Archivo Español de Arqueología 97 
ISSN-L: 0066-6742, eISSN: 1988-3110
https://doi.org/10.3989/aespa.097.024.709

Las botellas de dos asas tardoantiguas T15.5: a propósito del ajuar funerario de la tumba 4 de la iglesia de El Rebollar (El Boalo)

The Late Antique double-handled bottles T15.5: regarding the funerary trousseau from tomb 4 of the church of El Rebollar (El Boalo)

 

1. INTRODUCCIÓN

 

La campaña arqueológica del año 2019, centrada en la excavación de la iglesia tardoantigua de El Rebollar en El Boalo (Madrid), permitió localizar una botella de dos asas en el interior de la tumba n.º 4, ubicada en la esquina noroeste de la nave del edificio eclesiástico. Las condiciones tan excepcionales de este hallazgo, debido al buen estado de conservación del individuo que la acompañaba y especialmente por su recuperación en un contexto cerrado e inalterado desde el momento de su deposición, posibilitan la presentación de este estudio que pretende aportar novedades sobre las botellas de dos asas tardoantiguas en el centro peninsular.

La antigüedad de muchas de las excavaciones realizadas en nuestro país en iglesias tardoantiguas explica el desconocimiento que tenemos sobre determinados aspectos de estas poblaciones, su cultura material, además de la propia arquitectura eclesiástica. Afortunadamente la situación está empezando a cambiar. La oportunidad que ofrece la excavación de una iglesia tardoantigua con técnicas y métodos científicos propios del siglo XXI, en el marco de una investigación de carácter eminentemente multidisciplinar, nos permite tener un conocimiento más detallado de la cultura material asociada a los individuos enterrados en el interior del edificio eclesiástico, como este estudio pretende mostrar.

2. EL CONTEXTO ARQUEOLÓGICO DE LA BOTELLA DE EL REBOLLAR

 

2.1. El yacimiento de El Rebollar

 

El yacimiento se halla en el cerrillo de El Rebollar, ubicado en un terreno municipal a 1,5 km al sureste de la localidad de El Boalo, que corresponde administrativamente al término municipal de El Boalo, Cerceda y Mataelpino, en el noroeste de la Comunidad de Madrid (Figs. 1 y 2). Este cerrillo se eleva a una cota máxima de 1000 m y está situado en la comarca de la Cuenca del Guadarrama. Las primeras noticias del yacimiento se remontan a 1953, momento en que el propietario del terreno denominado “Peña Sacra” localiza una tumba, en cuyo interior se encontraba un olpe, de boca trilobulada, panzudo y asa vertical, realizado a mano, pasta rojiza y con mucha mica, completo y cubierto de una fuerte capa de barro, así como algunos restos óseos. En 1967, la Dirección General de Bellas Artes presenta la orden de realizar un informe del hallazgo donde se constató la existencia de tres tumbas totalmente excavadas que, según la descripción, corresponden a tumbas de cistas, formadas por paredes verticales de granito, formando un rectángulo con tendencia trapezoidal. Estas tumbas, orientadas de este a oeste, estaban tapadas con una cubierta de granito y ocupan la ladera este del suave montículo (Viñas, 1967Viñas, V. (1967). Prospección realizada en ‘Peña Sacra’, término de El Boalo, provincia de Madrid. Informe inédito depositado en 1967 en la Escuela de Formación Profesional de Restauración del Casón del Buen Retiro. Madrid.). Las conclusiones del informe ya anunciaban la adscripción tardoantigua de la necrópolis localizada.

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Figura 1 Localización del yacimiento de El Rebollar en el noroeste de la Comunidad de Madrid (elaboración Javier Salido, Rosario Gómez y Elvira García; digitalización Javier Salido).
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Figura 2 Ubicación del yacimiento respecto al pueblo actual de El Boalo (elaboración Javier Salido, Rosario Gómez y Elvira García; digitalización Javier Salido).

La actuación arqueológica parcial de 1998, dirigida por Castro y Olmo 1Castro, M. y Olmo, L. Proyecto y Memoria de Actuación arqueológica. Necrópolis del cerro del Rebollar, El Boalo, abril y junio de 1998. Informe inédito depositado en 1998 en la Consejería de Educación y Cultura, Comunidad de Madrid.(1998), delimitó mediante sondeos mecánicos y manuales la zona que debía conservarse para su futuro estudio y confirmó su cronología altomedieval. Se localizaron ocho tumbas y concluyeron que, a pesar de la ausencia de materiales, la necrópolis podría catalogarse como altomedieval o de época visigoda. A partir de esta información, el yacimiento en El Boalo se plantea como una necrópolis altomedieval que podría formar parte de la red de asentamientos de tipo aldeano, como los yacimientos localizados en Navalvillar y Navalahija y la necrópolis de Remedios, en Colmenar Viejo, El Cancho del Confesionario, en Manzanares El Real y la aldea y necrópolis de La Cabilda, en Hoyo de Manzanares (cf. Salido, Gómez y García Aragón, 2021Salido Domínguez, J., Gómez, R. y García Aragón, E. (2021). “El yacimiento del Cerro de El Rebollar, El Boalo. Intervenciones arqueológicas de los años 2018-2019”. En: Reunión de Arqueología Madrileña 2019. Madrid: Colegio Profesional de Arqueología de Madrid, pp. 140-146., 2022Salido Domínguez, J., Gómez, R. y García Aragón, E. (2022). “La iglesia tardoantigua de El Rebollar, El Boalo, Madrid: secuencia crono-estratigráfica y análisis arqueo-arquitectónico. Campañas arqueológicas 2018-2021”. En: Salido Domínguez, J. y Gómez, R (Eds.). Iglesias tardoantiguas en el centro peninsular. Madrid: Ergástula, pp. 89-116.), que evidencian un modelo de gestión del espacio que complementa la actividad agropecuaria con actividades artesanales como la minería y la cantería (Aracil et al., 2016Aracil, E., Maruri, U., Gómez Osuna, R., Colmenarejo, F., Pozuelo, A., Rovira, C. y Jiménez Guijarro, J. (2016). “Dos enclaves minero-metalúrgicos durante la Antigüedad Tardía en el centro de la Península: Navalvillar y Navalahija (Colmenar Viejo)”. En: Reunión de Arqueología Madrileña, 2014. Madrid: Colegio de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras y en Ciencias de la Comunidad de Madrid, pp. 247-256.).

Los trabajos arqueológicos, desarrollados desde 2018 hasta la actualidad, han permitido localizar una iglesia rural de época tardoantigua, asociada a la necrópolis ya documentada (Salido, Gómez y García Aragón, 2022Salido Domínguez, J., Gómez, R. y García Aragón, E. (2022). “La iglesia tardoantigua de El Rebollar, El Boalo, Madrid: secuencia crono-estratigráfica y análisis arqueo-arquitectónico. Campañas arqueológicas 2018-2021”. En: Salido Domínguez, J. y Gómez, R (Eds.). Iglesias tardoantiguas en el centro peninsular. Madrid: Ergástula, pp. 89-116.; Salido, en prensaSalido Domínguez, J. (Coord.) (en prensa). El yacimiento arqueológico de El Rebollar (El Boalo, Madrid). De iglesia tardoantigua a ermita de época moderna (siglos VII-XVII). Madrid: Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid.). Es en este centro de culto donde hemos localizado in situ el sarcófago de granito que contenía el recipiente, objeto de atención de este trabajo.

2.2. La iglesia tardoantigua

 

El edificio de culto está constituido por un aula rectangular de nave única de aproximadamente 9,14 × 7,6 m y rematada en un ábside o cabecera de planta cuadrada orientada al este que, en su fase final, mide 5 × 4,1 m (Figs. 3 y 4) (Salido, Gómez y García Aragón 2021Salido Domínguez, J., Gómez, R. y García Aragón, E. (2021). “El yacimiento del Cerro de El Rebollar, El Boalo. Intervenciones arqueológicas de los años 2018-2019”. En: Reunión de Arqueología Madrileña 2019. Madrid: Colegio Profesional de Arqueología de Madrid, pp. 140-146., 2022Salido Domínguez, J., Gómez, R. y García Aragón, E. (2022). “La iglesia tardoantigua de El Rebollar, El Boalo, Madrid: secuencia crono-estratigráfica y análisis arqueo-arquitectónico. Campañas arqueológicas 2018-2021”. En: Salido Domínguez, J. y Gómez, R (Eds.). Iglesias tardoantiguas en el centro peninsular. Madrid: Ergástula, pp. 89-116.). Contaba con un acceso desde el sur y otro desde el oeste, la disposición más frecuente en las iglesias hispánicas (Chavarría, 2018Chavarría, A. (2018). A la sombra de un Imperio. Iglesias, obispos y reyes en la Hispania tardoantigua (siglos V-VII). Bari: Edipuglia., p. 173). Además, dispone de una estancia anexa al norte, comunicada con un acceso y otro espacio conectado a los pies. El análisis cronoestratigráfico de la secuencia de la iglesia nos ha permitido identificar cinco fases que se corresponden con la construcción del edificio a mediados del siglo VII que se mantiene ocupado hasta finales del VIII d. C. (Fase 1), con una primera reforma realizada en algún momento de esa ocupación (Fase 1b), y a la que le sucede un periodo prolongado de abandono y alguna frecuentación del edificio en el siglo IX d. C., una reconstrucción del edificio llevada a cabo en época bajomedieval, entre finales del siglo XIV e inicios del XV, momento en que el edificio se ocupa hasta finales del siglo XV (Fase 2) y su reforma en época moderna, fechada a comienzos del XVI cuando se mantiene en uso hasta finales del XVI (Fase 3) y una reocupación temporal con una función diferente, más orientada a lugar de reunión, a partir del siglo XVII hasta el primer tercio del siglo XVIII (Fase 4), hasta su posterior abandono definitivo (Fase 5) (Salido, Gómez y García Aragón, 2022Salido Domínguez, J., Gómez, R. y García Aragón, E. (2022). “La iglesia tardoantigua de El Rebollar, El Boalo, Madrid: secuencia crono-estratigráfica y análisis arqueo-arquitectónico. Campañas arqueológicas 2018-2021”. En: Salido Domínguez, J. y Gómez, R (Eds.). Iglesias tardoantiguas en el centro peninsular. Madrid: Ergástula, pp. 89-116.; Salido, en prensaSalido Domínguez, J. (Coord.) (en prensa). El yacimiento arqueológico de El Rebollar (El Boalo, Madrid). De iglesia tardoantigua a ermita de época moderna (siglos VII-XVII). Madrid: Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid.).

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Figura 3 Vista aérea de la iglesia al finalizar la tercera campaña arqueológica de 2020 (elaboración Javier Salido, Rosario Gómez y Elvira García; digitalización García Aragón).
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Figura 4 Planimetría de la tercera campaña arqueológica de 2020 (elaboración Javier Salido, Rosario Gómez y Elvira García; digitalización García Aragón).

Sobre el sustrato geológico de leucogranitos, en el que se cimentan los muros que definen la iglesia, se han identificado varias unidades estratigráficas formadas durante el proceso de construcción de la estructura y la colocación de las tumbas del interior de la nave.

El suelo de la iglesia de El Rebollar se instaló sobre las losas coberteras de las tumbas de época tardoantigua del interior de la nave. Se han localizado trece tumbas perfectamente orientadas en el sentido de la nave y alineadas con los muros perimetrales, correspondientes a dos tipos de tumba. Por un lado, los sarcófagos de granito (n.º 4 y 6), de buena ejecución, donde se han localizado los individuos muy bien preservados por la ausencia de sedimento y en las únicas donde se han documentado elementos de ajuar (botella de dos asas en la tumba n.º 4) o de adorno personal (dos anillos en la tumba n.º 6). Por otro lado, documentamos tumbas de cista que se cubren con 3 o 4 lajas irregulares de granito (n.º 1-11, 15 y 16). Las dataciones radiocarbónicas obtenidas y la propia disposición informan sobre una fase en la ocupación funeraria de la iglesia.

Las tumbas, tanto de individuos infantiles como de adultos, se ordenan en cuatro hileras a lo largo de la nave. El análisis de las tumbas halladas en el interior de las iglesias muestra que su localización no era casual. En las iglesias de este periodo se observa una tendencia a privilegiar la nave principal en el eje con el altar y lo más cerca posible del presbiterio, así como la zona cercana a los muros perimetrales de la iglesia disponiendo las tumbas contra los muros. Así sucede con los sarcófagos localizados en El Rebollar que se ubican en estos dos espacios. Los datos antropológicos confirman además que el espacio interior de la iglesia estaba reservado a hombres de talla alta y con escasas evidencias de patologías importantes.

El sarcófago de granito donde se localizó la botella (tumba n.º 4) corresponde a la primera fase fechada en el periodo tardoantiguo, entre la segunda mitad del siglo VII y mediados del VIII d. C.

2.3. La tumba n.º 4

 

La tumba 4 corresponde al sarcófago situado en la esquina noroeste de la nave. Cuenta con una cobertera de granito labrada con un gran trabajo de ejecución a dos aguas en la parte superior (UE 2040) (Fig. 5). Mide 220 cm de longitud y 70 cm de anchura en la cabeza y 50 cm en los pies, con un grosor de hasta 10 cm. Para evitar la entrada de sedimento en el interior se añadieron en los bordes algunas piezas pequeñas de caliza y fragmentos grandes de tejas de unos 13 × 10 cm (UE 2041). El interior contenía sedimento homogéneo suelto, de tono marrón pardo de grano fino, que cubre parcialmente la botella que forma parte del ajuar funerario (UE 2042).

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Figura 5 Tumba nº 4. Tapa labrada de sarcófago (UE 2040) vista desde el este; individuos vistos desde el oeste (UE 2043) y sedimento interior y ajuar cerámico (UE 2042) (elaboración Javier Salido, Rosario Gómez y Elvira García).

El sarcófago (UE 2044) es una pieza de granito de gran calidad. Las dimensiones interiores son 47 cm de cabeza, 50 cm de anchura máxima en hombros, 23 cm de pies, largo 1,96 m, altura 31-32 cm. Las medidas exteriores son 2,15 m de longitud y 68 cm de anchura en la cabeza y 40 cm en los pies, siendo la altura 45 cm. Presenta planta trapezoidal de 10 cm de grosor de pared. Tiene orejeras semicirculares perfectamente talladas en las esquinas interiores de la cabecera de 23 cm de altura y de 8 a 10 cm de radio (Fig. 6). Aparecen a 5 cm del borde superior del sarcófago. Las paredes se comban para soportar mejor la tensión. Presenta huellas de líneas de oxidación interior a 18-20 cm y a 10-11 cm de la base, posiblemente por la entrada de agua, como niveles de inundación.

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Figura 6 Tumba n.º 4 vista desde el oeste con dos individuos adultos (elaboración Javier Salido, Rosario Gómez y Elvira García).

En el interior del sarcófago se depositaron dos individuos de sexo masculino (UE 2043) (Fig. 7). El individuo adulto, en posición primaria, se hallaba en posición de decúbito supino extendido con una talla estimada de 1,71 m (Del Olmo et al., 2022Del Olmo Lianes, I., Alonso García, A., Candelas González, N., Molina Moreno, M., Doe, D. M., Rascón Pérez, J., Campo Martín, M., Cambra Moo, O. y González Martín, A. (2022). “Análisis antropológico de los enterramientos de la iglesia tardoantigua de El Rebollar (El Boalo, Madrid)”. En: Salido Domínguez, J. y Gómez Osuna, R. (Eds.). Iglesias tardoantiguas en el centro peninsular: (siglos V-VIII). Madrid: Ergástula, pp. 117-131.)2Según los estudios antropológicos realizados por el Laboratorio de las Poblaciones del Pasado de la Facultad de Biología de la UAM, bajo la dirección de Dr. Armando González Martín y Dr. Oscar Cambra Moo, financiados por la Dir. Gral. de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid.. La datación radiocarbónica de los restos óseos, perfectamente preservados y en conexión anatómica, a excepción de la columna vertebral, permitieron fechar este individuo entre los años 656 y 725 d. C.3Calibración 2s, 95% probabilidad; Centro Nacional de Aceleradores. Está acompañado de una botella de dos asas que es objeto de atención de este trabajo. El otro individuo, juvenil (edad estimada de 15 ± 3 años), se halla recogido por encima de la sección inferior del primer individuo y ofrece una datación por C14 de entre 669 y 778 d. C.4Calibración 2s, 95% probabilidad; Centro Nacional de Aceleradores. Las fechas propuestas por C14 son muy próximas en el tiempo. Es muy probable que se colocara primero el juvenil y después se recogió a los pies del adulto, como es habitual en la reutilización de sepulturas y el desplazamiento respetuoso de los restos precedentes (Treffort, 1996Treffort, C. (1996). L’Église carolingienne et la mort. Christianisme, rites funéraires et pratiques commemoratives. Collections d’histoire et d’archéologie médiévales, 3. Lyon: Presses Universitaires de Lyon., pp. 170-173; Ripoll, 1996Ripoll López, G. (1996), “La arquitectura funeraria de Hispania entre los siglos V y VIII: aproximación tipológica”. Spania. Estudis d’Antiguitat Tardana oferts en homenatge al Professor Pere de Palol. Barcelona: Abadía de Montserrat, pp. 215-224., p. 215). Ambos presentan un excelente estado de conservación por ausencia casi total de sedimento, y se pudieron recuperar hasta cartílagos, como el tiroides.

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Figura 7 Tumba n.º 4 vista desde el este con individuo asociado a botella de dos asas (elaboración Javier Salido, Rosario Gómez y Elvira García).

3. LA BOTELLA DE EL REBOLLAR

 

La botella piriforme de dos asas localizada junto a la cabeza del individuo adulto, apoyada sobre la orejera sur y parcialmente cubierta de un sedimento de tono marrón pardo, de grano fino, corresponde a un recipiente cerámico, que presenta la base ligeramente convexa, el cuello estrecho y no conserva gollete (Fig. 8). Las asas son de cinta de sección romboidal, con un grosor de unos 10,2 mm, y unen los hombros con la boca del recipiente formando sendos arcos de unos 24,08 y 30,57 mm de ancho. Es asimétrica, de factura tosca y está realizada a torneta, a excepción de las asas, realizadas a mano. La superficie carece decoración y es, por tanto, lisa. El color de la pasta es ocre y tiene un grosor de unos 4 mm.

En relación con las medidas generales, la altura total de la pieza es de unos 275 mm y la anchura máxima la encontramos en la panza y es de unos 104,5 mm, igualada casi por la distancia entre asa y asa, de unos 104,09 mm. Otras dimensiones de interés, que nos van a permitir la comparación con otras piezas semejantes, son el diámetro de la boca, de unos 21,74 mm, el de la base, de unos 82,3 mm o el del cuello, de unos 31,74 mm. En general, el estado de conservación es bastante bueno, pues, pese a presentar algunas grietas, fue hallada de una pieza y únicamente perdió el borde de la boca.

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Figura 8 Botella 2019/20/308 (elaboración Javier Salido, Rosario Gómez y Elvira García; digitalización García Aragón).

La botella corresponde a la forma T15.5, según la tipología de Gutiérrez Lloret (Salido, Gómez y García Aragón, 2023Salido Domínguez, J., Gómez Osuna, R. y García Aragón, E. (2023). “Dos sarcófagos con ajuar procedentes de la iglesia tardoantigua de El Rebollar (El Boalo, Madrid)”. Pyrenae, 54 (1), pp. 197-220. DOI: 10.1344/pyrenae2023.vol54num1.9, p. 212). Gutiérrez Lloret (1996Gutiérrez Lloret, S. (1996). La Cora de Tudmir: de la Antigüedad Tardía al mundo islámico: poblamiento y cultura material. Madrid-Alicante: Casa de Velázquez., p. 71) sitúa la forma T15.5 dentro de la serie 15, constituida por recipientes de mediano tamaño (entre 10 y 25 cm), con boca y gollete muy estrecho y dos asas, utilizadas para el servicio de líquidos. A partir de aquí, define la forma n.º 5 como una pieza de “base ligeramente convexa, cuerpo cilíndrico o ligeramente ovoide y cuello estrecho, con dos asas de cinta de sección oval e implantación vertical desde el cuello a la parte superior del cuerpo, con una altura de más de 35 cm y de pasta de color anaranjado, realizada a torno”. Además, propone un contexto generalmente doméstico y una cronología aproximada para este modelo que abarca desde finales del siglo VI hasta –especialmente– el siglo VII d. C. También sitúa su distribución en lugares como El Tolmo de Minateda (Hellín, Albacete) y La Alcudia (Elche, Alicante) y propone como piezas afines las halladas en Pla de Nadal (Riba-roja de Túria, Valencia), Camino de los Afligidos (Alcalá de Henares, Madrid), El Cerro de las Losas (El Espartal, Madrid) o Castiltierra (Segovia) (Gutiérrez Lloret, 1996Gutiérrez Lloret, S. (1996). La Cora de Tudmir: de la Antigüedad Tardía al mundo islámico: poblamiento y cultura material. Madrid-Alicante: Casa de Velázquez., p. 108)5En este trabajo se incluyen todos estos ejemplares, a excepción del recipiente de El Tolmo de Minateda, que presenta una forma demasiado cilíndrica, y la botella de Pla de Nadal, al no haber podido localizar más información sobre la misma..

4. LAS BOTELLAS DE DOS ASAS SIMILARES AL RECIPIENTE DE EL REBOLLAR

 

Este tipo de piezas –botellas de dos asas carentes de decoración– se pueden incluir dentro de la vajilla de mesa, concretamente, destinada al servicio de líquidos. Son, por lo general, piezas realizadas a torno de cocción exclusivamente oxidante, de pastas decantadas claras, ocres y anaranjadas (Peña, García Entero y Gómez Rojo, 2009Peña Cervantes, Y., García Entero, V. y Gómez Rojo, J. (2009). “Aportaciones al conocimiento de la evolución histórica de la Vega baja de Toledo: Estudio preliminar de la excavación de la parcela R-3”. Espacio, tiempo y forma. Serie I, Prehistoria y Arqueología, 2, pp. 157-175. DOI: 10.5944/etfi.2.2009.1955, p. 164). Algunos especialistas proponen que estas formas son una derivación de la cerámica común de época romana (Barroso, 2006Barroso Cabrera, R. (2006). “Panorama de la arqueología de época visigoda en la provincia de Cuenca”. Zona arqueológica, 8 (1), pp. 119-138., p. 153; Peña, García Entero y Gómez Rojo, 2009Peña Cervantes, Y., García Entero, V. y Gómez Rojo, J. (2009). “Aportaciones al conocimiento de la evolución histórica de la Vega baja de Toledo: Estudio preliminar de la excavación de la parcela R-3”. Espacio, tiempo y forma. Serie I, Prehistoria y Arqueología, 2, pp. 157-175. DOI: 10.5944/etfi.2.2009.1955, p. 164) y que la cerámica desarrollada en época visigoda verdaderamente habría sido fabricada por alfareros en talleres hispanorromanos, con formas, por tanto, locales (Arribas, Castelo y Bendala, 1999Arribas Domínguez, R., Castelo Ruano, R. y Bendala Galán, M. (1999). “La villa de “El Saucedo” (Talavera la Nueva, Toledo): Aproximación al estudio de los materiales cerámicos”. Boletín de la Sociedad Española de Cerámica y Vidrio, 38 (4), pp. 307-321., p. 315).

Aunque la botella de dos asas es un fenómeno bastante extendido a lo largo y ancho de la península ibérica, en este estudio tan solo se incluyen aquellas que presentan un mayor grado de afinidad con respecto al ejemplar de El Rebollar. Es decir, botellas piriformes –con mayor o menor abombamiento o más o menos estilizada–, con base ligeramente convexa, de asas redondeadas que parten del cuello y desembocan en los hombros y que presentan un estrechamiento de estos hasta el cuello, ya fuera este más o menos alargado, pero generalmente estrecho. De este modo, quedaron descartadas aquellas que presentaban estructuras muy angulosas, las que contaban con una forma demasiado ovoide o, por el contrario, demasiado cilíndrica, aquellas cuyas asas eran demasiado achatadas o desembocaban en la panza en vez de en los hombros y las que tenían un cuello extremadamente corto o una base demasiado plana.

En este sentido, debemos entender que, como ya hemos mencionado, la botella de dos asas está presente prácticamente en todo el territorio peninsular y, por ello, las piezas que analizamos y comparamos no son las únicas existentes, tal y como queda recogido en el mapa de dispersión de la botella de dos asas –como concepto general– (Fig. 9). De hecho, trabajos previos como los de Gisbert Santonja (1983Gisbert Santonja, J. A. (1983). “La necrópolis romana tardía de la partida de Gaià (Pego, Alicante). Puntualizaciones sobre su ajuar y cronología”. Revista del Instituto de Estudios Alicantinos, 39, pp. 157-175., p. 171), Gutiérrez Lloret (1996Gutiérrez Lloret, S. (1996). La Cora de Tudmir: de la Antigüedad Tardía al mundo islámico: poblamiento y cultura material. Madrid-Alicante: Casa de Velázquez., p. 108) y Arribas, Castelo y Bendala (1999Arribas Domínguez, R., Castelo Ruano, R. y Bendala Galán, M. (1999). “La villa de “El Saucedo” (Talavera la Nueva, Toledo): Aproximación al estudio de los materiales cerámicos”. Boletín de la Sociedad Española de Cerámica y Vidrio, 38 (4), pp. 307-321., p. 318) recogen muchos otros ejemplares que sí deben figurar dentro de la categoría “botella de dos asas”, pero que no se pueden considerar paralelos de la pieza de El Rebollar e incluso otros que, por presentar una única asa quedarían fuera incluso de la categoría general –como es el caso de dos de las botellas de Gerena (Sevilla) (Fernández, Alonso de la Sierra y Lasso de la Vega, 1987Fernández Gómez, F., Alonso de la Sierra Fernández, J. y Lasso de la Vega, M. G. (1987). “La basílica y necrópolis paleocristiana de Gerena, Sevilla (siglos V-VI)”. Noticiario Arqueológico Hispánico, 29, pp. 103-200., pp. 146 y 166), la de Puerto Real (Cádiz) (Izquierdo Benito, 1977Izquierdo Benito, R. (1977). “Cerámica de necrópolis de época visigoda del MAN”. Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, LXXX, 3, pp. 569-611., p. 599) o la procedente de la tumba n.º 18 de Vega del Mar (San Pedro de Alcántara) (Hübener, 1965Hübener, W. (1965). “Zur Chronologischen Gliederung des Gräberfeldes von San Pedro de Alcántara, Vega del Mar (Prov. Málaga)”. Madrider Mitteilungen, 6, pp. 195-214., fig. 5.5; Arribas, Castelo y Bendala, 1999Arribas Domínguez, R., Castelo Ruano, R. y Bendala Galán, M. (1999). “La villa de “El Saucedo” (Talavera la Nueva, Toledo): Aproximación al estudio de los materiales cerámicos”. Boletín de la Sociedad Española de Cerámica y Vidrio, 38 (4), pp. 307-321., fig. 12.11).

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Figura 9 Mapa de dispersión de la botella de dos asas. 1.- Camino de los Afligidos (Alcalá de Henares); 2.- Castiltierra (Segovia); 3.- Cerro de las Losas (El Espartal, Madrid); 4.- El Rebollar (El Boalo, Madrid); 5.- El Saucedo (Talavera de la Reina, Toledo); 6.- Fuente de la Mora (Leganés, Madrid); 7.- La Alcudia (Elche, Alicante); 8.- Olmedilla de Alarcón (Cuenca); 9.- Vega Baja (Toledo); 10.- Almodóvar del Pinar (Cuenca); 11.- Casa Herrera (Badajoz); 12.-El Gatillo de Arriba (Cáceres); 13.- Gerena (Sevilla); 14.- Las Vegas de Pueblanueva (Toledo); 15.- Partida de Gaia (Pego, Alicante); 16.- Piña de Esgueva (Valladolid); 17.- Pla de Nadal (Riba-roja de Turia); 18.- Puerto Real (Cádiz); 19.- Vega del Mar (San Pedro de Alcántara, Málaga); 20.- El Tolmo de Minateda (Hellín, Albacete); 21.- Villanueva (Córdoba) (elaboración Lidia Vargas).

Un buen ejemplo de ello es una botella hallada en la tumba n.º 1 de Camino de los Afligidos (Alcalá de Henares) durante la campaña de 1986-1987 (Méndez y Rascón, 1989Méndez Madariaga, A. y Rascón Marqués, S. (1989). Los visigodos en Alcalá de Henares. Madrid: Taller Escuela de Arqueología y Rehabilitación., p. 151), que presenta claras diferencias con respecto a la de El Rebollar –y sobre la que volveremos a hablar en el apartado dedicado al contenido– o la de El Tolmo de Minateda (Hellín) (Gutiérrez Lloret, 1996Gutiérrez Lloret, S. (1996). La Cora de Tudmir: de la Antigüedad Tardía al mundo islámico: poblamiento y cultura material. Madrid-Alicante: Casa de Velázquez., 108; Gutiérrez Lloret, Gamo y Amorós, 2003Gutiérrez Lloret, S., Gamo Parras, B. y Amorós Ruiz, V. (2003). “Los contextos cerámicos altomedievales de El Tolmo de Minateda y la cerámica altomedieval en el sudeste de la Península Ibérica”. En: Caballero Zoreda, L., Mateos Cruz, P. y Retuerce Velasco, M. (Eds.). II Simposio de Arqueología, Mérida. Cerámicas tardorromanas y altomedievales en la Península Ibérica. Ruptura y continuidad. Anejos de AEspA, XXVIII. Madrid: Instituto de Arqueología de Mérida – CSIC, pp. 119-168., p. 128; Amorós, 2018Amorós Ruiz, V. (2018). El Tolmo de Minateda en la Alta Edad Media cerámica y contexto. Alicante: Universitat d’Alacant, Servicio de Publicaciones., pp. 186-187, fig. 152). Pero también otras, como las localizadas en Almodóvar del Pinar (Cuenca) (Almagro Gorbea, 1970Almagro Gorbea, M. (1970). “Hallazgos de época visigoda en Almodóvar del Pinar (Cuenca)”. Trabajos de Prehistoria, 27 (1), pp. 311-326., p. 322; López et al., 2007López Ruiz, J. M., Martínez Gómez, D., Suárez Yubero, D., Valero Tévar, M. A. y Sánchez Duque, I. (2007). “Excavación arqueológica en la necrópolis de Almodóvar del Pinar (Cuenca). Aproximación a un estudio funerario de época visigoda”. En: Millán Martínez, J. M. y Rodríguez Ruza, C. (Eds.). Arqueología de Castilla-La Mancha: Actas de las I Jornadas (Cuenca 13-17 de diciembre de 2005). Cuenca: Universidad de Castilla-La Mancha, pp. 503-530., p. 517), Casa Herrera (Badajoz) (Caballero y Ulbert, 1976Caballero Zoreda, L. y Ulbert, T. (1976). La basílica paleocristiana de Casa Herrera en las cercanías de Mérida (Badajoz). Excavaciones arqueológicas en España, 89. Madrid: Ministerio de Educación y Ciencia, Dirección General del Patrimonio Artístico y Cultural, Comisaría Nacional del Patrimonio Artístico., p. 189), El Gatillo de Arriba (Cáceres) (Caballero y Sáez, 2009Caballero Zoreda, L. y Sáez Lara, F. (2009). “La iglesia de El Gatillo de Arriba (Cáceres). Apuntes sobre una iglesia rural en los siglos VI al VIII”. En: Caballero, L., Mateos, P. y Utrero, M.ª A. (Coords.). El siglo VII frente al siglo VII. Arquitectura (visigodos y omeyas, 4, Mérida, 2006). Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, pp. 155-184., p. 166), Gerena (Sevilla) (Fernández, Alonso de la Sierra y Lasso de la Vega, 1987Fernández Gómez, F., Alonso de la Sierra Fernández, J. y Lasso de la Vega, M. G. (1987). “La basílica y necrópolis paleocristiana de Gerena, Sevilla (siglos V-VI)”. Noticiario Arqueológico Hispánico, 29, pp. 103-200., pp. 146, 156, 166 y 172), Las Vegas de Pueblanueva (Toledo) (Klauppauf, 1978Klauppauf, L. (1978). “Zur Keramik aus dem Mausoleum von Las Vegas de Puebla Nueva (Prov. Toledo)”. Madrider Mitteilungen, 19, pp. 340-378., fig. 18.50; Arribas, Castelo y Bendala, 1999Arribas Domínguez, R., Castelo Ruano, R. y Bendala Galán, M. (1999). “La villa de “El Saucedo” (Talavera la Nueva, Toledo): Aproximación al estudio de los materiales cerámicos”. Boletín de la Sociedad Española de Cerámica y Vidrio, 38 (4), pp. 307-321., fig. 12.3), Piña de Esgueva (Valladolid) (Pérez, Tovar y Supiot, 1933Pérez Villanueva, J., Tovar Llorente, A. y Supiot, J. (1933). “Avance de estudio sobre la necrópolis visigoda de Piña de Esgueva”. Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, 1 (3), pp. 253-269., p. 263 y lám. XIV), Puerto Real (Cádiz) (Izquierdo Benito, 1977Izquierdo Benito, R. (1977). “Cerámica de necrópolis de época visigoda del MAN”. Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, LXXX, 3, pp. 569-611., p. 599), la procedente de la tumba n.º 3 de Vega del Mar (San Pedro de Alcántara) (Hübener, 1965Hübener, W. (1965). “Zur Chronologischen Gliederung des Gräberfeldes von San Pedro de Alcántara, Vega del Mar (Prov. Málaga)”. Madrider Mitteilungen, 6, pp. 195-214., fig. 7.5), Villanueva (Córdoba) (Aulló Costilla, 1925Aulló Costilla, M. (1925). Excavaciones arqueológicas en diversos yacimientos sitos en las provincias de Segovia y Córdoba. Memoria de la Junta Superior de Excavaciones y Antigüedades, 71. Madrid: Junta Superior de Excavaciones y Antigüedades., lám. IX) y los ejemplares de procedencia desconocida conservados en el Museo Arqueológico Nacional (Izquierdo Benito, 1977Izquierdo Benito, R. (1977). “Cerámica de necrópolis de época visigoda del MAN”. Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, LXXX, 3, pp. 569-611., pp. 600 y 601) (Fig. 10).

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Figura 10 Relación –sin escala– entre la botella de El Rebollar y otras botellas de dos asas no incluidas en el estudio (enumeración de izquierda a derecha): El Rebollar; El Tolmo de Minateda; Camino de los Afligidos; Sin procedencia (conservada en el MAN); Gerena (elaboración Lidia Vargas a partir de las publicaciones citadas en el apartado de “Clasificación tipológica”).

Entre los recipientes cerámicos similares, localizados en yacimientos tardoantiguos, se encuentra la botella localizada en la necrópolis de Castiltierra (Segovia) que a nivel formal se parece bastante al ejemplar documentado en El Rebollar. A partir de la única fotografía que se conserva6Se desconoce el paradero actual de la pieza. Solo ha llegado a nosotros a través de una fotografía en blanco y negro realizada por Emilio Camps publicada en el Tomo III de la Historia de España de Menéndez Pidal (1985, p. 172). se puede afirmar que es piriforme, bastante más estrecha en la zona del cuello con respecto de la panza y con asas que parecen tener sección circular. Pese a tratarse de una imagen en blanco y negro, aparentemente se puede afirmar que carece de decoración y que presentaría su superficie lisa. En cuanto al resto, no podemos hablar de su factura, ni de detalles con respecto a la pasta y su color, tampoco con respecto a las dimensiones, pues no se proporcionan ni datos ni escala. En comparación con la de El Rebollar, se puede afirmar que ambas son piriformes, con la panza ligeramente pronunciada –quizás un poco más en el caso de la de El Rebollar–, y que tienen las asas muy similares tanto en forma como en posición. La diferencia más notable puede apreciarse en el cuello, pues en el caso de Castiltierra parece algo más corto. Pero, por lo demás, la semejanza formal es evidente.

De las cuatro botellas localizadas en la necrópolis tardoantigua del Camino de los Afligidos (Alcalá de Henares) dos presentan también semejanzas formales muy estrechas con el ejemplar de El Rebollar. De ellas, la más similar es una botella hallada en el silo 1-3, piriforme y con un estrechamiento marcado desde los hombros hacia el extremo superior. Las asas son bastante rectas y parten desde el cuello hasta los hombros. En cuanto a la boca, esta se ensancha en forma de embudo. Su superficie es lisa y su pasta de color ocre anaranjado y de buena calidad (Fernández-Galiano, 1976Fernández-Galiano Ruiz, D. (1976). “Excavaciones en la necrópolis hispano-visigoda del Camino de los Afligidos (Alcalá de Henares)”. Noticiario Arqueológico Hispánico, 4, pp. 5-90., p. 50). En comparación con la de El Rebollar, la forma del cuerpo es bastante semejante, algo más esbelta en el caso de la botella alcalaína. Además, la parte inferior de la botella del silo 1-3 parece algo más recta y su base es visiblemente más plana. Las diferencias más notables se encuentran en las asas, que son menos redondeadas, y en la boca, pues, aunque en el caso de El Rebollar no se ha conservado, no parece que tuviese forma de embudo. En cuanto a la otra botella de Alcalá de Henares, es una pieza fragmentada que fue hallada por partes en los silos 1-2 y 1-107Encontrada en varios fragmentos: la parte más grande, que constituye casi la totalidad de la pieza, fue hallada en el silo 1-2, mientras que la base fue encontrada en el silo 1-10.. Se trata de una botella de dos asas alargada, aunque de tendencia ligeramente piriforme y sin mucha pronunciación en la panza. Presenta un estrechamiento desde los hombros hasta la parte superior del cuello, pero se ensancha hacia la boca (la cual no se conserva), dando lugar a una ligera forma de embudo. Sus asas, de forma elipsoidal, parten del cuello y desembocan en los hombros. La superficie es lisa, realizada con pasta de mediana calidad de color rosa anaranjado (Fernández-Galiano, 1976Fernández-Galiano Ruiz, D. (1976). “Excavaciones en la necrópolis hispano-visigoda del Camino de los Afligidos (Alcalá de Henares)”. Noticiario Arqueológico Hispánico, 4, pp. 5-90., p. 50). En comparación con la de El Rebollar, esta cuenta con una forma más alargada, menos abombada, unas asas algo más rectas y el cuello un poco más grueso. Cabe decir que ambas, según las medidas a escala, serían de un tamaño notablemente inferior a la que es nuestro objeto de estudio.

También en Madrid se localizó una botella similar, concretamente en la necrópolis de El Cerro de las Losas (El Espartal). Se trata de una botella de dos asas de cuerpo piriforme, pero con un cuello bastante prolongado, que sobresale bastante por encima de las asas y cuya boca se ensancha ligeramente. Las asas, bastante rectas, parten desde aproximadamente la mitad del cuello y desembocan en los hombros. En relación con la de El Rebollar, esta presenta un menor abombamiento en su panza. No obstante, a excepción del cuello que, siendo algo más grueso y notablemente más largo, constituye el mayor elemento diferenciador entre ambas, tienen una estructura similar. Ciertamente, incluso la medida de ambas es bastante semejante, midiendo la de El Rebollar unos 275 mm y esta unos 300 mm (Alonso Sánchez, 1976Alonso Sánchez, M.ª A. (1976). “Necrópolis de ‘El Cerro de las Losas’ en El Espartal (Madrid)”. Noticiario Arqueológico Hispánico, 4, pp. 287-322., p. 308).

Un ejemplar parecido también es el recipiente de El Saucedo (Toledo). Se trata de una botella de dos asas muy fragmentada, de cuerpo piriforme, aunque bastante abombada en la zona de la panza. Presenta un cuello corto del que parten unas asas redondeadas en su parte superior, pero que caen en línea recta hacia los hombros. En cuanto a la boca de la pieza, se puede apreciar una moldura. Su superficie es algo irregular, con ondulaciones, pues presenta una serie de estrías a lo largo del cuerpo, probablemente marcas de torno (Aguado et al., 1999Aguado, M., Castelo, R., Torrecilla, A., Arribas, R.Jiménez, O., López, A., Sierra, C. y Taléns, C. (1999). “El yacimiento arqueológico de El Saucedo (Talavera la Nueva, Toledo): Balance y perspectivas”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, 25 (2), pp. 193-250. DOI: 10.15366/cupauam1999.25.2.006, p. 223), pero carece de decoración. En relación con la de El Rebollar, esta tiene una panza bastante más pronunciada y el cuello más rectilíneo o marcado. Asimismo, las asas de la de El Rebollar son más redondeadas y la base más convexa.

De las cuatro botellas de dos asas halladas en la necrópolis de La Alcudia (Elche, Alicante) también dos presentan formas afines. La primera de ellas, a la que denominamos “La Alcudia 1”, presenta un cuerpo piriforme no muy abombado. Ha perdido parte del cuello, la boca y una de las asas. No obstante, el asa conservada es curvilínea y une el gollete con los hombros. Está realizada en barro basto de color amarillento (Ramos, 1966Ramos Folqués, A. (1966). “Estratigrafía de la Alcudia de Elche”. Saitabi: revista de la Facultat de Geografia i Història, 16, pp. 71-76., p. 75) y su superficie es irregular, pues presenta algunas estrías sobre el perímetro de la panza (probablemente marcas de torno). En comparación con la de El Rebollar, esta es menos abombada y tiene el cuello bastante más grueso. Aunque en ambos casos las asas unen hombros y cuello, cabe decir que las asas de la botella de El Rebollar son más abombadas y son de sección romboidal, mientras que las de La Alcudia forman un arco menos pronunciado y son de sección circular. No obstante, en cuanto a medidas podemos observar cierto paralelismo, aunque la de La Alcudia 1 es de menor tamaño, con una altura de unos 246 mm (Gisbert, 1987Gisbert Santonja, J. A. (1987). “Las cerámicas de cronología visigoda en las necrópolis del País Valenciano”. En: Zozaya Stabel-Hansen, J. (Coord.). II Coloquio Internacional de Cerámica Medieval en el Mediterráneo Occidental. Madrid: Ministerio de Cultura, pp. 207-215., p. 207).

La botella que denominamos “La Alcudia 2” presenta un cuerpo piriforme, pero bastante abombado (Gisbert, 1987Gisbert Santonja, J. A. (1987). “Las cerámicas de cronología visigoda en las necrópolis del País Valenciano”. En: Zozaya Stabel-Hansen, J. (Coord.). II Coloquio Internacional de Cerámica Medieval en el Mediterráneo Occidental. Madrid: Ministerio de Cultura, pp. 207-215., pp. 207-208). Su cuello presenta un estrechamiento notable desde los hombros hacia la boca y cuenta con una moldura de la que arrancan ambas asas, las cuales desembocan en los hombros. Está realizada en pasta de color ocre negruzco y su superficie es algo irregular, pues presenta algunas estrías sobre la panza, al igual que la otra de La Alcudia. Pero, además, cuenta con un leve tratamiento de la superficie externa con pasta muy depurada de color ocre claro, regularmente repartida. Comparándola con la de El Rebollar, esta es algo más ovoide, sin dejar de ser piriforme y cuenta con unas asas menos arqueadas. Además, presenta una superficie más irregular y tiene un tratamiento en su superficie. No obstante, es una de las botellas, cuyo tamaño más se asemeja a la del yacimiento de El Rebollar, con una altura de 268 mm.

De Olmedilla de Alarcón (Cáceres) procede otra botella de dos asas piriforme, aunque algo abombada, con un cuello corto que se ensancha para formar una boca de labios gruesos y forma acampanada. Sus asas, curvas y notablemente irregulares, nacen en el cuello y desembocan en los hombros de la botella. En cuanto a su superficie, tiene restos de engobe y es algo irregular, pues presenta algunas estrías sobre el perímetro de la panza y cuenta con un grafito post cocturam. En relación con la de El Rebollar, esta es más abombada y tiene un cuello más corto y abrupto. Por lo demás, son bastante similares, incluso en las medidas, aunque la de Olmedilla de Alarcón es algo más grande, con una altura de 290 mm (Gimeno y Moralejo, 2015Gimeno Pascual, H. y Moralejo Álvarez, J. L. (2015). “Una nueva jarra de barro con inscripción en contexto funerario tardo-antiguo”. Sylloge Epigraphica Barcinenensis, 13, pp. 207-217., p. 207).

En último lugar, incluimos dos fragmentos de piezas que, a priori, parecen tener una forma similar a la de El Rebollar, pero solo hemos podido acceder a sendos dibujos de ellas. En ambos casos, se trata de la parte superior de una botella de dos asas. Por un lado, tenemos un fragmento hallado en el yacimiento arqueológico de Fuente de la Mora (Madrid) que parece pertenecer a una botella piriforme de dos asas de la cual solo se ha conservado la parte superior del cuerpo y, al menos, una de las asas, que es curva y une la boca con el hombro de la botella. En relación con la de El Rebollar, parece tener las asas menos redondeadas y el cuello algo más grueso. Por otro lado, tenemos el fragmento hallado en la parcela R3 de la Vega Baja de Toledo, que también parece pertenecer a una botella de dos asas piriforme y que presenta un labio redondeado y unas asas ovales que caen en línea recta desde el cuello hacia los hombros (Aranda, 2015Aranda González, R. (2015). “Una aportación al conocimiento de las producciones cerámicas de época visigoda: el conjunto cerámico de la parcela R3 de la Vega Baja (Toledo)”. Espacio, tiempo y forma, Serie I, Prehistoria y arqueología, 6, pp. 381-450. DOI: 10.5944/etfi.6.2013.11893, p. 405). Se asemeja formalmente a la botella de El Rebollar, aunque tiene un cuello más marcado, unas asas menos redondeadas y, probablemente, un mayor diámetro en la panza.

5. ANÁLISIS ARQUEOLÓGICO DE LAS BOTELLAS DE DOS ASAS TIPO 15.5

 

5.1. Cronología

 

Si atendemos a la cronología de cada hallazgo proporcionada por estudios relativos a las piezas estudiadas, podemos observar que es posible encuadrar la botella de dos asas en un contexto temporal amplio, que abarca desde el siglo V hasta el VIII d. C. (Tab. 1) No obstante, la datación de estas piezas es orientativa pues, lejos de haberse obtenido a partir de estudios pormenorizados y específicos, tal y como sucede con la botella de El Rebollar (El Boalo, Madrid) –donde el análisis por radiocarbono proporciona una datación más precisa de los restos humanos hallados en la tumba donde fue encontrada la botella–, en la mayor parte de investigaciones se ha propuesto a partir de otros criterios, como la comparación con otros tipos cerámicos similares8Agradecemos a Concepción Rodríguez Ruza, arqueóloga y conservadora del Museo de Cuenca por la información aportada. Este criterio está presente en otros muchos estudios de botellas de dos asas consultados.. En otros casos, únicamente se menciona que las piezas son de “cronología visigoda” sin indicar más precisiones, pese a haber sido halladas junto a restos humanos, como en el caso de las botellas de La Alcudia en Alicante (Gisbert, 1987Gisbert Santonja, J. A. (1987). “Las cerámicas de cronología visigoda en las necrópolis del País Valenciano”. En: Zozaya Stabel-Hansen, J. (Coord.). II Coloquio Internacional de Cerámica Medieval en el Mediterráneo Occidental. Madrid: Ministerio de Cultura, pp. 207-215., pp. 207-208).

Tabla 1 Tabla comparativa de las botellas 15.5 tardoantiguas 
YACIMIENTO  Camino de los Afligidos (silo 1-2 y 1-10), Alcalá de Henares CRONOLOGÍA  Siglo VII. CONTEXTO  En posición secundaria. Localizados en el interior de un silo de villa agrícola. Descripción  Botella de dos asas de forma elipsoidal con cuerpo piriforme algo estilizado realizada a torno. Sus asas parten del cuello hasta llegar a los hombros. Realizada con pasta de mediana calidad, de color rosa anaranjado. Presenta la parte superior cuello partido, que ensancha hacia la boca, y la base está separada del extremo inferior de la botella. Por el tipo de pasta, se intuye que la base es una pieza hallada en otro silo (1-10). MEDIDAS  Medidas tomadas a partir de escala:  Altura total: 150 mm  Altura de lo conservado: 145 mm  Altura asas: 10 mm y 11,67 mm (boca-arranque); 100 mm y 96,67 mm (fin-base).  Anchura máx. (panza): 41,67 mm  Anchura arco de cada asa: 13,3 mm ambas  Diámetro de la boca: 15 mm  Diámetro de la base: 33,33 mm  Tamaño asas (desde el arranque hasta su fin): 40 mm y 41,67 mm INFORMACIÓN ADICIONAL  ¿? BIBLIOGRAFÍA  Fernández-Galiano, 1976, pp. 46, 50, 54, 71, fig. 33 (p. 54) y lám. XVIII.
YACIMIENTO  Camino de los Afligidos (Silo 1-3), Alcalá de Henares. CRONOLOGÍA  Siglo VII CONTEXTO  En posición secundaria. Localizados en el interior de un silo de villa agrícola. DESCRIPCIÓN  Botella de dos asas de cuerpo piriforme realizada a torneta. Es esbelta, de base plana y se ensancha ligeramente en su parte superior dando lugar a un cuello en forma de embudo. Las asas son de sección ovalada. Realizada con pasta de color ocre anaranjado, de buena calidad y dureza, con desgrasantes de cuarzo y mica. Parte inferior espatulada irregularmente en sentido vertical. MEDIDAS  Medidas tomadas a partir de escala:  Altura total: 170 mm  Altura asas: 8,33 mm (boca-arranque); 110 mm y 115 mm(fin-base).  Anchura máx. (panza): 53,33 mm  Anchura arco de cada asa: 13,33 mm  Diámetro de la boca: 23,33 mm  Diámetro de la base: 40 mm  Tamaño asas (desde el arranque hasta su fin): 53,33 mm y 48,33 mm INFORMACIÓN  ¿? BIBLIOGRAFÍA  Fernández-Galiano, 1976, pp. 46, 50, 71, fig. 33 (p. 54) y lám. XVII.
YACIMIENTO  Castiltierra, Segovia. CRONOLOGÍA  Siglo V - VI/ VII d. C. CONTEXTO  Funerario (sin indicación de sepultura) DESCRIPCIÓN  “Cantarillo” de dos asas de cuerpo piriforme realizada a torno. Las asas, que son curvas y asimétricas, parecen tener sección circular y unen los hombros con la boca del recipiente. Carece de decoración y su superficie es lisa. MEDIDAS  ¿? INFORMACIÓN ADICIONAL  ¿? BIBLIOGRAFÍA  Camps Cazorla, 1934, p. 96.  Menéndez Pidal, 1985, p. 172.  Vázquez de Parga, 1963, p. 65.
YACIMIENTO  El Cerro de las Losas, El Espartal (Madrid) CRONOLOGÍA  Segunda mitad del siglo VI e incluso posterior. CONTEXTO  Funerario (parte en excavaciones clandestinas, el resto en tumba D). DESCRIPCIÓN  Botella de dos asas de cuerpo piriforme con cuello muy prolongado. Realizada a torno. Es esbelta, se ensancha ligeramente en su parte superior dando lugar a una boca con una ligera forma de embudo. Las asas, que arrancan desde aproximadamente la mitad del cuello y desembocan en los hombros, tienen una convexidad bastante pronunciada. De pasta rojiza, con mala cocción, muy porosa. MEDIDAS  Altura total: 300 mm  Anchura máx. de la panza: 100 mm  Altura asas: 45 mm (boca-arranque) y 160 mm (finbase).  Diámetro de la boca: 35 mm  Diámetro de la base: 70 mm  Tamaño asas (desde el arranque hasta su fin): 95 mm INFORMACIÓN ADICIONAL  ¿? BIBLIOGRAFÍA  Alonso Sánchez, 1976, pp. 305, 307 (fig. 13), 308, 311, lám. 6.
YACIMIENTO  El Rebollar, El Boalo (Madrid) CRONOLOGÍA  Segunda mitad del siglo VII - primer cuarto del VIII d. C. CONTEXTO  Funerario dentro de edificio religioso. DESCRIPCIÓN  Botella de dos asas de cuerpo piriforme realizada a torno. Tiene la base ligeramente convexa, el cuello estrecho y ha perdido el gollete. Es asimétrica, de factura tosca y superficie lisa, carente de decoración. Está realizada con pasta de color ocre. Las asas son de cinta de sección romboidal que unen los hombros con la boca del recipiente. Presenta algunas grietas. MEDIDAS  Altura total: 275 mm  Anchura máxima (de asa a asa): 104,09 mm  Anchura del cuello: 31,84 mm  Anchura máx. (panza): 104,5 mm  Anchura arco de cada asa: 24,08 y 30,57 mm  Diámetro de la boca: 21,74 mm  Diámetro de la base: 82,3 mm  Grosor del asa: 10,2 mm  Grosor de la pasta (boca): 4,07 mm INFORMACIÓN ADICIONAL  A partir del análisis cromatográfico se han hallado restos de grasa animal y resina de colofonia, que llevan a pensar que el recipiente contenía perfume u otro tipo de líquido, como vino, lo cual es más probable. BIBLIOGRAFÍA  Salido, Gómez y García, 2023, pp. 212, 213 (fig. 12).
YACIMIENTO  El Saucedo, Talavera de la Reina (Toledo). CRONOLOGÍA  Época visigoda, finales del siglo V-comienzos del VIII d. C. CONTEXTO  Religioso. En basílica tardoantigua. DESCRIPCIÓN  Botella de dos asas de cuerpo piriforme bastante abombado. Realizada a torno. Su cuello es corto y en la zona de la boca se aprecia una moldura. Sus asas, que parten desde el cuello, son redondeadas en su parte superior, pero caen en línea recta hacia los hombros. Presenta una serie de estrías marcadas a lo largo del cuerpo (probablemente marcas de torno), pero carece de decoración. La pasta es anaranjada y, según parece, tosca. Se encuentra reconstituida tras una severa fragmentación. MEDIDAS  ¿? INFORMACIÓN ADICIONAL  ¿? BIBLIOGRAFÍA  Aguado et al., 1999, pp. 221, 222 (fig. 15), 223 y 224. Arribas, Castelao y Bendala, 1999, pp. 314 (fig. 5), 315, 318
YACIMIENTO  Fuente de la Mora, Leganés (Madrid) CRONOLOGÍA  Época visigoda, alrededor del siglo VIII d. C. CONTEXTO  Posiblemente en posición secundaria (silo). DESCRIPCIÓN  Fragmento de botella de dos asas, según parece, piriforme, realizada con pasta depurada a torno. Solamente se ha conservado parte del cuerpo y, al menos, una de las asas, que es curva y une la boca con el hombro de la botella. MEDIDAS  Medidas tomadas a partir de escala:  Altura de lo conservado: 150 mm  Anchura arco del asa: 38,89 mm INFORMACIÓN ADICIONAL  ¿? BIBLIOGRAFÍA  Serrano et al., 2016, pp. 288 (fig. 10.6), 289, 299, 300 (fig.10.13).  Vigil-Escalera, 2003, pp. 373, 374, 382.
YACIMIENTO  La Alcudia 1, Elche (Alicante). CRONOLOGÍA  Época visigoda.  Sin más concreciones. CONTEXTO  Funerario. Hallada junto a otros materiales y un esqueleto. DESCRIPCIÓN  Botella de dos asas con cuerpo piriforme no muy abombado realizada a torno. Ha perdido parte del cuello, el gollete y una de las asas. El asa que queda es curva y une la boca con el hombro de la pieza. Realizada en barro basto de color amarillento. Su superficie es irregular, pues presenta algunas estrías sobre el perímetro de la panza (probablemente marcas de torno). Se encuentra reconstituida. MEDIDAS  Altura de lo conservado: 246 mm.  Anchura máxima: 134 mm (a 75 mm de la base).  Diámetro de la base: 85 mm. INFORMACIÓN ADICIONAL  ¿? BIBLIOGRAFÍA  Gisbert Santonja, 1987, pp. 207- 209 (fig. 2.1), lám. 1.2.
YACIMIENTO  La Alcudia 2, Elche (Alicante). CRONOLOGÍA  Época visigoda.  Sin más concreciones. CONTEXTO  ¿Funerario? Probablemente en el interior de alguna sepultura destruida. DESCRIPCIÓN  Botella de dos asas de cuerpo piriforme, bastante abombado, realizada a torno. Presenta un cuello que estrecha hacia la boca con una moldura a la altura del arranque superior de las asas. Su superficie es algo irregular, ya que presenta algunas estrías en la panza (probablemente marcas de torno). Realizada en pasta de color ocre negruzco, de textura arenosa y compacta. Tiene un leve tratamiento de la superficie externa, con pasta muy depurada de color ocre claro, regularmente repartida. MEDIDAS  Altura de lo conservado: 268 mm.  Anchura máxima: 116 mm (a 80 mm de la base).  Diámetro de la base: 78 mm. INFORMACIÓN ADICIONAL  ¿? BIBLIOGRAFÍA  Gisbert Santonja, 1987, pp. 207-209 (fig. 2.2), lám. 1.1.
YACIMIENTO  Olmedilla de Alarcón (Cuenca). CRONOLOGÍA  Época visigoda, siglo VI-VIII d. C. CONTEXTO  Se desconocen datos acerca del contexto, pues la jarra no fue extraída en una excavación programada. DESCRIPCIÓN  Botella de dos asas de cuerpo piriforme realizada a torno. Presenta un cuello corto que se ensancha formando una boca de labios gruesos con forma acampanada. Las asas, curvas e irregulares, nacen en el cuello y desembocan en los hombros de la pieza. La superficie es algo irregular, pues presenta algunas estrías sobre el perímetro de la panza (probablemente marcas de torno). Cuenta con una inscripción post cocturam en una de sus caras. Realizada mediante cocción oxidante irregular y desgrasantes finos. Posee restos de engobe. MEDIDAS  Altura total: 290 mm  Anchura máx. (panza): 120 mm  Diámetro base?: 79 mm  Grosor de la pasta: 5 mm INFORMACIÓN ADICIONAL  Presenta una breve inscripción BECELLI o BETELV(S) realizada post cocturam ocupando una franja que se extiende entre las asas de entre 18 y 4 mm de altura. Los ejemplos de grafitos sobre cerámicas son excepcionales. Se ha interpretado como marcas de alfarero o también como un indicador de propiedad. BIBLIOGRAFÍA  VV. AA., 2018, p. 6.  Barroso Cabrera, 2006, pp. 153, 154 (fig. 34).  Barroso Cabrera, 2019, pp. 232, 362-363.  Gimeno y Moralejo, 2015, pp. 207, 208.
YACIMIENTO  Vega Baja (Toledo). CRONOLOGÍA  Época visigoda, mediados del VII d. C. - VIII CONTEXTO  En posición secundaria (fosa de extracción convertida en basurero). DESCRIPCIÓN  Fragmento superior de botella de dos asas de cuerpo piriforme realizada a torno. Presenta un labio redondeado y sus asas, que arrancan del cuello y desembocan en los hombros, son redondeadas. La pasta, de color blanquecino, está bien decantada, con desgrasantes muy finos y la cocción es oxidante. MEDIDAS  Medidas tomadas a partir de escala:  Altura de lo conservado: 61 mm  Anchura arco del asa: 24 mm  Anchura boca: 24 mm INFORMACIÓN ADICIONAL  ¿? BIBLIOGRAFÍA  Aranda González, 2015, pp. 391-392, 405, 406 (fig.18).  Peña, García y Gómez, 2009, p. 168.

(elaboración Lidia Vargas).

En el caso de piezas descontextualizadas, algunas extraídas en excavaciones clandestinas, la datación suele plantearse en función del contexto general de la necrópolis o yacimiento, como sucede en Castiltierra (Segovia), cuya cronología fue establecida a partir de la presencia de piezas de orfebrería o toréutica (Murillo, 2007Murillo, J. I. (2007). Jarrita visigoda (Castiltierra, Segovia). Pieza del mes: Ciclo 2006-2007. Los mensajes de la cerámica. Madrid: Museo Arqueológico Nacional., p. 3). Por otro lado, las piezas localizadas en posiciones secundarias –silos– tampoco permiten establecer dataciones exactas, aunque en el caso de las piezas de Camino de los Afligidos (Alcalá de Henares), se tiene en cuenta tanto la morfología de las piezas y su comparación con otras similares como la cronología propuesta para las tumbas que los rodean, deducida tanto a partir de la pobreza de los ajuares, como por la presencia de orfebrería bizantina (Fernández-Galiano, 1976Fernández-Galiano Ruiz, D. (1976). “Excavaciones en la necrópolis hispano-visigoda del Camino de los Afligidos (Alcalá de Henares)”. Noticiario Arqueológico Hispánico, 4, pp. 5-90., p. 71).

En cualquier caso, para casi todas las piezas se propone un arco cronológico de unos dos o tres siglos, siendo las dataciones más frecuentes entre el siglo VI y el VIII y, especialmente, en siglo VII d. C., datos confirman, en cierto modo, la cronología propuesta por Gutiérrez Lloret (1996Gutiérrez Lloret, S. (1996). La Cora de Tudmir: de la Antigüedad Tardía al mundo islámico: poblamiento y cultura material. Madrid-Alicante: Casa de Velázquez., p. 108), aunque sería ampliable hasta el siglo VIII d. C. Las recientes excavaciones realizadas en El Rebollar (El Boalo, Madrid) aportan información importante sobre estas producciones, puesto que el individuo que acompaña a la botella se ha podido fechar por dataciones radiocarbónicas entre los años 656 y 725 d. C.9Calibración 2s, 95 % probabilidad; Centro Nacional de Aceleradores. (Salido, Gómez y García Aragón, 2023Salido Domínguez, J., Gómez Osuna, R. y García Aragón, E. (2023). “Dos sarcófagos con ajuar procedentes de la iglesia tardoantigua de El Rebollar (El Boalo, Madrid)”. Pyrenae, 54 (1), pp. 197-220. DOI: 10.1344/pyrenae2023.vol54num1.9, p. 207). Sobre su posible datación a inicios del siglo VIII d. C., desde hace algunos años se viene destacando la presencia de este tipo de ajuares funerarios en contextos del siglo VIII d. C., superando esa visión tan arraigada de considerarlas como fósiles directores restringidos a la época visigoda (Amorós, 2018Amorós Ruiz, V. (2018). El Tolmo de Minateda en la Alta Edad Media cerámica y contexto. Alicante: Universitat d’Alacant, Servicio de Publicaciones., pp. 186-187; Alba, 2022Alba Calzado, M. (2022). “Las cerámicas de al-Andalus en el siglo VIII”. En: Pedregal Montes, M. A. y García de Castro Valdés, C. Covadonga 722-2022. Las huellas y los relatos. Exposición Museo Arqueológico de Asturias. Oviedo: Museo Arqueológico de Asturias, pp. 155-170., pp. 167-170).

5.2. Difusión peninsular

 

El ámbito de distribución de la botella tipo 15.5 se sitúa principalmente en el centro peninsular, en el área de la meseta central (Fig. 11). No obstante, llega hasta áreas más orientales como es el caso de los ejemplares ilicitanos. La pieza más septentrional se encuentra en Castiltierra (Segovia), mientras que la situada más hacia el oeste es la de El Saucedo (Toledo). Igualmente, los ejemplares de Elche son los ejemplares más meridionales.

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Figura 11 Mapa de dispersión de los paralelos más semejantes. 1.- Camino de los Afligidos (Alcalá de Henares); 2.- Castiltierra (Segovia); 3.- Cerro de las Losas (El Espartal, Madrid); 4.- El Rebollar (El Boalo, Madrid); 5.- El Saucedo (Talavera de la Reina, Toledo); 6.- Fuente de la Mora (Leganés, Madrid); 7.- La Alcudia (Elche, Alicante); 8.- Olmedilla de Alarcón (Cuenca); 9.- Vega Baja (Toledo) (elaboración Lidia Vargas).

No obstante, a partir de diversos trabajos que relacionan algunos de los ejemplares incluidos en este estudio con otras botellas de dos asas, más o menos parecidas (Gisbert, 1983Gisbert Santonja, J. A. (1983). “La necrópolis romana tardía de la partida de Gaià (Pego, Alicante). Puntualizaciones sobre su ajuar y cronología”. Revista del Instituto de Estudios Alicantinos, 39, pp. 157-175., p. 171; Gutiérrez Lloret, 1996Gutiérrez Lloret, S. (1996). La Cora de Tudmir: de la Antigüedad Tardía al mundo islámico: poblamiento y cultura material. Madrid-Alicante: Casa de Velázquez., p. 108; Arribas, Castelo y Bendala, 1999Arribas Domínguez, R., Castelo Ruano, R. y Bendala Galán, M. (1999). “La villa de “El Saucedo” (Talavera la Nueva, Toledo): Aproximación al estudio de los materiales cerámicos”. Boletín de la Sociedad Española de Cerámica y Vidrio, 38 (4), pp. 307-321., p. 318), se puede afirmar que la botella de dos asas es un fenómeno común que se extiende por el centro y sur peninsular, siendo el ejemplar más septentrional una botella hallada en Piña de Esgueva (Valladolid), el más meridional una localizada en San Pedro de Alcántara (Málaga), la más oriental la de Pego y la más occidental la de Casa Herrera (Badajoz)10En este sentido, no hemos creído conveniente incluirlas todas en el presente estudio, ya que las similitudes entre algunas de ellas y la botella de El Rebollar son limitadas, tal y como indicábamos en el apartado dedicado a la clasificación tipológica..

5.3. Contexto arqueológico

 

De las once botellas de dos asas que conforman este estudio, la de El Rebollar (El Boalo, Madrid) fue localizada en contexto funerario en el interior de una iglesia, cuatro fueron halladas en necrópolis (Castiltierra, El Cerro de las Losas y los dos ejemplares de La Alcudia), otras cuatro en posiciones secundarias (las dos de Camino de los Afligidos, la de Fuente de la Mora y la de Vega Baja), una de ellas en contexto religioso (El Saucedo) y, del ejemplar restante, se desconoce el contexto de su hallazgo.

Comenzando por los contextos funerarios, es importante señalar que la presencia de materiales cerámicos dentro de sepulturas de época tardoantigua es frecuente en el ámbito peninsular, siendo, de este modo, un elemento unificador en buena parte del territorio, pues este fenómeno se extiende tanto en la zona de máxima concentración y dominio visigodo como en áreas periféricas (Gisbert, 1987Gisbert Santonja, J. A. (1987). “Las cerámicas de cronología visigoda en las necrópolis del País Valenciano”. En: Zozaya Stabel-Hansen, J. (Coord.). II Coloquio Internacional de Cerámica Medieval en el Mediterráneo Occidental. Madrid: Ministerio de Cultura, pp. 207-215., p. 214). Ciertamente, no solo hablamos de botellas de dos asas, sino también de otros tipos cerámicos.

Es particular el caso de la botella de El Rebollar (El Boalo, Madrid), ya que, pese a haber sido hallada en una tumba, esta se encontraba dentro de una iglesia, siendo el único ejemplo incluido en este trabajo con estas características. También la botella de dos asas de características afines fue localizada dentro de una tumba ubicada en el interior de una iglesia con función funeraria, concretamente en el yacimiento de El Gatillo (Cáceres) (Sastre, 2010Sastre de Diego, I. (2010). Los primeros edificios cristianos de Extremadura. Sus espacios y elementos litúrgicos. Mérida: Instituto de Arqueología de Mérida., p. 66). Este caso resulta especialmente interesante en relación con la pieza de El Rebollar pues, aunque a nivel formal presentan diferencias evidentes, en cuanto a contexto son paralelos claros.

En el caso de las botellas halladas en posiciones secundarias, se trata de piezas desechadas, que fueron a parar a silos –asociados a antiguos espacios de hábitat– (Fernández-Galiano, 1976Fernández-Galiano Ruiz, D. (1976). “Excavaciones en la necrópolis hispano-visigoda del Camino de los Afligidos (Alcalá de Henares)”. Noticiario Arqueológico Hispánico, 4, pp. 5-90., p. 61; Vigil-Escalera, 2003Vigil-Escalera Guirado, A. (2003). “Cerámicas tardorromanas y altomedievales de Madrid”. En: Caballero, L., Mateos, P. y Retuerce, M. (Eds.). Cerámicas tardorromanas y altomedievales en la Península Ibérica. Ruptura y continuidad (II Simposio de Arqueología, Mérida 2001). Madrid: CSIC, Instituto de Arqueología de Mérida, pp. 371-387., p. 373; Serrano et al., 2016Serrano Herrero, E., Torra Pérez, M., Catalán Ramos, R. y Vigil-Escalera Guirado, A. (2016). “La cerámica de los siglos VIII-IX en Madrid, Toledo y Guadalajara”. En: Vigil-Escalera, A. y Quirós, J. A. (Coords.). La cerámica de la Alta Edad Media en el cuadrante noroeste de la Península Ibérica (siglos V-X): sistemas de producción, mecanismos de distribución y patrones de consumo. Bilbao: Universidad del País Vasco, pp. 279-313., p. 289) o a una fosa de extracción convertida en basurero (Peña, García Entero y Zarzo, 2018Peña Cervantes, Y., García Entero, V. y Zarco Martínez, E. (2018). “Materiales cerámicos de época visigoda en la zona central de la Península Ibérica. Presentación de un contexto cerámico de la Vega Baja de Toledo”. En: Martín, I., Fuentes, P., Sastre, J. C. y Catalán, R. (Coords.). Cerámicas altomedievales en Hispania y su entorno (siglos V-VIII d.C.). Valladolid: Glyphos, pp. 471-488., p. 168). En todo caso, se trata de ejemplares incompletos o deteriorados, posiblemente empleados como servicio de mesa, ya inservibles en el momento en que fueron arrojados (Fernández-Galiano, 1976Fernández-Galiano Ruiz, D. (1976). “Excavaciones en la necrópolis hispano-visigoda del Camino de los Afligidos (Alcalá de Henares)”. Noticiario Arqueológico Hispánico, 4, pp. 5-90., p. 61). En todo caso, es interesante señalar que la botella de dos asas, al tener una función utilitaria, se suele vincular a espacios domésticos (Gutiérrez Lloret, 1996Gutiérrez Lloret, S. (1996). La Cora de Tudmir: de la Antigüedad Tardía al mundo islámico: poblamiento y cultura material. Madrid-Alicante: Casa de Velázquez., p. 108), pero también está presente en contextos funerarios (Serrano et al., 2016Serrano Herrero, E., Torra Pérez, M., Catalán Ramos, R. y Vigil-Escalera Guirado, A. (2016). “La cerámica de los siglos VIII-IX en Madrid, Toledo y Guadalajara”. En: Vigil-Escalera, A. y Quirós, J. A. (Coords.). La cerámica de la Alta Edad Media en el cuadrante noroeste de la Península Ibérica (siglos V-X): sistemas de producción, mecanismos de distribución y patrones de consumo. Bilbao: Universidad del País Vasco, pp. 279-313., p. 299). En este sentido, más adelante comentaremos la interpretación de las piezas de contexto funerario y su contenido a partir del análisis cromatográfico aquí presentado.

5.4. Dimensiones

 

En cuanto a las medidas, las dimensiones de las botellas de dos asas oscilan entre una altura máxima de unos 300 mm y una altura mínima de unos 150 mm, siendo el ejemplar más alto el de Cerro de las Losas (Madrid) y el de menor altura la botella hallada en los silos 1-2 y 1-10 de Camino de los Afligidos (Alcalá de Henares) (Fig. 12). No se han podido comparar con los ejemplares de Castiltierra (Segovia) y El Saucedo (Toledo) al no haber podido encontrar ningún dato acerca de sus proporciones. Podemos hablar de recipientes, en su mayoría, de mediano tamaño con una altura media (contando únicamente las piezas completas) de unos 243 mm, presentando unas proporciones en la mayor parte de los casos por encima de los 245 mm.

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Figura 12 Relación por tamaño entre botellas de dos asas. 1 y 2.- Camino de los Afligidos (Alcalá de Henares); 3.- Castiltierra (Segovia) ‒sin escala‒; 4.- Cerro de las Losas (El Espartal, Madrid); 5.- El Rebollar (El Boalo, Madrid); 6.- El Saucedo (Talavera de la Reina, Toledo) ‒sin escala‒; 7.- Fuente de la Mora (Leganés, Madrid); 8 y 9.- La Alcudia (Elche, Alicante); 10.- Olmedilla de Alarcón (Cuenca); 11.- Vega Baja (Toledo) (elaboración Lidia Vargas a partir de las publicaciones citadas en la tabla 1).

5.5. Marcas y grafitos

 

La superficie de las botellas en general es lisa, sin ningún elemento decorativo ni ningún tipo de marca. No obstante, en cuatro de las once piezas (El Saucedo, Olmedilla de Alarcón y en las dos de La Alcudia) se pueden apreciar una serie de estrías que recorren la panza de la botella y que son marcas de torno. Por lo demás, no se aprecian elementos de decoración ni otro tipo de marcas, a excepción la pieza de Olmedilla de Alarcón (Cuenca) (Figs. 13 y 14). Esta cuenta con un grafito post cocturam en una de sus caras, algo poco común en cerámicas de este momento. Parece razonable pensar que la inscripción, BECELLI O BETELV(S), hace referencia a un nombre propio de persona (Gimeno y Moralejo, 2015Gimeno Pascual, H. y Moralejo Álvarez, J. L. (2015). “Una nueva jarra de barro con inscripción en contexto funerario tardo-antiguo”. Sylloge Epigraphica Barcinenensis, 13, pp. 207-217., p. 208) y, probablemente, se trate de una marca de propiedad, aunque también se ha propuesto que fuera una marca de alfarero e incluso símbolos cristianos (Barroso Cabrera, 2019Barroso Cabrera, R. (2019). De la provincia Celtiberia a la Qūrā de Santabariyya: Arqueología de la Antigüedad Tardía en la provincia de Cuenca (siglos V-VIII d.C.). Summertown: Archaeopress Archaeology., p. 232).

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Figura 13 Grafito de la botella de Olmedilla de Alarcón (Cuenca) (Gimeno y Moralejo, 2015Gimeno Pascual, H. y Moralejo Álvarez, J. L. (2015). “Una nueva jarra de barro con inscripción en contexto funerario tardo-antiguo”. Sylloge Epigraphica Barcinenensis, 13, pp. 207-217., p. 209; Barroso, 2006Barroso Cabrera, R. (2006). “Panorama de la arqueología de época visigoda en la provincia de Cuenca”. Zona arqueológica, 8 (1), pp. 119-138., p. 154). 
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Figura 14 Botella de Olmedilla de Alarcón (Cuenca) (Gimeno y Moralejo, 2015Gimeno Pascual, H. y Moralejo Álvarez, J. L. (2015). “Una nueva jarra de barro con inscripción en contexto funerario tardo-antiguo”. Sylloge Epigraphica Barcinenensis, 13, pp. 207-217., p. 209; Barroso, 2006Barroso Cabrera, R. (2006). “Panorama de la arqueología de época visigoda en la provincia de Cuenca”. Zona arqueológica, 8 (1), pp. 119-138., p. 154). 

Cabe decir que la botella ya mencionada de El Gatillo (Cáceres) también cuenta con una inscripción, pero, en su caso, se trata de un monograma inciso ante cocturam, algo que tampoco es muy frecuente, situado en la mitad inferior de una de las caras del cuerpo de la botella (Fig. 15). En el monograma se pueden distinguir las letras O, L, S, N, A, E, C y T. A partir de esto, se ha propuesto la lectura “Sancte Evlalie”, en relación con su similitud con otro monograma similar ubicado en una baldosa de San Pedro de Mérida (Caballero y Sáez, 2009Caballero Zoreda, L. y Sáez Lara, F. (2009). “La iglesia de El Gatillo de Arriba (Cáceres). Apuntes sobre una iglesia rural en los siglos VI al VIII”. En: Caballero, L., Mateos, P. y Utrero, M.ª A. (Coords.). El siglo VII frente al siglo VII. Arquitectura (visigodos y omeyas, 4, Mérida, 2006). Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, pp. 155-184., pp. 165-166). Es posible que la pieza fuese utilizada como objeto profiláctico para quienes no podían enterrarse ad sanctos (Gimeno y Moralejo, 2015Gimeno Pascual, H. y Moralejo Álvarez, J. L. (2015). “Una nueva jarra de barro con inscripción en contexto funerario tardo-antiguo”. Sylloge Epigraphica Barcinenensis, 13, pp. 207-217., pp. 212-213). Resulta interesante porque este tipo de grafitos remiten a una ritualidad muy concreta y puede contribuir a posibles interpretaciones de piezas similares.

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Figura 15 Monograma de la botella de El Gatillo (Cáceres) (Caballero y Sáez, 2009Caballero Zoreda, L. y Sáez Lara, F. (2009). “La iglesia de El Gatillo de Arriba (Cáceres). Apuntes sobre una iglesia rural en los siglos VI al VIII”. En: Caballero, L., Mateos, P. y Utrero, M.ª A. (Coords.). El siglo VII frente al siglo VII. Arquitectura (visigodos y omeyas, 4, Mérida, 2006). Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, pp. 155-184., p. 166). 

Más sugestivo si cabe es el grafito con escritura árabe de una botella de dos asas procedente de El Tolmo de Minateda que parece evidenciar el proceso de apropiación islámica de elementos de la tardoantigüedad, mediante la inclusión de escritos árabes y la reproducción, en algunos casos, de fórmulas religiosas musulmanas (Fig. 16) (Martínez Núñez, Gutiérrez Lloret y Amorós Ruiz, 2016Martínez Núñez, M. A., Gutiérrez Lloret, S. y Amorós Ruiz, V. (2016). “Un mensaje en la botella: escritura árabe en contexto. Un ejemplo de El Tolmo de Minateda”. Debates de Arqueología Medieval, 6, pp. 11-40.; Amorós, 2018Amorós Ruiz, V. (2018). El Tolmo de Minateda en la Alta Edad Media cerámica y contexto. Alicante: Universitat d’Alacant, Servicio de Publicaciones., p. 331). Las cerámicas asociadas a la unidad donde se localizó (UE 55033) se caracterizan por su marcada herencia visigoda con paralelos en la segunda mitad del siglo VII y principios del VIII (Gutiérrez, Gamo y Amorós, 2003Gutiérrez Lloret, S., Gamo Parras, B. y Amorós Ruiz, V. (2003). “Los contextos cerámicos altomedievales de El Tolmo de Minateda y la cerámica altomedieval en el sudeste de la Península Ibérica”. En: Caballero Zoreda, L., Mateos Cruz, P. y Retuerce Velasco, M. (Eds.). II Simposio de Arqueología, Mérida. Cerámicas tardorromanas y altomedievales en la Península Ibérica. Ruptura y continuidad. Anejos de AEspA, XXVIII. Madrid: Instituto de Arqueología de Mérida – CSIC, pp. 119-168.; Amorós et al., 2012Amorós Ruiz, V., Cañavate Castejón, V., Gutiérrez Lloret, S. y Sarabia-Bautista, J. (2012). “Cerámica altomedieval en el Tolmo de Minateda (Hellín, Albacete, España)”. Atti del IX Congresso Internazionale sulla Ceramica Medievale nel Mediterraneo : Venezia, Scuola Grande dei Carmini, Auditorium Santa Margherita, 23 - 27 novembre 2009. Borgo San Lorenzo (Firenze). All'Insegna del Giglio, pp. 246-257.; Amorós, Gutiérrez y Lara, 2017Amorós Ruiz, V., Gutiérrez Lloret, S. y Lara Vives, G. (2017). “El basurero extramuros del Tolmo de Minateda. Un contexto cerámico del siglo VII”. En: Dixneuf, D. (Ed.). LRCW 5. Late Roman coarse wares, cooking wares and amphorae in the Mediterranean. Archaeology and archaeometry. Études Alexandrines, 42, vol. 1. Alejandría: Centre d’Études Alexandrines, pp. 149-168.). Atendiendo solo al conjunto cerámico, sin tener en cuenta la inscripción en árabe, hay varios rasgos materiales que indican su posible adscripción a un momento indeterminado de la primera mitad del siglo VIII (Martínez Núñez, Gutiérrez Lloret y Amorós Ruiz, 2016Martínez Núñez, M. A., Gutiérrez Lloret, S. y Amorós Ruiz, V. (2016). “Un mensaje en la botella: escritura árabe en contexto. Un ejemplo de El Tolmo de Minateda”. Debates de Arqueología Medieval, 6, pp. 11-40.).

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Figura 16 Botella con inscripción árabe procedente del yacimiento de El Tolmo de Minateda (Albacete) (Martínez Núñez et al., 2016Martínez Núñez, M. A., Gutiérrez Lloret, S. y Amorós Ruiz, V. (2016). “Un mensaje en la botella: escritura árabe en contexto. Un ejemplo de El Tolmo de Minateda”. Debates de Arqueología Medieval, 6, pp. 11-40., fig. 2). 

6. DEL CONTINENTE AL CONTENIDO: APORTACIONES DE LOS ANÁLISIS CROMATOGRÁFICOS DE LA BOTELLA DE EL REBOLLAR SOBRE LA FUNCIONALIDAD DE LOS RECIPIENTES T15.5

 

Las dos únicas referencias sobre el contenido de este tipo de botellas proceden de Alcalá de Henares y El Rebollar en Madrid. El ejemplar alcalaíno corresponde a una botella de dos asas localizada en la tumba 1 del yacimiento de Camino de los Afligidos durante la campaña de 1986-1987 en cuyo interior, al decantarse la tierra que la colmataba, se halló un líquido oleaginoso, probablemente perfume (Méndez y Rascón, 1989Méndez Madariaga, A. y Rascón Marqués, S. (1989). Los visigodos en Alcalá de Henares. Madrid: Taller Escuela de Arqueología y Rehabilitación., pp. 30 y 175). El otro ejemplar corresponde a El Rebollar en el que se han podido realizar solamente análisis mediante espectroscopía FTIR (Transmisión y ATR) y cromatografía (GC-MS) de pequeños fragmentos laminares desconchados de la superficie interna de la botella de El Rebollar que indican la presencia de restos de grasa animal y resina de colofonia, además de aminoácidos y monosacáridos procedentes respectivamente de proteínas y de un polisacárido o polisacáridos complejos11Informe “Análisis FTIR y GC-MS del contenido de un recipiente cerámico del yacimiento de El Rebollar (El Boalo). SECYR 1040”. Los responsables de análisis son, en el FTIR, Luis Larumbe (Sidi-UAM), análisis e interpretación de resultados y, en el GC-MS, Rosa Sedano (Sidi-UAM), análisis (metilación). Dr. Enrique Parra (Larco Química y Arte, S.L.), análisis (sililación) e interpretación de resultados. Los responsables del informe del SECYR: Manuel Blanco (SECYR-UAM), redacción informe y Joaquín Barrio Martín, director del SECYR. Trabajos financiados por la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid.. Los análisis, con muchas reservas, informan sobre el contenido de un perfume o vino, líquido este último que encaja más con el tipo de recipiente. Aunque inicialmente se trabajó con la hipótesis de poder identificar el contenido original del recipiente (bebida, esencia…), el hecho de que no haya estado sellado y esté contaminado con sedimento, sugiere que la mayoría de los componentes detectados en el análisis orgánico no proceden de alimentos o preparados artificiales, sino de la biodegradación y transformación del contenido, por lo que no se puede identificar con seguridad ninguno de estos supuestos alimentos o sustancias orgánicas originales. Solamente la realización de análisis de botellas selladas en otras actuaciones arqueológicas nos permitirá confirmar o rechazar los resultados no concluyentes de este análisis. El análisis aquí indicado precisa de estudios más concretos sobre el contenido de la botella.

De confirmarse la posibilidad de que la botella depositada contuviese un líquido, esta no correspondería tanto con el banquete funerario, tal y como se han interpretado este tipo de depósitos (López Quiroga, 2018López Quiroga, J. (2018). “Redimensionando el estudio del mundo funerario tardo-antiguo. Pervivencia y transformación en los ritos y prácticas mortuorias en la Gallaecia de época sueva”. En: López Quiroga, J. (Ed.). In tempore sueborum el tiempo de los suevos en la Gallaecia (411-585), el primer reino medieval de Occidente: volumen de estudios. Orense: Diputación Provincial de Orense, pp. 421-438., p. 427), sino con los contenedores de líquidos empleados en los rituales funerarios, de los que desafortunadamente el registro arqueológico apenas aporta información. Más arriesgado nos parece asociar este recipiente, desde el punto de vista simbólico, con el bautismo como acto propio del cristianismo (Carmona, 1996Carmona Berenguer, S. (1996). “Manifestaciones rituales en las necrópolis rurales tardoantiguas y de época visigoda en Andalucía”. Anales de Arqueología Cordobesa, 7, pp. 181-208. DOI: 10.21071/aac.v0i.11339, p. 187).

Lo cierto es que, por lo general, estas cerámicas se han considerado parte del depósito funerario, interpretados como los objetos depositados en la tumba con un claro carácter simbólico o protector (Carmona, 1996Carmona Berenguer, S. (1996). “Manifestaciones rituales en las necrópolis rurales tardoantiguas y de época visigoda en Andalucía”. Anales de Arqueología Cordobesa, 7, pp. 181-208. DOI: 10.21071/aac.v0i.11339, p. 195), asociado a las prácticas y rituales funerarios, no tanto por el propio recipiente en sí, sino por su contenido (Méndez y Rascón, 1989Méndez Madariaga, A. y Rascón Marqués, S. (1989). Los visigodos en Alcalá de Henares. Madrid: Taller Escuela de Arqueología y Rehabilitación., p. 175).

Dentro del enterramiento los jarros cerámicos suelen ubicarse, tanto a la izquierda como a la derecha, en la parte de la cabecera, entre el hombro y la cabeza o a la altura de la cadera o de los pies y en el exterior. Se han planteado hipótesis, sin resultados concluyentes, acerca de si la disposición a un lado u otro del cuerpo pudo haber tenido un sentido práctico y que, de este modo, se asociase con uno u otro sexo (masculino-derecha, femenino-izquierda) (Carmona, 1996Carmona Berenguer, S. (1996). “Manifestaciones rituales en las necrópolis rurales tardoantiguas y de época visigoda en Andalucía”. Anales de Arqueología Cordobesa, 7, pp. 181-208. DOI: 10.21071/aac.v0i.11339, p. 196). Se han documentado tumbas donde se han hallado dos recipientes cerámicos dentro de la misma tumba, relacionados cada uno con un inhumado, pero también hay algunos ejemplares donde los dos se asocian al mismo individuo (Salinero-Sánchez, 2020Salinero-Sánchez, I. (2020). “Estudio preliminar tipológico y comparativo de jarros cerámicos hallados en contextos funerarios de época visigoda en el sur peninsular”. Antiquitas, 32, pp. 119-126., p. 120). Asimismo, algunos autores han defendido que la disposición de las vasijas cerámicas podía indicar si se trataba de una inhumación primaria o secundaria en función de si las piezas se encontraban junto a restos amontonados o a un cuerpo extendido (Cerrillo Martín de Cáceres, 1989Cerrillo Martín de Cáceres, E. (1989). “El mundo funerario y religioso en época visigoda”. En: III Congreso de Arqueología Medieval española. Oviedo: Asociación Española de Arqueología Medieval, Universidad de Oviedo, Ayuntamiento de Oviedo., p. 106).

En el caso de la botella de El Rebollar, esta se encontraba en el interior de un sarcófago ubicado en la esquina noroeste de la nave, orientada de este a oeste –habitual en enterramientos cristianos–, o sea, en el mismo sentido que la nave y alineada con los muros perimetrales (Salido, Gómez y García Aragón, 2023Salido Domínguez, J., Gómez Osuna, R. y García Aragón, E. (2023). “Dos sarcófagos con ajuar procedentes de la iglesia tardoantigua de El Rebollar (El Boalo, Madrid)”. Pyrenae, 54 (1), pp. 197-220. DOI: 10.1344/pyrenae2023.vol54num1.9, pp. 204-205). Se encontraba colocada junto a la cabeza del individuo, a su derecha, ladeada y apoyada sobre la orejera sur (Salido, Gómez y García Aragón, 2023Salido Domínguez, J., Gómez Osuna, R. y García Aragón, E. (2023). “Dos sarcófagos con ajuar procedentes de la iglesia tardoantigua de El Rebollar (El Boalo, Madrid)”. Pyrenae, 54 (1), pp. 197-220. DOI: 10.1344/pyrenae2023.vol54num1.9, p. 212). El hecho de que la botella fuera colocada a la derecha del individuo enterrado y que se tratase de un varón podría contribuir a la valoración de la teoría de que la disposición a uno u otro lado tenía un sentido específico. En cuanto a la pieza de El Gatillo (Cáceres), no se proporcionan datos concretos, más allá de que la tumba en la que fue hallada también estaba alineada con los muros perimetrales. Sin embargo, es interesante que una botella con un monograma que posiblemente remite a Santa Eulalia se encuentre en el interior de una sepultura ubicada en una iglesia, pues es posible que estuviera reproduciendo la imagen del enterramiento ad sanctos (Gimeno y Sastre, 2009Gimeno Pascual, H. y Sastre de Diego, I. (2009). “Jarritas y recipientes de uso funerario y el culto a los mártires en la Antigüedad Tardía”. En: Espacios, usos y formas de la epigrafía Hispana en épocas antigua y tardoantigua: homenaje al Dr. Armin U. Stylow. Anejos de AEspA, XLVIII. Mérida: Instituto de Arqueología de Mérida, pp. 167-176., p. 172). En el resto de los ejemplos estudiados los datos proporcionados son insuficientes, pues no se describe la posición de la botella en el momento del hallazgo. Únicamente se remite a su posición dentro de una tumba o a un contexto funerario.

En relación con contextos cristianos, se han planteado dos posibles funciones de carácter litúrgico que pudieron detentar estos objetos. La primera de ellas de tipo higiénico –heredada del mundo clásico– y la segunda con sentido apotropaico y psicopompo, aunque esta última no ha sido demasiado valorada por el momento (Gimeno y Sastre, 2009Gimeno Pascual, H. y Sastre de Diego, I. (2009). “Jarritas y recipientes de uso funerario y el culto a los mártires en la Antigüedad Tardía”. En: Espacios, usos y formas de la epigrafía Hispana en épocas antigua y tardoantigua: homenaje al Dr. Armin U. Stylow. Anejos de AEspA, XLVIII. Mérida: Instituto de Arqueología de Mérida, pp. 167-176., p. 169). Ciertamente, en relación con el primer uso, un argumento a favor es que las piezas asociadas a estos contextos casi siempre son formas destinadas a contener líquidos, que pudieron ser sustancias relacionadas con algún tipo de ritual de limpieza del cadáver antes de ser enterrado (Barroso, 2006Barroso Cabrera, R. (2006). “Panorama de la arqueología de época visigoda en la provincia de Cuenca”. Zona arqueológica, 8 (1), pp. 119-138., p. 153) o líquidos purificadores o perfumes con los que acondicionar el sepulcro. No obstante, autores como Grau-Dieckemann han hecho hincapié en la importancia de los perfumes para el mundo cristiano, en relación también con el nacimiento de Jesucristo y las sustancias olorosas como la mirra (Gimeno y Sastre, 2009Gimeno Pascual, H. y Sastre de Diego, I. (2009). “Jarritas y recipientes de uso funerario y el culto a los mártires en la Antigüedad Tardía”. En: Espacios, usos y formas de la epigrafía Hispana en épocas antigua y tardoantigua: homenaje al Dr. Armin U. Stylow. Anejos de AEspA, XLVIII. Mérida: Instituto de Arqueología de Mérida, pp. 167-176., p. 169). Por otro lado, también se ha remitido a un posible significado sacramental, asociando el vertido del líquido sobre el cadáver o la tumba al bautismo, con un sentido claramente purificador e iniciático, especialmente en aquellos ejemplares ubicados junto a la cabeza del enterrado (Carmona, 1996Carmona Berenguer, S. (1996). “Manifestaciones rituales en las necrópolis rurales tardoantiguas y de época visigoda en Andalucía”. Anales de Arqueología Cordobesa, 7, pp. 181-208. DOI: 10.21071/aac.v0i.11339, p. 187). No obstante, el origen de este rito estaría vinculado a las libaciones funerarias en honor del difunto en el mundo romano y habría sido fruto de una transformación en el contexto cristiano (Carmona, 1996Carmona Berenguer, S. (1996). “Manifestaciones rituales en las necrópolis rurales tardoantiguas y de época visigoda en Andalucía”. Anales de Arqueología Cordobesa, 7, pp. 181-208. DOI: 10.21071/aac.v0i.11339, p. 197).

7. CONCLUSIONES

 

El análisis detallado de la botella de dos asas localizada en el interior de la tumba n.º 4 de la iglesia tardoantigua de El Rebollar ofrece nuevos datos sobre este tipo de recipientes en el centro peninsular. El estudio pormenorizado del contexto arqueológico cerrado, el análisis antropológico del individuo que lo acompaña, la datación radiocarbónica del mismo, así como los datos obtenidos mediante espectroscopía FTIR (Transmisión y ATR) cromatografía (GC-MS) de pequeños fragmentos laminares desconchados de la superficie interna de la botella aporta novedades sobre las producciones de botellas de dos asas que tipológicamente corresponden con el tipo 15.5 definido por Gutiérrez Lloret (1996Gutiérrez Lloret, S. (1996). La Cora de Tudmir: de la Antigüedad Tardía al mundo islámico: poblamiento y cultura material. Madrid-Alicante: Casa de Velázquez., p. 71).

A pesar de la problemática arqueológica intrínseca en el estudio de este tipo de producciones y de la cultura material visigoda en general, podemos destacar que cronológicamente comprenden desde el siglo V al VIII d. C. De manera más específica, se propone una posible cronología bastante temprana ‒a partir del siglo V d. C.‒ para las botellas de Castiltierra (Segovia) y El Saucedo (Toledo), algo más tardías para las de El Cerro de las Losas (Madrid) y Olmedilla de Alarcón (Cuenca) ‒ambas desde el siglo VI d. C.‒ y datadas a partir del siglo VII d. C. las de Vega Baja (Toledo), El Rebollar (El Boalo, Madrid) y las dos de Camino de los Afligidos (Alcalá de Henares). La cronología más tardía corresponde a la pieza de Fuente de la Mora (Madrid), fechada entre mediados del siglo VIII hasta mediados del IX d. C. (Vigil-Escalera Guirado, 2003Vigil-Escalera Guirado, A. (2003). “Cerámicas tardorromanas y altomedievales de Madrid”. En: Caballero, L., Mateos, P. y Retuerce, M. (Eds.). Cerámicas tardorromanas y altomedievales en la Península Ibérica. Ruptura y continuidad (II Simposio de Arqueología, Mérida 2001). Madrid: CSIC, Instituto de Arqueología de Mérida, pp. 371-387., p. 382). En este sentido, el ejemplar de El Rebollar ofrece luz a esta problemática arqueológica referida a la cronología gracias a su relación con el individuo adulto que lo acompaña. En este caso ‒al tratarse de un contexto cerrado el sarcófago estaba sellado‒ la pieza se puede fechar por datación absoluta entre los años 656 y 725 d. C. Esto supone una datación mucho más precisa que la de cualquiera de los otros ejemplares. Además, el hecho de que la sepultura se encontrase intacta en el momento del hallazgo ha permitido ver el posicionamiento concreto de la pieza, lo que contribuye a los estudios relacionados con respecto a la disposición de la pieza con relación al cuerpo.

Desde el punto de vista geográfico, todos los ejemplares documentados que se atienen estrictamente a esta tipología (15.5) se concentran en el centro peninsular, concretamente en El Rebollar en El Boalo (Madrid), Fuente de la Mora en Leganés (Madrid), Camino de los Afligidos ‒tanto en silo 1-2 y 1-10 como en silo 1-3‒ Alcalá de Henares (Madrid), El Cerro de las Losas en El Espartal (Madrid), Castiltierra (Segovia), El Saucedo (Toledo), Olmedilla de Alarcón (Cuenca) y Vega Baja (Toledo). Más alejado de este centro de producción nos encontramos con los dos ejemplares localizados en La Alcudia (Alicante).

Las dimensiones de estos recipientes oscilan entre los 300 y los 150 mm, aunque tan solo dos de ellas tienen un tamaño menor a 245 mm ‒ambos ejemplares de Camino de los Afligidos (Alcalá de Henares, Madrid). A partir del análisis y la comparación de las botellas de dos asas hemos comprobado que no todas pueden agruparse dentro del mismo grupo formal, pues las diferencias entre ellas son evidentes. Esto pone de manifiesto la necesidad de realizar una sistematización actualizada que incluya los hallazgos más recientes y que diferencie entre tipos formales.

En cuanto al contenido, ninguna de las piezas identificadas como paralelos del ejemplar de El Rebollar ha permitido hacer estudios de este tipo ni establecer comparaciones, pues no se menciona la presencia de ninguna sustancia en su interior y, pese a haber constatado la presencia de un líquido oleaginoso en el interior la botella extraída de la necrópolis de Camino de los Afligidos (Alcalá de Henares), desconocemos en detalle su estudio. Tampoco el análisis del contenido de la botella de El Rebollar proporciona datos concluyentes. La hipótesis más plausible es que sirvió como contenedor de un líquido, posiblemente vino o un perfume oleaginoso, como se detecta a partir de la biodegradación y quizás estaría relacionado con el ritual funerario durante el enterramiento.

En relación con los grafitos, su presencia es excepcional en este tipo cerámico, pues de todas las botellas de dos asas incluidas en este estudio solamente una cuenta con una inscripción, la de Olmedilla de Alarcón (Cuenca). Mencionábamos, sin embargo, el ejemplar de El Gatillo (Cáceres), interesante por su monograma. En ambos casos, aunque no se puede hablar de paralelismos entre ambas inscripciones, podría aportar cierta información sobre la posible función o significado de las piezas, pues una podría referirse al propietario ‒dentro de un contexto doméstico‒ y la otra tener un sentido ritual.

Por último, cabe destacar la importancia de la realización de un análisis multidisciplinar, tanto a nivel metodológico en campo como en lo que respecta a los estudios de laboratorio posteriores al descubrimiento de las piezas. Ambos aspectos han permitido recabar una mayor cantidad de datos relativos a los hallazgos y obtener resultados más precisos a partir de los análisis ‒susceptibles de ser comparados con otros similares‒.

En definitiva, el estudio de la botella de dos asas de El Rebollar que aquí presentamos y su comparación con otros ejemplares similares abre una puerta a nuevos estudios acerca de este tipo cerámico que van a permitir avanzar en aspectos menos conocidos de las producciones cerámicas tardoantiguas, así como quizás el mundo funerario de este periodo histórico.

AGRADECIMIENTOS

 

Las excavaciones arqueológicas realizadas en El Rebollar, financiadas por el Ayuntamiento de BOCEMA, la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid y la Universidad Autónoma de Madrid, han sido dirigidas desde 2018 por Javier Salido Domínguez, profesor de Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid y Rosario Gómez Osuna, del Equipo A de Arqueología, junto con la técnica arqueóloga Elvira García Aragón. Los trabajos de conservación y restauración han sido realizados por el Servicio de Conservación, Restauración y Estudios Científicos del Patrimonio Arqueológico (SECYR) de la UAM, bajo la dirección del Dr. Joaquín Barrio Martín, catedrático de Arqueología y director del laboratorio con financiación de la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid. Desde la campaña de 2019 los análisis antropológicos han sido dirigidos por los profesores Dr. Armando González y Dr. Oscar Cambra, del Laboratorio de Poblaciones del Pasado (LAPP) de la Facultad de Biología de la UAM. A estos grupos de investigación que han trabajado directamente con el material que aquí presentamos, debemos sumar a otros equipos y especialistas que, por cuestiones de espacio, no podemos reseñar.

Queremos mostrar públicamente nuestro agradecimiento a la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid que han financiado los trabajos de excavación, conservación, restauración y transferencia de conocimiento. También es nuestro deseo mostrar nuestra gratitud por el apoyo prestado por el Excelentísimo Ayuntamiento de El Boalo, Cerceda y Mataelpino y la Universidad Autónoma de Madrid que ha posibilitado la firma de varios convenios que permiten la excavación del yacimiento. Además, queremos agradecer a todos los profesionales científicos que trabajan en favor del conocimiento del yacimiento y en la transferencia de su conocimiento. Y, por supuesto, a todos los estudiantes, voluntarios e investigadores que han participado en las seis campañas de excavación arqueológica realizadas hasta el momento en El Rebollar (El Boalo).

DECLARACIÓN DE CONFLICTO DE INTERESES

 

Los/as autores/as de este artículo declaran no tener conflictos de intereses financieros, profesionales o personales que pudieran haber influido de manera inapropiada en este trabajo.

FUENTES DE FINANCIACIÓN

 

Este trabajo se enmarca en la línea de investigación del Proyecto de Transferencia Heritage for all: citizen participation and social innovation. Convenio UAM-BOCEMA para la internalización de un proyecto modélico de Arqueología de Público (nº 465061), dirigido por Javier Salido Domínguez (UAM) y financiado por el municipio de El Boalo, Cerceda y Mataelpino y la Fundación de la Universidad Autónoma de Madrid a través de la firma de un convenio. También se ha realizado en el marco del OPEN LAB Heritage for all: citizen participation and social innovation de la Alianza Europea CIVIS, dirigido por Javier Salido Domínguez.

DECLARACIÓN DE CONTRIBUCIÓN DE AUTORÍA

 

Javier Salido Domínguez: administración del proyecto, adquisición de fondos, conceptualización, investigación, metodología, redacción, visualización, supervisión y validación.

Lidia Vargas Moreno: investigación, metodología, visualización, redacción.

Rosario Gómez Osuna: metodología, supervisión y validación.

Elvira García Aragón: metodología, visualización y validación.

Joaquín Barrio Martín: metodología, recursos, supervisión y validación.

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NOTAS

 
1 

Castro, M. y Olmo, L. Proyecto y Memoria de Actuación arqueológica. Necrópolis del cerro del Rebollar, El Boalo, abril y junio de 1998. Informe inédito depositado en 1998 en la Consejería de Educación y Cultura, Comunidad de Madrid.

2 

Según los estudios antropológicos realizados por el Laboratorio de las Poblaciones del Pasado de la Facultad de Biología de la UAM, bajo la dirección de Dr. Armando González Martín y Dr. Oscar Cambra Moo, financiados por la Dir. Gral. de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid.

3 

Calibración 2s, 95% probabilidad; Centro Nacional de Aceleradores.

4 

Calibración 2s, 95% probabilidad; Centro Nacional de Aceleradores.

5 

En este trabajo se incluyen todos estos ejemplares, a excepción del recipiente de El Tolmo de Minateda, que presenta una forma demasiado cilíndrica, y la botella de Pla de Nadal, al no haber podido localizar más información sobre la misma.

6 

Se desconoce el paradero actual de la pieza. Solo ha llegado a nosotros a través de una fotografía en blanco y negro realizada por Emilio Camps publicada en el Tomo III de la Historia de España de Menéndez Pidal (1985Menéndez Pidal, R. (1985). Historia de España. Tomo III: España visigoda (414-711 d.C.). Madrid: Espasa-Calpe., p. 172).

7 

Encontrada en varios fragmentos: la parte más grande, que constituye casi la totalidad de la pieza, fue hallada en el silo 1-2, mientras que la base fue encontrada en el silo 1-10.

8 

Agradecemos a Concepción Rodríguez Ruza, arqueóloga y conservadora del Museo de Cuenca por la información aportada. Este criterio está presente en otros muchos estudios de botellas de dos asas consultados.

9 

Calibración 2s, 95 % probabilidad; Centro Nacional de Aceleradores.

10 

En este sentido, no hemos creído conveniente incluirlas todas en el presente estudio, ya que las similitudes entre algunas de ellas y la botella de El Rebollar son limitadas, tal y como indicábamos en el apartado dedicado a la clasificación tipológica.

11 

Informe “Análisis FTIR y GC-MS del contenido de un recipiente cerámico del yacimiento de El Rebollar (El Boalo). SECYR 1040”. Los responsables de análisis son, en el FTIR, Luis Larumbe (Sidi-UAM), análisis e interpretación de resultados y, en el GC-MS, Rosa Sedano (Sidi-UAM), análisis (metilación). Dr. Enrique Parra (Larco Química y Arte, S.L.), análisis (sililación) e interpretación de resultados. Los responsables del informe del SECYR: Manuel Blanco (SECYR-UAM), redacción informe y Joaquín Barrio Martín, director del SECYR. Trabajos financiados por la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid.