Archivo Español de Arqueología 97 
ISSN-L: 0066-6742, eISSN: 1988-3110
https://doi.org/10.3989/aespa.097.024.707

Contextos campesinos altomedievales en el centro peninsular: excavaciones en el yacimiento de La Coba (San Juan del Olmo, Ávila)

Early medieval peasant contexts in central Iberia: excavations at the site of La Coba (San Juan del Olmo, Ávila)

 

1. INTRODUCCIÓN

 

Este trabajo presenta los principales resultados de un proyecto de investigación sobre los paisajes altomedievales de la sierra de Ávila que ha tenido como uno de sus ejes centrales la excavación en el sitio de La Coba, situado en San Juan del Olmo, en la provincia de Ávila. Estas excavaciones han dado como resultado la documentación de una aldea de base campesina ocupada grosso modo entre los siglos VII y X d. n. e. Así mismo, las intervenciones arqueológicas han permitido exhumar un significativo conjunto de materiales que proporcionan una importante información sobre la economía y la configuración política de esta comunidad. El yacimiento de La Coba puede, además, ponerse en relación con un denso sistema de poblamiento en el territorio de la sierra de Ávila conocido a través de otros proyectos de investigación e intervenciones arqueológicas previas (López Sáez et al., 2018López Sáez, J. A., Blanco González, A., Abel Schaad, D., Robles López, S., Luelmo Lautenschlaeger, R., Pérez Díaz, S. y Alba Sánchez, F. (2018). “Transhumance dynamics in the Gredos range (central Spain) during the last two millennia. Environmental and socio-political vectors of change”. En: Costello, E. y Svensson, E. (Eds.), Historical archaeologies of transhumance across Europe, Londres: Routdlege, pp. 233-244. DOI: 10.4324/9781351213394-16; Martín Viso y Blanco González, 2016Martín Viso, I. y Blanco González, A. (2016). “Ancestral memories and early medieval landscapes: the case of Sierra de Ávila (Spain)”. Early Medieval Europe, 24, 4, pp. 393-422. DOI: 10.1111/emed.12166).

Las excavaciones en La Coba permiten, por tanto, profundizar en algunos debates actuales dentro de la historiografía del período post-romano y altomedieval en un entorno tradicionalmente considerado como periférico, como es el del centro peninsular y el de la sierra de Ávila (García García et al., 2016García García, V., Díaz, L., López García, J. P. y Díaz de la Torre, J. (2016). Sierra de Ávila. Guía de recursos. Ávila: Mancomunidad Sierra de Ávila.). Hace ya varias décadas que se han venido cuestionando las interpretaciones tradicionales del paso de la sociedad romana a la medieval en la península ibérica en términos de despoblamiento, reconquista y repoblación (Barrios García y Martin Viso, 2000-2001Barrios García, Á. y Martin Viso, I. (2000-2001). “Reflexiones sobre el poblamiento rural altomedieval en el norte de la Península Ibérica”. Studia Histórica: Historia Medieval, 18-19, pp. 53-83.; Escalona Monge y Martín Viso, 2020Escalona Monge, J. y Martín Viso, I. (2020). “The life and death of an historiographical folly: the early medieval depopulation and repopulation of the Duero basin”. En: Barton, S. y Portass, R. (Eds.), Beyond the Reconquista. New directions in the History of Medieval Iberia. Leiden/Boston: Brill, pp. 21-51.). Este debate se ha enriquecido mucho en las últimas dos décadas gracias a las aportaciones tanto de la relectura crítica de los textos escritos como, sobre todo, de las contribuciones a partir del registro material (Carvajal Castro, 2017Carvajal Castro, Á. (2017). Bajo la máscara del Regnum. La monarquía asturleonesa en León (854-1037). Madrid: CSIC.; Martín Viso, 2009Martín Viso, I. (2009). “Espacios sin Estado: los territorios occidentales entre el Duero y el Sistema Central (S. VIII-IX)”. En: Martín Viso, I. (Ed.), ¿Tiempos oscuros? Territorios y sociedad en el centro de la Península Ibérica (Siglos VII-X).Madrid: Sílex Universidad, pp. 107-135.; Tejerizo García, 2017Tejerizo García, C. (2017). Arqueología de las sociedades campesinas en la cuenca del Duero durante la Primera Alta Edad Media. Bilbao: Universidad del País Vasco.). En este sentido, ha sido clave el avance realizado por la arqueología rural en los últimos treinta años tanto en la península ibérica en particular (Ariño Gil, 2013Ariño Gil, E. (2013). “El hábitat rural en la Península Ibérica entre finales del siglo IV y principios del VIII: un ensayo interpretativo”. Antiquité Tardive, 21, pp. 93-123. DOI: 10.1484/j.at.5.101406; Fernández Mier y Alonso González, 2016Fernández Mier, M. y Alonso González, P. (2016). “Medieval nort-west Spain: what can agrarian archaeology tell us about living rural landscapes?”. En: Klapste, J. (Ed.). Agrarian technology in the medieval landscape. Ruralia X. Turnhout: Brepols, pp. 291-308.; Kirchner, 2010Kirchner, H. (2010). “Sobre la Arqueología de las aldeas altomedievales”. Studia Histórica: Historia Medieval, 28, pp. 243-253.; Olmo Enciso y Castro Priego, 2011Olmo Enciso, L. y Castro Priego, M. (2011). “La época visigoda a través de la arqueología”. 711. Arqueología e historia entre dos mundos. Alcalá de Henares: Museo Arqueológico Regional, pp. pp. 47-78.; Quirós Castillo, 2018Quirós Castillo, J. A. (Ed.). (2018). Treinta años de Arqueología Medieval en España. Oxford: Archaeopress.), como en Europa occidental en general (Hamerow, 2012Hamerow, H. (2012). Rural settlements and society in Anglo-Saxon England. Oxford: Oxford University Press.; Peytremann, 2012Peytremann, É. (2012). “The Archaeology of early medieval (6th-12th) rural settlements in France”. Arqueología de la arquitectura, 9, pp. 213-230. DOI: 10.3989/arqarqt.2012.11606; Tente, 2018Tente, C. (2018). “Os últimos 30 anos da Arqueologia Medieval portuguesa (1987-2017)”. En: Quirós Castillo, J. A. (Ed.). Treinta años de Arqueología Medieval en España. Oxford: Archaeopress, pp. 49-94.; Wickham, 2005Wickham, C. (2005). Framing the Early Middle Ages. Oxford: Oxford University Press.), que han permitido insertar las dinámicas del mundo rural y el campesinado en debates más amplios sobre los patrones de producción, distribución y consumo (Wickham, 2021Wickham, C. (2021). “How did the feudal economy work? The economic logic of medieval societies”. Past and Present, 251, pp. 3-40. DOI: 10.1093/pastj/gtaa018), las identidades y desigualdades sociales (Quirós Castillo, 2020bQuirós Castillo, J. A. (Ed.). (2020b). Social inequality in Early Medieval Europe: local societies and beyond. Turnhout: Brepols.), o las dinámicas de transformación del paisaje (Peña-Chocarro et al., 2019Peña-Chocarro, L., Pérez Jordá, G., Alonso, N., Antolín, F., Teira Brion, A., Tereso, J. P., Montes Moya, E. M. y López Reyes, D. (2019). “Roman and medieval crops in the Iberian peninsula: a first overview of seeds and fruits from archaeological sites”. Quaternary International, 499, pp. 49-66. DOI: 10.1016/j.quaint.2017.09.037). Más en concreto, estas contribuciones han abierto nuevos temas de investigación que las excavaciones de la Coba permiten abordar, como es la transformación del paisaje rural en el período altomedieval, las estrategias productivas campesinas (Vigil-Escalera et al., 2014Vigil-Escalera, A., Moreno García, M., Peña-Chocarro, L., Morales Muñiz, A., Llorente Rodríguez, L., Sabato, D. y Ucchesu, M. (2014). “Productive strategies and consumption patterns in the Early Medieval village of Gózquez (Madrid, Spain)”. Quaternary International, 346, pp. 7-19. DOI: 10.1016/j.quaint.2013.10.031), la construcción del territorio y de dinámicas micropolíticas (Martín Viso, 2020Martín Viso, I. (2020). La construcción de la territorialidad en la Alta Edad Media. Salamanca: Universidad de Salamanca.), o la emergencia de los paisajes campesinos en Europa occidental tras la desintegración del Imperio romano (Martín Viso, 2021Martín Viso, I. (2021). “Tiempos de colapso y resiliencia: espacios sin estado en la Península Ibérica (siglos VIII-X)”. Intus-Legere Historia, 15,2, pp. 78-105.; Quirós Castillo, 2020aQuirós Castillo, J. A. (2020a). “An archaeology of 'small worlds': social inequality in early medieval Iberian rural communities”. Journal of Medieval Iberian Studies, 12.1, pp. 3-27. DOI: 10.1080/17546559.2019.1678191; Quirós Castillo y Tejerizo García, 2020Quirós Castillo, J. A. y Tejerizo García, C. (2020). “Filling the gap. Peasant studies and the archaeology of medieval peasantry in light of the northern iberian evidence”. Journal of Agrarian Change, 21, 2, pp. 377-395. DOI: 10.1111/joac.12393).

El trabajo se divide en tres partes. En primer lugar, se contextualizará geográfica y arqueológicamente el yacimiento de La Coba, así como la historiografía y trabajos previos realizados en el territorio de la sierra de Ávila. Posteriormente se describirán los trabajos arqueológicos y los principales resultados obtenidos hasta el momento, centrándonos en aspectos como la organización espacial de la aldea, la arquitectura doméstica, la cultura material exhumada o el análisis de las dataciones radiocarbónicas realizadas. Finalmente, se establece una discusión de los procesos de transformación social y del paisaje durante los siglos VII y X en el centro peninsular.

2. CONTEXTO GEOGRÁFICO Y ARQUEOLÓGICO DE LA COBA

 

El yacimiento de La Coba se sitúa en la sierra de Ávila, un sistema montañoso que forma parte de la vertiente norte del sistema central, constituyendo su escalón más septentrional (Fig. 1)1Este mapa se ha realizado a partir de los datos del Catálogo de Bienes Culturales de Castilla y León. La categoría de “asentamiento rural/villa” responde a yacimientos de difícil categorización a partir de los materiales documentados en superficie.. Concretamente, el sitio se ubica en la margen derecha de una de las vaguadas del río Almar, en un terreno de pendientes ligeras que generan amplios espacios amesetados salpicados por concentraciones de bolos graníticos, siendo sus coordenadas geográficas (ETRS89; huso 30): X: 326388 Y: 4499810 y a una altitud aproximada de 1370 m. En términos geológicos la mayor parte del territorio está ocupado por un zócalo de granodioritas y granitos de dos micas de tipo adamellítico y metasedimentos originados durante el ciclo hercínico (Martín Parra et al., 2008Martín Parra, L. M., Martínez Salanova, J. y Moreno, F. (2008). Mapa geológico de España. Hoja 530. Madrid: Instituto Geológico y Minero de España.). Además, cabe mencionar que el valle en el que se asienta La Coba ha sido hasta la actualidad una zona de paso natural entre la sierra de Ávila y el Valle Amblés a través del puerto de las Fuentes, donde se ubica la ermita de nuestra Señora de las Fuentes, cuya factura actual data del siglo XVII pero con posibles orígenes medievales (Carpintero García, 2002Carpintero García, P. (2002). Ermita de Nuestra Señora de las Fuentes. Siglo XVIII: su siglo de oro. Ávila: Institución Gran Duque de Alba.).

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  (Realizado por Carlos Tejerizo-García con base cartográfica Copyright 2014 ESRI)
Figura 1. Localización de La Coba y yacimientos tardoimperiales y altomedievales relevantes (Realizado por Carlos Tejerizo-García con base cartográfica Copyright 2014 ESRI)

El sitio fue documentado por primera vez en 1993, fruto de las prospecciones relacionadas con la elaboración del inventario arqueológico de la provincia de Ávila. Posteriormente fue objeto de varias intervenciones. En el año 2001, la empresa Castellum S. Coop. realizó la primera excavación arqueológica del sitio que implicó su posterior puesta en valor. Durante esta intervención se excavó una tumba de lajas de un cementerio comunitario asociado al yacimiento altomedieval que proporcionó un ajuar funerario que fue datado entre los siglos VI y VII. En los años sucesivos se realizaron diversas prospecciones intensivas en el entorno de La Coba asociadas a varios proyectos de investigación centrados en el conjunto de tumbas en roca dispersas por el territorio. Tras la documentación de todo el conjunto funerario, en el año 2012, se realizó otra excavación sobre cinco de estas tumbas de laja, sin localizar más ajuares (Castellum, 2012Castellum (2012). Informe excavación arqueológica. Yacimiento “La Coba” San Juan del Olmo (Ávila). Informe técnico depositado en el Servicio Territorial de Cultura de Ávila.).

El resultado de todos estos trabajos sobre el conjunto funerario de La Coba ha sido publicado en varios estudios de conjunto, centrados fundamentalmente en los espacios funerarios (Martín Viso, 2012Martín Viso, I. (2012). “Enterramientos, memoria social y paisaje en la Alta Edad Media: propuestas para un análisis de las tumbas excavadas en roca en el centro-oeste de la Península Ibérica”. Zephyrus, LXIX, pp. 165-187.; Martín Viso y Blanco González, 2016Martín Viso, I. y Blanco González, A. (2016). “Ancestral memories and early medieval landscapes: the case of Sierra de Ávila (Spain)”. Early Medieval Europe, 24, 4, pp. 393-422. DOI: 10.1111/emed.12166). Estos son interpretados como marcadores familiares y comunitarios de apropiación del territorio a través de la apelación a los ancestros. Concretamente, se hacía alusión a su situación como zona de tránsito y de alta visibilidad, de forma que “funcionaría como un foco de identidad comunitaria supralocal, que se plasmaba en un paisaje funerario compartido y reconocido” (Martín Viso, 2015Martín Viso, I. (2015). “Espacios funerarios e iglesias en el centro peninsular: una relación compleja”. En: Sabaté, F. y Brufal, J. (Eds.). Espacios funerarios e iglesias en el centro peninsular: una relación compleja. Lleida: Pagés Editors, pp. 81-114., pp. 101-102).

El entorno arqueológico de La Coba destaca por el significativo número de contextos contemporáneos conocidos, así como por los proyectos arqueológicos desarrollados específicamente sobre este tipo de poblamiento, lo que convierte a este territorio en uno de los más ricos en información en el contexto de la cuenca del Duero (Ariño Gil, 2013Ariño Gil, E. (2013). “El hábitat rural en la Península Ibérica entre finales del siglo IV y principios del VIII: un ensayo interpretativo”. Antiquité Tardive, 21, pp. 93-123. DOI: 10.1484/j.at.5.101406; Diarte Blasco, Ariño Gil y Pérez-Polo, 2020Diarte Blasco, P., Ariño Gil, E. y Pérez-Polo, M. (2020). “Asturica (Astorga, León) y Albocela (Villalazán, Zamora) entre la Antigüedad y la Edad Media: análisis comparativo de sus territorios”. SPAL, 29.1, pp. 271-299. DOI: 10.12795/spal.2020.i29.10; Tejerizo García, 2013Tejerizo García, C. (2013). “La arqueología de las aldeas altomedievales en la cuenca del Duero (ss. V-VIII): problemas y perspectivas”. Debates de Arqueología Medieval, 3, pp. 289-315., 2017). Esta situación tiene en parte su origen en los tempranos trabajos desarrollados por importantes representantes de la arqueología peninsular como Antonio Molinero Pérez, Juan y Encarnación Cabré, Juan Maluquer de Motes o Arsenio Gutiérrez Palacios. Este último fue el que excavó durante los años 50 en el importante conjunto de yacimientos altomedievales de Diego Álvaro, lo que proporcionó una sólida base para la detección de muchos otros yacimientos coetáneos en esta zona (Gutiérrez Palacios et al., 1958Gutiérrez Palacios, A., Díaz, M. y Maluquer de Motes, J. (1958). “Excavaciones en la Lancha del Trigo, Diego Álvaro (Ávila)”. Zephyrus, IX, pp. 59-78.).

Esta base es sobre la que se han desarrollado algunos importantes proyectos de excavación en las últimas dos décadas, entre los que destacarían las intervenciones realizadas en el yacimiento de Las Henrenes, datado entre los siglos VI y IX (Díaz de la Torre et al., 2009Díaz de la Torre, J., Bores Ureta, M., Caballero Arribas, J. y Cabrera González, B. (2009). “El despoblado de San Cristóbal o las Henrenes (Cillán, Ávila)”. En: Martín Viso, I. (Ed.). ¿Tiempos oscuros? Territorios y sociedad en el centro de la Península Ibérica (siglos VII-X). Salamanca: Ediciones Sílex, pp. 159-180.) o en la villa de El Vergel (San Pedro del Arroyo), donde fue exhumada una gran villa latifundista de época tardoimperial sobre la que se superponen varias fases de necrópolis entre los siglos IV y, al menos, el siglo X (Moreda Blanco et al., 2010Moreda Blanco, F. J., Vilar Labarta, S., Serrano Noriega, R. y Carral Fernández, R. (2010-2011). “La necrópolis tardorromana de la villa de «El Vergel» (San Pedro del Arroyo, Ávila)”. Oppidum, 6-7, pp. 141-184.-2011). Igualmente hay que hacer mención a aquellos trabajos realizados en el marco de distintos proyectos de investigación, especialmente los llevados a cabo por Antonio Blanco junto con José Antonio López y Lourdes López sobre el sistema de poblamiento y la explotación de recursos en el entorno del Valle Amblés (Blanco González, 2009Blanco González, A. (2009). “Tendencias al uso del suelo en el valle Amblés (Ávila). De la Edad del Hierro al Medievo”. Zephyrus, LXIII, pp. 155-183.; Blanco González et al., 2009Blanco González, A., López Sáez, J. A. y López Merino, L. (2009). “Ocupación y uso del territorio en el sector centromeridional de la cuenca del Duero entre la Antigüedad y la Alta Edad Media (siglos I-XI d.C.)”. Archivo Español de Arqueología, 82, pp. 275-300. DOI: 10.3989/aespa.082.009.011), que incluyeron algunos análisis polínicos sobre los que volveremos más adelante (Blanco González et al., 2014Blanco González, A., López Sáez, J. A., Alba, F., Abel, D. y Pérez, S. (2014). “Medieval landscapes in the Spanish Central System (450-1350): a paleoenvironmental and historial perspective”. Journal of Medieval Iberian Studies, 6, pp. 1-17. DOI: 10.1080/17546559.2014.925135), así como los recientes proyectos de investigación de Iñaki Martín Viso sobre las pizarras denominadas “visigodas” (Martín Viso, 2006Martín Viso, I. (2006). “Tributación y escenarios locales en el centro de la Península Ibérica: algunas hipótesis a partir del análisis de las pizarras visigodas”. Antiquité Tardive, 14, pp. 263-290. DOI: 10.1484/j.at.2.302434), y sobre el registro funerario de la sierra de Ávila ya mencionados (Martín Viso, 2012Martín Viso, I. (2012). “Enterramientos, memoria social y paisaje en la Alta Edad Media: propuestas para un análisis de las tumbas excavadas en roca en el centro-oeste de la Península Ibérica”. Zephyrus, LXIX, pp. 165-187., 2016Martín Viso, I. (2016). “Comunidades locales, lugares centrales y espacios funerarios en la Extremadura del Duero altomedieval: las necrópolis de tumbas excavadas en la roca alineadas”. Anuario de Estudios Medievales, 46.2, pp. 859-898. DOI: 10.3989/aem.2016.46.2.09; Martín Viso y Blanco González, 2016Martín Viso, I. y Blanco González, A. (2016). “Ancestral memories and early medieval landscapes: the case of Sierra de Ávila (Spain)”. Early Medieval Europe, 24, 4, pp. 393-422. DOI: 10.1111/emed.12166).

El análisis de la distribución de los yacimientos conocidos de época post-romana y altomedieval en el entorno de La Coba permite subrayar tres aspectos. El primero es su alta densidad. Teniendo en cuenta que las numerosas necrópolis en roca documentadas en este territorio estarían señalando un poblamiento de este período (Martín Viso y Blanco González, 2016Martín Viso, I. y Blanco González, A. (2016). “Ancestral memories and early medieval landscapes: the case of Sierra de Ávila (Spain)”. Early Medieval Europe, 24, 4, pp. 393-422. DOI: 10.1111/emed.12166), su distribución señalaría un sistema extremadamente denso que parece concentrarse cronológicamente, a tenor de la información arqueológica proveniente de las excavaciones efectivamente realizadas, entre los siglos VII y X. Un sistema de poblamiento similar al detectado en otras zonas sedimentarias del Duero para el período entre los siglos VI y VIII (Ariño Gil, 2013Ariño Gil, E. (2013). “El hábitat rural en la Península Ibérica entre finales del siglo IV y principios del VIII: un ensayo interpretativo”. Antiquité Tardive, 21, pp. 93-123. DOI: 10.1484/j.at.5.101406; Tejerizo García, 2017Tejerizo García, C. (2017). Arqueología de las sociedades campesinas en la cuenca del Duero durante la Primera Alta Edad Media. Bilbao: Universidad del País Vasco.). En segundo lugar, esta densidad parece desaparecer en el entorno inmediato de La Coba, donde no se localizan otros yacimientos de época post-romana o altomedieval en un radio de 5-7 km. Esto parece sugerir que La Coba actuaría como un centralizador del microterritorio, hipótesis sobre la que se iniciaron los trabajos arqueológicos que aquí se presentan. Finalmente, parece existir una conexión en este periodo entre este sistema de poblamiento en la sierra de Ávila y las zonas de tránsito ganadero hacia el Valle Amblés. Esto ha sido anteriormente destacado para el caso de La Coba, pero cabría extenderlo a otros sitios como Las Henrenes, San Simones, El Palomar o La Mata/Abulaga.

3. EXCAVACIONES EN EL DESPOBLADO DE LA COBA Y RESULTADOS OBTENIDOS

 

A pesar de la alta cantidad de información que existía para el yacimiento de La Coba, nunca se había intervenido sobre los espacios domésticos hasta el año 2020, cuando se plantea la posibilidad por parte de la Asociación Cultural Abulaga de realizar trabajos arqueológicos, habida cuenta del interés que el sitio despertaba tanto en el ámbito académico como en las comunidades locales (López García, 2019López García, J. P. (2019). “Terra Levis. Un proyecto de arqueología en comunidad para la Sierra de Ávila”. En: Arqueologia 3.0. II. Comunicação, divulgação e socialização da arqueologia. Bragança: Fundação da Casa de Bragança, pp. 128-146.). Hasta el momento, se han realizado cuatro campañas arqueológicas (2020-2023), que incluyeron también la realización de una prospección geofísica en la primera de estas intervenciones. Estas excavaciones se han dirigido a la exhumación parcial o total de tres de las unidades domésticas previamente documentadas (denominadas como La Coba 1, La Coba 2 y La Coba 3). Estratigráficamente, nos encontramos con una secuencia muy sencilla, constituida por estructuras domésticas colapsadas sobre niveles de abandono donde se ha recuperado la mayor parte del material arqueológico. Es por ello que nos parece más interesante presentar los resultados a través de la descripción y análisis de los distintos elementos que constituyen el contexto arqueológico, esto es, la organización espacial de la aldea, la arquitectura doméstica y la cultura material exhumada.

3.1. Organización espacial de la aldea

 

Los distintos trabajos realizados en el sitio han permitido generar una planimetría muy precisa de los elementos arqueológicos de interés para el período que nos ocupa (Fig. 2). Para facilitar el análisis de la organización espacial del yacimiento, estudiaremos el sitio de La Coba separando analíticamente los espacios funerarios y los espacios domésticos, aunque todos ellos forman un mismo conjunto. De los primeros, se han llegado a distinguir hasta cinco focos de enterramientos, repartidos por un territorio de aproximadamente 26,2 ha. En total se han podido documentar hasta 87 estructuras funerarias distintas, divididas por focos (Tab. 1).

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  (Dibujo de Carlos Tejerizo-García)
Figura 2. Organización espacial de La Coba (Dibujo de Carlos Tejerizo-García)
Tabla 1. Distribución de tumbas por focos en La Coba 
FOCON.º DE TUMBASTIPO DE TUMBAS
I21Excavadas en roca
II25Excavadas en roca (13) y de lajas (12)
III5Excavadas en roca
IVa21Excavadas en roca
IVb3Excavadas en roca
V13Excavadas en roca

En relación con los espacios funerarios, habría que hacer tres comentarios. En primer lugar, hay que distinguir aquí entre las tumbas en roca, que aparecen tanto formando concentraciones como de manera aislada, y el cementerio de tumbas en laja localizadas dentro del foco II y en estrecha conexión con las estructuras domésticas exhumadas, lo que podría estar sugiriendo momentos de ocupación distintos, como parece revelarse de las excavaciones realizadas. En segundo lugar, hay que tener en cuenta las potenciales pérdidas de información debido a las actividades realizadas en este entorno posterior al abandono de la aldea. En particular, cabría hacer referencia a la extracción de áridos realizada en la parte suroccidental del foco II y que afectaría sin duda a la necrópolis comunitaria del sitio, con seguridad más amplia. Por último, habría que destacar que en las prospecciones realizadas se han reconocido tanto cerámicas altomedievales como algunas posibles estructuras domésticas en los entornos de los focos III, IV y V. Esto abriría la posibilidad de que algunas tumbas en roca aparentemente aisladas estuvieran vinculadas a distintas unidades domésticas dispersas en el entorno, reproduciendo dinámicas similares a las detectadas en otros yacimientos como La Genestosa o El Pueblito, en el entorno de Ciudad Rodrigo (Salamanca) (Martín Viso et al., 2017Martín Viso, I., Rubio Díez, R., López Sáez, J. A., Ruiz Alonso, M. y Pérez Díaz, S. (2017). “La formación de un nuevo paisaje en el centro de la península ibérica en el período posromano: el yacimiento de La Genestosa (Casillas de Flores, Salamanca)”. Archivo Español de Arqueología, 90, pp. 7-28. DOI: 10.3989/aespa.090.017.001; Rubio Díez, Martín Viso y Centeno Cea, 2022Rubio Díez, R., Martín Viso, I. y Centeno Cea, M. I. (2022). “Un asentamiento campesino en los confines de la Meseta del Duero: El Pueblito (siglos VII-VIII)”. En: Prata, S., Cuesta-Gómez, F. y Tente, C. (Eds.). Paisajes, espacios y materialidades. Arqueología rural altomedieval en la península ibérica, Oxford: Archaeopress, pp. 198-209.) así como en distintas zonas del centro de Portugal (Brookes, Tente y Prata, 2017Brookes, S., Tente, C. y Prata, S. (2017). “Interpreting rock-cut grave cemeteries: the early medieval necropolis and enclosure of São Gens”. Medieval Archaeology, 61, 2, pp. 215-238. DOI: 10.1080/00766097.2017.1374093).

La mayor zona de concentración de estructuras domésticas (Fig. 3) se situaría en la confluencia de los focos I y II, dentro de un pago acotado por un gran muro de piedra local en seco ‒probablemente mucha de ella proveniente de las estructuras arqueológicas del sitio‒ cuya construcción data de un momento desconocido, seguramente en relación con las privatizaciones del siglo XIX. Las estructuras arqueológicas documentadas se concentran en el sector suroriental de este pago, en un entorno de una extensión aproximada de 5000 m2. A partir de la prospección geofísica y de la información proveniente de las excavaciones, parece razonable estimar un número aproximado de 10 unidades domésticas diferenciadas. Estas estructuras estarían repartidas a lo largo de esta área de manera difusa, sin un planeamiento claramente definido, en un modelo similar al documentado en otros yacimientos como Las Henrenes, La Legoriza y Cuarto de las Hoyas (Díaz de la Torre et al., 2009Díaz de la Torre, J., Bores Ureta, M., Caballero Arribas, J. y Cabrera González, B. (2009). “El despoblado de San Cristóbal o las Henrenes (Cillán, Ávila)”. En: Martín Viso, I. (Ed.). ¿Tiempos oscuros? Territorios y sociedad en el centro de la Península Ibérica (siglos VII-X). Salamanca: Ediciones Sílex, pp. 159-180.; Fabián et al., 1985Fabián, J., Santonja, M., Fernández, A. y Benet, N. (1985). “Los poblados hispano-visigodos de Cañal, Pelayos (Salamanca)” En: Congreso de Arqueología Medieval Española (Vol. I). Huesca: Diputación General de Aragón, pp. 187-201.; Gómez Gandullo, 2006Gómez Gandullo, J. A. (2006). “Avance sobre las excavaciones arqueológicas en el yacimiento de época visigoda de La Legoriza, San Martín del Castañar”. En: La investigación arqueológica de la época visigoda en la comunidad de Madrid. Zona Arqueológica, 8. Alcalá de Henares: Museo Arqueológico Regional, pp. 217-236.) o, un poco más alejados geográficamente, los poblados de Navalahija y Navalvillar (Abad Castro, 2006Abad Castro, C. (2006). “El poblado de Navalvillar (Colmenar Viejo)”. En: La investigación arqueológica de la época visigoda en la comunidad de Madrid. Zona Arqueológica, 8. Alcalá de Henares: Museo Arqueológico Regional, pp. 388-399.; Berrica, 2022Berrica, S. (2022). “El paisaje altomedieval de la Sierra de Guadarrama a través de dos casos de estudio: Cancho del Confesionario y la Dehesa de Navalvillar”. Cuadernos de Arqueología de la Universidad de Navarra, 30.2, pp. 73-106. DOI: 10.15581/012.30.2.005).

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  (Dibujos y fotografías de Carlos Tejerizo-García)
Figura 3. Planimetría de La Coba (Dibujos y fotografías de Carlos Tejerizo-García)

3.2. Arquitectura doméstica

 

Como se ha mencionado anteriormente, las excavaciones arqueológicas se centraron en tres de las unidades domésticas. Concretamente, se excavó la totalidad de dos de ellas (La Coba 1 y La Coba 2) y lo que interpretamos como una estructura anexa de una tercera unidad doméstica (La Coba 3).

La Coba 1 (Fig. 4) se localiza en el extremo suroccidental del yacimiento, aprovechando distintos afloramientos de canchales graníticos. Se trata de una estructura de una sola estancia de formato rectangular de 8,4 × 4,2 m orientada en dirección SE-NW con la puerta situada en el extremo noreste y un espacio interior útil de unos 20 m2. Está construida a base de lajas de granito local dispuestas verticalmente en hiladas más o menos regulares, cuyos espacios intersticiales se rellenan con ripios y clastos de menor tamaño. Dado el volumen de derrumbe interior ‒que alcanzaba una profundidad de 0,4-0,6 m en toda su extensión‒, consideramos que toda la estructura estuvo construida en piedra con una techumbre de materiales perecederos, ya que no se registró ningún resto de teja durante la excavación.

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  (Dibujos y fotografías de Carlos Tejerizo-García).
Figura 4. Planimetrías de La Coba 1 y La Coba 2 con detalle del posible horno de pan (Dibujos y fotografías de Carlos Tejerizo-García).

Un aspecto relevante asociado a esta edificación se mostró en la campaña de 2021. Durante esta intervención se planteó una excavación en su parte norte, localizando una estructura negativa a una distancia de 4,4 m al noroeste y a una profundidad de 1,20 m bajo diferentes depósitos de nivelación para la instalación de La Coba 1, lo que implica la presencia de una fase de ocupación anterior a la estructura exhumada. Interpretamos esta estructura, aproximadamente de 1 m de diámetro conservado, como los restos de un silo de almacenamiento (Vigil-Escalera, Bianchi y Quirós Castillo, 2013Vigil-Escalera, A., Bianchi, G. y Quirós Castillo, J. A. (2013). Horrea, Barns and silos. Storage and incomes in early medieval Europe. Bilbao: Universidad del País Vasco.).

Por su parte, La Coba 2 se sitúa a escasos metros al este de la anterior, y se trata de un edificio con planta en “L” de tres estancias. En su mayoría, la estructura está construida a base de una doble hoja de lajas o sillarejos de granito hincadas en el suelo y rellenas al interior con clastos de menor tamaño. Al igual que la anterior estructura, estaría construida enteramente de piedra y recubierta con manteado de barro con una techumbre de materiales perecederos, muy probablemente a dos aguas, siendo la parte oriental ligeramente más baja.

La que denominamos Estancia A se sitúa en la parte este de la estructura, y tendría unas medidas de 5 × 4 m con un espacio interior útil de 20 m2. Esta estancia se caracterizaría por la presencia de un pequeño murete que separa un pequeño espacio en la parte oeste que se interpreta como un área de almacenamiento de cereal. Por otro lado, aproximadamente en el centro de esta estancia se documentó la parte inferior de una orza rellena de piedras, que puede entenderse como un sustentante de poste que utilizaría la cerámica para reforzar su estabilidad en el sustrato geológico. En la pared sureste, se documentó un banco corrido, asociado a la entrada a esta estancia, que se sitúa en su parte suroeste, no estando conectado con ninguna otra.

La estancia B es la más occidental de la estructura y de mayores dimensiones (7 × 4,4 m) y con un espacio interior útil de aproximadamente 34 m2. Cuenta al menos con dos vanos: uno en la parte sureste y otro en la parte noreste, como acceso a la estancia C. Cabe señalar que esta última se encontraba cegada en el momento de la excavación ‒incluyendo entre los materiales utilizados para ello una piedra de molino completa‒, lo que sugiere un proceso de abandono no violento y prolongado en el tiempo, como también ha sido documentado en la casa 4 de Las Henrenes (Castellum, 2003Castellum (2003). Informe de la intervención arqueológica y puesta en valor llevada a cabo en el yacimiento de Las Henrenes o San Cristobal en Cillán (Ávila). Informe inédito depositado en elServicio Territorial de Cultura de Ávila.). Esta estancia se caracteriza por la presencia de una pequeña estructura (1,2 × 0,7 m) excavada en el sustrato rocoso y construida a base de sillarejos de granito y que interpretamos como un pequeño horno para la cocción del pan. De esta forma, sobre esta estructura semiexcavada se situaría otro solado y un recubrimiento de barro, parte del cual documentamos carbonizado a su alrededor durante la excavación. A esta estructura se asociaría otra adosada al muro sur compuesta por dos pequeñas lajas hincadas y un suelo de barro rubefactado que interpretamos como un pequeño hogar con una potencial salida de humo. En distintas zonas de la estancia se pudo localizar el nivel de uso original consistente en adobes aplanados y rubefactados, situados por encima de un suelo de tierra pisada.

Por último, la estancia C, la más septentrional, presenta unas dimensiones de 4,5 × 4,5 m y un espacio interior útil de unos 20 m2 aproximadamente. Como único aspecto relevante, se ha localizado en esta estancia un suelo consistente en lajas de granito dispuestas horizontalmente asociadas a una zona excavada en el sustrato geológico que interpretamos por el momento como una posible zona de almacenamiento subterránea con una solera de madera.

Esta estructura, en conjunto, puede interpretarse como un espacio destinado al almacenaje y a la producción, posiblemente de pan. Algunos paralelos pueden localizarse en el edificio E93 de la dehesa de Navalvillar así como para el asentamiento de La Cabilda, ambos al otro lado del sistema central, que también se han relacionado con la producción de pan (Berrica, 2019Berrica, S. (2019). “¿Quién vivió aquí? Análisis social de un edificio altomedieval (Hoyo de Manzanares, Madrid)”. Arkeogazte, 9, pp. 241-269.; 2022Berrica, S. (2022). “El paisaje altomedieval de la Sierra de Guadarrama a través de dos casos de estudio: Cancho del Confesionario y la Dehesa de Navalvillar”. Cuadernos de Arqueología de la Universidad de Navarra, 30.2, pp. 73-106. DOI: 10.15581/012.30.2.005, p. 86).

Finalmente, el espacio excavado dentro de la unidad doméstica denominada como La Coba 3 (Fig. 5) se sitúa en la parte este del sitio, a una distancia de unos 35 m con respecto a La Coba 2. En este espacio fue documentada una pequeña estancia rectangular de 9,3 m2, delimitada por muros realizados a base de una doble hoja de lajas o sillarejos de granitos con relleno interior que se adosan a varios canchales de granito. Lo más destacado de esta estancia es la presencia de una estructura de 2,5 m2 situada en la esquina suroriental de la estancia y construida con lajas de granito en los laterales y en la base, a modo de aislamiento. Los depósitos al interior de esta estructura se encontraban llenos de semillas carbonizadas, lo que lleva a interpretar este espacio como un pequeño troje o almacén de cereal.

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  (Dibujos y fotografías de Carlos Tejerizo-García).
Figura 5. Planimetría de La Coba 3 con detalle de la estructura de almacenamiento (Dibujos y fotografías de Carlos Tejerizo-García).

En conjunto, podemos afirmar que la arquitectura doméstica de La Coba comparte las características constructivas principales de la meseta norte altomedieval y, en particular, del espacio de la sierra de Ávila. Un modelo común a partir de estructuras rectangulares de dimensiones modestas realizadas en su mayoría a través de dobles hojas de granito con rellenos interiores que se reconoce en otros sitios como el de Las Henrenes, La Legoriza, Lancha de Trigo o La Genestosa (Díaz de la Torre et al., 2009Díaz de la Torre, J., Bores Ureta, M., Caballero Arribas, J. y Cabrera González, B. (2009). “El despoblado de San Cristóbal o las Henrenes (Cillán, Ávila)”. En: Martín Viso, I. (Ed.). ¿Tiempos oscuros? Territorios y sociedad en el centro de la Península Ibérica (siglos VII-X). Salamanca: Ediciones Sílex, pp. 159-180.; Gómez Gandullo, 2006Gómez Gandullo, J. A. (2006). “Avance sobre las excavaciones arqueológicas en el yacimiento de época visigoda de La Legoriza, San Martín del Castañar”. En: La investigación arqueológica de la época visigoda en la comunidad de Madrid. Zona Arqueológica, 8. Alcalá de Henares: Museo Arqueológico Regional, pp. 217-236.; Gutiérrez Palacios, Díaz y Maluquer de Motes, 1958Gutiérrez Palacios, A., Díaz, M. y Maluquer de Motes, J. (1958). “Excavaciones en la Lancha del Trigo, Diego Álvaro (Ávila)”. Zephyrus, IX, pp. 59-78.; Martín Viso et al., 2017Martín Viso, I., Rubio Díez, R., López Sáez, J. A., Ruiz Alonso, M. y Pérez Díaz, S. (2017). “La formación de un nuevo paisaje en el centro de la península ibérica en el período posromano: el yacimiento de La Genestosa (Casillas de Flores, Salamanca)”. Archivo Español de Arqueología, 90, pp. 7-28. DOI: 10.3989/aespa.090.017.001) invita a pensar en una tradición regional serrana del sur y el suroeste de la meseta norte (Tejerizo García, 2012Tejerizo García, C. (2012). “Early medieval household archaeology in Northwest Iberia (6th-11th centuries)”. Arqueología de la Arquitectura, 9, pp. 183-196. DOI: 10.3989/arqarqt.2012.11604). No se documentaron remodelaciones ni ampliaciones claras que permitieran sugerir distintas fases de construcción, a pesar de lo dilatado de su ocupación (ver punto 3.4). Consideramos entonces que estas estructuras fueron erigidas en un solo momento constructivo y parcialmente reparadas en la medida que se requiriera, especialmente en lo que respecta a las techumbres de materiales perecederos. Reparaciones que, a tenor de lo que se conoce en otros contextos similares, debieron de ser generacionales (Gerritsen, 1999Gerritsen, F. (1999). “To build and to abandon: the cultural biography of late prehistoric houses and farmsteads in the southern Netherlands”. Archaeological Dialogues, 6, pp. 78-97. DOI: 10.1017/s1380203800001410; Peytremann, 2012Peytremann, É. (2012). “The Archaeology of early medieval (6th-12th) rural settlements in France”. Arqueología de la arquitectura, 9, pp. 213-230. DOI: 10.3989/arqarqt.2012.11606; Vigil-Escalera, 2003aVigil-Escalera, A. (2003a). “Arquitectura de tierra, piedra y madera en Madrid (ss.V-IX d.C). Variables materiales, consideraciones sociales”. Arqueología de la Arquitectura, 2, pp. 287-291. DOI: 10.3989/arq.arqt.2003.58).

3.3. La cultura material de La Coba

 

Las distintas campañas de excavación realizadas en La Coba han permitido la exhumación de un amplio conjunto de materiales. que permiten contextualizar e interpretar este sitio. Con todo, únicamente atenderemos aquí a algunos de los principales elementos de la cultura material exhumados en La Coba, como son la cerámica, los elementos de metal y los restos bioarqueológicos, dejando fuera otros materiales (líticos, vidrios y óseos, todos ellos muy escasos) que apenas aportan información adicional para la interpretación del sitio.

3.3.1. El registro cerámico
 

El material cerámico, como es habitual, es el más abundante (Fig. 6). Hasta la fecha se han podido recuperar e inventariar un total de 1145 fragmentos que equivalen a 25,01 kg de peso y un número mínimo de 153 individuos. Estos fragmentos han sido analizados de forma individualizada por unidades estratigráficas a través de un análisis macroscópico tratando de diferenciar las diferentes producciones presentes en el conjunto, metodología que ha sido utilizada con éxito en otros contextos contemporáneos (Tejerizo García, 2020Tejerizo García, C. (2020). “Cerámicas altomedievales en contextos rurales del centro y noroeste peninsular: secuencia cronotipológica, tecnología y regionalización productiva”. Archivo Español de Arqueología, 93, pp. 275-301. DOI: 10.3989/aespa.093.020.014; Vigil-Escalera, 2006Vigil-Escalera, A. (2006). “La cerámica del período visigodo en Madrid”. La investigación arqueológica de la época visigoda en la comunidad de Madrid. Zona Arqueológica, 8. Alcalá de Henares: Museo Arqueológico Regional, pp. 705-716.).

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  (Dibujos de Carlos Tejerizo-García)
Figura 6. Dibujos de cerámicas documentadas en La Coba (Dibujos de Carlos Tejerizo-García)

Tecnológicamente, se ha podido diferenciar entre las producciones realizadas con sistemas de rotación rápidas, vinculadas con tornos de pie alto, que representan el 10,8 % del total documentado, y aquellas fabricadas mediante sistemas de rotación más lento o parcialmente a mano sin rotación, relacionadas con los tornos de pie bajo o tornetas, que equivale al 82,1 % del total de fragmentos2Esta distinción se realiza a través del análisis de algunos marcadores visibles en las cerámicas, sobre todo en los fondos y los galbos centrales de la cerámica. Elementos como líneas paralelas marcadas y regularidad de las paredes señalarían sistemas de rotación rápida, mientras que líneas irregulares, la presencia de digitaciones para levantar los cacharros o irregularidad en las partes centrales apuntarían a sistemas de rotación lento. Con todo, siempre existe un margen de error que se corrige con una cantidad suficiente de fragmentos analizados por contextos.. Como se puede comprobar, la predominancia de producciones realizadas mediante sistemas de rotación lenta es mayoritaria, lo que es coherente con el momento altomedieval en el que se situaría el yacimiento de La Coba y, concretamente, en un momento situado a partir de la séptima centuria en adelante. Una datación post quem que vendría reforzada por la ausencia total de sigillatas así como de sus imitaciones de la quinta y sexta centuria o de cerámicas estampilladas, características de la sexta centuria (Dahí Elena, 2012Dahí Elena, S. (2012). Contextos cerámicos de la Antigüedad Tardía y la Alta Edad Media (siglos IV-VIII d.C) en los asentamientos rurales de la Lusitania Septentrional (Provincia de Salamanca). Oxford: British Archaeological Reports.; Tejerizo García, 2020Tejerizo García, C. (2020). “Cerámicas altomedievales en contextos rurales del centro y noroeste peninsular: secuencia cronotipológica, tecnología y regionalización productiva”. Archivo Español de Arqueología, 93, pp. 275-301. DOI: 10.3989/aespa.093.020.014; Vigil-Escalera, 2007Vigil-Escalera, A. (2007). “Algunas observaciones sobre las cerámicas “de época visigoda” (ss. V-IX d.C) de la región de Madrid”. En: Malpica Cuello, A. y Carvajal, J. C. (Eds.). Estudios de cerámica tardorromana y altomedieval. Granada, pp. 359-382.).

Entre las producciones realizadas con rotaciones rápidas, cabría destacar un tipo de producción específica, asociada a una cerámica de cocción oxidante ‒la única documentada con este tipo de cocción‒ y pastas bien depuradas con desgrasantes de pequeño tamaño que se asocian a formas cerradas, muy posiblemente botellas, como las localizadas en los contextos funerarios, así como a algunos cuencos carenados. De esta producción se han documentado un total de 26 fragmentos correspondientes a, al menos, cinco individuos distintos (Fig. 7). Este tipo de producciones se ha localizado en otros ámbitos de la cuenca del Duero, tanto en su zona central como en la zona suroccidental (Prata, 2017Prata, S. (2017). “Objectos arqueológicos alto-medievais em contexto doméstico: o caso da Tapada das Guaritas (Castelo de Vide, Portugal)”. Mediaeval Sophia, 19, pp. 413-429.; Tejerizo García, 2020Tejerizo García, C. (2020). “Cerámicas altomedievales en contextos rurales del centro y noroeste peninsular: secuencia cronotipológica, tecnología y regionalización productiva”. Archivo Español de Arqueología, 93, pp. 275-301. DOI: 10.3989/aespa.093.020.014), así como en distintos yacimientos al sur del sistema central (Vigil-Escalera, 2006Vigil-Escalera, A. (2006). “La cerámica del período visigodo en Madrid”. La investigación arqueológica de la época visigoda en la comunidad de Madrid. Zona Arqueológica, 8. Alcalá de Henares: Museo Arqueológico Regional, pp. 705-716.). Esta amplia distribución de esta producción cerámica sugiere la posibilidad de que algunas de ellas fuesen elaboradas en talleres regionales y no exclusivamente locales. Sin embargo, por el momento no se han podido sugerir orígenes concretos para estas cerámicas.

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  (Fotografía de Carlos Tejerizo-García).
Figura 7. Ejemplo de botella depurada documentada en La Coba (Fotografía de Carlos Tejerizo-García).

En términos formales, la amplia mayoría de las formas reconocidas son cerradas (956 fragmentos; 83,5 % del total) frente a las formas abiertas (30 fragmentos; 2,6 % del total). Entre las primeras, la forma más frecuente dentro del repertorio sería la de ollas de cocina u orzas de almacenamiento de distinto tamaño (390 fragmentos documentados de ambos tipos), seguida por los contenedores de líquidos tipo jarros o jarritas (24 fragmentos) y, finalmente, las mencionadas botellas. Entre las formas abiertas, únicamente se han podido distinguir algunas formas de cuenco carenado (28 fragmentos), con una total ausencia, por el momento, de platos y fuentes. Por último, solo se ha documentado un posible fragmento de tapadera, siendo posiblemente la mayoría de ellas realizadas en madera. Tanto la preeminencia absoluta de las formas cerradas sobre las abiertas como la ausencia de algunas formas como platos o fuentes serían coherentes con los contextos cerámicos entre los siglos VII y X en la meseta norte (Serrano Herrero et al., 2016Serrano Herrero, E., Torra Pérez, M., Catalán Ramos, R. y Vigil-Escalera, A. (2016). “La cerámica de los siglos VIII-IX en Madrid, Toledo y Guadalajara”. En: Quirós Castillo, J. A. y Vigil-Escalera, A. (Eds.). La cerámica de la Alta Edad Media en el cuadrante Noroeste de la Península Ibérica (siglos V-X d.C.). Sistemas de producción, mecanismos de distribución y patrones de consumo. Bilbao: Universidad del País Vasco, pp. 279-314.).

Por su parte, el repertorio de decoraciones no es muy abundante, otra de las características de los contextos cerámicos de este período (Vigil-Escalera, 2003bVigil-Escalera, A. (2003b). “Cerámicas tardorromanas y altomedievales de Madrid”. En: Caballero Zoreda, L., Mateos, P. y Retuerce, M. (Eds.). Cerámicas tardorromanas y altomedievales en la Península Ibérica.Anejos de AEspA, XXVIII. Madrid: CSIC, pp. 371-387., 2007Vigil-Escalera, A. (2007). “Algunas observaciones sobre las cerámicas “de época visigoda” (ss. V-IX d.C) de la región de Madrid”. En: Malpica Cuello, A. y Carvajal, J. C. (Eds.). Estudios de cerámica tardorromana y altomedieval. Granada, pp. 359-382.). En total se han documentado 52 fragmentos con algún tipo de decoración. Entre ellas, la más habitual sería la decoración mediante incisión, ya sea a base de líneas horizontales de pequeño tamaño o acanaladuras paralelas de mayor tamaño (2-4 mm), o a base de ondulaciones realizadas con un peine. En ocasiones estos dos tipos se combinan, generando un friso enmarcado con dos líneas horizontales relleno con líneas onduladas a peine. Aunque muchas de las producciones presentan bruñidos como forma de tratamiento superficial (198 fragmentos; 17,2 %), no se han documentado decoraciones formadas a base de líneas bruñidas, como sí son más comunes en otros contextos de la meseta del Duero (Dahí Elena, 2012Dahí Elena, S. (2012). Contextos cerámicos de la Antigüedad Tardía y la Alta Edad Media (siglos IV-VIII d.C) en los asentamientos rurales de la Lusitania Septentrional (Provincia de Salamanca). Oxford: British Archaeological Reports.; Diarte Blasco, Ariño Gil y Pérez-Polo, 2020Diarte Blasco, P., Ariño Gil, E. y Pérez-Polo, M. (2020). “Asturica (Astorga, León) y Albocela (Villalazán, Zamora) entre la Antigüedad y la Edad Media: análisis comparativo de sus territorios”. SPAL, 29.1, pp. 271-299. DOI: 10.12795/spal.2020.i29.10).

En síntesis, se puede señalar la preeminencia de la cerámica de tipo doméstico, con funcionalidades esencialmente vinculadas a la cocción y el almacenamiento, ya sea de alimentos o de líquidos frente a las cerámicas de mesa. Aún a falta de análisis arqueométricos, se puede sugerir que el grueso de las producciones sería local. Únicamente los cuencos carenados y las botellas oxidantes, por su singularidad dentro del conjunto, podrían considerarse cerámicas vinculadas a un comercio extra-local, si bien su lugar de proveniencia por el momento es desconocida (Vigil-Escalera y Quirós Castillo, 2013Vigil-Escalera, A. y Quirós Castillo, J. A. (2013). “Un ensayo de interpretación del registro arqueológico”. En: Quirós Castillo, J. A. (Ed.). El poblamiento rural de época visigoda en Hispania. Arqueología del campesinado en el interior peninsular. Bilbao: Universidad del País Vasco.). En conjunto, se podría señalar que la cerámica de La Coba sería coherente con lo conocido para los conjuntos de la meseta norte de la península ibérica para el período entre los siglos VII y X, momento en el que datamos este sitio.

3.3.2. Metales
 

Los metales son, junto con la cerámica y materiales constructivos, los elementos cuantitativamente más relevantes del contexto de La Coba, con un total de 91 documentados. De entre los que se pudo determinar la forma o funcionalidad, la mayoría de ellos corresponde a clavos y alcayatas de hierro de forja de distintos tamaños y formas, así como distintas placas metálicas entre las que destaca una posible bisagra de puerta de forma rectangular con esquina superior lobulada y agujereada.

Entre los elementos metálicos más destacables de La Coba se encontrarían un regatón, dos anillos y un broche liriforme, todos ellos localizados en La Coba 1 (Fig. 8). El regatón es una pieza con extremo cónico para engaste opuesto a punta de sección cuadrangular de 30 cm de largo y 2,5 cm de espesor y que estaría destinado al refuerzo de un elemento de madera que se apoya en el suelo o para la compensación de su peso. Su fabricación se habría realizado mediante el forjado de dos láminas de hierro, seguramente martilleadas en caliente en torno a un molde de forma cónica. Este tipo de elementos ha sido comúnmente asociado a lanzas, sobre todo por su vinculación con los pilum romanos (Cirlot, 1967Cirlot, J. E. (1967). “La evolución de la lanza en occidente (piezas de hierro de Hallstatt al siglo XV)”. Gladius, VI, pp. 5-18. DOI: 10.3989/gladius.1967.183). Sin embargo, en el caso de La Coba, nos inclinamos a pensar en un refuerzo de una vara, quizás de un cayado.

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  (Fotografías de David Larreina-García)
Figura 8. Elementos metálicos de La Coba (Fotografías de David Larreina-García)

Respecto a los dos anillos, el primero tiene sección circular de 2,3 cm de diámetro y 2 mm de grosor. La pieza estaría construida a partir de un cordón de metal soldado en los extremos, encajándose el de menor diámetro en el de mayor. En cuanto al segundo anillo, se trataría de un ejemplar más complejo, formado a partir de una tira de sección asimétrica con mayor anchura en los dos extremos, que se abren en abanico. Los dos extremos están sueltos, sin que se pueda determinar si estaban unidos por presión o por un punto de soldadura. Sobre esta pieza se situaría una parte metálica con forma de “sombrero de copa”, más ancha en la base y de “copa” corta en la que se engarzaba una cuenta de vidrio.

En lo que respecta al broche de cinturón (Fig. 9), se trata de un ejemplar completo de broche de tipo liriforme, de 11,5 cm de largo y 4,2 de ancho fabricado a molde y acabado con buril, que presenta lóbulo arriñonado en el extremo posterior, mientras que en su reverso se localizan tres pasadores verticales para sujetar a tela o cuero ‒del cual quedan restos en la pieza‒ y la hebilla en forma de “D”. La cara vista del broche se encuentra decorada con motivos vegetales. Este tipo de broches corresponderían con el tipo A descrito por G. Ripoll (1998Ripoll, G. (1998). Toréutica de la Bética (siglos VI y VII d.C). Barcelona: Real Acadèmia de Bones Lletres.) con una amplia distribución sobre todo por el sur peninsular y una cronología centrada entre los siglos VII y VIII, con ejemplares muy similares reconocidos en los yacimientos cercanos de La Legoriza o Santa Cruz de Pinares (Ávila). Un aspecto particular de este broche de cinturón es la presencia de unas “fibras” adheridas sobre el panel superior de relieves en el extremo donde se encajaba la hebilla. Los análisis arqueométricos han demostrado que se trataría de fibras vegetales, muy posiblemente de madera, lo que sugeriría que, originalmente, podría haber estado guardado en algún tipo de caja.

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  (dibujo de Sergio Celdrán Beltrán)
Figura 9. Broche de cinturón liriforme localizada en La Coba 1 (dibujo de Sergio Celdrán Beltrán)

Las piezas metálicas seleccionadas fueron objeto de un análisis arqueometalúrgico específico3Estos análisis fueron realizados en el Laboratorio de Microscopía y Microtomografía Computarizada del CENIEH. Específicamente, se realizaron radiografías para determinar el estado de la pieza e identificar posibles elementos de la manufactura, posteriormente fueron observadas mediante estereoscopio y/o microscopio 3D para observar en detalle su macroestructura y, finalmente, fueron analizados mediante Espectrometría de Fluorescencia de Rayos X Portátil y/o microscopio de barrido SEM/EDS para caracterizar la composición química. Para el SEM/EDS, se utilizó un modelo FEI Quantas 600 (SEM-EDS) e INCA software para interactuar con el analizador EDS, en condiciones habituales de trabajo de 20Kv, spotsize 4.0, distancia de 11 mm y operando en bajo vacío ya que la muestra se insertó en la cámara sin metalizar. En cuanto a la Espectrometría de Fluorescencia, se utilizó un espectrómetro de Fluorescencia de Rayos X Portátil NITON XL3t 950 (p_XRF), operando en condiciones estándar en modo de analizador (aplicación) minería., cuyos resultados de la composición química se presentan en la Tabla 2.

Tabla 2. Resultados de la composición química medidos pr p_XRF y SEM/EDS de algunos metales documentados en La Coba. Datos normalizados en % por elemento 
AnálisisFeCuZnAgSnAuPbAsNiSbBi
MIC21029_1 (parte anillo 1)pXRF4,571,52,70,83,616,1NDNDNDND
MIC21029_2 (parte anillo 1, que incluye un engarce) pXRF1,86,62,284,02,70,42,2NDNDNDND
MIC21029_3 (parte anillo 1) pXRF3,010,72,058,32,90,322,8NDNDNDND
MIC21029_4 (anillo 2)SEM83,411,23,12,3NDNDNDND
MIC21029_5 (broche cinturón) pXRF0,359,40,16,533,7NDNDNDND
MIC21029_6 (regatón)pXRF100NDNDNDND

(análisis realizado por David Larreina-García)

Los resultados de los análisis muestran un trabajo de producción metalúrgico y de orfebrería sofisticado, sobre todo en referencia al broche de cinturón liriforme y de los anillos. Así, y teniendo en cuenta las similitudes entre el broche de La Coba y otros distribuidos por la península ibérica, se podría pensar en un taller de tipo centralizado donde se fabricarían este tipo de objetos para después ser distribuidos regionalmente, por lo que adquirían un carácter de prestigio en unos contextos arqueológicos definidos por una cultura material muy local y escasamente diferenciada en términos socioeconómicos (Ripoll, 1998Ripoll, G. (1998). Toréutica de la Bética (siglos VI y VII d.C). Barcelona: Real Acadèmia de Bones Lletres.; Vigil-Escalera y Quirós Castillo, 2013Vigil-Escalera, A., Bianchi, G. y Quirós Castillo, J. A. (2013). Horrea, Barns and silos. Storage and incomes in early medieval Europe. Bilbao: Universidad del País Vasco.; Vigil-Escalera, 2020Vigil-Escalera, A. (2020). “Cinturones, molinos y cosechas de mijo: elementos extrañados de sus contextos”. En: Doménech, C. y Gutiérrez, S. (Eds.). El sitio de las cosas. La Alta Edad Media en contexto.Alicante: Universidad de Alicante, pp. 51-66.). Por el contrario, el regatón ‒y en general todo el material metálico exhumado en La Coba‒ aunque es una pieza perfectamente funcional no entra en la categoría de una manufactura de calidad excepcional y sí es claramente un objeto más utilitario, lo que señalaría algún taller de tipo regional o incluso local, si bien todavía no ha sido localizado.

3.3.3. Análisis arqueobotánicos
 

A lo largo de las distintas campañas llevadas a cabo en La Coba, se han recogido de forma sistemática distintas muestras con el fin de realizar análisis arqueobotánicos. A continuación, se presentan algunos resultados preliminares procedentes de los estudios carpológico, antracológico y palinológico.

Los distintos muestreos realizados en las excavaciones de La Coba han puesto de relieve la presencia ubicua de semillas en prácticamente todos los sondeos. Sin embargo, como es natural, estas se han concentrado de forma masiva en la estructura interpretada como un troje. La muestra 3010, que procede del último nivel de uso/abandono de este espacio (datado en el siglo X), fue la única estudiada por el momento (Tab. 3). Se ha encontrado la presencia masiva de semillas (2753 restos), mayoritariamente de centeno (Secale cereale) (97 % de los restos), junto con presencia muy esporádica de trigo (Triticum aestivum/turgidum, tipo harinero/túrgido/duro). Discreto durante la época romana, a principios de la Edad Media el centeno se convirtió en un cereal bastante común en la península ibérica (Peña-Chocarro et al., 2019Peña-Chocarro, L., Pérez Jordá, G., Alonso, N., Antolín, F., Teira Brion, A., Tereso, J. P., Montes Moya, E. M. y López Reyes, D. (2019). “Roman and medieval crops in the Iberian peninsula: a first overview of seeds and fruits from archaeological sites”. Quaternary International, 499, pp. 49-66. DOI: 10.1016/j.quaint.2017.09.037; Ros et al., 2019Ros, J., Gilotte, S., Sénac, P., Gasc, S. y Gibert, J. (2019). “Alimentación vegetal y agricultura en los márgenes de al-Andalus: nuevos datos arqueobotánicos”. En: Delgado Pérez, M. M. y Pérez Aguilar, L.-G. (Eds.). Economía y trabajo. Las bases materiales de la vida en al-Andalus, Sevilla: Alfar Universidad, pp. 43-80.), especialmente en las zonas de altura y dentro de las comunidades rurales, tanto en zonas musulmanas como cristianas. Este cereal panificable es apreciado por su rusticidad y la longitud de sus tallos utilizados para la alimentación y el lecho de los animales, y en ocasiones también como elemento de techado. En la muestra 3010, se nota también la presencia de semillas de malas hierbas invernales, típicas de los campos de cereales (Jauzein, 1995Jauzein, P. (1995).Flore des champs cultivés. Paris: INRA.); destaca la neguilla (Agrostemma githago), aunque también hay una presencia esporádica de amor de hortelano (Galium aparine) y de fuyín (Veronica heredifolia). La presencia minoritaria de semillas de plantas silvestres con un calibre similar al de los granos de centeno indica que este conjunto de cereales pasó por varias etapas que permitieron eliminar la paja y la mayor parte de los restos de plantas silvestres; se trataba por tanto de granos de cereales limpios, listos para ser almacenados o consumidos, confirmando la hipótesis de un espacio de almacenamiento para la estructura de La Coba 3. Otro argumento que confirma esta hipótesis es la presencia dentro de los cereales carbonizados de excrementos de roedores, también carbonizados, lo que sugiere que el stock se dejó en el lugar un tiempo largo. En cuanto a las prácticas culturales, la ecología de las plantas silvestres en presencia nos dice que los suelos cultivados fueron suelos secos, ricos en nitratos, con tendencia arcillosa.

Tabla 3. Resultados de los análisis carpológicos realizados en La Coba 
Año2021
UE3010
MTM5-16
Volumen (l)15,5
TAXONESTipo de restos
Carbonizado
Cereales, granos
Secale cerealesem.455
fg.2207
Triticum aestivum/turgidumsem.1
Triticum sp.fg.1
Silvestres
Agrostemma githagosem.73
fg,4
Galium aparinesem.1
Hyoscyamus sp.sem.2
Malva sp.sem.1
Rumex sp.sem.7
Veronica heredifoliasem.1
Total de restos carpologicos2753
Excrementos de roedores4

(realizados por Nicolás Losilla y Jérôme)

[i] 

Ros; l = litros ; sem = semilla ; fg. = fragmento de semilla.

En relación con los análisis antracológicos, el estudio se ha centrado por el momento en los contextos más relevantes dentro de la Estancia B de La Coba 2 y, por lo tanto, datados entre los siglos VIII y X. Concretamente, se han podido analizar tres contextos de carbones, que resumimos en las Tablas 4 y 5.

Tabla 4. Resultados de los análisis antracológicos realizados en La Coba 
UETIPO DE CONTEXTON.º DE CARBONES ANALIZADOSESPECIES DOCUMENTADAS
2126Hogar desmontado62 Quercus caducifolio Pinus mugo/nigra/sylvestris
2130Depósito asociado al horno7 Quercus caducifolio Pinus mugo/nigra/sylvestris
2121Poste central de la estancia1Pinus mugo/nigra/sylvestris

(realizados por Riccardo Santeramo)

Tabla 5. Resultados de los análisis antracológicos 
La Coba - Resultados antracologicos (porcentajes)
cronologia (siglos)VIII-X
contextopostehogarhorno
UE212121262130
taxacf. Pinus3,2
Pinus mugo/nigra/sylvestris100,080,671,4
Quercus caducifolio16,128,6
Tot. UE1627

(realizados por Riccardo Santeramo)

Como se puede observar, los análisis antracológicos muestran un claro dominio del taxón Pinus mugo/nigra/sylvestris, que en el área de estudio se refiere con toda probabilidad a Pinus sylvestris, así como una buena representación de Quercus caducifolio (probablemente Quercus pyrenaica). Aunque se trata de especies que pueden crecer en la región de estudio (Rivas Martínez, 1987Rivas Martínez, S. (Ed.). (1987). Memoria del mapa de series de vegetación de España (1:400.000). Madrid: Ministerio de Agricultura ICONA.), resulta significativo que se registre una baja variedad taxonómica en todos los contextos, lo que se traduce en una baja coherencia ecológica si consideramos la riqueza florística mediana de las formaciones vegetales del Europa centro-meridional. Esta situación se debe probablemente al número relativamente bajo de carbones de momento analizados, así como a los procesos deposicionales que subyacen a la formación de los depósitos estudiados, es decir, deposiciones de corto plazo (Kabukcu y Chabal, 2021Kabukcu, C. y Chabal, L. (2021). “Sampling and quantitative analysis methods in anthracology from archaeological contexts: achievements and prospects”. Quaternary International,593-594, pp. 6-18. DOI: 10.1016/j.quaint.2020.11.004). Con todo, cabe destacar algunas cuestiones.

En primer lugar, es significativo el hecho de que la madera de pino sea empleada en el ámbito constructivo para el poste central de la estancia, lo que invita a pensar en su uso para el armazón de la estructura. Además, los altos porcentajes de pino en los otros dos contextos analizados ‒un hogar desmontado situado en la parte oriental de la estancia B (UE 2126) y un depósito asociado al posible horno para pan (UE 2130)‒ sugiere la existencia de cierta preferencia también para su explotación como combustible. Teniendo en cuenta estos elementos, así como la ubicuidad de Pinus sylvestris, pensamos que este taxón haya sido un recurso importante para los habitantes de La Coba durante su ocupación. En general, el género Pinus no suele estar muy representado en los registros antracológicos medievales ibéricos asociados a actividades de combustión. Sin embargo, hay excepciones, como en el caso de la Pobla d’Ifach (Ntinou et al., 2013Ntinou, M., Badal, E., Carrión, Y., Menéndez Fueyo, J. L., Ferrer Carrión, R. y Pina-Mira, J. (2013). “Wood use in a medieval village: the contribution of wood charcoal analysis to the history of land use during the 13th and 14th centuries A.D. at Pobla d'Ifach (Calp, Alicante, Spain)”. Vegetation, History and Archaeobotany, 22, pp. 115-128. DOI: 10.1007/s00334-012-0349-z), donde el uso considerable de Pinus halepensis como combustible se justificó por su abundante presencia en el entorno. De todas formas, en La Coba parece existir una situación algo diferente. Aquí, los análisis polínicos sugieren la existencia de un paisaje abierto, aunque con cierta presencia de vegetación arbórea. Sin embargo, esta estaría dominada por especies del género Quercus (Quercus pyrenaica y Q. ilex), mientras que los pólenes de Pinus sylvestris aparecen con bajos porcentajes, probablemente testigos de formaciones más lejanas como las localizables en la sierra de Gredos.

El hallazgo de fragmentos de carbones de Quercus caducifolio en contextos ligados a la combustión no es entonces muy sorprendente ya que este taxón se refiere a especies que en general tienen un alto poder calorífico (Ginés López, 1982Ginés López, G. (1982). La guía de INCAFO de los árboles y arbustos de la Península Ibérica. Madrid: INCAFO.) y que además estaban presentes en el paisaje local. Más sorprendente es el alto número de restos antracológicos de Pinus mugo/nigra/sylvestris, que se podría explicar de varias formas. Es posible que por lo menos una parte de los habitantes (aquellos que frecuentaban La Coba 2) tuviera preferencia por las características del pino, aunque normalmente este no se considere bueno para usos domésticos, debido a la presencia abundante de resina. Otra posibilidad es que las formaciones arbóreas locales no estuvieran suficientemente desarrolladas para satisfacer la demanda local. Al mismo tiempo es posible que la recolección en estas mismas formaciones fuera voluntariamente limitada, como consecuencia de una estrategia de preservación de la masa arbórea más cercana al asentamiento, estrategia que bien se adaptaría a la gestión de paisajes “multifuncionales” que en Europa tienen un largo recorrido histórico, como el pasto arbolado o la dehesa (Stagno, 2016Stagno, A. M. (2016). “Seasonal settlements and husbandry resources in Ligurian Apennines (17th-20th centuries)”. En: Collis, J., Pearce, M. y Nicolis, F. (Eds.). Summer farms: seasonal exploitation of the uplands from Prehistory to the Present. Sheffield: Equinox Publishing, pp. 73-96.).

Respecto a los análisis palinológicos, estos se efectuaron en dos cortes estratigráficos referidos a los niveles de ocupación tanto en La Coba 1 como en La Coba 2, cuya relación de muestras (de más moderna a más antigua) queda reflejada en la Tabla 6.

Tabla 6. Resultados de los análisis palinológicos 
UEMuestraTIPO DE CONTEXTOMORFOTIPOS IDENTIFICADOS
La Coba 1
1014MP-01Nivel ocupación interior Nivel de usoQuercus pyrenaica (15-23%) Quercus ilex (5-7%) Pinus sylvestris (3-8%) Arbustos (4-10%) Poaceae (37-52%) Herbáceas antropozoógenas (11-18%) Herbáceas nitrófilas (25-39%) Hongos coprófilos (23-33%) Cerealia (3-5%) Secale cereale (1-3%)
1014MP-08Nivel ocupación interior Nivel de uso
1014MP-05Nivel ocupación interior Nivel de uso
La Coba 2
2012MP-03Derrumbe interior bajo UE 2007. Nivel de abandonoQuercus pyrenaica (11-19%) Quercus ilex (4-8%) Pinus sylvestris (1-6%) Arbustos (2-8%) Poaceae (41-57%) Herbáceas antropozoógenas (13-23%) Herbáceas nitrófilas (27-44%) Hongos coprófilos (25-32%) Cerealia (2-6%) Secale cereale (1-2%)
2012MP-04Nivel de uso
2018MP-09Interior cerámica enterrada en nivel de uso
2014MP-06Nivel de uso
2014MP-07Nivel de uso

(realizados por José Antonio López Sáez)

Los datos polínicos procedentes de tres muestras del nivel de ocupación de La Coba 1 y de cinco de La Coba 2 reflejan un paisaje relativamente deforestado, con una cobertura arbórea y arbustiva reducida, donde los robles (Quercus pyrenaica) son el elemento arbóreo predominante, aunque también se documenta la encina (Q. ilex) que probablemente ocuparía entonces las zonas de solana, así como el pino albar (Pinus sylvestris) cuyos bajos porcentajes vienen referidos a su carácter regional a partir de las poblaciones supramediterráneas de la sierra de Gredos al sur. La mayor parte del paleopaisaje correspondería a amplias zonas de pastos poblados de gramíneas (Poaceae), donde el impacto humano sería muy elevado, dando lugar al desarrollo de una vegetación herbácea nitrófila relacionada. Valores porcentuales relativamente altos tanto de herbáceas antropozoógenas como de hongos coprófilos serían la prueba más evidente del carácter ganadero de este territorio y de la vocación pastoril de los pastos antes comentados, probablemente como zonas de paso de los ganados trasterminantes desde la vertiente norte de la sierra de Ávila hacia el Valle Amblés. Respecto a los cultivos, en todas las muestras se documenta polen de cereales indiferenciados (Cerealia) así como de centeno (Secale cereale), lo que confirma una economía mixta agrícola y ganadera en La Coba. Estos datos corroboran el paleopaisaje inferido en otros registros polínicos cercanos en el entorno general de la sierra de Gredos, donde en cronologías altomedievales se confirma igualmente un impacto antrópico alto que implicaría la deforestación de muchos ambientes de media y alta montaña, el cultivo de cereales y la existencia de ganados trasterminantes, siendo la obtención de zonas de pasto el elemento discursivo fundamental de este proceso deforestador señalado (Blanco González et al., 2009Blanco González, A. (2009). “Tendencias al uso del suelo en el valle Amblés (Ávila). De la Edad del Hierro al Medievo”. Zephyrus, LXIII, pp. 155-183., 2014; López Sáez et al., 2014López Sáez, J. A., Abel Schaad, D., Pérez Díaz, S., Blanco González, A., Alba Sánchez, F., Dorado, M., Ruiz Zapata, B., Gil García, M. J., Gómez González, C. y Franco Múgica, F. (2014). “Vegetation history, climate and human impact in the Spanish Central System over the last 9,000 years”. Quaternary International, 353, pp. 98-122. DOI: 10.1016/j.quaint.2013.06.034, 2018López Sáez, J. A., Blanco González, A., Abel Schaad, D., Robles López, S., Luelmo Lautenschlaeger, R., Pérez Díaz, S. y Alba Sánchez, F. (2018). “Transhumance dynamics in the Gredos range (central Spain) during the last two millennia. Environmental and socio-political vectors of change”. En: Costello, E. y Svensson, E. (Eds.), Historical archaeologies of transhumance across Europe, Londres: Routdlege, pp. 233-244. DOI: 10.4324/9781351213394-16).

3.4. Cronología y secuencia de ocupación de La Coba

 

Hasta el momento se han realizado cuatro dataciones radiocarbónicas que resumimos en la Tabla 7 y Fig. 10.

Tabla 7. Dataciones radiocarbónicas realizadas en La Coba 
CódigoUETipo de contextoMaterialDataciónValor isotópico (δC ‰)Calibración (2σ)
Beta-5682921014Nivel de uso de La Coba 1Carbón1440 +/- 30 BP-26.6 566-654 cal AC (95,4%)
Beta-5682932012Colapso de la estancia A de La Coba 2Carbón1210 +/- 30 BP-26.4764-891 cal AC (84%) 710-745 cal AC (10,8%) 695-700 cal AC (0,6%)
Beta-6095081109Relleno posible silo de almacenamiento al exterior La Coba 1Carbón1340 +/- 30 BP-23.7 645-706 cal AC (63,6%) 736-774 cal AC (31,8%)
Beta-6095093010Depósito al interior de la estructura interpretada como troje en La Coba 3Semilla1110 +/- 30 BP-21.7 882-995 cal AC (93,9%) 1006-1016 cal AD (1,5%)

(análisis realizados en Beta)

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  (Realizados por Carlos Tejerizo-García con OxCal online 4.4)
Figura 10. Dataciones calibradas de La Coba (Realizados por Carlos Tejerizo-García con OxCal online 4.4)

Como se puede observar, el rango general de las dataciones en La Coba se encuentra entre muy finales del siglo VI y los primeros compases del siglo XI. Sin embargo, los distintos análisis de la cultura material permiten aquilatar sensiblemente esta horquilla. En cuanto al inicio de la ocupación en el sitio de La Coba es clave situar estratigráficamente la datación de la UE 1109, proveniente del interior de un silo de almacenamiento amortizado por la construcción de La Coba 1 (UE 1014).

Esta relación estratigráfica, junto con la ausencia clara de materiales datados en la sexta centuria, situaría la construcción de La Coba 1 entre el segundo y tercer cuarto de la séptima centuria. Esto implicaría que la fase anterior a la que pertenecería el silo de almacenamiento se situaría, a tenor de la datación de un carbón en posición secundaria, en la primera mitad de ese mismo siglo. Del mismo modo, esta interpretación implicaría que la primera y la segunda fase de ocupación se desarrollarían de forma continuada, sin abandonos relevantes. Por tanto, tendríamos una primera fase de ocupación asociada fundamentalmente a la presencia de un silo sin que puedan identificarse estratigráficamente estructuras asociadas a ese momento.

Las dataciones realizadas en La Coba 2 y La Coba 3 (dataciones Beta-568293 y Beta-609509 respectivamente) señalarían una ocupación clara del yacimiento durante los siglos VIII y IX. Así, cabría pensar en otra fase de desarrollo del yacimiento con la construcción de estas (y otras) estructuras con respecto a La Coba 1. Las sutiles diferencias en las técnicas constructivas entre este último edificio y La Coba 2, invitarían a pensar en otra fase de ocupación en el sitio a partir de la octava centuria. Más claro parece datarse el momento de abandono de este yacimiento en un momento indeterminado del siglo X, como reflejaría la datación de la semilla de la estructura de almacenamiento de La Coba 3 ‒entendiendo que la presencia de este conjunto de semillas almacenadas estaría señalando un claro momento de abandono, al menos, de esta estructura‒. Un abandono que, teniendo en cuenta algunos datos como el cegamiento del vano de La Coba 2, debió de ser relativamente dilatado en el tiempo.

Por lo tanto, y recopilando toda la información disponible, se puede proponer la siguiente secuencia de ocupación para el sitio de La Coba:

  • Fase 1: ocupaciones previas no identificadas.
  • Fase 2: ocupaciones altomedievales.
  • Fase 2a: primera ocupación del sitio como asentamiento rural. Inicios del siglo VII -mediados del siglo VII.
  • Fase 2b: reestructuración parcial del poblado. Mediados del siglo VII -primera mitad del siglo VIII.
  • Fase 2c: expansión de la aldea nucleada. Mediados del siglo VIII-siglo X.
  • Fase 3: abandono del poblado con usos agro-silvo-pastoriles variados. Siglo X -s. XIX.
  • Fase 4: cercamiento del territorio y usos ganaderos actuales. Siglo XIX-actualidad.

4. DISCUSIÓN

 

Las excavaciones en el yacimiento de La Coba han permitido documentar lo que podemos interpretar como una aldea altomedieval (Quirós Castillo y Vigil-Escalera, 2006Quirós Castillo, J. A. y Vigil-Escalera, A. (2006). “Networks of peasant villages between Toledo and Velegia Alabense, Northwestern Spain (V-Xth centuries)”. Archeologia Medievale, XXXIII, pp. 79-128.), dentro de lo que Alfonso Vigil-Escalera ha denominado como un asentamiento plurifamiliar de carácter agregado (Vigil-Escalera, 2022Vigil-Escalera, A. (2022). “La diversidad de las formas de asentamiento rural en la Hispania post-romana y altomedieval: reflexiones y retos”. En: Prata, S., Cuesta-Gómez, F. y Tente, C. (Eds.). Paisajes, espacios y materialidades. Arqueología rural altomedieval en la península ibérica. Oxford: Archaeopress, pp. 11-28., p. 13). Como ya se ha mencionado, La Coba no sería el primer sitio de estas características excavado en el entorno del norte del sistema central, pero sí uno de los primeros que cuenta con una propuesta sólida de datación, más densamente intervenidos y sobre el que se han realizado más análisis de tipo específico. Esto sitúa a La Coba como un yacimiento central a la hora de apuntalar, matizar o refutar algunas de las narrativas sobre la historia del poblamiento altomedieval en el centro peninsular.

Uno de los aspectos más sobresalientes que se derivan de los datos presentados es la presencia de dos fases de ocupación continuadas en el tiempo. Si bien de la primera fase (mediados del siglo VII hasta inicios o mediados del siglo VIII) tenemos muy poca información, reducida a una única estructura negativa amortizada por las estructuras superiores, esta marca el punto de inicio de la ocupación de este espacio, en el contexto de un momento de expansión del poblamiento en la sierra de Ávila. Una expansión que ya había sido sugerido por otros estudios y que lo vinculan a una colonización de los espacios de montaña por parte de comunidades agrícolas, pero con una fuerte base ganadera (Ariño Gil, 2006Ariño Gil, E. (2006). “Modelos de poblamiento rural en la provincia de Salamanca (España) entre la antigüedad y la Alta Edad Media”. Zephyrus, 59, pp. 317-357.; Blanco González et al., 2014Blanco González, A., López Sáez, J. A., Alba, F., Abel, D. y Pérez, S. (2014). “Medieval landscapes in the Spanish Central System (450-1350): a paleoenvironmental and historial perspective”. Journal of Medieval Iberian Studies, 6, pp. 1-17. DOI: 10.1080/17546559.2014.925135; Martín Viso y Blanco González, 2016Martín Viso, I. y Blanco González, A. (2016). “Ancestral memories and early medieval landscapes: the case of Sierra de Ávila (Spain)”. Early Medieval Europe, 24, 4, pp. 393-422. DOI: 10.1111/emed.12166; Tejerizo García, 2017Tejerizo García, C. (2017). Arqueología de las sociedades campesinas en la cuenca del Duero durante la Primera Alta Edad Media. Bilbao: Universidad del País Vasco.). La Coba, por tanto, formaría parte de un fenómeno más amplio de ocupación del sistema central cuyos inicios podemos datar a inicios del siglo VII, como se desprende de otros yacimientos coetáneos como Las Henrenes, La Legoriza, el recientemente excavado en El Palomar o Monte el Alcaide.

A esta primera ocupación documentada en La Coba le sigue una importante crecimiento entre los siglos VIII y X sin solución de continuidad aparente. Esto llevaría a desechar explicaciones deterministas vinculadas a las dinámicas de despoblación y repoblación en favor de procesos internos de las sociedades altomedievales del centro peninsular (Escudero Manzano, 2016Escudero Manzano, G. J. (2016). “La «despoblación» y «repoblación» del valle del Duero: La problemática de las fuentes y el debate historiográfico”. Estudios Medievales Hispánicos, 5, pp. 151-172.; Martín Viso, 2021Martín Viso, I. (2021). “Tiempos de colapso y resiliencia: espacios sin estado en la Península Ibérica (siglos VIII-X)”. Intus-Legere Historia, 15,2, pp. 78-105.). Las razones específicas de este desarrollo son todavía difíciles de determinar, pero es sugerente insertarlo dentro del contexto histórico de colapso estatal del estado visigodo durante la octava centuria y la creación de nuevos paisajes políticos en la pequeña escala, en las periferias de los grandes centros políticos (Martín Viso, 2021Martín Viso, I. (2021). “Tiempos de colapso y resiliencia: espacios sin estado en la Península Ibérica (siglos VIII-X)”. Intus-Legere Historia, 15,2, pp. 78-105.). Nuevos paisajes que están articulados territorialmente, con una amplia autonomía de organización económica y política y con centros de poder multipolares y de escasa entidad material (Quirós Castillo, 2021Quirós Castillo, J. A. (2021). “Arqueología de los condados castellanos: sociedades locales y prácticas políticas en Lantarón (siglos IX-X)”. SPAL, 30, 2, pp. 308-339. DOI: 10.12795/spal.2021.i30.26). En este esquema, y a partir de los datos presentados, sugerimos que La Coba puede ser interpretado como un lugar central de articulación del poblamiento en la pequeña escala que se desarrolla en un momento de ausencia de centros políticos estables y cuya centralidad se vincula con su ubicación espacial, en una zona de control de los pasos ganaderos transterminantes. En este sentido, los registros arqueobotánicos presentados, con especial referencia a los datos palinológicos y antracológicos, reforzarían esta hipótesis (Blanco González et al., 2014).

Esta propuesta de La Coba como lugar central territorial se justifica por varias razones. Una de ellas sería su singularidad con respecto al contexto en el que se desarrolla. Como se ha comentado anteriormente, la sierra de Ávila se caracteriza por una fuerte densidad de poblamiento entre los siglos VII y X, con asentamientos documentados cada 2-5 km de distancia unos de otros. Sin embargo, esto no ocurre en La Coba, que ocupa un espacio donde no se documentan otros yacimientos coetáneos en los alrededores. Este hecho se suma a la singularidad de los espacios de enterramiento, con una densidad de marcadores funerarios, como son las tumbas en roca, especialmente significativa con respecto al resto de sitios conocidos de la sierra de Ávila (Martín Viso y Blanco González, 2016Martín Viso, I. y Blanco González, A. (2016). “Ancestral memories and early medieval landscapes: the case of Sierra de Ávila (Spain)”. Early Medieval Europe, 24, 4, pp. 393-422. DOI: 10.1111/emed.12166). Todo ello parece indicar que La Coba funcionaría como un polo de concentración de población en un mismo espacio sin otros asentamientos en las cercanías, como también podría ocurrir en el otro centro de poder altomedieval reconocido en el territorio, Diego Álvaro (Gutiérrez Palacios, 1966Gutiérrez Palacios, A. (1966). Miscelánea arqueológica de Diego Álvaro. Ávila: Diputación Provincial de Ávila.). Con todo, y a tenor de lo conocido para este último yacimiento, La Coba parece situarse en un nivel inferior de control territorial, posiblemente más vinculado al territorio inmediato del asentamiento y al control de pastos ganaderos hacia el Valle Amblés por el puerto de las Fuentes.

Otro argumento para proponer que La Coba es un lugar central de pequeña escala se relaciona con la propia materialidad exhumada. Si bien todavía no tenemos una información tan abundante para otros yacimientos coetáneos en el territorio, lo conocido para La Coba y otros sitios contemporáneos (Las Henrenes, El Palomar, San Simones…) sugiere diferencias notables. La presencia de ciertos materiales de prestigio en el yacimiento como los elementos de adorno personal de gran calidad técnica producidos en talleres especializados (broches y anillos), la aparición de ajuares funerarios de cierta riqueza, sobre todo si se compara con el resto de tumbas excavadas en la sierra de Ávila, en el que no se han localizado otros similares, la presencia de espacios productivos complejos (La Coba 2) o la documentación de cerámicas de carácter extra-local, apuntan a la presencia de grupos sociales con cierta capacidad económica en el contexto territorial (Quirós Castillo, 2014Quirós Castillo, J. A. (2014). “Aristocracias, élites y desigualdad social en la primera Edad Media en el País Vasco”. En: Catalán Ramos, R., Fuentes Melgar, P. y Sastre Blanco, J. C. (Eds.). Las fortificaciones en la tardoantigüedad. Élites y articulación del territorio (siglos V-VIII d.C.), Madrid: La Ergástula, pp. 143-158.). Unas élites locales que basarían su poder económico en el control territorial y en la captación de los recursos críticos vinculados a la ganadería trasterminante para el aprovechamiento de los pastos de verano.

Este carácter central y de control por parte de La Coba, y, más concretamente, de las potenciales élites que vivían en esta aldea, no es excluyente del desarrollo de una economía de tipo campesino (Quirós Castillo y Vigil-Escalera, 2019Quirós Castillo, J. A. y Vigil-Escalera, A. (2019). “Archaeology of medieval peasantry in northwestern Iberia”. En: Gelichi, S. y Olmo Enciso, L. (Eds.). Mediterranean landscapes in post-Antiquity. New frontiers and new perspectives. Oxford: Archaeopress, pp. 129-144.; Tejerizo García, 2017Tejerizo García, C. (2017). Arqueología de las sociedades campesinas en la cuenca del Duero durante la Primera Alta Edad Media. Bilbao: Universidad del País Vasco.). Esto vendría demostrado por la evidente articulación económica entre la ganadería y la agricultura ‒a través de la diversificación productiva que mostrarían los análisis arqueobotánicos‒ así como por la gestión compleja del paisaje. En este sentido, la documentación de varios silos de almacenamiento con una diversidad de semillas de cereal, así como de la potencial presencia de campos de cultivo, muestra no solo este carácter agrícola, sino también la presencia de estrategias económicas enfocadas a la diversificación productiva para minimizar los impactos a corto plazo (Vigil-Escalera et al., 2014Vigil-Escalera, A., Moreno García, M., Peña-Chocarro, L., Morales Muñiz, A., Llorente Rodríguez, L., Sabato, D. y Ucchesu, M. (2014). “Productive strategies and consumption patterns in the Early Medieval village of Gózquez (Madrid, Spain)”. Quaternary International, 346, pp. 7-19. DOI: 10.1016/j.quaint.2013.10.031). Por su parte, el análisis palinológico demuestra el carácter regional de los pinares, aunque estos fueron utilizados como materia prima tanto en la construcción de la arquitectura doméstica como usados como combustible para hornos y hogares, a pesar de la lejanía de sus bosques respecto al yacimiento. Todas estas evidencias sugieren la presencia de una economía de tipo campesino en el que las desigualdades sociales internas serían efectivamente existentes pero muy sutiles, basadas en el control de recursos estratégicos, como los pastos, y circunscritos a micropolíticas locales ajenas a la acción del Estado (Martín Viso, 2021Martín Viso, I. (2021). “Tiempos de colapso y resiliencia: espacios sin estado en la Península Ibérica (siglos VIII-X)”. Intus-Legere Historia, 15,2, pp. 78-105.; Quirós Castillo y Tejerizo García, 2020Quirós Castillo, J. A. y Tejerizo García, C. (2020). “Filling the gap. Peasant studies and the archaeology of medieval peasantry in light of the northern iberian evidence”. Journal of Agrarian Change, 21, 2, pp. 377-395. DOI: 10.1111/joac.12393).

5. CONCLUSIONES

 

Los resultados obtenidos en las excavaciones llevadas a cabo en La Coba han permitido no solo replantear algunos de los principales temas que han vertebrado la historiografía sobre la Alta Edad Media en el centro peninsular, como son las dinámicas poblacionales o el impacto de la desintegración del estado visigodo, sino también abrir nuevos enfoques y temas de trabajo, como sería la cuestión de las economías campesinas, la emergencia de los poderes territoriales en época altomedieval o el impacto de estos en el paisaje. Esto ha sido posible gracias a la intervención sistemática en este yacimiento, así como de la aplicación de una metodología multidisciplinar y orientada a problemas, incluyendo, por primera vez, un significativo conjunto de dataciones radiocarbónicas que han permitido establecer un relato arqueológico complejo para este tipo de yacimientos.

De esta manera, se ha podido caracterizar de forma compleja la materialidad asociada a un contexto rural de tipo campesino en el centro peninsular en un contexto histórico de fuerte expansión del poblamiento. Más aún, los datos presentados han permitido, por un lado, reforzar algunas de las hipótesis ya planteadas para este tipo de expansiones en espacios de montaña en el período altomedieval y, por otro, sugerir que La Coba se constituiría como un lugar central de carácter territorial dentro de este entramado de asentamientos. Esta hipótesis basada, fundamentalmente, en las singularidades materiales de este yacimiento con respecto al contexto en el que se inserta y en el análisis cruzado de diferentes registros arqueológicos.

En este trabajo se han presentado algunas de las principales ideas, sugerencias e hipótesis que surgen a partir de los trabajos realizados hasta el momento en el yacimiento de La Coba. Sin duda, futuros trabajos en este sitio, así como en otros similares (como los que se están realizando en los yacimientos de El Palomar y San Simones, muy próximos a La Coba), y la revisión de otros asentamientos como Las Henrenes o Diego Álvaro arrojarán mucha luz sobre un período injustamente llamado oscuro pero que, efectivamente, todavía está envuelto en sombras que deben ser iluminadas.

AGRADECIMIENTOS

 

Agradecemos a Sergio Celdrán Beltrán, arquitecto, todas las reflexiones en torno a la arquitectura doméstica de La Coba, así como al pueblo de San Juan del Olmo todo el apoyo para el desarrollo del presente proyecto. Igualmente, agradecemos a los evaluadores externos sus comentarios y sugerencias.

DECLARACIÓN DE CONFLICTO DE INTERESES

 

Los autores de este artículo declaran no tener conflictos de intereses financieros, profesionales o personales que pudieran haber influido de manera inapropiada en este trabajo.

FUENTES DE FINANCIACIÓN

 

Este trabajo se ha realizado en el marco del proyecto MSCA IF “INPACT - Industrialization and the process of modernity: the archaeological transformation of the rural world (18th-21st c.)” financiado por la Comisión Europea (GA n.101032402), así como de una Ayuda Ramón y Cajal (Ref. RYC2022-036226-I / AEI / 10.13039/501100011033).

Iñaki Martín Viso ha participado en este trabajo como parte de las actividades del proyecto “Los escenarios de las micropolíticas: acción colectiva, sociedades locales, poderes englobantes (siglos VI-XII)” (Ref. PID2020-112506GB-C42) financiado por la Agencia Estatal de Investigación.

DECLARACIÓN DE CONTRIBUCIÓN DE AUTORÍA

 

Carlos Tejerizo-García: conceptualización, Metodología, Investigación, administración de proyecto, redacción – borrador original, redacción – revisión y edición.

Iñaki Martín Viso: investigación, redacción – revisión y edición, obtención de fondos.

José Antonio López Sáez: investigación, análisis formal, redacción – borrador original.

David Larreina-García: investigación, análisis formal, redacción – borrador original.

Riccardo Santeramo: investigación, análisis formal, redacción – borrador original.

Nicolás Losilla: investigación, análisis formal, redacción – borrador original.

Jérôme Ros: investigación, análisis formal, redacción – borrador original.

Juan Pablo López García: conceptualización, administración de proyecto, obtención de fondos.

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NOTAS

 
1 

Este mapa se ha realizado a partir de los datos del Catálogo de Bienes Culturales de Castilla y León. La categoría de “asentamiento rural/villa” responde a yacimientos de difícil categorización a partir de los materiales documentados en superficie.

2 

Esta distinción se realiza a través del análisis de algunos marcadores visibles en las cerámicas, sobre todo en los fondos y los galbos centrales de la cerámica. Elementos como líneas paralelas marcadas y regularidad de las paredes señalarían sistemas de rotación rápida, mientras que líneas irregulares, la presencia de digitaciones para levantar los cacharros o irregularidad en las partes centrales apuntarían a sistemas de rotación lento. Con todo, siempre existe un margen de error que se corrige con una cantidad suficiente de fragmentos analizados por contextos.

3 

Estos análisis fueron realizados en el Laboratorio de Microscopía y Microtomografía Computarizada del CENIEH. Específicamente, se realizaron radiografías para determinar el estado de la pieza e identificar posibles elementos de la manufactura, posteriormente fueron observadas mediante estereoscopio y/o microscopio 3D para observar en detalle su macroestructura y, finalmente, fueron analizados mediante Espectrometría de Fluorescencia de Rayos X Portátil y/o microscopio de barrido SEM/EDS para caracterizar la composición química. Para el SEM/EDS, se utilizó un modelo FEI Quantas 600 (SEM-EDS) e INCA software para interactuar con el analizador EDS, en condiciones habituales de trabajo de 20Kv, spotsize 4.0, distancia de 11 mm y operando en bajo vacío ya que la muestra se insertó en la cámara sin metalizar. En cuanto a la Espectrometría de Fluorescencia, se utilizó un espectrómetro de Fluorescencia de Rayos X Portátil NITON XL3t 950 (p_XRF), operando en condiciones estándar en modo de analizador (aplicación) minería.