios en un contexto de interacción cultural. Alicante: marq-Diput. de Alicante.
) y en Mas Castellar de Pontós (Alt Empordà, Girona) (Asensio et al., 2017, fig. 5: 21Asensio,
D., Pons, E., Jornet, R. y Morer, J. (2017). “Aportación de la cerámica
griega fina y sus contextos cerámicos a la caracterización de la
secuencia de asentamientos superpuestos entre el siglo VI y el siglo IV
a.C. en el Mas Castellar de Pontós (Alt Empordà, Girona)”. En: Aquilué,
X., Cabrera, P. y Orfila, M. (coords.). Homenaje a Gloria Trías Rubiés. Cerámicas griegas en la península ibérica. cincuenta años después (1967- 2017). Barcelona: Iberia Graeca, pp. 124-139.
), todos fechados entre mediados del siglo V e inicios del IV a. C.
Esta
forma fue utilizada en Grecia para contener sustancias perfumadas. Es
posible que en el contexto cultural ibérico también se empleara para
tales fines, al igual que los ungüentarios de pasta vítrea a los que se
asocia. Por otro lado, la forma de astrágalo de este ascos-guttus sugiere su alto contenido simbólico entre las comunidades que lo
utilizaron, ya que fue habitual en el mundo íbero en general y en las
sociedades ibéricas de Alarcos en particular la deposición de astrágalos
en las tumbas. De hecho, en la necrópolis ibérica de Alarcos II se ha
documentado la tumba ibérica más rica en astrágalos de todo el ámbito
ibérico, con un total de 453 ejemplares (García Huerta et al., 2018, p. 180García Huerta, M.ª R., Morales, F. J. y Rodríguez, D. (2018). De la muerte a la eternidad. la necrópolis ibérica de Alarcos (Ciudad Real). Madrid: Síntesis.
).
2.3. Objetos de pasta vítrea: ungüentarios y cuenta
⌅Junto
a las cerámicas áticas se localizaron ocho ungüentarios de pasta vítrea
muy alterados por la acción del fuego, por lo que es posible que, tras
su restauración, se modifique el NMI. A pesar de su estado se han podido
identificar alabastra, enócoes y anforiscos del Grupo Mediterráneo I de Harden (1981)Harden, D. B. (1981). Catalogue of Greek and Roman Glass in the British Museum, vol. I. London: Bristish Museum Press.
. La mayor parte de los alabastra (Fig. 10: 5-9) y enócoes (Fig. 10: 11-16)
presentan un núcleo azul oscuro sobre el que aparece una decoración
polícroma en amarillo y azul celeste, con bandas en zigzags entre líneas
paralelas amarillas. Uno de los alabastra (Fig. 10: 10) tiene núcleo rojo con bandas paralelas amarillas y azules. Por otro lado, destacan dos anforiscos (Fig. 10: 17-18)
de fondo blanco decorados con zigzags y bandas paralelas marrones,
seguramente moradas en origen. Respecto a su producción, existe un
consenso sobre su elaboración en ambientes fenicio-púnicos, tanto de la
costa sirio-palestina como del Mediterráneo central, sin descartar su
elaboración en centros locales occidentales con acusadas influencias
fenicio-púnicas (Di Stefano, 2002, p. 17Di Stefano, C. A. (2002). “Produzione fenicia” En: Merra, A. y Sarà, G. (eds.). Fragranze Odorose e Balsami Soavi. L´uso dei Profumi nel Mondo Antico. Collezioni e materiali, 1. Palermo: Museo de Palermo.
), a excepción de los ungüentarios de pasta vítrea con fondo blanco, para los que se ha propuesto un origen en Rodas (Grose, 1989, p. 143Grose, D. F. (1989). Early
Ancient Glass. The Toledo Museum of Arts. Core-formed, rod-formed, and
cast vessels and objects from the Late Bronze Age to the Early Roman
Empire, 1600 B.C. to A.D. 50. New York: Hudson Hills Press.
).
Entre los objetos de pasta vítrea también se recuperó una cuenta de pulsera o collar de núcleo azul de 10 mm de diámetro en mal estado de conservación que impide su manipulación.
2.4. Objetos de hueso
⌅Dentro del conjunto se han identificado los fragmentos quemados de siete placas de hueso con motivos incisos y en bajorrelieve. La primera de las técnicas decorativas se constata en cinco fragmentos con motivos indeterminados, círculos concéntricos y bandas con líneas en zigzag (Fig. 10: 19-20) y rombos enmarcados por líneas paralelas (Fig. 10: 21-22). Un último fragmento con decoración incisa presenta un medallón formado por dos círculos con rombos y triángulos en su interior (Fig. 10: 23). A este medallón se superpone lo que parece un brazo humano sujetando un escudo. Finalmente, encontramos dos placas rectangulares con un friso de rosetas de ocho pétalos en bajorrelieve (Fig. 10: 24).
Respecto
a la función de estas plaquitas decoradas, es posible que pudieran
formar parte de cajas, como se ha propuesto para las placas etruscas de
Los Villares (Blánquez, 1990a, figs. 64-68Blánquez, J. J. (1990a). La
formación del mundo ibérico en el sureste de la Meseta (estudio
arqueológico de las necrópolis ibéricas de la provincia de Albacete). Serie I, Ensayos Históricos y Científicos, 53. Albacete: Diputación de Albacete.
) y de la tumba 95 de la Hoya de Santa Ana (Chinchilla, Albacete) (Blánquez, 1990a, fig. 94Blánquez, J. J. (1990a). La
formación del mundo ibérico en el sureste de la Meseta (estudio
arqueológico de las necrópolis ibéricas de la provincia de Albacete). Serie I, Ensayos Históricos y Científicos, 53. Albacete: Diputación de Albacete.
), así como para parte de la eboraria hispanofenicia y tartésica (Almagro Gorbea, 2008, pp. 401-512Almagro Gorbea, M. (2008). La necrópolis de Medellín. II. Estudio de los hallazgos. Bibliotheca Archaeologica Hispana, Madrid: Real Academia de la Historia.
).
Este tipo de cajas pudieron contener objetos de preciado valor, como se
ha constatado recientemente en Casas del Turuñuelo (Guareña, Badajoz),
donde se documentó una caja de estas características que contenía 56
cuentas de pasta vítrea en su interior (Rodríguez González et al., 2020Rodríguez,
E., Celestino, S., Herranz, A. M. y Morillo, J. M. (2020). “Comerciar
con Occidente. Las placas de marfil y hueso de la caja de madera de la
estancia 100 de Casas del Turuñuelo (Guareña, Badajoz, España). contexto
arqueológico e iconográfico, análisis y restauración”. Pyrenae, 51 (1), pp. 45-72.
).
Los paralelos apuntados sugieren que este tipo de recipientes servirían para contener objetos valiosos y de pequeño tamaño, como sería en nuestro caso los ungüentarios o la cuenta de collar. Además, el estado de las placas de hueso evidencia que la caja a la que se incrustaron pudo quemarse, al igual que los ungüentarios, por lo que es posible que éstos, introducidos en la caja, fueran ofrendados y quemados en la pira funeraria.
2.5. Valoración cronológica
⌅En lo relativo a la datación, la mayor parte de los materiales áticos presenta una cronología centrada en el primer cuarto del siglo IV a. C., como las copas del Pintor de Jena y las copas-escifo del Pintor Q. Los escifos tipo A y las copas de la clase delicada también se ajustan a este marco cronológico, como se ha podido contrastar con la datación que estas mismas formas presentan en el oppidum. Las glaucas también presentan un límite inferior del 375 a. C. Dentro de este margen se añaden todos aquellos materiales cuyos paralelos ofrecen una fecha en torno al 380 a. C., como los dos tipos de cuencos de pequeño tamaño o small bowls que se han diferenciado. Precisamente es en torno al 380 a. C. cuando algunos autores han situado los primeros trabajos del Pintor de la Grifomaquia de Oxford, uno de los pintores más antiguos del grupo de Telos a quien se han adscrito dos cráteras de campana y cuatro fragmentos de otras de la misma tipología. La crátera 3 del conjunto también presenta una morfología y un estilo que recuerda las producciones del primer cuarto del siglo IV a. C. También hay que considerar todos los vasos cuyos paralelos se han documentado en contextos de finales del siglo V o principios del siglo IV a. C., como la lecánide con asas de cintas, el ascos-guttus con forma de astrágalo o el bolsal decorado con círculos concéntricos en el fondo externo. La fecha más reciente la materializa la crátera atribuida al Retorted Painter, aunque la importante fragmentación de la misma no permite asegurar la autoría. En todo caso, las producciones de este pintor se fechan entre el 375-350 a. C., por lo que podría tratarse de uno de sus primeros trabajos.
Con toda esta información, se data todo el conjunto entre el 380-370 a. C., es decir, en el tránsito del primer al segundo cuarto del siglo IV a. C. El hecho de que todos los materiales áticos presenten esta homogeneidad cronológica plantea la posibilidad de que todas las piezas formaran parte de un lote, probablemente organizado en las costas de la península ibérica que sería donde se recibiría el cargamento desde la propia Atenas. La capa de miltos conservada en algunos vasos indicaría un corto espacio de tiempo entre la adquisición y la amortización, una deducción que reforzaría la hipótesis de la llegada de todos estos materiales formando un único lote.
3. Interpretación del depósito
⌅Como se apuntó, desde los años ochenta del siglo XX se han interpretado como silicernia los hallazgos de grandes cantidades de vasos áticos e ibéricos en necrópolis ibéricas. Dichos vasos suelen estar fragmentados y quemados y, a veces, asociados a ungüentarios y a restos de alimentos, constituyendo los paralelos más cercanos al depósito documentado en Alarcos.
Sin embargo, siguiendo la Realencyclopädie de Pauly-Wissowa (Band III, A,1)Pauly, A., Wissowa, G., Kroll, W., Witte, K., Mittelhaus, K. y Ziegler, K. (1894-1980). Paulys Realencyclopädie der classischen Altertumswissenschaft: neue Bearbeitung. Múnich: Stuttgart Druckenmüller Verlag.
, el término latino silicernium se define como “una cena ofrecida en presencia de los muertos, como si
estuvieran presentes y participaran en la comida”. Según Toynbee (1993, p. 37)Toynbee, M. C. (1993). Morte e sepoltura nel mondo romano. Roma: L’Erma di Bretschneider.
,
en el mundo romano este banquete fúnebre en honor al difunto se
realizaría el día del funeral. En esta misma jornada, los parientes
deberían llevar a cabo un rito de purificación con fuego y agua conocido
como suffitio y dar comienzo a una fase de ceremonias purificadoras o feria denicales en la casa del difunto. Además, el noveno día después del funeral, se celebraba junto a la tumba la cena novendialis, ofreciendo comida al fallecido y una libación a los Manes sobre la misma sepultura.
Por lo tanto, utilizar el término silicernium para definir los depósitos de Los Villares, Puig de la Serra, El Molar e incluso Alarcos, supondría asumir una práctica vinculada a la realización de un banquete el mismo día del enterramiento, siguiendo el ritual romano, sin saber si tuvo el mismo significado y, exceptuando el caso de El Molar, sin tener la certeza de si realmente se llevó a cabo un banquete. Además, si tuviéramos constancia de este no podríamos diferenciar si se trató de un silicernium o de una cena novendialis.
Por este motivo, ante la imprecisión que supone asumir un término con
tales connotaciones para caracterizar el depósito de Alarcos,
consideramos oportuno dejar de emplearlo y, siguiendo la propuesta de
Quesada para el conjunto 25 y tumba 20 de Los Villares (Quesada, 1994, p. 118Quesada, F. (1994). “Vino, aristócratas, tumbas y guerreros en la cultura ibérica (ss. V-II a.C.)”. Verdolay: Revista del Museo Arqueológico de Murcia, 6, pp. 99-124.
),
utilizar un término neutro como “depósito de ofrendas”. De hecho, para
este investigador dichos depósitos también pudieron ir acompañados de un
ritual en el que la bebida, y no la comida, jugaría un papel central,
posiblemente a través de libaciones sobre una hoguera, seguido de la
destrucción intencionada de vasos y otros objetos en el mismo lugar.
Además, Quesada sugiere que esta forma de proceder podría encontrar
paralelos en el mundo griego, donde se han documentado lugares y fosas
de ofrendas separadas de los ajuares funerarios, en ocasiones,
destruidas y quemadas tras apagar la pira con el vino.
A pesar de que el término silicernium se ha mantenido en la historiografía para referirnos a este tipo de
depósitos de ofrendas, la interpretación de estos contextos también ha
sido objeto de debate por parte de otros investigadores. Para el caso de
El Molar, Abad y Sala (1991, pp. 158-159)Abad, L. y Sala, F. (1991). “Las necrópolis ibéricas del área de Levante”. En: Blánquez, J. J. y Antona, V. (coords.). Congreso de Arqueología Ibérica. Las necrópolis. Madrid: Ed. Universidad Autónoma, pp. 145-167.
,
consideraron que no había evidencias suficientes que avalaran la
celebración de un banquete funerario y que quizás fueron hogueras
rituales. Para Los Villares, también Olmos y Sánchez (1995, p. 125)Olmos
Romera, R. y Sánchez Fernández, C. (1995). “Usos e ideología del vino
en las imágenes de la Hispania prerromana”. En: Celestino, S. (ed.). Arqueología del vino. Los orígenes del vino en Occidente. Jerez de la Frontera: Consejo Regulador de las Denominaciones de Origen
Jerez-Xeres-Sherry y Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda, pp. 105-136.
argumentaron que, debido al gran número de vasos para beber, quizá pudo
tratarse de un ritual de libación colectivo de consumo de vino. Otros,
como Amorós (2019, p. 81)Amorós, I. (2019). Ideología, poder y ritual en el paisaje ibérico. Procesos sociales y prácticas rituales en el área central de la Contestania. Serie de Trabajos Varios del SIP, 123. Valencia: Museo de Prehistoria de Valencia.
,
también han planteado dudas acerca de la interpretación de estos
conjuntos, considerando que podrían tratarse de espacios destinados a
las ofrendas del difunto.
Por otra parte, la aparición de un gran
número de copas, ungüentarios y un marfil etrusco con una escena de
banquete en Los Villares, se ha interpretado como el reflejo de la
introducción de las prácticas simpóticas en el mundo ibérico, así como
de los ritos de libación (Blánquez, 1991, p. 333Blánquez, J. J. (1991). “Las necrópolis ibéricas en el sureste de la Meseta”. En: Blánquez, J. J. y Antona, V. (coords.). Congreso de Arqueología Ibérica. las necrópolis. Madrid: Ed. Universidad Autónoma, pp. 235-278.
). Sin embargo, como ya han apuntado otros investigadores (Quesada, 1995, pp. 275-276Quesada, F. (1995). “Cultura ibérica, vino y ‘helenización’”. En Arqueología del vino. Los orígenes del vino en Occidente.
Jerez de la Frontera: Consejo Regulador de las Denominaciones de Origen
Jerez-Xeres-Sherry y Manzanilla Sanlúcar de Barrameda, pp. 273-296.
),
no consideramos oportuno asumir tales consideraciones para la evidencia
material que presentan los depósitos, ya que el hecho de que se
constate el consumo de bebida no implica que esta práctica tuviera en el
mundo ibérico el sentido del symposium griego (Olmos y Sánchez, 1995, p. 125Olmos
Romera, R. y Sánchez Fernández, C. (1995). “Usos e ideología del vino
en las imágenes de la Hispania prerromana”. En: Celestino, S. (ed.). Arqueología del vino. Los orígenes del vino en Occidente. Jerez de la Frontera: Consejo Regulador de las Denominaciones de Origen
Jerez-Xeres-Sherry y Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda, pp. 105-136.
).
Además,
hemos de tener en cuenta que este tipo de prácticas parecen estar
presentes en la península ibérica desde, al menos, la Primera Edad del
Hierro. De hecho, en casos como el Túmulo 1 de la necrópolis de Las
Cumbres (Cádiz) (Ruiz Mata, 1991Ruiz Mata, D. (1991). “El túmulo 1 de la necrópolis de Las Cumbres”. En: I-IV Jornadas de arqueología fenicio-púnica. Ibiza, 1986-1989. Trabajos del Museo Arqueológico de Ibiza y Formentera, 24. Ibiza: Museo Arqueológico de Ibiza y Formentera, pp. 207-220.
), se ha documentado un ritual de clausura que también se ha considerado como un silicernium. En él aparecieron más de veinte ampollas y alabastra asociados a quemaperfumes fenicios de doble cazoleta y a cuencos a mano
de paredes finas pintados al estilo San Pedro II que fueron
deliberadamente destruidos. Por lo tanto, este tipo de depósitos remiten
a unas prácticas funerarias que podrían haber surgido en momentos
anteriores, reflejando la evolución de un ritual y de unos códigos
simbólicos previos que tendrían raíces semitas (García Cardiel, 2011, p. 119García Cardiel, J. (2011). “Reflexiones en torno al banquete funerario ibérico”. Arys. Antigüedad. religiones y sociedades, 9, pp. 119-153.
).
Por otro lado, de existir un tipo de ritual más o menos homogéneo sería preciso que para su desarrollo y ejecución se contase con una serie de elementos comunes. Si analizamos los casos de Alarcos, Los Villares, Puig de la Serra y el Molar, las únicas características que se mantienen son la aparición de cerámica ática vinculada con la bebida -en mayor o en menor proporción-, su datación entre finales del siglo V a. C. y la primera mitad del s. IV a. C. y la fragmentación intencionada de los materiales al arrojarse sobre el suelo o dentro de una fosa realizada ex profeso. Mientras tanto, las diferencias que observamos nos muestran una gran diversidad, ya que detectamos tanto la ausencia de restos alimenticios y de cerámica ibérica; conjuntos quemados y sin quemar; o proporciones desiguales de otros objetos considerados de lujo, no estrictamente áticos y asociados a la bebida (Tabla 1). Por lo tanto, ¿realmente estos depósitos son comparables entre sí?
| Cerámica ática | Ungüentarios pasta vítrea | Cerámica ibérica | Otros | ||
|---|---|---|---|---|---|
| Bebida | Otros | ||||
| Necrópolis Alarcos III | |||||
| Conjunto 25 de Los Villares | |||||
| Tumba 20 de Los Villares | Lecánide (1) | ||||
| Puig de La Serra | |||||
| El Molar | |||||
En el caso de El Molar, los restos de animales consumidos in situ lo convierten en el único caso en el que es posible afirmar el
desarrollo de un banquete funerario, ya que en los demás no se han
documentado alimentos. Por otro lado, este yacimiento cuenta tan solo
con dos copas áticas y no registra ninguna pieza vinculada con el
perfume. Respecto a la cerámica ibérica, aunque en su estudio no se da a
conocer el NMI (Monraval y López, 1984, pp. 151-160Monraval
Sapiña, J. M. y López Piñol, M. (1984). “Restos de un silicernio en la
necrópolis ibérica de El Molar, San Fulgencio-Guardamar del Segura
(Alicante)”. Saguntum, 18, pp. 145-162.
), la
proporción en la que aparecen estas producciones parece ser
significativamente mayor a la del resto de depósitos analizados. Además,
entre las formas identificadas encontramos recipientes de
almacenamiento (ánforas y tinajillas) y vajilla de mesa (caliciformes y
platos), por lo que es probable que estén asociadas a los alimentos
consumidos durante el banquete funerario y no a un ritual de libaciones y
de consumo de vino.
A diferencia de El Molar, en los otros casos lo que observamos son grandes lotes de cerámica ática formados generalmente por piezas para beber que también pudieron servir para realizar libaciones (bolsales, cántaros, enócoes, copas, cuencos, escifos, glaucas, etc.). En este sentido, es interesante señalar que las cráteras solo han sido identificadas en el caso de Alarcos, utilizadas probablemente para contener la bebida, quizás vino. Podría ser que, mezclado o no con agua, se contuviera en las cuatro cráteras el vino durante el desarrollo del ritual, si bien pudo tratarse de otro tipo de bebida.
Por otro lado, exceptuando El Molar y la tumba 20 de Los
Villares, el uso del perfume fue una práctica habitual en este tipo de
depósitos. Los ungüentarios están representados tanto en cerámica ática
(ascos, lecitos y ungüentarios de barniz negro) como en pasta vítrea (alabastra,
aríbalos, enócoes y anforiscos) y probablemente se utilizarían para
libaciones o para ungir los cuerpos, aunque no podemos descartar la
combustión del perfume, una práctica constatada en otras tumbas de la
NIA III (Rodríguez-Rabadán y Miguel-Naranjo, 2024Rodríguez-Rabadán,
M. A. y Miguel-Naranjo, P. (2024). “Un thymiaterion cerámico de la
necrópolis ibérica de Alarcos III (Poblete, Ciudad Real, España). El
perfume y su uso ritual en el ámbito oretano”. Lucentum, 43, pp. 73-88. DOI: https://doi.org/10.14198/LVCENTVM.24817.
). También es interesante señalar que, en el
caso de Alarcos, tanto los ungüentarios de pasta vítrea como las placas
de hueso de una posible caja recibieron un tratamiento diferente al de
la cerámica ática, ya que se hallaron totalmente quemados y deformados.
Estos datos permiten plantear, al menos para este yacimiento, que los
perfumes que contenían se pudieron utilizar para ungir el cuerpo del
difunto para quemarse posteriormente junto a la caja en la pira
funeraria; o bien para hacer libaciones mientras se quemaba la persona a
la que se dedicaba el ritual y arrojarlos al fuego posteriormente.
En este sentido, resulta sugerente vincular la presencia de vino y de
perfume en un ritual cuya finalidad era solemnizar el tránsito de un
destacado personaje al Más Allá. El empleo de estas sustancias
aromáticas lograría reforzar el marcado simbolismo de estos actos
rituales, buscando activar sentidos como el olfato y el gusto para
facilitar experiencias extrasensoriales. De hecho, en el imaginario
oriental el perfume se consideraba el sudor o el alimento de los dioses,
lo que explicaría su presencia en tumbas como símbolo de estatus y para
garantizar ese tránsito a la utratumba (Sardá, 2020, p. 1833Sardá,
S. (2020). “El olor del festín: perfumes y aromas litúrgicos en
espacios domésticos y funerarios del NE de la península ibérica”. En:
Celestino, S. y Rodríguez, E. (eds.). Un viaje entre el Oriente y el Occidente del Mediterráneo. Mytra. Memorias y trabajos de Arqueología, 5. Mérida: IAM-CSIC, pp. 1829-1836.
).
4. Conclusiones
⌅En
relación con los pocos yacimientos con los que contamos para
caracterizar estos depósitos de ofrendas, especialmente de origen ático,
resulta pertinente plantear si esta escasez se debe a que se encuentra
infrarrepresentada en el registro arqueológico por motivos tafonómicos o
incluso por haberse producido una documentación menos rigurosa en
excavaciones antiguas. Este hecho dificultaría la delimitación de
depósitos que proceden de ritos postdeposicionales de ofrendas y
libaciones para los que no se realizó ninguna estructura (Quesada, 1995, p. 112Quesada, F. (1995). “Cultura ibérica, vino y ‘helenización’”. En Arqueología del vino. Los orígenes del vino en Occidente.
Jerez de la Frontera: Consejo Regulador de las Denominaciones de Origen
Jerez-Xeres-Sherry y Manzanilla Sanlúcar de Barrameda, pp. 273-296.
).
Si
realmente nos encontramos ante una práctica que estaba al alcance de
muy pocos individuos en época ibérica, resulta llamativo que la mayor
parte de los ejemplos documentados hasta el momento se hayan encontrado
en áreas peninsulares del interior, como las actuales provincias de
Albacete y Ciudad Real. Sin embargo, quizá este tipo de rituales también
estuvieron presentes en otras necrópolis más cercanas al litoral, donde
se localizarían los poblados íberos más prósperos y la interrelación
económica y cultural entre el mundo mediterráneo y las comunidades
íberas pudo ser más intensa. En este sentido, podemos destacar ejemplos
como las tumbas 200 y 277 de la necrópolis de El Cigarralejo (Cuadrado, 1987, pp. 355-374, 470-487Cuadrado, E. (1987). La necrópolis ibérica de «El Cigarralejo». Bibliotheca Praehistorica Hispana, XXIII. Madrid: CSIC.
),
donde se documentaron grandes cantidades de piezas áticas e ibéricas
asociadas a la bebida, ungüentarios y fragmentos de posibles cajas que
quizá, indican el consumo de bebida y la realización de libaciones
durante el sepelio. No obstante, también es probable que la decisión
sobre el ritual a realizar fuese tomada tanto por la persona a enterrar
como por su entorno familiar más cercano.
El NMI de vasos relacionados con la bebida ‒si se exceptúa la stemless indeterminada por su posible intrusión‒ ofrece la posible asistencia de 40 individuos al sepelio, en el caso de que cada persona portara uno de los vasos, ya sea para beber o para realizar libaciones.
El
depósito de ofrendas presentado supone uno de los contextos cerrados de
cerámica ática más importantes del siglo IV a. C. en la península
ibérica. Su buen estado de conservación permite precisar la asociación
de formas y producciones de talleres atenienses, dos aspectos
relacionados directamente con la cronología de la cultura ibérica y con
las dinámicas comerciales desarrolladas. De esta forma, se ha podido
comprobar la llegada de lotes de cerámica ática que, como en este caso,
parece que tuvo un único uso. Desconocemos si existieron encargos,
aunque parece claro que los talleres áticos conocieron los gustos y
preferencias de las poblaciones receptoras a la hora de comercializar
sus productos (Sánchez, 2000, p. 35Sánchez, C. (2000). “Los pintores del Grupo de Telos”. En: Sabattini, B. (dir.). La céramique attique du IVe siècle en Mediterranée occidentale. Collection du Centre Jean Bérard, 19. Napoli: Centre Jean Bérard, pp. 35-45.
).
Todos estos vasos áticos de época clásica que irrumpieron en la actual
provincia de Ciudad Real se comercializaron desde los puertos
comerciales de la Alta Andalucía ‒como Villaricos‒, una cuestión que
hemos tratado recientemente (Miguel-Naranjo et al., 2024Miguel-Naranjo,
P., García Huerta, M.ª R., Rodríguez, D., Morales, F. J. y
Rodríguez-Rabadán M. A. (2024). “Un nuevo ejemplo del Pintor Bizco. la
crátera de campana de la necrópolis ibérica de Alarcos III (Poblete,
Ciudad Real, España) y su contexto arqueológico”. Pyrenae, 55 (2), pp. 65-89. DOI: https://doi.org/10.1344/Pyrenae2024.vol55num2.3.
).
Por último, también sería interesante apuntar la reinterpretación simbólica de muchas de las escenas representadas en los vasos áticos, ya que algunos de los seres alados, como la esfinge, aparecen en espacios funerarios ibéricos.
Declaración de conflicto de intereses
⌅Los/as autores/as de este artículo declaran no tener conflictos de intereses financieros, profesionales o personales que pudieran haber influido de manera inapropiada en este trabajo.
Fuentes de financiación
⌅Proyecto regional: Excavaciones arqueológicas en el Parque Arqueológico de Alarcos: Poblado de Alarcos y necrópolis en Ciudad Real y Poblete (SBPLY/24/180801/000049). IP: M.ª del Rosario García Huerta.
Contrato postdoctoral Juan de la Cierva-Formación (Pedro Miguel-Naranjo), concedido por el Ministerio de Ciencia e Innovación y financiado con los fondos Next Generation EU para la ejecución del plan de recuperación, transformación y resilencia.
Contrato predoctoral del plan propio de I+D+i de la Universidad de Castilla-La Mancha (Miguel Ángel Rodríguez-Rabadán), cofinanciado por el Fondo Social Europeo Plus (FSE+).
Declaración de contribución de autoría
⌅Pedro Miguel-Naranjo: conceptualización, curación de datos, análisis formal, investigación, metodología, supervisión, redacción ‒ borrador original.
Miguel Ángel Rodríguez-Rabadán: curación de datos, análisis formal, investigación, software, redacción ‒ borrador original, redacción ‒ revisión y edición.
Francisco Javier Morales Hervás: investigación, visualización, redacción ‒ borrador original.
David Rodríguez González: investigación, visualización, redacción ‒ borrador original.
M.ª del Rosario García Huerta: obtención de fondos, investigación, metodología, administración de proyecto, supervisión, redacción ‒ borrador original.
Recursos web
⌅Musée du Louvre: https://www.louvre.fr.