Archivo Español de Arqueología 97 
ISSN-L: 0066-6742, eISSN: 1988-3110
https://doi.org/10.3989/aespa.097.024.719

El “domador de caballos” procedente de la villa romana de Los Villaricos (Mula, Murcia)

The "horse tamer" from the Roman villa of Los Villaricos (Mula, Murcia)

 

1. INTRODUCCIÓN

 

Durante la campaña de excavación arqueológica realizada en julio de 2023 en la villa romana de Los Villaricos (Mula, Murcia)1Sobre la villa romana de Los Villaricos hay una profusa bibliografía. Específica para algunos sectores de la villa véase González et al., 2018a, 2018b. Para una visión general, donde recogemos todo lo publicado al respecto véase González et al., 2019, así como nuestro último trabajo González et al., 2022., se produjo el hallazgo de una nueva representación de “domador de caballos”. El fragmento de relieve, esculpido en piedra arenisca, se localizó al norte del edificio de planta basilical (Fig. 1), formando parte de un gran derrumbe perteneciente a la cabecera absidal, lo que parece indicar que la pieza fue reutilizada como material constructivo (spolia) durante su edificación. Fue durante la última fase de ocupación de la villa, entre finales del siglo V y principios del VI d. C., cuando se produce una transformación en el área residencial, con la conversión del antiguo triclinium en un lugar destinado al culto cristiano (Lechuga, González y Fernández, 2004Lechuga Galindo, M., González Fernández, F. y Fernández Matallana, F. (2004). “Un recinto de planta absidal en el yacimiento de Los Villaricos (Mula, Murcia)”. Antigüedad y Cristianismo, 21, pp. 171-181.).

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Figura 1 Plano general de la villa y localización del hallazgo marcado con triángulo (Fuente: Aerograph Studio). 

El motivo iconográfico y sus características morfológicas ubican cronológicamente la pieza en época ibérica, siendo los paralelos más próximos el conjunto de relieves en piedra denominados por la historiografía como “señor o domador de caballos” o Despótes Hippôn y que se encuentran localizados en el sureste de la península ibérica.

2. EL “DOMADOR DE CABALLOS”

 

2.1. Estado de la cuestión

 

Antes de describir la pieza, creemos necesario exponer el estado actual de la investigación sobre los relieves con iconografía de “domador de caballos”, así como su origen, su significado, su relación con los dioses de la antigüedad y con el culto a los caballos2En este apartado incluimos los principales trabajos de investigación relacionados con la representación del “domador de caballos”, a través de los cuales se puede llegar a gran cantidad de estudios relacionados, que tratan transversalmente sobre los relieves y la simbología de estos. Evidentemente, hay una profusa bibliografía respecto a la iconografía, el caballo ibérico, las divinidades, el mundo ecuestre, la heroización, etc. que excedería el objeto de nuestro trabajo..

Desde principios del siglo XX, se tiene constancia de la importancia de los équidos en la cultura ibérica por los restos de imágenes, exvotos o iconos de diversa índole hallados y por los estudios que han generado. Autores como J. Ramón Mélida (1900Mélida Alinari, J. R. (1900). “El jinete ibérico”. Boletín de la Asociación Española de Excursiones, 8 (90-92), pp. 173-181.), A. Fernández de Avilés (1942Fernández de Avilés, A. (1942). “Relieves hispanorromanos con representaciones ecuestres”. Archivo Español de Arqueología, 15, pp. 199-206.), F. Benoit (1953Benoit, F. (1953). “Chevaux du Levant Ibérique. Celtisme ou méditerranéisme ?”. Archivo de Prehistoria Levantina, 4, pp. 211-218.) y E. Cuadrado (1950Cuadrado Díaz, E. (1950). Excavaciones en el santuario ibérico del Cigarralejo (Mula, Murcia). Informes y Memorias 21. Madrid: Ministerio de Educación Nacional., 1956Cuadrado Díaz, E. (1956). “La diosa ibérica de los caballos”. En: Crónica del IV Congreso Internacional de Ciencias Prehistóricas y Protohistóricas. Zaragoza, pp. 797-810.), presentan los primeros estudios destinados a analizar los relieves con representación de “domador de caballos”. Será Fernández de Avilés el que clasifique en dos grandes grupos, estantes y sedentes, las representaciones existentes hasta ese momento, clasificación que se ha mantenido hasta la actualidad. El enfoque de estos estudios cambiará a partir de las publicaciones del profesor J. M.ª Blázquez (1954Blázquez Martínez, J. M. (1954). “Dioses y caballos en el mundo ibérico”. Zephyrus, 5, pp. 193-212., 1958Blázquez Martínez, J. M. (1958). “El despotes theron en Etruria y en el mundo mediterráneo”. Zephyrus, 9, pp. 163-175., 1959Blázquez Martínez, J. M. (1959). “Caballo y ultratumba en la Península Hispánica”. Ampurias, 21, pp. 281-302., 1963Blázquez Martínez, J. M. (1963). “L’héroisation équestre dans la Péninsule Ibérique”. Celticum, 6, pp. 405-423. y 1977Blázquez Martínez, J. M. (1977). Imagen y mito: estudios sobre religiones mediterráneas e ibéricas. Madrid: Cristiandad.) cuando los trabajos dedicados a los relieves de caballos ibéricos se centran en el análisis iconográfico y en el estudio religioso y ritual.

El hallazgo de nuevos relieves en la década de los ochenta del siglo pasado, estudiados por M. San Nicolás (1983San Nicolás del Toro, M. (1983). “Un nuevo relieve del “domador” de caballos procedente de la Encarnación (Caravaca, Murcia)”. Pyrenae, 19-20, pp. 277-280.), J. J. Eiroa y A. Martínez (1987Eiroa García, J. J. y Martínez Rodríguez, A. (1987). “Noticia de dos representaciones del “Potnios Hippon” encontradas en Lorca (Murcia)”. Anales de Prehistoria y Arqueología, 3, pp. 123-134.), J. J. Eiroa (1988Eiroa García, J. J. (1988). “Los relieves del Potnios Hippon de Lorca (Murcia)”. Espacio, Tiempo y Forma. Serie II, Historia Antigua, 1, pp. 105-115. DOI: 10.5944/etfii.1.1988.4117), todos ellos en tierras murcianas, volverá a poner de actualidad los estudios referentes al “domador de caballos”, realizándose nuevos trabajos sobre esculturas zoomorfas y relieves de équidos, como los de F. Peregrín et al. (1983Peregrín Pardo, F., Rodríguez Oliva, P., y Anderica Frías, J. R. (1983). “Exvotos ibéricos con relieves de Equidos de la Vega Granadina”. En: Crónica del XVI Congreso Arqueológico Nacional. Zaragoza: Universidad de Zaragoza, pp. 751-768.), los de T. Chapa (1985Chapa Brunet, T. (1985). La escultura ibérica zoomorfa. Madrid: Ministerio de Cultura.) y los de E. Cuadrado y E. Ruano (1989Cuadrado Díaz, E. y Ruano Ruiz, E. (1989). “Esculturas de équidos procedentes de la colección de Alhonoz (Puente-Genil, Córdoba)”. Trabajos de Prehistoria, 46, pp. 203-230. DOI: 10.3989/tp.1989.v46.i0.594).

Una década después, se publicaba el trabajo más completo hasta la fecha, a cargo de M.ª C. Marín Ceballos y A. Padilla Monge (1997Marín Ceballos, M. C. y Padilla Monge, A. (1997). “Los relieves del ‘domador de caballos’ y su significación en el contexto religioso ibérico”. Quaderns de prehistòria i arqueologia de Castelló, 18, pp. 461-494.). En él se analizan todos los relieves conocidos hasta la fecha, su hallazgo y relación con las vías de comunicación, su morfología, el soporte donde habían sido tallados, su análisis iconográfico y, por último, su significación en el contexto religioso ibérico, que interpretaron como “hitos” para delimitar las dehesas caballares y como elemento de protección divina sobre los caballos.

En los últimos años, han ido apareciendo diferentes estudios sobre el caballo ibérico con nuevos enfoques, aunque seguimos sin tener teorías consensuadas respecto a su simbología y significado (Quesada, 2003Quesada Sanz, F. (2003). “El caballo en la Antigua Iberia”. En: Quesada, F. y Zamora, M (Eds.). El caballo en la Antigua Iberia. Estudios sobre los équidos en la Edad del Hierro. Madrid: Real Academia de la Historia, pp. 9-19., pp. 9-10). Hay autores que consideran al caballo como un animal sagrado vinculado a una divinidad con carácter psicopompo (Gómez, 1998Gómez Casal, L. (1998). “El caballo como animal psicopompo en la Grecia Micénica”. Gallaecia: revista de arqueoloxía e antigüidade, 17, pp. 399-424., p. 421); otros, que la imagen del “domador de caballos” representa la sacralización del arquetipo de comportamiento social masculino y la protección del guerrero aristócrata (Santos Velasco, 2014Santos Velasco, J. A. (2014). “Algunas cuestiones sobre identidad subyacentes en las imágenes ibéricas del llamado ‘domador de caballos’”. En: Tortosa, T. (Ed.). Diálogo de Identidades. Bajo el prisma de las manifestaciones religiosas en el ámbito del mediterráneo (s. III a. C.- s. I d. C.). Anejos de AEspA 72. Mérida: CSIC, pp. 147-157.) y, por último, aquellos que opinan que son una manifestación de deidades que en la zona celtíbera representan a Epona, y en la íbera al “domador de caballos” (Sánchez, 2016Sánchez Sanz, A. (2016). “La relación con los dioses a través de los ritos ecuestres en la Hispania prerromana”. Latomus, 75 (1), pp. 1-26., p. 1). En este sentido, como expresan García y Blázquez (2006García-Gelabert Pérez, M. P. y Blázquez Martínez, J. M. (2006). “Dioses y caballos en la iberia prerromana”. Lucentum, 25, pp. 77-124., p. 94), no deberíamos sorprendernos de que en una tierra con caballos salvajes y domesticados existiera un dios o diosa, o ambos, protectores de los mismos, pues estos eran parte esencial de la cultura y vida ibérica.

2.2. El origen iconográfico

 

En cuanto al origen iconográfico del “domador de caballos” o Despótes Hippôn3A partir de ahora nos referiremos a él como “domador de caballos”. (Blázquez, 1954Blázquez Martínez, J. M. (1954). “Dioses y caballos en el mundo ibérico”. Zephyrus, 5, pp. 193-212., 1977Blázquez Martínez, J. M. (1977). Imagen y mito: estudios sobre religiones mediterráneas e ibéricas. Madrid: Cristiandad.; Chapa, 1980Chapa Brunet, T. (1980). La escultura zoomorfa ibérica en piedra. Tesis Doctoral. Universidad Complutense de Madrid; Marín y Padilla, 1997Marín Ceballos, M. C. y Padilla Monge, A. (1997). “Los relieves del ‘domador de caballos’ y su significación en el contexto religioso ibérico”. Quaderns de prehistòria i arqueologia de Castelló, 18, pp. 461-494.; Blech, 2003Blech, M. (2003). “Elementos de atalaje de Cancho Roano”. En: Celestino, S. (Ed.). Cancho Roano. VIII-IX, los materiales arqueológicos I-II. Mérida: Instituto de Arqueología de Mérida, vol. 2, pp. 157-192.) parece demostrado por la investigación que su temática llegó a través del Mediterráneo, vía de comunicación para la expansión de esta tradición iconográfica, cuya génesis debemos remontar al antiguo Oriente, desde donde se extendió por el Mediterráneo y Europa, llegando al sureste de la península ibérica en sucesivas oleadas mediante los contactos fenicio-púnicos y griegos.

Descartada la relación de estos relieves con el culto a Epona (Blázquez, 1977Blázquez Martínez, J. M. (1977). Imagen y mito: estudios sobre religiones mediterráneas e ibéricas. Madrid: Cristiandad.; Chapa, 1985Chapa Brunet, T. (1985). La escultura ibérica zoomorfa. Madrid: Ministerio de Cultura.), los principales investigadores reconocen que no es posible definir con claridad el origen preciso de tales representaciones, cuyo influjo directo debemos buscarlo en los comerciantes fenicio-púnicos, que introdujeron tipologías e iconografías orientales, y en los griegos, cuyos contactos permitieron la llegada de motivos iconográficos de la zona de Chipre, Rodas, Samos y el Peloponeso, así como de la zona de Etruria, también por el contacto helénico (Blázquez, 1954Blázquez Martínez, J. M. (1954). “Dioses y caballos en el mundo ibérico”. Zephyrus, 5, pp. 193-212., 1958Blázquez Martínez, J. M. (1958). “El despotes theron en Etruria y en el mundo mediterráneo”. Zephyrus, 9, pp. 163-175.; Chapa, 1985Chapa Brunet, T. (1985). La escultura ibérica zoomorfa. Madrid: Ministerio de Cultura.; Marín y Padilla, 1997Marín Ceballos, M. C. y Padilla Monge, A. (1997). “Los relieves del ‘domador de caballos’ y su significación en el contexto religioso ibérico”. Quaderns de prehistòria i arqueologia de Castelló, 18, pp. 461-494.; Santos, 2014Santos Velasco, J. A. (2014). “Algunas cuestiones sobre identidad subyacentes en las imágenes ibéricas del llamado ‘domador de caballos’”. En: Tortosa, T. (Ed.). Diálogo de Identidades. Bajo el prisma de las manifestaciones religiosas en el ámbito del mediterráneo (s. III a. C.- s. I d. C.). Anejos de AEspA 72. Mérida: CSIC, pp. 147-157.). Como bien formulan Marín Ceballos y Padilla Monge, esa doble corriente, orientalizante y helénica, está presente en el arte escultórico ibérico desde su nacimiento.

En cuanto a su interpretación, el motivo iconográfico del “domador de caballos” también ha sido bien estudiado por J. M.ª Blázquez (1977Blázquez Martínez, J. M. (1977). Imagen y mito: estudios sobre religiones mediterráneas e ibéricas. Madrid: Cristiandad.), quien ha aportado numerosos paralelos. Su origen temático es el Despótes y la Póthnia Therôn, el “señor o señora de los animales” (Hinks, 1938Hinks, R. (1938). “The Master of Animals”. Journal of the Warburg Institute, 4 (1), pp. 263-265. DOI: 10.2307/749988; Nilsson, 1941Nilsson, M. P. (1941). Geschichte des griechischen Religion. München: C. H. Beck’sche Verlagsbuchhandlung., 1950Nilsson, M. P. (1950). The Minoan-Mycenaean Religion and its Survival in Greek Religion. Lund: CWK Gleerup.; Chittenden, 1947Chittenden, J. (1947). “The Master of Animals”. Hesperia: The Journal of the American School of Classical Studies at Athens, 16 (2), pp. 89-114. DOI: 10.2307/146954; Arnold y Counts, 2010Arnold, B. y Counts, D. (2010). “Prolegomenon. The many masks of the Master of the animals”. En: Counts, D. B. y Bettina, A. (Eds.). The master of the animals in the Old Word Iconography. Budapest: Archaeolingua Alapítvány.), que encontramos en Mesopotamia, en el Próximo Oriente y en Egipto, cuya representación se extiende por el Egeo, tanto en su versión masculina como femenina y con diferentes animales (leones, carneros, pájaros, caballos, etc.) flanqueando la figura central (Blázquez 1954Blázquez Martínez, J. M. (1954). “Dioses y caballos en el mundo ibérico”. Zephyrus, 5, pp. 193-212., pp. 205-212, lám. VI-XVI; 1958Blázquez Martínez, J. M. (1958). “El despotes theron en Etruria y en el mundo mediterráneo”. Zephyrus, 9, pp. 163-175.; 1977, pp. 99-113, 300-306 y figs. 103-108) (Figs. 2 y 3).

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Figura 2 Despótes Therôn o “señor de los animales” reduciendo a dos leones rampantes con las fauces abiertas (Oinochoe de figuras negras en Múnich) (Ducati, 1968Ducati, P. (1968). Pontische Vasen. Roma : L’Erma., p. 19, Lám. XXV). 
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Figura 3 “Domador de caballos” cogiendo las bridas de dos caballos rampantes con los brazos flexionados en V (Hydria de Caere (Etruria) en La Haya) (Songu, 2009Songu, F. (2009). Corpus Vasorum Antiquorum, The Netherlands. Fascicule 6. Amsterdam: Allard Pierson Museum., pp. 65-72, plates 339-344, fig. 67-76). 

En el mundo egeo, la representación más frecuente es la versión masculina entre caballos rampantes, es decir, el “domador de caballos”, que encontramos en diferentes soportes: piedra, bronce, marfil y, sobre todo, en la pintura vascular, con unas cronologías en torno a los siglos VII-VI a. C. y adscrito a divinidades como Poseidón (Marín y Padilla, 1997Marín Ceballos, M. C. y Padilla Monge, A. (1997). “Los relieves del ‘domador de caballos’ y su significación en el contexto religioso ibérico”. Quaderns de prehistòria i arqueologia de Castelló, 18, pp. 461-494., p. 474) o al héroe Diomedes, legendario domador de caballos (Almagro, 2005Almagro-Gorbea, M. (2005). “Ideología ecuestre en la Hispania prerromana”. Gladius, 25, pp. 151-185. DOI: 10.3989/gladius.2005.27, pp. 156-157).

También encontramos en el Próximo Oriente y en el Egeo la representación femenina entre caballos, la Póthnia Hippôn o “señora de los caballos”, en bronces, placas de marfil, antefijas y terracotas, con unas cronologías similares a la versión masculina, en torno a los siglos VII-VI a. C. (Marín y Padilla, 1997Marín Ceballos, M. C. y Padilla Monge, A. (1997). “Los relieves del ‘domador de caballos’ y su significación en el contexto religioso ibérico”. Quaderns de prehistòria i arqueologia de Castelló, 18, pp. 461-494., pp. 474-475). En el caso de la Póthnia Hippôn, se ha vinculado a diversas divinidades, como Artemis Orthia, Atenea Hîppia o Tanit (Marín 1987Marín Ceballos, M. C. (1987). “¿Tanit en España?”. Lucentum, 6, pp. 43-79. DOI: 10.14198/lvcentvm1987.6.04; Marín y Padilla, 1997Marín Ceballos, M. C. y Padilla Monge, A. (1997). “Los relieves del ‘domador de caballos’ y su significación en el contexto religioso ibérico”. Quaderns de prehistòria i arqueologia de Castelló, 18, pp. 461-494., pp. 474-475; Lillo, 1997Lillo Carpio, P. A. (1997). “Las divinidades femeninas mediterráneas y su influencia en la religión y la cultura ibéricas”. En: Ramos, R. (ed.). La Dama de Elche. Más allá del enigma. Valencia: Dirección General del Patrimonio Artístico, pp. 39-71.; García y Blázquez, 2006García-Gelabert Pérez, M. P. y Blázquez Martínez, J. M. (2006). “Dioses y caballos en la iberia prerromana”. Lucentum, 25, pp. 77-124., pp. 95-96). En ocasiones, aparece representada con alas, motivo que también se da en recipientes cerámicos de época ibérica (Marín, 2001Marín Ceballos, M. C. (2001). “La representación de los dioses en el mundo ibérico”. Lucentum, 19-20, pp. 26-31. DOI: 10.14198/lvcentvm2000-2001.19-20.11), como en la urna de La Alcudia de Elche (Blázquez, 1956Blázquez Martínez, J. M. (1956). “Las diosas sagradas de Elche”. En: Crónica del IV Congreso Internacional de Ciencias Prehistóricas y Protohistóricas. Zaragoza, pp. 747-748.; Cuadrado, 1956Cuadrado Díaz, E. (1956). “La diosa ibérica de los caballos”. En: Crónica del IV Congreso Internacional de Ciencias Prehistóricas y Protohistóricas. Zaragoza, pp. 797-810., p. 797; Kukhahn, 1962Kukhahn, E. (1962). “Los símbolos de la Gran Diosa en la pintura de los vasos ibéricos levantinos”. Caesaraugusta, 19-20, pp. 79-85.; Pericot, 1979Pericot García, L. (1979). La cerámica ibérica. Barcelona: Ediciones Poligrafía., p. 87; Menéndez, 1987Menéndez Fernández, M. (1987). La cerámica ibérica de estilo Elche-Archena. Madrid.; Ramos, 1991Ramos Fernández, R. (1991). Simbología de la cerámica ibérica de La Alcudia de Elche. Elche: Museo Monográfico de La Alcudia.; Aranegui, 1998Aranegui Gascó, C. (1998). “Los iberos a través de sus imágenes”. En: Aranegui, C. (Ed.). Los Iberos. Príncipes de Occidente. Catálogo. Barcelona: Fundación La Caixa, pp. 175-189.) o el Kalathos de Elche de la Sierra (Eiroa, 1986Eiroa García, J. J. (1986). “El kálatos de Elche de la Sierra (Albacete)”. Anales de Prehistoria y Arqueología, 2, pp. 73-86.). En este sentido, Marín Ceballos y Padilla Monge (1997Marín Ceballos, M. C. y Padilla Monge, A. (1997). “Los relieves del ‘domador de caballos’ y su significación en el contexto religioso ibérico”. Quaderns de prehistòria i arqueologia de Castelló, 18, pp. 461-494., p. 484), subrayan que desde el siglo III a. C., la “señora de los caballos”, sustituirá al “domador” dentro de las preferencias religiosas de los equites ibéricos.

Según los principales investigadores, los relieves dedicados a la figura del “domador de caballos”, cuyos hallazgos se concentran íntegramente en el sureste de la península ibérica, hay que enmarcarlos cronológicamente entre finales del siglo VI e inicios del V y el III a. C. (Blázquez, 1954Blázquez Martínez, J. M. (1954). “Dioses y caballos en el mundo ibérico”. Zephyrus, 5, pp. 193-212., p. 210; Chapa, 1980Chapa Brunet, T. (1980). La escultura zoomorfa ibérica en piedra. Tesis Doctoral. Universidad Complutense de Madrid, p. 889; Almagro, 1996aAlmagro-Gorbea, M. (1996a). Ideología y poder en Tartessos y en el mundo ibérico. Madrid: Real Academia de la Historia., p. 119; Marín y Padilla, 1997Marín Ceballos, M. C. y Padilla Monge, A. (1997). “Los relieves del ‘domador de caballos’ y su significación en el contexto religioso ibérico”. Quaderns de prehistòria i arqueologia de Castelló, 18, pp. 461-494., pp. 470-474). En cuanto a su significado, Marín Ceballos y Padilla Monge (1997Marín Ceballos, M. C. y Padilla Monge, A. (1997). “Los relieves del ‘domador de caballos’ y su significación en el contexto religioso ibérico”. Quaderns de prehistòria i arqueologia de Castelló, 18, pp. 461-494., pp. 481-483), como anteriormente expresamos, lo han interpretado como un elemento para la protección de los caballos por parte de la divinidad representada en los espacios de cría, doma y cuidado, siendo la imagen idealizada del propio aristócrata poseedor de caballos. En esta línea, como bien expresa T. Chapa (1985Chapa Brunet, T. (1985). La escultura ibérica zoomorfa. Madrid: Ministerio de Cultura.), dada la importancia concedida al caballo en época ibérica, cuyo símbolo está presente en el ámbito funerario y religioso, en la fecundación y en la heroización ecuestre, el culto a un numen protector fue rápidamente aceptado.

2.3. Paralelos en relieves ibéricos y en otros soportes

 

Tras el análisis del estado actual de la investigación, del origen e interpretación iconográfica y de su llegada a la península ibérica, corresponde en este apartado enumerar los paralelos existentes en relieves ibéricos y en otros soportes. El “domador de caballos” es un motivo esculpido en un bloque de piedra en el que se representa una figura antropomorfa masculina situada en el centro del relieve, flanqueada por sendos caballos rampantes. Esta representación presenta variantes en la figura central, que puede aparecer de pie, a la que se ha llamado estante, o sentada en una silla, llamada sedente, lo que dio lugar a una primera clasificación tipológica (Figs. 4 y 5), que actualmente se mantiene (Fernández de Avilés, 1942Fernández de Avilés, A. (1942). “Relieves hispanorromanos con representaciones ecuestres”. Archivo Español de Arqueología, 15, pp. 199-206.). También es interesante atender a otros aspectos como la vestimenta del domador, si hay bifrontalidad, la posición de las manos o detalles escultóricos trabajados, aspectos sobre los que intentaremos profundizar más adelante. En cuanto a los caballos, con independencia de la posición de sus patas y apoyos, la única variante corresponde a la pieza hallada en el Llano de Nuestra Señora de la Consolación (Albacete), donde se esculpieron parejas de caballos a uno y otro lado de la figura central.

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Figura 4 “Domador de caballos” de tipo estante (Mogón de Villacarrillo, Jaén) (Fuente: http://www.ceres.mcu.es).
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Figura 5 “Domador de caballos” de tipo sedente (Villaricos, Almería) (Fuente: Museo Arqueológico de Cataluña).

Por lo tanto, la principal característica de estos relieves es la conformación de un grupo bastante homogéneo desde el punto de vista iconográfico y morfológico, pues todos ellos, a excepción de su representación en bronce y en la pintura vascular, fueron esculpidos en un soporte pétreo (Marín y Padilla, 1997Marín Ceballos, M. C. y Padilla Monge, A. (1997). “Los relieves del ‘domador de caballos’ y su significación en el contexto religioso ibérico”. Quaderns de prehistòria i arqueologia de Castelló, 18, pp. 461-494., p. 462) y en todos los casos, la escenografía gira en torno al personaje central, mientras los caballos sufren una adecuación en la composición en su relación con el domador (Eiroa, 1988Eiroa García, J. J. (1988). “Los relieves del Potnios Hippon de Lorca (Murcia)”. Espacio, Tiempo y Forma. Serie II, Historia Antigua, 1, pp. 105-115. DOI: 10.5944/etfii.1.1988.4117, p. 111).

En cuanto a su dispersión geográfica, los ejemplares se han localizado en el sureste de la península ibérica, en las regiones que ocuparon edetanos, contestanos, bastetanos y oretanos, y que en la actualidad abarcan el norte de Valencia (Sagunto), Alicante (Pixòcol, Balones), Albacete (Llano de la Consolación), Murcia (Lorca y Caravaca de la Cruz), Almería (Villaricos) y Jaén (Mogón). En la Tabla 1 insertamos un resumen con las características principales de los ejemplares de “domador de caballos”, conocidos hasta la actualidad, agrupados a partir de la clasificación establecida por Fernández de Avilés (1942Fernández de Avilés, A. (1942). “Relieves hispanorromanos con representaciones ecuestres”. Archivo Español de Arqueología, 15, pp. 199-206.).

Tabla 1 Comparativa con las principales características de los “domadores de caballos” que se conservan actualmente 
TiposLugarBloqueDomadorCaballosCronologíaConservaciónBibliografía
Estante1. Sagunto (Valencia)

Semicircular

54 × 52 × 21 cm

Cabeza: de frente

Brazos: en V, toca belfos

Vestimenta: No

Posición: Rampantes

Atalajes: No

s. IV-III a. C.Museo de Bellas Artes de ValenciaChabret, 1888Chabret Fraga, A. (1888). Sagunto, su historia y sus monumentos. Barcelona: Tip. de los Sucesores de N. Ramírez., p. 227; Albertini, 1913Albertini, E. (1913). “Sculptures antiques du Conventus Tarraconensis”. Anuari d l’Institut d’Estudis Catalans, 4, pp. 323-474., p. 349; Paris, 1921Paris, P. (1921). Promenades archéologiques en Espagne. Paris: E. Leroux., p. 142; Blázquez, 1954Blázquez Martínez, J. M. (1954). “Dioses y caballos en el mundo ibérico”. Zephyrus, 5, pp. 193-212., p. 194; Marín y Padilla, 1997Marín Ceballos, M. C. y Padilla Monge, A. (1997). “Los relieves del ‘domador de caballos’ y su significación en el contexto religioso ibérico”. Quaderns de prehistòria i arqueologia de Castelló, 18, pp. 461-494., pp. 464-465
2. Sagunto (Valencia)

Cuadrangular

42,5 × 46 × 20 cm

Cabeza: de frente

Brazos: en V, toca belfos

Vestimenta: No

Posición: Rampantes

Atalajes: No

s. VI-V a. C.Museo Arqueológico de SaguntoChabret, 1888Chabret Fraga, A. (1888). Sagunto, su historia y sus monumentos. Barcelona: Tip. de los Sucesores de N. Ramírez., p. 227; Albertini, 1913Albertini, E. (1913). “Sculptures antiques du Conventus Tarraconensis”. Anuari d l’Institut d’Estudis Catalans, 4, pp. 323-474., p. 349; Paris, 1921Paris, P. (1921). Promenades archéologiques en Espagne. Paris: E. Leroux., p. 142; Blázquez, 1954Blázquez Martínez, J. M. (1954). “Dioses y caballos en el mundo ibérico”. Zephyrus, 5, pp. 193-212., p. 194; Marín y Padilla, 1997Marín Ceballos, M. C. y Padilla Monge, A. (1997). “Los relieves del ‘domador de caballos’ y su significación en el contexto religioso ibérico”. Quaderns de prehistòria i arqueologia de Castelló, 18, pp. 461-494., pp. 464-465
Pixòcol de Balones (Alicante)

Semicircular

33,5 × 36 × 11 cm

Cabeza: de frente

Brazos: en V, no toca

Vestimenta: No

Posición: Rampantes

Atalajes: No

s. IV a.C. -romanizaciónMuseo Arqueológico de AlcoyVisedo, 1947Visedo Moltó, C. (1947). “Sobre un bajorrelieve que figura en el Museo de Arte de Alcoy”. En: Actas del II Congreso Arqueológico del Sudeste Español (Albacete, 1946). Albacete: Imp. provincial, pp. 279-282.; Benoit, 1953Benoit, F. (1953). “Chevaux du Levant Ibérique. Celtisme ou méditerranéisme ?”. Archivo de Prehistoria Levantina, 4, pp. 211-218., p. 214; Blázquez, 1954Blázquez Martínez, J. M. (1954). “Dioses y caballos en el mundo ibérico”. Zephyrus, 5, pp. 193-212., p. 195; Chapa, 1980Chapa Brunet, T. (1980). La escultura zoomorfa ibérica en piedra. Tesis Doctoral. Universidad Complutense de Madrid, p. 148; Marín y Padilla, 1997Marín Ceballos, M. C. y Padilla Monge, A. (1997). “Los relieves del ‘domador de caballos’ y su significación en el contexto religioso ibérico”. Quaderns de prehistòria i arqueologia de Castelló, 18, pp. 461-494., p. 464; Grau, 2000Grau Mira, I. (2000). “Territorio y lugares de culto en el área central de la Contestania ibérica”. Quaderns de prehistòria i arqueologia de Castelló, 21, pp. 195-226., p. 204
Mogón de Villacarrillo (Jaén)

Cuadrangular

72 × 68 × 20 cm

Cabeza: de frente

Brazos: en V, toca belfos

Vestimenta: Si, túnica y cinturón

Posición: Rampantes

Atalajes: No

s. VI-V a.C.Museo Arqueológico de JaénFernández de Avilés, 1942Fernández de Avilés, A. (1942). “Relieves hispanorromanos con representaciones ecuestres”. Archivo Español de Arqueología, 15, pp. 199-206., p. 210; García y Bellido, 1949García y Bellido, A. (1949). Esculturas romanas de España y Portugal. Madrid: CSIC., p. 400; Blázquez, 1954Blázquez Martínez, J. M. (1954). “Dioses y caballos en el mundo ibérico”. Zephyrus, 5, pp. 193-212., p. 194, 1977Blázquez Martínez, J. M. (1977). Imagen y mito: estudios sobre religiones mediterráneas e ibéricas. Madrid: Cristiandad., p. 291; Chapa, 1980Chapa Brunet, T. (1980). La escultura zoomorfa ibérica en piedra. Tesis Doctoral. Universidad Complutense de Madrid, p. 472; Ruano, 1983Ruano Ruiz, E. (1983). “Aproximación a un catálogo de escultura Ibérica en la provincia de Jaén”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la UAM, 9-10, pp. 61-109. DOI: 10.15366/cupauam1983.10.004, p. 83; Marín y Padilla, 1997Marín Ceballos, M. C. y Padilla Monge, A. (1997). “Los relieves del ‘domador de caballos’ y su significación en el contexto religioso ibérico”. Quaderns de prehistòria i arqueologia de Castelló, 18, pp. 461-494., p. 463; Chicharro, 1999Chicharro Chamorro, J. L. (1999). El Museo Provincial de Jaén (1846-1984). Jaén: Instituto de Estudios Giennenses., p. 631.
La Encarnación (Caravaca de la Cruz)

Rectangular

45 × 68 × 17 cm

Cabeza: de frente

Brazos: en V, toca belfos

Vestimenta: No

Posición: a trote

Atalajes: No

s. III a.C. -romanizaciónMuseo Arqueológico de Caravaca de la CruzSan Nicolás, 1983San Nicolás del Toro, M. (1983). “Un nuevo relieve del “domador” de caballos procedente de la Encarnación (Caravaca, Murcia)”. Pyrenae, 19-20, pp. 277-280.; Marín y Padilla, 1997Marín Ceballos, M. C. y Padilla Monge, A. (1997). “Los relieves del ‘domador de caballos’ y su significación en el contexto religioso ibérico”. Quaderns de prehistòria i arqueologia de Castelló, 18, pp. 461-494., pp. 462-463.
Sedente1. Villaricos (Almería)*

Cuadrangular

31 × 38 × 17 cm

Cabeza: Bifronte

Brazos: en V, toca belfos

Vestimenta: No

Posición: Rampantes

Atalajes: Si, bridas y montura

s. VI-V a. C.Museo Arqueológico de BarcelonaFernández de Avilés, 1942Fernández de Avilés, A. (1942). “Relieves hispanorromanos con representaciones ecuestres”. Archivo Español de Arqueología, 15, pp. 199-206., p. 211; García y Bellido, 1949García y Bellido, A. (1949). Esculturas romanas de España y Portugal. Madrid: CSIC., p. 39; Blázquez, 1954Blázquez Martínez, J. M. (1954). “Dioses y caballos en el mundo ibérico”. Zephyrus, 5, pp. 193-212., pp. 196-198; Chapa, 1980Chapa Brunet, T. (1980). La escultura zoomorfa ibérica en piedra. Tesis Doctoral. Universidad Complutense de Madrid, pp. 388-391; Marín y Padilla, 1997Marín Ceballos, M. C. y Padilla Monge, A. (1997). “Los relieves del ‘domador de caballos’ y su significación en el contexto religioso ibérico”. Quaderns de prehistòria i arqueologia de Castelló, 18, pp. 461-494., pp. 466-467.
2. Villaricos (Almería)

Cuadrangular

48 × 56 × 16 cm

Cabeza: Bifronte

Brazos: en V, toca belfos

Vestimenta: Si, cinturón

Posición: Rampantes

Atalajes: No

s. VI-V a. C.Museo Arqueológico de AlmeríaFernández de Avilés, 1942Fernández de Avilés, A. (1942). “Relieves hispanorromanos con representaciones ecuestres”. Archivo Español de Arqueología, 15, pp. 199-206., p. 211; García y Bellido, 1949García y Bellido, A. (1949). Esculturas romanas de España y Portugal. Madrid: CSIC., p. 39; Blázquez, 1954Blázquez Martínez, J. M. (1954). “Dioses y caballos en el mundo ibérico”. Zephyrus, 5, pp. 193-212., pp. 196-198; Chapa, 1980Chapa Brunet, T. (1980). La escultura zoomorfa ibérica en piedra. Tesis Doctoral. Universidad Complutense de Madrid, pp. 388-391; Marín y Padilla, 1997Marín Ceballos, M. C. y Padilla Monge, A. (1997). “Los relieves del ‘domador de caballos’ y su significación en el contexto religioso ibérico”. Quaderns de prehistòria i arqueologia de Castelló, 18, pp. 461-494., pp. 466-467.
1. Bancal del Tesoro* (Lorca)

Cuadrangular

40 × 33,5 × 22 cm

Cabeza: Bifronte

Brazos: en V, toca belfos

Vestimenta: No

Posición: Rampantes

Atalajes: No

s. III a. C.Museo Arqueológico de LorcaEiroa, 1987Eiroa García, J. J. y Martínez Rodríguez, A. (1987). “Noticia de dos representaciones del “Potnios Hippon” encontradas en Lorca (Murcia)”. Anales de Prehistoria y Arqueología, 3, pp. 123-134., 1988Eiroa García, J. J. (1988). “Los relieves del Potnios Hippon de Lorca (Murcia)”. Espacio, Tiempo y Forma. Serie II, Historia Antigua, 1, pp. 105-115. DOI: 10.5944/etfii.1.1988.4117; Marín y Padilla, 1997Marín Ceballos, M. C. y Padilla Monge, A. (1997). “Los relieves del ‘domador de caballos’ y su significación en el contexto religioso ibérico”. Quaderns de prehistòria i arqueologia de Castelló, 18, pp. 461-494., pp. 465-466.
2. Bancal del Tesoro (Lorca)

Cuadrangular

40 × 32 × 22 cm

Cabeza: Bifronte

Brazos: en V, toca belfos

Vestimenta: No

Posición: Rampantes

Atalajes: No

s. III a. C.Museo Arqueológico de LorcaEiroa, 1987Eiroa García, J. J. y Martínez Rodríguez, A. (1987). “Noticia de dos representaciones del “Potnios Hippon” encontradas en Lorca (Murcia)”. Anales de Prehistoria y Arqueología, 3, pp. 123-134., 1988Eiroa García, J. J. (1988). “Los relieves del Potnios Hippon de Lorca (Murcia)”. Espacio, Tiempo y Forma. Serie II, Historia Antigua, 1, pp. 105-115. DOI: 10.5944/etfii.1.1988.4117; Marín y Padilla, 1997Marín Ceballos, M. C. y Padilla Monge, A. (1997). “Los relieves del ‘domador de caballos’ y su significación en el contexto religioso ibérico”. Quaderns de prehistòria i arqueologia de Castelló, 18, pp. 461-494., pp. 465-466.
Llano de la Consolación (Albacete)

Cuadrangular

58 × 70 × 19 cm

Cabeza: ¿Bifronte?

Brazos: en V, toca belfos

Vestimenta: No

Posición: a trote**

Atalajes: No

s. III a. C.Museo Arqueológico de MurciaFernández de Avilés, 1942Fernández de Avilés, A. (1942). “Relieves hispanorromanos con representaciones ecuestres”. Archivo Español de Arqueología, 15, pp. 199-206., p. 198; 1953Fernández de Avilés, A. (1953). “Excavaciones en el Llano de la Consolación (1891-1946)”. Archivo de Prehistoria Levantina, 4, pp. 195-209.; Blázquez, 1954Blázquez Martínez, J. M. (1954). “Dioses y caballos en el mundo ibérico”. Zephyrus, 5, pp. 193-212., p. 198; Chapa, 1980Chapa Brunet, T. (1980). La escultura zoomorfa ibérica en piedra. Tesis Doctoral. Universidad Complutense de Madrid, p. 313; Marín y Padilla, 1997Marín Ceballos, M. C. y Padilla Monge, A. (1997). “Los relieves del ‘domador de caballos’ y su significación en el contexto religioso ibérico”. Quaderns de prehistòria i arqueologia de Castelló, 18, pp. 461-494., p. 468.

(elaboración propia).

* 

Existía un tercera pieza pero está desaparecida.

** 

Son cuatro caballos.

En cuanto a la representación del “domador de caballos” en otros soportes, conocemos la existencia de un bocado de caballo realizado en bronce y la decoración de un vaso cerámico con su imagen. Con respecto al primero, nos referimos al hallado en el yacimiento de Cancho Roano (Zalamea de la Serena, Badajoz). Se trata de una pieza con la figura del Despótes bifronte, situado entre dos prótomos de caballo mirando hacia afuera, que parece estar sentado y con los brazos flexionados en V, tocando o sujetando los caballos por sus crines (Fig. 6). J. Maluquer, investigador principal del palacio-santuario de Cancho Roano, donde se encontraron un conjunto de elementos de atalajes ecuestres, entre ellos la referida pieza, fechó el conjunto en un momento anterior a la destrucción del lugar a finales del siglo V a. C. El yacimiento terminó siendo abandonado hacia el 370 a. C. (Maluquer, 1981Maluquer de Motes, J. (1981). “El santuario protohistórico de Zalamea de la Serena, Badajoz”. En: Maluquer, J. y Aubet, M. E. (Eds.). Andalucía y Extremadura, Programa de Investigaciones Protohistóricas, 1978-1981. Barcelona: Instituto de Arqueología y Prehistoria, pp. 223-409.; Blech, 2003Blech, M. (2003). “Elementos de atalaje de Cancho Roano”. En: Celestino, S. (Ed.). Cancho Roano. VIII-IX, los materiales arqueológicos I-II. Mérida: Instituto de Arqueología de Mérida, vol. 2, pp. 157-192.). Dos piezas similares se conservan en el Museo Arqueológico de Lisboa, hallada en Azougada (Gomes, 2001Gomes, V. M. (2001). “Divinidades e santuarios púnicos, ou de influencia púnica, no sul de Portugal”. En: Tavares, A. A. (Ed.). Os púnicos no extremo Occidente, Actas do coloquio internacional Lisboa 2000. Lisboa: Universidade Aberta, pp. 99-148., p. 98), y en el Museo Arqueológico de Murcia, de procedencia desconocida (Quesada, 2002-2003Quesada Sanz, F. (2002-2003). “Un elemento de bocado de caballo de tradición orientalizante en el Museo Arqueológico de Murcia”. Boletín de la Asociación Española de Amigos de la Arqueología, 42, pp. 231-242.).

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Figura 6 Bocado de caballo de bronce de Cancho Roano (Fuente: Museo Arqueológico Provincial de Badajoz).

En relación con el vaso cerámico, dejando a un lado la representación conocida de la Póthnia Hippôn en la tinaja de La Alcudia de Elche (Ramos, 1991Ramos Fernández, R. (1991). Simbología de la cerámica ibérica de La Alcudia de Elche. Elche: Museo Monográfico de La Alcudia.; Aranegui, 1998Aranegui Gascó, C. (1998). “Los iberos a través de sus imágenes”. En: Aranegui, C. (Ed.). Los Iberos. Príncipes de Occidente. Catálogo. Barcelona: Fundación La Caixa, pp. 175-189.), personaje alado que sostiene las riendas de los dos caballos, en una imagen similar a las del “domador”, y el kalathos de Elche de la Sierra en Albacete (Eiroa, 1986Eiroa García, J. J. (1986). “El kálatos de Elche de la Sierra (Albacete)”. Anales de Prehistoria y Arqueología, 2, pp. 73-86.), en la que encontramos de nuevo a la divinidad alada sujetando o tirando de las riendas de un caballo alado frente a un carro, ambas representaciones femeninas, conocemos otra representación de un “domador de caballos” en la plástica vascular. Nos referimos al conjunto de tres fragmentos de un mismo vaso procedentes del Cerro del Río Turrilla (Doña Inés, Lorca), pertenecientes a una colección privada. En el vaso (Fig. 7), se representa, según el estudio realizado por P. Lillo Carpio (1997Lillo Carpio, P. A. (1997). “Las divinidades femeninas mediterráneas y su influencia en la religión y la cultura ibéricas”. En: Ramos, R. (ed.). La Dama de Elche. Más allá del enigma. Valencia: Dirección General del Patrimonio Artístico, pp. 39-71.), una escena con Póthnia Theron y dos servidores, uno de ellos, a modo de “domador de caballos”, sujeta las riendas de dos caballos enjaezados que miran hacia afuera, como en el bocado de Cancho Roano.

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Figura 7 Vaso con representación de Despótes Hippôn hallado en el cerro del río Turrilla en Lorca (Fuente: Lillo Carpio, 1997, p. 65).

3. EL DESPÓTES HIPPÔN DE LA VILLA ROMANA DE LOS VILLARICOS

 

3.1. El hallazgo del relieve y su contexto arqueológico

 

Las numerosas campañas de excavación desarrolladas en la villa romana de Los Villaricos, no solo se han traducido en la localización y documentación de diferentes espacios y complejos propios de una explotación agropecuaria de estas características, sino que también nos han permitido sacar a la luz algunos hallazgos ciertamente notables (González et al., 2022González Fernández, R., Fernández Matallana, F., Zapata Parra, J.A., Martínez García, J. J. y Martínez Sánchez, M. (2022). “El sarcófago de la necrópolis tardorromana de Los Villaricos (Mula, Murcia)”. Pyrenae, 53 (1), pp. 7-41. DOI: 10.1344/pyrenae2022.vol53num1.1). En julio de 2023, las labores de excavación se han visto nuevamente recompensadas con el descubrimiento de un elemento pétreo ornamentado mediante bajorrelieve. La pieza se halló a 0,50 m de la cabecera del edificio de planta basilical de la villa (Lechuga, González y Fernández, 2004Lechuga Galindo, M., González Fernández, F. y Fernández Matallana, F. (2004). “Un recinto de planta absidal en el yacimiento de Los Villaricos (Mula, Murcia)”. Antigüedad y Cristianismo, 21, pp. 171-181.), formando parte de un gran derrumbe de mampostería (UE 2431) que en su momento conformó el paramento constructivo del ábside (UE 2287), levantado entre finales del siglo V e inicios del VI d. C. (González y Fernández, 2008González Fernández, R. y Fernández Matallana, F. (2008). “La villa romana de Los Villaricos (Mula). Campaña de 2007”. En: Lechuga, M., Collado, P. E. y Sánchez, M. B. (Coords.). XIX Jornadas de Patrimonio cultural de la Región de Murcia. Murcia: Servicio de Patrimonio, pp. 145-148.) (Figs. 8 y 9).

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Figura 8 Localización del hallazgo junto a la cabecera absidal (fotografía Javier Gómez).
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Figura 9 Detalle del relieve en el lugar del hallazgo (fotografía Javier Gómez).

La villa representa el clásico prototipo de villa rural, levantada en una posición geoestratégica para el control de un territorio en proceso de explotación agropecuaria. Su origen, en torno al siglo I d. C., en el paraje conocido como el Arreaque, forma parte del proceso de ocupación y control del territorio del mundo romano en el sureste, que había comenzado su expansión definitiva unos siglos antes. En la comarca del río Mula, encontramos numerosos yacimientos arqueológicos de época romana, principalmente villas, algunas de ellas próximas a Los Villaricos, como Fuente Caputa, Yéchar o la villa del Cementerio Viejo, entre otras (González, 2016González Fernández, R. (2016). “La comarca del río Mula. De la romanización a la llegada de los árabes”. En: Zapata, J. A. (Ed.). El Legado de Mula en la Historia. Mula: Ayuntamiento de Mula, pp. 85-117.). Todas ellas, dentro del hinterland de la ciudad romana de Mula, ubicada entonces en el cerro de La Almagra, junto a la pedanía de Los Baños (González y Fernández, 2010González Fernández, R. y Fernández Matallana, F. (2010). “Mula, el final de una ciudad de la Cora de Tudmir”. Pyrenae, 41 (2), pp. 81-119.). Evidentemente, los romanos no fueron los primeros en instalarse en la fértil comarca del río Mula, cuya presencia está atestiguada desde al menos el s. I a. C. Desde la Prehistoria, los primeros pobladores recorrieron el valle del río Mula y su afluente el río Pliego, así como las diferentes ramblas, como la de Perea, que conecta los campos del Ardal y Cagitán con las llanuras de Yéchar por el estrecho de Fuente Caputa. Zonas fértiles en las que se instaló, concretamente entre el río Mula y Rambla Perea, la villa romana de Los Villaricos (Fig. 10).

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Figura 10 Mapa de localización de Los Villaricos en relación con los yacimientos arqueológicos más cercanos (Fuente: Aerograph Studio).

Una zona, en la que también se desarrolló la cultura ibérica, con importantes yacimientos, como el de El Cigarralejo, junto al río Mula, a escasos 1300 m de Los Villaricos. Se trata de un complejo ibérico, excavado por D. Emeterio Cuadrado Díaz, en que se dan a la vez los tres elementos principales que conformaban estos asentamientos de la Edad del Hierro: el poblado (Cuadrado, 1947Cuadrado Díaz, E. (1947). “Excavaciones en el santuario ibérico del Cigarralejo (Mula, Murcia)”. Cuadernos de Historia Primitiva, 2, pp. 95-109.), la necrópolis, con un total de 530 tumbas documentadas (Cuadrado, 1987Cuadrado Díaz, E. (1987). La necrópolis ibérica de “El Cigarralejo” (Mula, Murcia). Bibliotheca Praehistorica Hispana 23. Madrid: CSIC.) y el santuario (Cuadrado, 1950Cuadrado Díaz, E. (1950). Excavaciones en el santuario ibérico del Cigarralejo (Mula, Murcia). Informes y Memorias 21. Madrid: Ministerio de Educación Nacional., 1952aCuadrado Díaz, E. (1952a). “El conjunto arqueológico de El Cigarralejo”. Zephyrus, 16, pp. 17-27., 1987Cuadrado Díaz, E. (1987). La necrópolis ibérica de “El Cigarralejo” (Mula, Murcia). Bibliotheca Praehistorica Hispana 23. Madrid: CSIC.; Lucas y Ruano, 1998Lucas Pellicer, M.ª R. y E. Ruano, E. (1998). “El complejo arqueológico de El Cigarralejo”. Boletín de la Asociación Española de Amigos de la Arqueología, 38, pp. 99-108.; Page, 2003Page del Pozo, V. (2003). El Cigarralejo, Museo Monográfico de Arte Ibérico. Murcia: Tabularium., 2006Page del Pozo, V. (2006). “El Cigarralejo (Mula)”. En: Blánquez, J., García, J. M. y Page, V. (Eds.). Los primeros pasos… La Arqueología ibérica en Murcia. Murcia: Museo de la Universidad de Murcia, pp. 44-45., 2007Page del Pozo, V. (2007). “Emeterio Cuadrado y el Museo de Arte Ibérico El Cigarralejo (Mula)”. En: Estrella, E., García, J. M. y Page, V. (Eds.). Emeterio Cuadrado Díaz. Ingeniero de Caminos y Arqueólogo. Madrid: Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, Colección Ciencias, Humanidades e Ingeniería, pp. 251-318.).

La excavación del santuario, con el hallazgo en su interior de una favissa con gran cantidad de exvotos de équidos, puso de relieve la importancia del culto a los caballos en la cultura ibérica y en El Cigarralejo, donde el caballo era fundamental para la economía diaria, para la guerra y para ensalzar los valores ecuestres de los aristócratas ibéricos (Lillo, Page y García, 2004Lillo Carpio, P. A., Page del Pozo, V. y García Cano, J. M. (2004). El caballo en la sociedad ibérica: una aproximación al santuario de El Cigarralejo. Murcia: Universidad de Murcia.; Blánquez, 2005Blánquez Pérez, J. (2005). “El santuario ibérico”. En: El Museo de Arte Ibérico El Cigarralejo de Mula. La colección permanente. Mula: Museo de Arte Ibérico de El Cigarralejo, pp. 177-186.). Así mismo, la presencia de elementos escultóricos, tanto arquitectónicos como esculturas de tipo antropomorfas y zoomorfas, formando parte de la necrópolis de El Cigarralejo, mayoritariamente de forma reutilizada y fragmentaria en los empedrados tumulares que cubrían las tumbas o dispersas por el yacimiento, muestran la existencia de un paisaje con monumentos en piedra (Cuadrado, 1984Cuadrado Díaz, E. (1984). “Restos monumentales funerarios de El Cigarralejo”. Trabajos de Prehistoria, 41, pp. 252-270.; Castelo, 1990aCastelo Ruano, R. (1990a). De arquitectura ibérica: los elementos arquitectónicos y escultóricos de El Cigarralejo, Mula, Murcia. Madrid: Universidad Autónoma de Madrid. Dep. de Prehistoria y Arqueología., 1990bCastelo Ruano, R. (1990b). “Nueva aportación al paisaje de las necrópolis ibéricas. Paramentos con nicho ornamental y posibles altares en la necrópolis de El Cigarralejo (Mula, Murcia)”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la UAM, 17, pp. 35-43. DOI: 10.15366/cupauam1990.17.003, 1995Castelo Ruano, R. (1995). Monumentos funerarios del Sureste peninsular. Elementos y técnicas constructivas. Monografías de Arquitectura Ibérica. Madrid: Universidad Autónoma de Madrid, Dep. de Prehistoria y Arqueología.; Izquierdo, 2000Izquierdo Peraile, I. (2000). Monumentos funerarios ibéricos: Los pilares-estela. Serie de Trabajos Varios 98. Valencia: Diputación Provincial. Servicio de Investigación Prehistórica., 2005aIzquierdo Peraile, I. (2005a). “La diversidad del paisaje funerario”. En: El Museo de Arte Ibérico El Cigarralejo de Mula. La colección permanente. Mula: Museo de Arte Ibérico de El Cigarralejo, pp. 43-58., 2005bIzquierdo Peraile, I. (2005b). “¿Arquitectura? y Escultura”. En: El Museo de Arte Ibérico El Cigarralejo de Mula. La colección permanente. Mula: Museo de Arte Ibérico de El Cigarralejo, pp. 135-162.), cuya cronología, a pesar de los estudios que marcan un periodo de esplendor de la necrópolis entre inicios del siglo IV y el III a. C. (García, 1994García Cano, J. M. (1994). “El pilar estela de Coimbra del Barranco Ancho (Jumilla, Murcia)”. Revista de Estudios Ibéricos, 1, pp. 173-202., 1998García Cano, J. M. (1998). “La cerámica ática”. Boletín de la Asociación Española de Amigos de la Arqueología, 38, pp. 161-174. y 2005García Cano, J. M. (2005). “El comercio en base a la necrópolis”. En: El Museo de Arte Ibérico El Cigarralejo de Mula. La colección permanente. Mula: Museo de Arte Ibérico de El Cigarralejo, pp. 76-86.), debió tener su origen a comienzos del siglo V a. C., a la vista del análisis tipológico e iconográfico de algunos de los restos escultóricos hallados en el yacimiento, siendo plausible la destrucción de una primera necrópolis a mediados del siglo V a. C. y originándose posteriormente, en el primer cuarto del siglo IV a. C., la fase de mayor desarrollo de los monumentos en piedra de El Cigarralejo (Castelo, 1990bCastelo Ruano, R. (1990b). “Nueva aportación al paisaje de las necrópolis ibéricas. Paramentos con nicho ornamental y posibles altares en la necrópolis de El Cigarralejo (Mula, Murcia)”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la UAM, 17, pp. 35-43. DOI: 10.15366/cupauam1990.17.003, p. 40-41; Izquierdo, 2005bIzquierdo Peraile, I. (2005b). “¿Arquitectura? y Escultura”. En: El Museo de Arte Ibérico El Cigarralejo de Mula. La colección permanente. Mula: Museo de Arte Ibérico de El Cigarralejo, pp. 135-162., pp. 139-141).

La proximidad de la villa romana de Los Villaricos al yacimiento ibérico de El Cigarralejo, unido al motivo iconográfico del relieve, así como las características morfológicas de la figura antropomorfa y zoomorfa representadas, nos hacen pensar, aunque no lo podemos demostrar de manera fehaciente, que la pieza hallada en el derrumbe de la cabecera absidal del edificio cultual de Los Villaricos, en uso entre finales del siglo V y el VII d. C., pudo formar parte del aparato ornamental de la necrópolis o santuario de El Cigarralejo. Cuál es la cronología de la pieza, el motivo iconográfico, sus características formales y cuándo se produjo el traslado a la villa romana, son cuestiones que intentaremos resolver en los siguientes apartados.

3.2. Descripción, características formales e iconografía

 
3.2.1. Descripción de la pieza
 

La pieza es un fragmento de bajo relieve esculpido en un bloque de piedra arenisca (Fig. 11). Presenta unas dimensiones conservadas de 36 cm de longitud, 28 cm de ancho y 13 cm de grosor máximo. La cara principal, donde se representa la escena, muestra una superficie plana, rebajada de forma superficial para labrar las figuras, mientras que la cara posterior presenta las irregularidades, bien por no haber sido trabajada o por desmembramiento tras la fractura de la pieza. Su forma irregular, de tendencia oval, no nos permite conocer si se trataba de un soporte rectangular o cuadrangular. Bajo esta premisa, si atendemos a la escena representada y la comparamos con el resto de “domadores de caballos” conservados, nuestro relieve no es extrapolable desde el punto de vista morfológico. Actualmente, la pieza se encuentra expuesta en el Museo Ciudad de Mula, inventariada con el número VI-23/2864/1.

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Figura 11 Imagen del relieve del “domador de caballos” de Los Villaricos de Mula, Murcia  (fotografía Miguel Martínez Sánchez).
3.2.2. Descripción de la escena
 

En cuanto a la escena representada, se trata, sin lugar a duda, de un “domador de caballos” (Fig. 12). Sin embargo, a diferencia del resto de piezas conocidas, el relieve es excepcional por el detalle de las figuras, tanto en lo que se refiere a la anatomía como a la vestimenta (Blázquez, 1954Blázquez Martínez, J. M. (1954). “Dioses y caballos en el mundo ibérico”. Zephyrus, 5, pp. 193-212., p. 194; 1977Blázquez Martínez, J. M. (1977). Imagen y mito: estudios sobre religiones mediterráneas e ibéricas. Madrid: Cristiandad., p. 291; Chapa, 1980Chapa Brunet, T. (1980). La escultura zoomorfa ibérica en piedra. Tesis Doctoral. Universidad Complutense de Madrid, p. 472; Ruano, 1983Ruano Ruiz, E. (1983). “Aproximación a un catálogo de escultura Ibérica en la provincia de Jaén”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la UAM, 9-10, pp. 61-109. DOI: 10.15366/cupauam1983.10.004, p. 83; Marín y Padilla, 1997Marín Ceballos, M. C. y Padilla Monge, A. (1997). “Los relieves del ‘domador de caballos’ y su significación en el contexto religioso ibérico”. Quaderns de prehistòria i arqueologia de Castelló, 18, pp. 461-494., p. 463)4De los “domadores” conocidos, tan solo el hallado en Mogón de Villacarrillo (Jaén) presenta detalles de la vestimenta, portando una túnica corta y cinturón, aunque los detalles son muy simples.. La escena conservada muestra a un personaje masculino, el “domador”, representado de frente, con el rostro girado a su derecha, del que se ha conservado parte de su perfil, en el que apreciamos la nariz puntiaguda, la boca y la barbilla. Presenta el brazo derecho pegado al cuerpo y flexionado en V, agarrando fuertemente con su mano las patas delanteras de un caballo situado a su derecha. Por su parte, el brazo izquierdo, a diferencia del resto de relieves de “domadores” conservados, se representa despegado del cuerpo dejando en el aire la cuestión sobre si estaría flexionado o estirado. El “domador” aparece vestido con túnica plisada por un cinturón con broche o hebilla de placa rectangular. En la parte superior del cuerpo presenta doble tira cruzada sobre los hombros y pecho, portando brazaletes en ambos brazos.

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Figura 12 Dibujo del relieve del “domador de caballos” de Los Villaricos de Mula, Murcia (dibujo Marisol Crespo Ros).

Respecto a la figura zoomorfa, se trata como decimos de un caballo, situado a la derecha y que parece estar en posición rampante. Tan solo se conserva parte de la cabeza, en la que se aprecia perfectamente la quijada, el ojo y la boca, que tiene abierta, mostrando los belfos, los dientes y la lengua. También se ha conservado en la representación parte del cuello, concretamente la garganta, así como los extremos inferiores de las patas delanteras, ambas sujetas por el “domador”, en las que se distinguen las cañas, los espolones, las cuartillas, las coronas y los cascos. No se observa ningún tipo de atalaje (Figs. 13 y 14).

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Figura 13 Detalle de la boca del caballo y rostro del “domador” (fotografía Miguel Martínez Sánchez).
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Figura 14 Detalle de la mano derecha cogiendo las patas del caballo (fotografía Miguel Martínez Sánchez).
3.2.3. Análisis iconográfico del “domador”
 

La particularidad y singularidad de esta pieza reside en los detalles iconográficos que ofrece el relieve. Si nos fijamos detenidamente, podemos comparar su imagen con otras figuras masculinas: orantes, oferentes, guerreros, jinetes, etc. que encontramos en esculturas y relieves labrados en piedra, en exvotos de bronce y en la plástica vascular. En este aspecto, comenzaremos analizando su indumentaria, así como el resto de los elementos propios (cinturón, broche y abalorios), que caracterizan la imagen representada en el relieve (Oliver, 2014Oliver Foix, A. (2014). La imagen personal de los íberos. De la necesidad al mensaje social del atavío y del cuerpo. Castellón: Servicio de Publicaciones, Diputación de Castellón.).

El “domador” va vestido con una túnica corta de escote triangular, remarcado por una doble tira cruzada. Un cinturón ceñido moldea la túnica en forma de faldellín con pliegues verticales cuya continuidad puede apreciarse por encima y por debajo del citado cinturón. En cuanto a las mangas de la túnica, son cortas, terminando a mitad de brazo, donde se aprecian sendos brazaletes. La fractura inferior de la pieza no permite determinar si el faldellín terminaba de forma recta o apuntada en el centro, aunque la holgura de los pliegues y la rotura inferior izquierda parecen mostrar esta posibilidad. Estamos por tanto, ante la prenda de vestir más típica del ibero, la túnica corta (Blanco, 1988, p. 426), elemento iconográfico que nos permite comparar nuestro relieve con numerosos ejemplos escultóricos labrados en piedra donde las figuras masculinas portan este atuendo, como el “domador de caballos” de Mogón de Villacarrillo (Jaén, siglos VI-V a. C.) (Ruano, 1983Ruano Ruiz, E. (1983). “Aproximación a un catálogo de escultura Ibérica en la provincia de Jaén”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la UAM, 9-10, pp. 61-109. DOI: 10.15366/cupauam1983.10.004, p. 83; Marín y Padilla, 1997Marín Ceballos, M. C. y Padilla Monge, A. (1997). “Los relieves del ‘domador de caballos’ y su significación en el contexto religioso ibérico”. Quaderns de prehistòria i arqueologia de Castelló, 18, pp. 461-494., p. 463; Chicharro, 1999Chicharro Chamorro, J. L. (1999). El Museo Provincial de Jaén (1846-1984). Jaén: Instituto de Estudios Giennenses., p. 631), los guerreros y cazadores del conjunto de Cerrillo Blanco en Porcuna (Jaén, mediados del siglo V a. C.) (González Navarrete, 1997; Blanco, 1987bBlanco Freijeiro, A. (1987b). “Las esculturas de Porcuna I. Estatuas de guerreros”. Boletín de la Real Academia de la Historia, 184, pp. 405-445., 1988aBlanco Freijeiro, A. (1988a). “Las esculturas de Porcuna II. Hierofantes y cazadores”. Boletín de la Real Academia de la Historia, 185, pp. 1-2., 1988bBlanco Freijeiro, A. (1988b). “Las esculturas de Porcuna III. Animalia”. Boletín de la Real Academia de la Historia, 185, pp. 206-234.; Negueruela, 1990Negueruela Martínez, I. (1990). Los monumentos escultóricos ibéricos del Cerrillo Blanco de Porcuna (Jaén). Jaén: Ministerio de Cultura.; Olmos, 2002Olmos Romera, R. (2002). “Grupos escultóricos del Cerrillo Blanco de Porcuna (Jaén). Un análisis de lectura iconográfica convergente”. Archivo Español de Arqueología, 75, pp. 107-122. DOI: 10.3989/aespa.2002.v75.130, 2004Olmos Romera, R. (2004). “Los príncipes esculpidos de Porcuna (Jaén): una aproximación de la naturaleza y de la historia”. Boletín del Instituto de Estudios Gienenses, 189, pp. 19-43.), el guerrero del santuario de “El Pajarillo” de Huelma (Jaén, siglo IV a. C.) (Molinos et al., 1998Molinos Molinos, M., Ruiz Rodríguez, A., Chapa Brunet, T. y Pereira Sieso, J. (1998). “El santuario heroico de “El Pajarillo” de Huelma (Jaén, España)”. En: Aranegui, C. (Ed.). Congreso Internacional Los Iberos, Príncipes de Occidente. Las estructuras de poder en la sociedad ibérica. Valencia: Universidad de Valencia, pp. 159-167.), las figuras masculinas representadas en el cipo de Coimbra del Barranco Ancho en Jumilla (Murcia, siglo IV a. C.) (García, 1994García Cano, J. M. (1994). “El pilar estela de Coimbra del Barranco Ancho (Jumilla, Murcia)”. Revista de Estudios Ibéricos, 1, pp. 173-202., 1997García Cano, J. M. (1997). Las necrópolis ibéricas de Coimbra del Barranco Ancho (Jumilla, Murcia). I. Las excavaciones y estudio analítico de los materiales. Murcia: Universidad de Murcia.; García y Page, 2011García Cano, J. M. y Page del Pozo, V. (2011). “El pilar-estela de Coimbra del Barranco Ancho (Jumilla). Treinta años del hallazgo”. En: Blánquez, J. y Ramírez, C. (Coords.). ¿Hombres o dioses?: una nueva mirada a la escultura del mundo ibérico: Museo Arqueológico Regional, Alcalá de Henares, Madrid: del 8 de julio al 16 de octubre de 2011. Madrid: Comunidad de Madrid, pp. 159-178.), un fragmento de cuerpo de guerrero hallado en Monteagudo (Murcia, siglo IV a. C.) (Muñoz, 1982Muñoz Amilibia, A. M.ª (1982). “Esculturas ibéricas de Monteagudo (Murcia)”. Pyrenae, 17-18, pp. 281-286.), el grupo de guerreros de Osuna (Sevilla, siglos III-II a. C.) (García y Bellido, 1980García y Bellido, A. (1980). Arte Ibérico en España. Madrid: Espasa-Calpe.; Beltrán y Salas, 2002Beltrán Fortes, J. y Salas Álvarez, J. (2002). “Los relieves de Osuna”. En: Chaves, F. (Ed.). Urso. A la búsqueda de su pasado. Osuna: Ayuntamiento de Osuna. Fundación de Cultura García Blanco, pp. 235-272.; Quesada, 2008Quesada Sanz, F. (2008). “Armamento romano e ibérico en Urso (Osuna). Testimonio de una época”. Cuadernos de los Amigos de los Museos de Osuna, 10, pp. 13-19.; Chapa, 2012Chapa Brunet, T. (2012). “La escultura en piedra de la antigua Osuna: algunas reflexiones sobre los relieves ibéricos”. Cuadernos de los Amigos de los Museos de Osuna, 14, pp. 35-42.) o el cazador a caballo del relieve de Almodóvar del Río (Córdoba, siglos IV-II a. C.) (Olmos y Blánquez, 2016Olmos Romera, R. y Blánquez Pérez, J. (2016). “El relieve ibérico de Almodóvar del Río (Córdoba): la diosa que otorga y regenera la caza”. En: Vaquerizo, D. y Murillo, J. F. (Eds.). El concepto de lo provincial en el mundo antiguo. Homenaje a la Prof. Pilar León (vol. 1). Córdoba: Universidad de Córdoba, pp. 122-142.). También tenemos la representación de figuras masculinas ibéricas en bronce con cinturones y túnica y/o faldellín corto, siendo la vestimenta más representada en los tres santuarios donde se han recuperado más exvotos: el Collado de los Jardines y el Castellar de Santisteban (provincia de Jaén, siglos IV-II a. C.) y el santuario de Nuestra Señora de La Luz (Murcia, siglo V-I a. C.) (Álvarez, 1941Álvarez Osorio, F. (1941). Catálogo de los exvotos de bronce ibéricos del Museo Arqueológico Nacional. Madrid: Museo Arqueológico Nacional.; Nicolini, 1967Nicolini, G. (1967). “Algunos aspectos de la vestidura ibérica, a propósito de los exvotos de la colección Hallemans (Madrid)”. Oretania, 9, pp. 50-95., 1969Nicolini, G. (1969). Les bronzes figurés des sanctuaires ibériques. Paris: Presses Universitaires de France., 1977Nicolini, G. (1977). Bronces ibéricos. Barcelona: Editorial G. Gili., 1998Nicolini, G. (1998). “Las figuras ibéricas de bronce”. En: Aranegui, C. (Ed.). Los Iberos. Príncipes de Occidente. Catálogo. Barcelona: Fundación La Caixa, pp. 146-147.; Prados, 1988Prados Torreira, L. (1988). “Exvotos ibéricos de bronce: aspectos tipológicos y tecnológicos”. Trabajos de Prehistoria, 45, pp. 175-199., 1992Prados Torreira, L. (1992). Exvotos ibéricos de Bronce del Museo Arqueológico Nacional. Madrid: Ministerio de Cultura.; Lillo, 1982Lillo Carpio, P. A. (1982). “Aportación al catálogo de exvotos de bronce del santuario ibérico de la Luz (Murcia)”. Habis, 13, pp. 239-242., 1991-1992Lillo Carpio, P. A. (1991-1992). “Los exvotos de bronce del santuario de la Luz y su contexto arqueológico (1990-1992)”. Anales de Prehistoria y Arqueología, 7-8, pp. 107-142.). En la plástica vascular, la presencia de figuras ataviadas de esta forma es habitual en las escenas figurativas de los vasos de la necrópolis de Oliva (Valencia, siglos III-II a. C.), de la que podemos destacar el vaso de los guerreros de la tumba n.º 4 (Colominas, 1944Colominas Roca, J. (1944). “La necrópolis ibérica de Oliva (Provincia de Valencia)”. Ampurias, 4, pp. 155-160.; Llobregat, 1972Llobregat Conesa, E. (1972). Contestania Ibérica. Alicante: Instituto de Estudios Alicantinos.); varios recipientes de Sant Miquel de Llíria (Valencia, siglos III-I a. C.), entre los que destacan el kalathos con la escena de danza y los vasos de los guerreros y el de la sítula (Ballester et al., 1954Ballester Tormo, I., Fletcher Valls, D., Pla Ballester, E., Jordá Cerdá, F. y Alcacer Grau, J. (1954). La cerámica del Cerro de San Miguel de Liria. Corpus Vasorum Hispanorum II. Madrid: CSIC.; Bonet, 1992Bonet Rosado, H. (1992). “La cerámica de Sant Miquel de Llíria: su contexto arqueológico». En: García, A., García-Bellido, M. P. e Iguácel, P. (Eds.). La Sociedad Ibérica a través de la imagen. Madrid: Ministerio de Cultura, pp. 224-236., 1995Bonet Rosado, H. (1995). El Tossal de Sant Miquel de Llíria. La antigua Edeta y su territorio. Valencia: SIP.; Tortosa, 2006Tortosa Rocamora, T. (2006). Los estilos y grupos pictóricos de la cerámica ibérica figurada de la Contestania. Anejos Archivo Español de Arqueología 38. Mérida: CSIC.); la crátera de columnas ibérica del desfile militar de El Cigarralejo (Mula, Murcia, finales s. IV-II a. C.) (Cuadrado, 1982Cuadrado Díaz, E. (1982). “Decoración extraordinaria de un vaso ibérico”. En: Arce, J. (Ed.). Homenaje a Sáenz de Buruaga. Badajoz: Diputación Provincial de Badajoz, pp. 287-296., 1990Cuadrado Díaz, E. (1990). “Un nuevo análisis de la crátera ibérica del desfile militar (Cigarralejo)”. En: Olivares, E., Saorín, M. P. y Berrio, M. D. (Eds.). Homenaje a Jerónimo Molina. Murcia: Academia Alfonso X el Sabio, pp. 131-134.; Page 1995, p. 69, n.º 12 bis) y en la crátera de la monomaquia de Libisosa (Lezuza, Albacete, finales del II – primer tercio I a. C.) (Uroz, 2012Uroz Rodríguez, H. (2012). Prácticas rituales, iconografía vascular y cultura material en Libisosa (Lezuza, Albacete). Alicante: Publicaciones de la Universidad de Alicante.), entre otras.

Uno de los elementos a destacar es el cinturón, en el que se aprecia un broche rectangular. Este modelo de placa cuadrada o ligeramente rectangular, conocido como de tipo ibérico (Cabré, 1937Cabré Aguiló, J. (1937). “Broches de cinturón de bronce damasquinados con oro y plata”. Archivo Español de Arqueología, 38, pp. 93-126.), aunque también se documenta en el área celtibérica (Graels y Lorrio, 2017Graells i Fabregat, R. y Lorrio Alvarado, A. J. (2017). Problemas de cultura material: broches de cinturón decorados a molde en la Península Ibérica (ss. VII-VI a. C.). Alicante: Universidad de Alicante.; Royo, 2021Royo Guillén, J. I. (2021). “Los broches de cinturón protohistóricos del Museo de Huesca y su contexto en el valle medio del Ebro”. Bolskan, 28, pp. 7-33.), se caracterizaba por tener una pestaña recortada, con un único garfio, corto y ancho, flanqueado por dos pequeñas aletas, decorándose la hebilla o placa con damasquinados de plata y oro, o con grabados de elementos geométricos, vegetales o figurativos (Cuadrado, 1983Cuadrado Díaz, E. (1983). “Dos tipos de decoración damasquinada en las hebillas de cinturón ibéricas”. Rivista di Studi Liguri, 44, pp. 233-244.). En este contexto, las hebillas son elementos que representan una clara distinción social. De hecho, su importancia simbólica queda reflejada en muchos exvotos de bronce masculinos, que siendo representados completamente desnudos, portan un cinturón con hebilla (Oliver, 2014Oliver Foix, A. (2014). La imagen personal de los íberos. De la necesidad al mensaje social del atavío y del cuerpo. Castellón: Servicio de Publicaciones, Diputación de Castellón., pp. 146-147). Las decoraciones ricas y complejas de este tipo de placas o hebillas muestran ostentación y representan el estatus de su portador. Así mismo, como expresa Fernando Quesada, ceñir la túnica con un cinturón es una necesidad en el caso de los guerreros, para impedir estorbos en el combate y sujetar mejor las armas envainadas, como se puede apreciar en el conjunto escultórico de Porcuna (Quesada, 2005Quesada Sanz, F. (2005). “Placa de cinturón rectangular”. En: El Museo de Arte Ibérico El Cigarralejo de Mula. La colección permanente. Mula: Museo de Arte Ibérico de El Cigarralejo, pp. 426-427., pp. 426-427) o en el fragmento escultórico de Monteagudo (Murcia) (Muñoz, 1982Muñoz Amilibia, A. M.ª (1982). “Esculturas ibéricas de Monteagudo (Murcia)”. Pyrenae, 17-18, pp. 281-286., pp. 281-282). Como hemos comentado, el cinturón, junto a la túnica corta, aparece en los grupos escultóricos y relieves anteriormente citados, así como en exvotos de bronce y representados en las figuras de la plástica vascular. En cuanto al tipo de hebilla o placa, suele aparecer asociada a ajuares con armas, principalmente en necrópolis del sureste, en cronologías del IV-III a. C., como en las de Baza y Estacar de Robarinas (Cástulo, Linares), del Cabezo Lucero (Guardamar del Segura, Alicante), El Cigarralejo (Mula, Murcia), Cabecico del Tesoro (Verdolay, Murcia), Castillejo de los Baños (Fortuna, Murcia), localizándose el ejemplo más al norte en la necrópolis de La Salzadella (Castellón), aunque también se introducirá en la Meseta, como las placas documentadas en la necrópolis de la Osera (Ávila). En poblados se han encontrado en la Bastida de les Alcusses de Mogente (Valencia), Casa de Monte de Valdeganga y en Amparo de Bonete (Albacete) (Oliver, 2014Oliver Foix, A. (2014). La imagen personal de los íberos. De la necesidad al mensaje social del atavío y del cuerpo. Castellón: Servicio de Publicaciones, Diputación de Castellón., p. 149; Cuadrado, 1983Cuadrado Díaz, E. (1983). “Dos tipos de decoración damasquinada en las hebillas de cinturón ibéricas”. Rivista di Studi Liguri, 44, pp. 233-244., pp. 239-244; García, 1997García Cano, J. M. (1997). Las necrópolis ibéricas de Coimbra del Barranco Ancho (Jumilla, Murcia). I. Las excavaciones y estudio analítico de los materiales. Murcia: Universidad de Murcia., pp. 268-269).

Otro de los elementos significativos es la representación de una doble tira cruzada bajo el cuello (Fig. 15), que parte desde los hombros y termina en el pecho. Carmen Aranegui, considera que la aparición de estas tiras cruzadas en algunas representaciones de figuras masculinas en el arte ibérico es un signo de rango, de distinción social, siendo portadas principalmente por guerreros, tanto en la escultura como en la decoración vascular, donde son especialmente representadas en desfiles o actos religiosos (Aranegui, 1996Aranegui Gascó, C. (1996). “Signos de rango en la sociedad ibérica: distintivos de carácter civil y religioso”. Revista de Estudios Ibéricos, 2, pp. 99-107.; Oliver, 2014Oliver Foix, A. (2014). La imagen personal de los íberos. De la necesidad al mensaje social del atavío y del cuerpo. Castellón: Servicio de Publicaciones, Diputación de Castellón., p. 143). Por lo tanto, esta tira cruzada bajo el cuello, que debió de estar confeccionada con una materia flexible y que en ocasiones se ha confundido con el remate del escote de la vestimenta, es una pieza individual que portan destacados personajes (guerreros, héroes, jinetes, miembros de comitivas, etc.), siendo su iconografía común en regiones como las provincias de Sevilla, Granada, Jaén, Albacete, Murcia, Alicante y Valencia, entre los siglos IV y II a. C. (Aranegui, 1997Aranegui Gascó, C. (1997). “La favissa del santuario urbano de Edeta-Liria (Valencia)”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología Castellonenses, 18, pp. 103-113., p. 107), donde se documentan en caliza, bronce o terracota, en ejemplares de cuerpo entero, en forma de cabeza o escenificados en vasos cerámicos, como: el torso del varón en caliza procedente del Cerro Largo de Baza (Granada), las esculturas estantes del Cerro de los Santos (Albacete), la escultura del guerrero/héroe del santuario del Pajarillo de Huelma (Jaén), guerrero del monumento de Osuna (Sevilla), el exvoto masculino de caliza de La Bobadilla (Jaén), el exvoto masculino de caliza de la Encarnación de Caravaca (Murcia) y las cabezas votivas de terracota del poblado del Puntal del Llops en Olocau (Valencia); en bronce, el exvoto de un estante en el Cerro de los Santos (Albacete), el exvoto de un guerrero procedente del santuario de Despeñaperros (Jaén) o los exvotos del santuario de la Luz (Murcia); y en la decoración vascular, como en la tinaja de la Serreta (Alicante), con escenas de guerreros y de cazadores a pie y a caballo, así como en los vasos cerámicos de Sant Miquel de Llíria (Valencia), con desfiles de figuras masculinas a pie, jinetes y guerreros (Aranegui, 1996Aranegui Gascó, C. (1996). “Signos de rango en la sociedad ibérica: distintivos de carácter civil y religioso”. Revista de Estudios Ibéricos, 2, pp. 99-107., p. 99).

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Figura 15 Detalle de la tira cruzada, cinturón con broche y brazaletes (fotografía Miguel Martínez Sánchez).

El último de los elementos a destacar en el “domador” son los brazaletes que porta en ambos brazos. Se trata de un elemento de adorno personal que también debemos considerar como un signo de prestigio y distinción, pues suelen estar hechos de oro, plata o bronce. En el brazo derecho, que flexiona para agarrar las patas del caballo, se representa un brazalete ancho, que podríamos asemejar al tipo de cuerpo cilíndrico o tubular (Tipo I de Bandera); mientras que, en el brazo izquierdo, que se encuentra extendido, puede apreciarse el arranque de un brazalete estrecho, de los denominados de sección circular o redonda (Tipo III de Bandera) (Bandera, 1984Bandera Romero, M. L. (1984). “Brazaletes peninsulares orientalizantes e ibéricos en metales nobles”. Habis, 15, pp. 365-418.). El brazalete es un elemento usado tanto por mujeres como por hombres y está bastante extendido, principalmente en el Levante y Andalucía, apareciendo desde el siglo VI a. C. y manteniéndose hasta el final de la cultura ibérica. Encontramos representaciones de brazaletes en el grupo escultórico del Cerrillo Blanco de Porcuna (Jaén), en las damitas de Mogente (Valencia) (Almagro, 1987aAlmagro-Gorbea, M. (1987a). “El Pilar-Estela de las Damitas de Mogente (Corral de Saus, Mogente, Valencia)”. Archivo de Prehistoria Levantina, 17, pp. 199-228.), en exvotos de bronce y en la decoración antropomorfa de los vasos de Sant Miquel de Llíria (Valencia) (Oliver, 2014Oliver Foix, A. (2014). La imagen personal de los íberos. De la necesidad al mensaje social del atavío y del cuerpo. Castellón: Servicio de Publicaciones, Diputación de Castellón., pp. 151-153).

En cuanto a la anatomía, la figura del “domador” presenta rasgos característicos de la escultura ibérica, como es el brazo flexionado en V, con una manera de doblar el codo muy particular de los relieves ibéricos. Buen ejemplo de ello son las piezas conservadas de “domadores de caballos” que hemos visto anteriormente, donde todas las figuras aparecen con los brazos flexionados para tocar a los caballos. También es significativa la desproporción del brazo y de la mano con respecto a las patas del caballo, a las que agarra fuertemente con el puño cerrado, representando perfectamente los dedos de la mano. Esta característica la encontramos tanto en relieves como en esculturas exentas. Ejemplo de ello son las representaciones de los relieves del monumento de Pozo Moro (Albacete, finales del siglo VI a. C.) (Almagro, 1978Almagro-Gorbea, M. (1978). “Pozo Moro y la formación de la Cultura Ibérica”. Saguntum, 13, pp. 227-250., 1983Almagro-Gorbea, M. (1983). “Pozo Moro. El monumento orientalizante, su contexto socio-cultural y sus paralelos en la arquitectura funeraria ibérica”. Madrider Mitteilungen, 24, pp. 177-392., 1996bAlmagro-Gorbea, M. (1996b). “Pozo Moro, 25 años después”. Revista de Estudios Ibéricos, 2, pp. 31-63.); las esculturas del cazador, del oferente de los cápridos, de los luchadores y del guerrero del Cerrillo Blanco de Porcuna (Jaén) (Navarrete, 1987González Navarrete, J. (1987). Escultura Ibérica de Cerrillo Blanco, Porcuna, Jaén. Jaén: Diputación Provincial de Jaén., Blanco, 1987bBlanco Freijeiro, A. (1987b). “Las esculturas de Porcuna I. Estatuas de guerreros”. Boletín de la Real Academia de la Historia, 184, pp. 405-445., 1988aBlanco Freijeiro, A. (1988a). “Las esculturas de Porcuna II. Hierofantes y cazadores”. Boletín de la Real Academia de la Historia, 185, pp. 1-2., 1988bBlanco Freijeiro, A. (1988b). “Las esculturas de Porcuna III. Animalia”. Boletín de la Real Academia de la Historia, 185, pp. 206-234.; Negueruela, 1990Negueruela Martínez, I. (1990). Los monumentos escultóricos ibéricos del Cerrillo Blanco de Porcuna (Jaén). Jaén: Ministerio de Cultura.) o el segundo jinete del relieve de Almodóvar del Río (Córdoba) (Olmos y Blánquez, 2016Olmos Romera, R. y Blánquez Pérez, J. (2016). “El relieve ibérico de Almodóvar del Río (Córdoba): la diosa que otorga y regenera la caza”. En: Vaquerizo, D. y Murillo, J. F. (Eds.). El concepto de lo provincial en el mundo antiguo. Homenaje a la Prof. Pilar León (vol. 1). Córdoba: Universidad de Córdoba, pp. 122-142., pp. 129-131), entre otros.

Por su parte la cabeza, perdida parcialmente, se muestra girada a la derecha. El rostro, del que se han conservado tanto nariz, boca y barbilla, es similar al perfil de los relieves de los “domadores” bifrontes de Villaricos (Almería) (Marín y Padilla, 1997Marín Ceballos, M. C. y Padilla Monge, A. (1997). “Los relieves del ‘domador de caballos’ y su significación en el contexto religioso ibérico”. Quaderns de prehistòria i arqueologia de Castelló, 18, pp. 461-494., pp. 466-467) y al segundo jinete del relieve de Almodóvar del Río (Córdoba) (Olmos y Blánquez, 2016Olmos Romera, R. y Blánquez Pérez, J. (2016). “El relieve ibérico de Almodóvar del Río (Córdoba): la diosa que otorga y regenera la caza”. En: Vaquerizo, D. y Murillo, J. F. (Eds.). El concepto de lo provincial en el mundo antiguo. Homenaje a la Prof. Pilar León (vol. 1). Córdoba: Universidad de Córdoba, pp. 122-142., pp. 129-131); recuerda la imagen de las figuras masculinas de la decoración vascular de la Alcudia de Elche (Alicante), del Monastil de Elda (Alicante), de Sant Miquel de Llíria (Valencia), del Cabezo del Tío Pío de Archena (Murcia), de El Cigarralejo de Mula (Murcia) y de Libisosa (Lezuza, Albacete) (Maestro, 1989Maestro Zaldivar, E. M.ª (1989). Cerámica decorada con figura humana. Monografías Arqueológicas 31. Zaragoza: Universidad de Zaragoza.); y a las representaciones de las efigies masculinas de las monedas ibéricas, como por ejemplo las de Cástulo (Jaén) (Villaronga, 1994Villaronga Garriga, L. (1994). Corpus nummum Hispaniae ante Augusti aetatem (CNH). Madrid: José A. Herrero, S. A.). El cuello presenta un ancho considerable, que podría hacernos pensar en una representación bifronte. Sin embargo, al no conservarse el resto de la cabeza, es aventurado plantear dicha hipótesis. En nuestro caso, no se ha conservado la parte izquierda de la escena, por lo que desconocemos si se representaba un caballo. Por lo tanto, la desproporción del cuello puede deberse al diseño de la representación de la figura y no a la bifrontalidad.

3.2.4. Análisis iconográfico del caballo
 

Con respecto a la figura del caballo, como anteriormente hemos descrito, la fractura de la pieza tan solo nos permite contemplar parte de la cabeza y el cuello, así como las patas delanteras, agarradas por el “domador”. En cuanto a la morfología destaca la boca del caballo, que se encuentra con las fauces abiertas, mostrando belfos, dientes y lengua. También se aprecia su ojo, representado esquemáticamente con forma almendrada. En cuanto a su posición, respecto a la escena conservada, su cabeza se encuentra frente al rostro del “domador”, de forma inclinada y de menor tamaño, sugiriendo una posición rampante, muy habitual dentro de la iconografía representativa de los “domadores de caballos”, tanto en los relieves como en la iconografía vascular de los vasos griegos.

La imagen del caballo en la escultura y en los bajorrelieves de época ibérica es una constante, siendo numerosos los ejemplos materiales, incluidos los pintados en la decoración vascular que venimos comentando. Un análisis de todas las representaciones excedería el propósito de nuestro trabajo, por lo que nos vamos a limitar a los relieves y/o bajorrelieves con la imagen del caballo, dejando a un lado las esculturas y los exvotos de bulto redondo, así como las representaciones de jinetes. Los principales ejemplos los encontramos en las piezas de “domadores de caballos”, donde el équido aparece de forma rampante junto al “domador”, destacando el relieve n.º 1 de Los Villaricos (Almería) por el detalle iconográfico de los caballos (Marín y Padilla, 1997Marín Ceballos, M. C. y Padilla Monge, A. (1997). “Los relieves del ‘domador de caballos’ y su significación en el contexto religioso ibérico”. Quaderns de prehistòria i arqueologia de Castelló, 18, pp. 461-494., pp. 166-167, lám. IV-2). Otras representaciones del caballo las encontramos en el relieve del monumento funerario de Pozo Moro (Albacete) (Almagro, 1983Almagro-Gorbea, M. (1983). “Pozo Moro. El monumento orientalizante, su contexto socio-cultural y sus paralelos en la arquitectura funeraria ibérica”. Madrider Mitteilungen, 24, pp. 177-392.), el Mejorado de Rojales (Alicante) (Gea, 2008Gea Calatayud. M. de, (2008). “Lectura del programa escultórico del Pilar Estela de El Mejorado (Daya Nueva) en el espacio mítico-religioso ibérico”. Cuadernos de Historia y Patrimonio Cultural del Bajo Segura, 1, pp. 9-38.) o el relieve de Pino Hermoso (Orihuela) (Almagro y Rubio, 1980Almagro-Gorbea, M. y Rubio, F. (1980). “El monumento ibérico de Pino Hermoso (Orihuela, Alicante)”. Trabajos de Prehistoria, 37, pp. 345-360.), así como en placas/bloques, a modo de exvotos, pertenecientes a los santuarios del Cerro de los Santos (Montealegre del Castillo, Albacete) (Jiménez, 1943Jiménez Navarro, E. (1943). “Figuras animalistas del Cerro de los Santos”. Ampurias, 5, pp. 95-108., pp. 95-108, lám. I-X), El Cigarralejo de Mula (Murcia) (Cuadrado, 1950Cuadrado Díaz, E. (1950). Excavaciones en el santuario ibérico del Cigarralejo (Mula, Murcia). Informes y Memorias 21. Madrid: Ministerio de Educación Nacional., 1952bCuadrado Díaz, E. (1952b). “Exvotos equinos del Santuario Ibérico del Cigarralejo (Murcia)”, I Congreso de la Unión Internacional de Ciencias Prehistóricas y Protohistóricas, Florencia, 454-460.; Lillo et al., 2004Lillo Carpio, P. A., Page del Pozo, V. y García Cano, J. M. (2004). El caballo en la sociedad ibérica: una aproximación al santuario de El Cigarralejo. Murcia: Universidad de Murcia.), el Recuesto (Cehegín) (Lillo, 1981Lillo Carpio, P. A. (1981). El poblamiento ibérico en Murcia. Murcia: Universidad de Murcia y Academia Alfonso X el Sabio., pp. 23-35), de la Mesa de Luque (Córdoba) (Cuadrado y Ruano, 1989Cuadrado Díaz, E. y Ruano Ruiz, E. (1989). “Esculturas de équidos procedentes de la colección de Alhonoz (Puente-Genil, Córdoba)”. Trabajos de Prehistoria, 46, pp. 203-230. DOI: 10.3989/tp.1989.v46.i0.594; Fernández Gómez, 2003Fernández Gómez, F. (2003). “Los caballos de Luque”. En: Quesada, F. y Zamora, M. (Eds.). El caballo en la antigua Iberia. Madrid: Real Academia de la Historia, pp. 21-61.), del Cerro de los Molinillos (Baena, Córdoba) (Morena, 2022Morena López, J. A. (2022). “Exvoto zoomorfo con relieve de équido del entorno el oppidum del Cerro de los Molinillos (Baena, Córdoba): nueva evidencia del culto al caballo en el valle del Guadajoz”. Bastetania, 7, pp. 1-20., 2023Morena López, J. A. (2023). “Santuarios, caballos y dioses en el valle del Guadajoz durante la Antigüedad”. Itvci, 11, pp. 17-47.) y de Pinos Puente (Cuesta de Velillos, Granada) (Rodríguez, Peregrín y Anderica, 1983Rodríguez Oliva, P., Peregrín Pardo, F. y Anderica Frías, J. R. (1983). “Exvotos ibéricos con relieves de équidos de la vega granadina”. En: XVI Congreso Nacional de Arqueología (Murcia-Cartagena, 1982). Zaragoza: Secretaría General de los Congresos Arqueológicos Nacionales, pp. 751-768.).

3.2.5. Interpretación iconográfica de la pieza y aproximación cronológica
 

Analizado el origen iconográfico de la imagen y su evolución histórica, y realizada la descripción e identificación de la escena, de las figuras y de los elementos principales, en este apartado vamos a realizar la interpretación iconográfica de la pieza y una aproximación cronológica a la misma.

Desde el inicio de nuestro trabajo, y el propio título es un reflejo de ello, tenemos claro que la imagen esculpida en el fragmento de piedra arenisca corresponde al motivo iconográfico conocido como “domador de caballos”. Sin embargo, no estamos ante una pieza con la significación y la función de los relieves conocidos de “domador de caballos”, muy bien estudiados y analizados por Marín Ceballos y Padilla Monge, que definen claramente que esos relieves conforman un grupo de acusada uniformidad tanto desde el punto de vista iconográfico como desde el punto de vista morfológico de los bloques pétreos. Según esta interpretación, nuestro relieve cumple desde el punto de vista iconográfico, aunque con una cierta diferencia en la representación del motivo, pero no cumple desde el punto de vista morfológico (Marín y Padilla, 1997Marín Ceballos, M. C. y Padilla Monge, A. (1997). “Los relieves del ‘domador de caballos’ y su significación en el contexto religioso ibérico”. Quaderns de prehistòria i arqueologia de Castelló, 18, pp. 461-494., p. 462).

Con respecto al motivo iconográfico, nuestra pieza presenta una diferencia, el “domador” no muestra ambos brazos flexionados tocando los belfos de sendos caballos, imagen repetitiva en todos los relieves. En nuestra escena, el personaje agarra con su brazo derecho las patas del caballo, reforzando explícitamente la imagen de dominio. Sin embargo, el izquierdo se representa extendido, por lo que la presencia de un caballo en la parte izquierda está en duda. Por lo tanto, estamos ante un esquema conocido: una figura principal, en este caso masculina, junto a un caballo rampante, que es tocado, en nuestro caso agarrado, por el brazo flexionado del “domador”, pero con una diferencia: el brazo izquierdo no sabemos si está flexionado. A esta variante, hay que unir la excelente definición de la vestimenta y de los rasgos anatómicos de ambas figuras, características definitorias que tampoco están presentes en las piezas de los “domadores”, a excepción del hallado en Mogón (Jaén), que presenta algunos elementos, aunque muy esquemáticos.

Con respecto a la morfología del relieve, la buena factura del motivo iconográfico y la calidad de los detalles anatómicos y de vestimenta, aproximan claramente nuestra pieza, si la comparamos con los existentes, a la estatuaria monumental ibérica, concretamente a los hallados en los monumentos funerarios, como el de Pozo Moro (Albacete), a los del pilar-estela de Coimbra del Barranco Ancho (Jumilla), a los relieves de Almodóvar del Río (Córdoba), a los del monumento funerario de Osuna, o al de Pino Hermoso (Orihuela), entre otros. La fractura de la pieza no nos permite descartar plenamente que no formase parte de un bloque monolítico similar a los conservados, pero la extrapolación de las dimensiones nos hace descartar la similitud, encajando en el tipo de relieve que formaba parte del aparato ornamental de un monumento funerario.

Como hemos expresado en apartados anteriores, el origen del motivo iconográfico es conocido y su implantación en el Levante y en Andalucía en época ibérica está claramente relacionada con los contactos comerciales que estos pueblos indígenas de la península ibérica tuvieron con fenicios y griegos. La representación de dioses y héroes, de animales mitológicos y de figuras zoomorfas tiene su raíz en el Próximo Oriente, en la antigua Grecia y en Etruria. Algunos autores incluso han vinculado la imagen al mito griego de Diomedes, héroe “domador de caballos” que sería adoptado como héroe ancestral por las élites ibéricas (Almagro, 2005Almagro-Gorbea, M. (2005). “Ideología ecuestre en la Hispania prerromana”. Gladius, 25, pp. 151-185. DOI: 10.3989/gladius.2005.27, pp. 156-157). El poder de la imagen, a través de los vasos cerámicos y los relatos orales, debieron ser los vehículos transmisores de historias, mitos y leyendas que irrumpieron en las costas mediterráneas de la península a lo largo del siglo VI a. C.

La evolución que a lo largo de los siglos presentaron la escultura, la orfebrería y la plástica vascular dentro de la cultura ibérica está, por tanto, vinculada a la influencia que estas imágenes tuvieron en la sociedad, que hicieron suyas y que mezclaron con su propia idiosincrasia, para ir representando sus modelos iconográficos y sus historias individuales entre los siglos V y I a. C, reflejadas principalmente en los monumentos funerarios, esculturas heroicas, exvotos y finalmente en la plástica vascular (Blanco, 1987aBlanco Freijeiro, A. (1987a). “La escultura ibérica. Una interpretación”. En: García, J. A. (Ed.). Escultura Ibérica. Madrid: Zugarto Ediciones, pp. 32-47.; Almagro, 1987bAlmagro-Gorbea, M. (1987b). “Origen y significado de la escultura ibérica”. En: García, J. A. (Ed.). Escultura Ibérica. Madrid: Zugarto Ediciones, pp. 49-67.; Chapa, 2003Chapa Brunet, T. (2003). “El tiempo y el espacio en la escultura ibérica: un análisis iconográfico”. En: Tortosa, T. y SantosJ. A. (Eds.). Arqueología e iconografía. Indagar en las imágenes. Roma: L’Erma di Bretschneider, pp. 99-119.).

Conocer en qué momento de esa evolución de la escultura ibérica podemos insertar nuestra pieza es complejo, pues como ha sucedido con la mayoría de las piezas de “domadores de caballos”, ha aparecido fuera de su contexto original. En nuestro caso, como hemos comentado, se halló en un nivel de derrumbe fechado entre los siglos VI-VII d. C., tras haber formado parte de un paramento edificado a mediados del siglo V d. C. Debemos, por lo tanto, a través de los paralelos existentes y del análisis iconográfico, aproximarnos cronológicamente al momento en el que se realizó el relieve.

En el trabajo de Marín Ceballos y Padilla Monge se recogen los marcos temporales en los que diferentes autores sitúan cronológicamente estos relieves. De esta forma, indican que J. M.ª Blázquez (1977Blázquez Martínez, J. M. (1977). Imagen y mito: estudios sobre religiones mediterráneas e ibéricas. Madrid: Cristiandad., p. 305) sugiere un marco temporal entre fines del siglo VI y el III a. C., T. Chapa (1985Chapa Brunet, T. (1985). La escultura ibérica zoomorfa. Madrid: Ministerio de Cultura., p. 185), los sitúa entre el siglo V y el III a. C., aunque con ciertas reservas, y M. Almagro (1996, p. 119), en relación a su estilo y coincidiendo con el desarrollo de las aristocracias y los santuarios relacionados con los caballos en el siglo V a. C. Por su parte, Marín Ceballos y Padilla Monge, tras el análisis de los diferentes autores y de los elementos característicos de los motivos iconográficos (silla o banqueta plegable, bifrontalidad, la forma de sentarse del “domador” o la vestimenta del ejemplar de Mogón) proponen una cronología más elevada, a la espera de otros datos que permitan confirmar o variar las propuestas, llevando los relieves con figuras sedentes, que califican de orientalizantes, a los siglos VI-V a. C, y los estantes, a partir del indicio de la vestimenta de Mogón (faldellín corto, cinturón ancho y pliegue de holgura entre las piernas y forma apuntada), presente en los guerreros de Porcuna (Jaén) y a la falta de un exhaustivo estudio de la vestimenta, a una fecha similar, entre los siglos VI-V a. C. (Marín y Padilla, 1997Marín Ceballos, M. C. y Padilla Monge, A. (1997). “Los relieves del ‘domador de caballos’ y su significación en el contexto religioso ibérico”. Quaderns de prehistòria i arqueologia de Castelló, 18, pp. 461-494., pp. 470-474).

Por lo tanto, si basamos la cronología de nuestro relieve en los paralelos iconográficos directos, es decir, los relieves del “domador de caballos” conservados, la datación apuntada nos llevaría a ubicar nuestra pieza entre los siglos VI-V y el III a. C. Sin embargo, las características formales de la representación, sobre todo la vestimenta de la figura masculina, unidas a la morfología de la pieza, nos permite acotar la cronología. Si bien la túnica corta y el uso de cinturón la tenemos representada en el conjunto escultórico de Porcuna (Jaén) a mediados del siglo V a. C. (Almagro, 1987, p. 225), estamos de acuerdo con J. M. García Cano en que la pervivencia de la vestimenta durante todo el periodo cronológico de la cultura hace difícil precisar la cronología de este elemento (García, 1994García Cano, J. M. (1994). “El pilar estela de Coimbra del Barranco Ancho (Jumilla, Murcia)”. Revista de Estudios Ibéricos, 1, pp. 173-202., pp. 190-191; 1997, p. 268). Sin embargo, detalles como la doble tira cruzada o la presencia de la placa rectangular o cuadrangular pueden acotar más las fechas. Respecto a la tira cruzada, ya hemos apuntado que este signo de rango o distinción se desarrolló entre el siglo IV y el II a. C. (Aranegui, 1996Aranegui Gascó, C. (1996). “Signos de rango en la sociedad ibérica: distintivos de carácter civil y religioso”. Revista de Estudios Ibéricos, 2, pp. 99-107., p. 99; 1997, p. 107), mientras que la hebilla o placa cuadrangular/rectangular se ha documentado en contextos funerarios de necrópolis del sureste en cronologías del siglo IV-III a. C. (Cuadrado, 1983Cuadrado Díaz, E. (1983). “Dos tipos de decoración damasquinada en las hebillas de cinturón ibéricas”. Rivista di Studi Liguri, 44, pp. 233-244., pp. 239-244; García, 1997García Cano, J. M. (1997). Las necrópolis ibéricas de Coimbra del Barranco Ancho (Jumilla, Murcia). I. Las excavaciones y estudio analítico de los materiales. Murcia: Universidad de Murcia., pp. 268-269).

Así mismo, como hemos expresado, pensamos que nuestro relieve podría haber formado parte de un monumento funerario, dentro del programa iconográfico y simbólico del enterramiento como parece demostrar la proximidad al yacimiento de El Cigarralejo, cuya necrópolis se desarrolló en plena época ibérica (García, 1998García Cano, J. M. (1998). “La cerámica ática”. Boletín de la Asociación Española de Amigos de la Arqueología, 38, pp. 161-174. y 2005García Cano, J. M. (2005). “El comercio en base a la necrópolis”. En: El Museo de Arte Ibérico El Cigarralejo de Mula. La colección permanente. Mula: Museo de Arte Ibérico de El Cigarralejo, pp. 76-86.), siglos IV-III a. C., con una fase anterior, de mediados del siglo V a. C., documentada a partir de los fragmentos de esculturas y elementos arquitectónicos reutilizados en los encachados tumulares de las tumbas del siglo IV-III a. C (Castelo, 1990, pp. 40-41), y una fase posterior que pervivió hasta el siglo I a. C. (Cuadrado, 1987Cuadrado Díaz, E. (1987). La necrópolis ibérica de “El Cigarralejo” (Mula, Murcia). Bibliotheca Praehistorica Hispana 23. Madrid: CSIC.).

Por lo tanto, a la vista del motivo iconográfico, de su factura y de la morfología de la pieza, proponemos como marco cronológico de nuestro relieve los siglos IV-III a. C., con todas las reservas y a la espera del hallazgo de nuevos elementos que nos permitan fechar con mayor precisión.

4. CONSIDERACIONES FINALES: HACIA UN ANÁLISIS ICONOLÓGICO DEL DESPÓTES HIPPÔN DE LA VILLA ROMANA DE LOS VILLARICOS

 

La imagen del relieve proporciona pocas dudas respecto al motivo iconográfico esculpido en el bloque pétreo, tal y como venimos expresando a lo largo del estudio. Cómo llegó el relieve del “domador de caballos” a la villa romana de Los Villaricos es una cuestión que difícilmente podremos resolver. Su reutilización, como elemento constructivo para la cabecera de la iglesia o ermita en la que se transformó el triclinium de la domus a finales del siglo V d. C., se pudo llevar a cabo de dos formas: por un lado, que el relieve hubiese sido llevado con otros materiales pétreos de un yacimiento ibérico abandonado próximo a la zona en el momento de construcción de la cabecera absidal y, por otro, que el relieve hubiese sido igualmente recogido para que formara parte de la decoración ornamental de la casa, siendo reempleado posteriormente, al igual que otros elementos constructivos (basas de columnas, restos de fustes, sillares, etc.), tal y como hemos documentado en diferentes estancias de la domus en los últimos momentos de uso del área residencial. Esta última hipótesis es más factible, pues junto a la villa romana de Los Villaricos hay numerosos afloramientos rocosos de piedra arenisca, fácilmente extraíbles, por lo que ir a buscar a cientos de metros material de reempleo sería romper con la economía del esfuerzo, muy presente en esa época. Sea como fuere, la pieza llegó a la villa desde un yacimiento de época ibérica, siendo El Cigarralejo, por su proximidad, su posible origen, aunque tampoco podemos descartar que llegara de otro lugar.

En este marco, la proximidad de la villa al asentamiento ibérico de El Cigarralejo, donde se rindió culto a una divinidad protectora de équidos (Cuadrado, 1950Cuadrado Díaz, E. (1950). Excavaciones en el santuario ibérico del Cigarralejo (Mula, Murcia). Informes y Memorias 21. Madrid: Ministerio de Educación Nacional., 1952bCuadrado Díaz, E. (1952b). “Exvotos equinos del Santuario Ibérico del Cigarralejo (Murcia)”, I Congreso de la Unión Internacional de Ciencias Prehistóricas y Protohistóricas, Florencia, 454-460., 1956Cuadrado Díaz, E. (1956). “La diosa ibérica de los caballos”. En: Crónica del IV Congreso Internacional de Ciencias Prehistóricas y Protohistóricas. Zaragoza, pp. 797-810., 1987Cuadrado Díaz, E. (1987). La necrópolis ibérica de “El Cigarralejo” (Mula, Murcia). Bibliotheca Praehistorica Hispana 23. Madrid: CSIC.) nos permite adscribir la pieza a la tesis defendida por varios autores que vinculan la serie de relieves de “domadores de caballos” con una divinidad de carácter antropomorfo relacionada con los équidos, probablemente de carácter protector y asociada con la fertilidad, pero no zoomorfa o con una epifanía equina (Marín y Padilla, 1997Marín Ceballos, M. C. y Padilla Monge, A. (1997). “Los relieves del ‘domador de caballos’ y su significación en el contexto religioso ibérico”. Quaderns de prehistòria i arqueologia de Castelló, 18, pp. 461-494., p. 481; Quesada y Gabaldón, 2008Quesada Sanz, F. y Gabaldón Martínez, M.ª del M. (2008). “¿Hipolatría, epifanía, protección de un bien valioso? En torno al papel “religioso” de los équidos en la Protohistoria peninsular”. En: Ferrer, E., Mazuelos, J. y Escacena, J. L. (Eds.). De Dioses y bestias. Animales y religión en el mundo antiguo. Sevilla: Universidad de Sevilla, pp. 140-158., pp. 140-145). Estaríamos ante la siguiente ecuación: “domador de caballos” + “exvotos de équidos” = divinidad del santuario. Sin embargo, debemos matizar tal combinación, pues en el ámbito morfológico (pieza fragmentada que no conserva restos del marco donde se insertaría la escena) y estilístico (tamaño de las figuras y buena definición de la vestimenta, caballo y domador), no nos permiten asociar con seguridad nuestra pieza al resto de relieves conocidos y, por lo tanto, a la tesis planteada por estos autores. Como elementos coincidentes tenemos el motivo iconográfico y su hallazgo fuera del contexto de un santuario, pudiendo funcionar la pieza como demarcador territorial de una dehesa caballar, es difícil de demostrar (Marín y Padilla, 1997Marín Ceballos, M. C. y Padilla Monge, A. (1997). “Los relieves del ‘domador de caballos’ y su significación en el contexto religioso ibérico”. Quaderns de prehistòria i arqueologia de Castelló, 18, pp. 461-494., pp. 483-484). La existencia de una gran llanura entre el río Mula y rambla Perea, de casi 20 km cuadrados, conocida como la llanura de Yéchar o el Arreaque, no nos permite descartar plenamente que nuestro relieve tuviera una función y significado similar al conjunto ya conocido.

Otro de los significados al que podemos vincular el relieve (Chapa, 2003Chapa Brunet, T. (2003). “El tiempo y el espacio en la escultura ibérica: un análisis iconográfico”. En: Tortosa, T. y SantosJ. A. (Eds.). Arqueología e iconografía. Indagar en las imágenes. Roma: L’Erma di Bretschneider, pp. 99-119., pp. 99-102), tal y como hemos apuntado en el apartado dedicado a la cronología, es que nuestra pieza formase parte del friso de un monumento funerario ibérico, posiblemente dentro del programa escultórico de un pilar-estela, como podría ser el relieve de Pino Hermoso en Orihuela (Alicante) (Almagro y Rubio, 1980Almagro-Gorbea, M. y Rubio, F. (1980). “El monumento ibérico de Pino Hermoso (Orihuela, Alicante)”. Trabajos de Prehistoria, 37, pp. 345-360.), asociado igualmente a la representación de un équido montado por un jinete y perteneciente a un monumento funerario. Desde esta óptica, nuestro “domador” no se representa montando al caballo, sino agarrándolo y domándolo, escena que podemos ubicar dentro de un proceso de exaltación aristocrática de un personaje importante que es elevado a la categoría de “héroe”, siendo inmortalizado como tal en su monumento funerario. Hay numerosos autores que vinculan esta iconografía a héroes que se enfrentan a bestias para dominarlas, reflejo de una aristocracia que quiere distinguirse del resto mediante estas hazañas (Ruiz y Molinos, 2017Ruiz Rodríguez, A. y Molinos Molinos, M. (2017). “La Dama, el Príncipe, el Héroe y la Diosa”. En: Ruiz, A. y MolinosM. (Eds.). Catálogo de la Exposición La Dama, el Príncipe, el Héroe y la Diosa. Sevilla: Junta de Andalucía, pp. 43-74.; Uroz, 2006Uroz Rodríguez, H. (2006). El programa iconográfico religioso de la “Tumba del Orfebre” de Cabezo Lucero (Guardamar del Segura, Alicante). Monografías del Museo de Arte Ibérico de El Cigarralejo 3. Murcia: Consejería de Educación y Cultura.). Si bien algunos autores relacionan el “domador de caballos” con el héroe Diomedes (Almagro, 2005Almagro-Gorbea, M. (2005). “Ideología ecuestre en la Hispania prerromana”. Gladius, 25, pp. 151-185. DOI: 10.3989/gladius.2005.27, pp. 156-157), no debemos descartar que la imagen corresponda a Heracles, dentro de la saga de los Doce Trabajos, concretamente al octavo, en el que Heracles debe de llevar a Micenas las yeguas de Diomedes, que será entregado a estas para ser devorado tras su muerte a manos de Heracles, que posteriormente “domará” a los caballos para entregarlos a Euristeo (Vilariño, 2011Vilariño Rodríguez, J. J. (2011). “La Península Ibérica y los héroes griegos en la obra estraboniana”. Studia Historica Historia antigua, 29, pp. 183-196., pp. 186-188). Así mismo, la forma en la que se muestra el personaje masculino, con túnica corta a modo de faldellín y con la doble tira cruzada, propia de la aristocracia y de los guerreros, también es la forma de representar a los “héroes” en el mundo ibérico (Chapa, 2003Chapa Brunet, T. (2003). “El tiempo y el espacio en la escultura ibérica: un análisis iconográfico”. En: Tortosa, T. y SantosJ. A. (Eds.). Arqueología e iconografía. Indagar en las imágenes. Roma: L’Erma di Bretschneider, pp. 99-119., p. 111).

Este culto al héroe en el mundo ibérico está relacionado con la conformación de la aristocracia como estamento de poder y de legitimación social. Vinculado al desarrollo de estas aristocracias se encuentra el auge de los santuarios ibéricos relacionados con los caballos (Moneo, 2003Moneo Rodríguez, T. (2003). Religio Iberica. Santuarios, ritos y divinidades (siglos VII-I a. C.). Bibliotheca Archaeologica Hispana 20. Madrid: Real Academia de la Historia., p. 446). Para ello, el poder de las imágenes es fundamental, siendo imprescindibles las representaciones fenicias y griegas que llegaron a través del comercio y que la sociedad indígena comenzó a asimilar (Graells, 2007Graells i Fabregat, R. (2007). “¿Culto heroico durante la primera Edad del Hierro e Ibérico antiguo en el noreste peninsular? Algunas consideraciones a partir del registro funerario”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la UAM, 33, pp. 91-115. DOI: 10.15366/cupauam2007.33.005; González y Rueda, 2010González Reyero, S. y Rueda Galán, C. (2010). Imágenes de los Iberos. Comunicar sin palabras en las sociedades de la antigua Iberia. Madrid: CSIC.; Rueda 2015Rueda Galán, C. (2015). “La religiosidad en las sociedades iberas de los siglos IV-III a. C.”. Desperta Ferro. Arqueología e Historia, 1, pp. 42-47.). Desde este punto de vista, los héroes fueron objeto de culto en monumentos funerarios como los de Pozo Moro (Chinchilla, Albacete) y Cerrillo Blanco (Porcuna, Jaén) o en el santuario heroico de El Pajarillo (Huelma, Jaén). El Cigarralejo (Mula, Murcia) no debió ser indiferente a esta corriente “heroizante”. La existencia de las tumbas principescas n.º 200 y 277 (Cuadrado, 1987Cuadrado Díaz, E. (1987). La necrópolis ibérica de “El Cigarralejo” (Mula, Murcia). Bibliotheca Praehistorica Hispana 23. Madrid: CSIC.) o la tumba n.º 478, con una incineración en urna metálica propia de las “sepulturas heroicas” u “homéricas” (Graells y Pérez, 2022Graells i Fabregat, R., Pérez Blasco, M.F., Camacho Rodríguez, P. y García Cano, J. M. (2022). Un mistophoros en fragmentos: la tumba 478 de “El Cigarralejo” (Mula, Murcia). Monografías del Museo de Arte Ibérico de El Cigarralejo 6. Murcia: Dirección General de Patrimonio Cultural., pp. 174-181) podrían indicar la presencia del culto al héroe en El Cigarralejo.

Por lo tanto, no podemos descartar que el relieve de “domador de caballos”, hallado en la villa romana de Los Villaricos, forme parte de la iconografía de tipo heroico perteneciente a uno de los monumentos funerarios o al aparato ornamental del santuario de El Cigarralejo, edificados a lo largo de los siglos IV-III a. C., cronología que coincide estilísticamente con el relieve que presentamos.

DECLARACIÓN DE CONFLICTO DE INTERESES

 

Los autores de este artículo declaran no tener conflictos de intereses financieros, profesionales o personales que pudieran haber influido de manera inapropiada en este trabajo.

FUENTES DE FINANCIACIÓN

 

El trabajo está integrado en las líneas de investigación del Grupo de Investigación UMU E041-04 Antigüedad y Cristianismo. La financiación de la excavación se realizó gracias a las aportaciones económicas del Excmo. Ayuntamiento de Mula y la Fundación Cajamurcia.

DECLARACIÓN DE CONTRIBUCIÓN DE AUTORÍA

 

Rafael González Fernández: conceptualización, investigación, redacción ‒ borrador original, redacción ‒ revisión y edición, visualización, supervisión, administración de proyecto, obtención de fondos.

Francisco Fernández Matallana: investigación, redacción ‒ borrador original, redacción ‒ revisión y edición, visualización.

José Antonio Zapata Parra: investigación, redacción ‒ borrador original, redacción ‒ revisión y edición, visualización, obtención de fondos.

José Javier Martínez García: investigación, redacción ‒ borrador original, redacción ‒ revisión y edición, visualización.

Javier Gómez Marín: investigación, redacción ‒ borrador original, redacción ‒ revisión y edición, visualización.

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NOTAS

 
1 

Sobre la villa romana de Los Villaricos hay una profusa bibliografía. Específica para algunos sectores de la villa véase González et al., 2018aGonzález Fernández, R., Fernández Matallana, F. y Zapata Parra, J. A. (2018a). “Sobre la producción del primer torcularium de la villa romana de Los Villaricos (Mula, Murcia)”. Zephyrus, 81, pp. 165-186. DOI: 10.14201/zephyrus201881165186, 2018bGonzález Fernández, R., Fernández Matallana, F. y Zapata Parra, J. A. (2018b). “La villa romana de Los Villaricos (Mula, Murcia): un gran centro productor de aceite en la Hispania Tarraconense”. Archivo Español de Arqueología, 91, pp. 89-113. DOI: 10.3989/aespa.091.018.005. Para una visión general, donde recogemos todo lo publicado al respecto véase González et al., 2019González Fernández, R., Fernández Matallana, F., Zapata Parra, J. A. y Martínez García, J. J. (2019). “La Villa Romana de los Villaricos (Mula, Murcia): 30 años de investigación”. En: García, J., Collado, P. E. e Iniesta, A. (Eds.). XXV Jornadas de Patrimonio Cultural de la Región de Murcia. Murcia: Consejería de Educación y Cultura, pp. 23-39., así como nuestro último trabajo González et al., 2022González Fernández, R., Fernández Matallana, F., Zapata Parra, J.A., Martínez García, J. J. y Martínez Sánchez, M. (2022). “El sarcófago de la necrópolis tardorromana de Los Villaricos (Mula, Murcia)”. Pyrenae, 53 (1), pp. 7-41. DOI: 10.1344/pyrenae2022.vol53num1.1.

2 

En este apartado incluimos los principales trabajos de investigación relacionados con la representación del “domador de caballos”, a través de los cuales se puede llegar a gran cantidad de estudios relacionados, que tratan transversalmente sobre los relieves y la simbología de estos. Evidentemente, hay una profusa bibliografía respecto a la iconografía, el caballo ibérico, las divinidades, el mundo ecuestre, la heroización, etc. que excedería el objeto de nuestro trabajo.

3 

A partir de ahora nos referiremos a él como “domador de caballos”.

4 

De los “domadores” conocidos, tan solo el hallado en Mogón de Villacarrillo (Jaén) presenta detalles de la vestimenta, portando una túnica corta y cinturón, aunque los detalles son muy simples.