1. INTRODUCCIÓN
⌅El objetivo de este trabajo es presentar la información disponible sobre la localización y circunstancias en las que fue recuperado el conjunto de torques de Cavandi1
La notable repercusión del hallazgo y recuperación de estos dos torques de oro adquirió una inmediata notoriedad social. El anuncio oficial del descubrimiento añadió, a la natural expectación de los investigadores, la curiosidad desatada de los medios de comunicación en los que pronto menudearon informaciones no siempre correctas. Por este motivo, se consideró necesario ofrecer con premura un relato veraz de lo ocurrido. Esta es en esencia la justificación de la noticia: informar acerca de las actuaciones emprendidas tras la comunicación del hallazgo, ofrecer una somera descripción de las piezas tratadas y componer una valoración preliminar de su relevancia en el panorama arqueológico regional.
Hasta el descubrimiento de los aquí tratados, la información relativa a la procedencia de torques o fragmentos de torques conocidos en Asturias apenas superaba una docena de posibles emplazamientos, aun incluyendo las noticias referidas a aquellos otros cuyo paradero es hoy desconocido (Maya, 1988Maya González, J. L. (1988). La cultura material de los castros asturianos. Estudios de la antigüedad 4-5. Bellaterra: Univ. Autónoma de Barcelona., pp. 149-151) (Fig. 2). Las referencias geográficas recogidas son imprecisas, y en la mayoría de los casos, solo permiten acotar áreas de ambigua localización, desprovistas de cualquier otro dato útil para caracterizar las circunstancias del depósito. La fragmentación de las piezas y su manipulación histórica son otras condiciones compartidas que dificultan la caracterización formal y tecnológica de la producción, aspecto esencial para la identificación de posibles talleres, grupos regionales, y su verosímil diacronía.
Cavandi representa por ello una extraordinaria excepción a la norma pues, por primera vez, se conoce con exactitud el lugar del descubrimiento y las circunstancias de su recuperación que, tras el hallazgo casual, culminó con el rescate de dos ejemplares mediante una intervención arqueológica sistemática.
2. EL HALLAZGO
⌅2.1. Descubrimiento, rescate y ubicación geográfica
⌅El 29 de agosto de 2023, D. Sergio Narciandi, operario de una empresa de aguas al servicio del Ayuntamiento de Peñamellera Baja, dio conocimiento de la aparición de un torques de oro en un paraje próximo a la localidad de Cavandi,2
Como resultado de la intervención, además del primero de los torques, completo (MAA 09450) (Fig. 1.1) se recuperó un segundo ejemplar (MAA 09449), este de menor tamaño y fragmentado (Fig. 1.2). Roto el aro en su zona media, los discos posteriores de ambos terminales se mantenían fijados a su correspondiente segmento de aro. El resto del primer terminal, los cuerpos huecos y disco externo del segundo, se desperdigaban inconexos pero próximos entre los derrubios más recientes (Fig. 3.1).
El conjunto fue localizado a media ladera, a una altitud de unos 425 m s. n. m., en uno de los valles que desde la sierra del Cuera se abren hacia el mediodía drenando arroyos y escorrentías que vierten al río Cares. Se trata de un paisaje de abrupta topografía (Fig. 3.2), con perfiles escarpados y pendientes muy pronunciadas. Su aparición se produjo en el seno de una cárcava cuya natural inestabilidad resultó acentuada por la apertura de una pista maderera. La escasa competencia de la roca de base5
2.2. Algunas notas sobre el poblamiento antiguo en la cuenca del Cares-Deva
⌅El inventario de asentamientos fortificados y otras evidencias de la ocupación del valle del Cares-Deva durante la Edad del Hierro es limitada y apenas posee registros arqueológicos que puedan refrendar la antigüedad de los recintos identificados (Fig. 4). Aun así, los instrumentos de teledetección están facilitando la incorporación de un número creciente de parajes con aparente potencial (Pérez-Fernández, González y Estrada, 2022Pérez-Fernández, E., González Montes, B. y Estrada García, R. (2022). “La caliza como elemento configurador del paisaje fortificado en el oriente de Asturias: los recintos fortificados en corona, revisión tipológica y nuevos descubrimientos”. ArkeoGazte Akizkaria, 12, pp. 217-240., p. 220; Villa, 2019Villa Valdés, Á. (2019). “Apuntes sobre la Edad del Hierro en Asturias. A propósito de las excavaciones arqueológicas de García y Bellido en Coaña”. En: Villa Valdés, A. y Rodríguez del Cueto, F. (Coords.). Arqueología castreña en Asturias. Contribuciones a la conmemoración del Día García y Bellido. Oviedo: Fundación Valdés-Salas y Universidad de Oviedo, pp. 121-141., p. 130), que vienen a sumarse a las cuevas frecuentadas desde la primera mitad del milenio I a. C. (Barroso et al., 2007Barroso Bermejo, R., Camino Mayor, J., Bueno Ramírez, P. y De Balbín, R. (2007). Fuentenegroso. Un enterramiento del I milenio a.C. en la Sierra del Cuera, Asturias. Oviedo: KRK.; Luis, Fanjul y Serna, 2021Luis Mariño, S. de, Fanjul Peraza, A. y Serna Gancedo, M. L. (2021). “La panoplia de finales de la II Edad del Hierro en la sima de La Cerrosa-Lagaña (Suarías, Peñamellera Baja, Asturias). ¿Un conjunto asociado a las Guerras Cántabras?”. Complutum, 32 (1), pp. 141-165. DOI: 10.5209/cmpl.76452).
La cuenca del Cares-Deva y el curso lebaniego de este último vertebran los principales indicios de un poblamiento fortificado que se rarifica en la banda litoral, con apenas media docena de localizaciones entre Prellezo, al este de Tina Menor, y Collera o El Picu Les Torres, en ambas orillas del Sella (Gómez, 2010Gómez Casares, G. (2010). “Liébana”. En: Serna Gancedo, M., Martínez Velasco, A. y Fernández-Acebo, V. (Coords.). Castros y castra en Cantabria. Fortificaciones de la Edad del Hierro a las guerras con Roma. Santander: Acanto, pp. 112-169., p. 112; Villa y Blas, 2022Villa Valdés, Á. y Blas Cortina, M. A. de (2022). “Noticia sobre dos cascos de bronce astados en triple cimera procedentes del Picu Les Torres (Cueves, Ribadesella)”. Boletín de Humanidades y Ciencias Sociales del Real Instituto de Estudios Asturianos, 195, pp. 299-323.).
El Cabezu Madrillana6
3. LOS TORQUES8
Observaciones visuales y fotografías realizadas entre el 30 de agosto y el 9 de octubre de 2023 en el Museo Arqueológico de Asturias y en el yacimiento.
⌅3.1. Torques n.º 09450 (Fig. 1.1)
⌅Material: oro (sin cuantificar la composición química).
Medidas en mm: Dimensiones generales: altura máxima: 170; anchura / diámetro máximo: 187. Aro: desarrollo: 345; grosor máximo: 15; grosor mínimo: 12; grosor en extremos: 13,1 (A) y 13,5 (B). Desarrollo de la zona central con hendiduras: 85; diámetro individual de cada espiral: 19-22.
Terminales: altura: 54,2 (A) y 55,8 (B); diámetro máximo (parte central): 49,1; diámetro mínimo: 19,9 (A) y 19,4 (B); diámetro discos frontales: 37,7 (A) y 37,2 (B); diámetro discos traseros: 39.
Peso: 565,9 g.
Torques de aro tripartito y extremos huecos con perfil en doble escocia. Está completo, en buen estado de conservación, con ligeros desperfectos compatibles con las condiciones de enterramiento (vide supra). Uno de los terminales (A) se encuentra ligeramente desplazado de su posición original (Fig. 1.1A). La decoración de los discos frontales de cierre de los terminales ha perdido parte del granulado, siendo visibles las camas donde se situaba cada una de las esferas que faltan. En la parte central del disco frontal A se observa una fisura (Fig. 6, Sup. A)
En el aro falta un pequeño tramo de la varilla9
En superficie, aparecen concreciones negruzcas adheridas y restos de tierra apelmazada en las hendiduras de la zona central del aro (Fig. 5.2). Se aprecian huellas de desgaste distribuidas homogéneamente por toda la superficie, y sobre todo en la parte central. En los terminales, observamos rozaduras superficiales, modernas, en uno de los discos ornamentales, así como alguna abolladura (A) y ralladuras generalizadas tanto antiguas como modernas.
Elementos estructurales
⌅Está compuesto por un aro en forma de C, y dos terminales voluminosos y huecos, con perfil en doble escocia. Cada uno de estos elementos se compone a su vez de distintas piezas fabricadas individualmente soldadas entre sí.
El aro de una sola pieza, fundido a la cera perdida, tiene estructura tripartita (Fig. 1.1). Una zona central, más gruesa, de sección circular con cinco profundas hendiduras longitudinales; el fondo de dos de ellas se trabajó con un punzón con motivo en escalera; los espacios en resalte entre las hendiduras, que muestran una superficie suavizada, se decoraron con series de líneas oblicuas (Fig. 5.2). Dos zonas distales, más delgadas, cuya sección no se aprecia por estar oculta con sendas varillas de sección cóncavo-convexa enrolladas apretadamente.
Cada uno de los terminales está formado por cuatro piezas: dos seudo-hiperboloides de revolución, de distinta altura, que se unen por sus diámetros mayores; dos discos que cierran este cuerpo hueco (Fig. 5.4).
Elementos ornamentales
⌅Las dos varillas enrolladas que cubren los extremos distales del aro son elementos ornamentales pues no tienen función estructural alguna. Se fabricaron por deformación plástica, con ayuda de un yunque de estrías para modelar la sección; esta operación deja una huella o rebaba en los bordes que se ha podido observar a escasos aumentos. Los extremos de las varillas están cuidadosamente terminados en punta, para mejor integrarse en la topografía del torques (Fig. 5.1).
En la zona de contacto entre el sector central y las varillas enrolladas se soldaron sendas placas que imitan un hilo enrollado en espiral formando dos círculos. Fueron vaciadas a la cera perdida, lo mismo que unas pequeñas placas triangulares, imitando granulado, situadas en los espacios libres que deja la intersección de los círculos (Figs. 5.1 y 5.3).
La ornamentación de los terminales
⌅Los discos de cierre de ambos terminales, frontal y trasero, se decoraron con un complicado patrón que difiere en cada uno de ellos, manteniendo elementos técnicos equivalentes: el uso de punzones simples y complejos, con granulado dispuesto aisladamente (Fig. 6).
El disco frontal B (Fig. 6, Sup. B) es el más elaborado. A partir de una roseta central de seis pétalos, trazada con punzón complejo de perla (vide infra definición de esta herramienta), irradian una serie de elementos ornamentales dispuestos en círculo, trazados con el mismo punzón alternando con otro simple de triángulo y punto central. En los vértices de algunos motivos, y en el centro geométrico, se sitúan gránulos aislados, soldados sobre una cama circular marcada a punzón en la superficie, para facilitar este proceso. En total se dispusieron 32 gránulos originalmente, de los que se han desprendido 12 por fallo de soldadura.
El disco frontal A (Fig. 6, Sup. A) es más sencillo. La mayor parte del espacio disponible lo ocupa una roseta de seis pétalos realizada con el mismo tipo de punzón complejo que el anterior. Los espacios vacíos se rellenan con un motivo triangular. Igualmente, los vértices se rematan con gránulos soldados sobre cama rebajada. El total de gránulos dispuestos originalmente son 43, de los que faltan 28.
Los discos traseros, A y B, presentan diferencias a pesar de su similitud. El disco A muestra una cenefa circular de semicírculos, realizados con el mismo punzón complejo utilizado en el disco frontal, centrados por un toque de punzón como el empleado para realizar las camas de los gránulos (Fig 6, Inf. A). Por su parte el disco trasero B ofrece la misma cenefa en semicírculos, pero centrados con punzón de media perla, a la que se añade una segunda cenefa realizada con punzón triangular relleno de seis puntos (Fig 6, Inf. B). Tanto el A como el B presentan una moldura plano-convexa en torno al hueco a través del que se introduce el aro en los terminales. El terminal B incorpora en su interior un posible elemento de sonajero, rasgo documentado en otros torques castreños con terminales huecos (Armbruster y Perea, 2000Armbruster, B. R. y Perea, A. (2000). “Macizo/hueco, soldado/fundido, morfología/tecnología. El ámbito tecnológico castreño a través de los torques con remates en doble escocia”. Trabajos de Prehistoria, 57 (1), pp. 97-114 / DOI: 10.3989/tp.2000.v57.i1.262, p. 102), que será objeto de un estudio arqueométrico más detallado.
Otras consideraciones en torno al proceso de fabricación
⌅Una de las peculiaridades del ejemplar reside en los terminales que difieren en su ornamentación, un rasgo poco corriente (vide infra); además, hemos constatado que fueron fabricados por orfebres de habilidades distintas. Es en el manejo de los punzones complejos donde pueden verse las diferencias. El punzón complejo (Armbruster y Perea, 2000Armbruster, B. R. y Perea, A. (2000). “Macizo/hueco, soldado/fundido, morfología/tecnología. El ámbito tecnológico castreño a través de los torques con remates en doble escocia”. Trabajos de Prehistoria, 57 (1), pp. 97-114 / DOI: 10.3989/tp.2000.v57.i1.262, pp. 106-107) es una herramienta pensada para estampar motivos repetitivos, lineales o curvos, como es el caso que nos ocupa, y su manejo requiere cierta práctica, sobre todo para la realización de tramos curvos. En la cenefa ornamental con semicírculos de los discos traseros (Fig. 6, Inf. A-B) se pueden observar estas diferencias de manejo.
Concerniente a las soldaduras fallidas de muchos de los gránulos que completan los discos frontales (Fig. 6, Sup. A-B) hay que decir que el hecho de haber preparado camas para situar las esferillas de oro no solo indica una buena planificación del trabajo, sino que se intentaban asegurar al máximo esas soldaduras, que son siempre débiles debido a la escasa superficie de contacto entre la esfera y la lámina de base.
Es interesante la constatación en los dos torques del conjunto de perforaciones en el cuerpo posterior de cada terminal, realizadas con un punzón aguzado (Figs. 5.4 y 7.5) incluyendo dos el ejemplar 09450, aparentemente. Se trataba de evitar que estos cuerpos huecos estallaran durante el proceso de calentamiento para realizar las soldaduras que unen todos sus componentes; durante este proceso el aire interior se calienta y aumenta de volumen, además se producen gases que contribuyen al mayor volumen gaseoso interior. En algunos ejemplares conocidos pueden estar disimulados con posterioridad, pero en este caso se dejaron a la vista, como ocurre igualmente en otros ejemplos.
3.2. Torques n.º 09449 (Fig. 1.2)
⌅Material: posible plata dorada o aleación de base oro (sin cuantificar la composición química).
Dimensiones generales (en mm): altura máxima: 150; anchura / diámetro máximo: 175.
Aro: desarrollo: 340 (170 + 170); grosor máximo: 7,2 × 7; grosor mínimo.: 6,5; grosor en extremos: 9,5 (A) y ca. 9,7 (B).
Terminales: altura: 47,3 (A) y 46, 6 (B); diámetro máximo (parte central): 34,7 (A) y 33,6 (B); diámetro mínimo 13,9 (A) y 13,1 (B); diámetro discos frontales: 29,8 (A) y 29,4 (B); diámetro discos posteriores: 28,6 (A) y 28,8 (B).
Peso: 205,6 g.
Torques de aro simple y terminales huecos con perfil en doble escocia. Aunque durante el presente examen la superficie del ejemplar no estaba en buenas condiciones de estudio, adelantamos las siguientes observaciones.
Se encuentra completo pero fragmentado en varios trozos (Fig. 3.1): el aro está partido por su zona central y conserva todavía soldados los discos de cierre de cada terminal; los dos terminales se encuentran separados del aro, uno con sus componentes todavía unidos, el otro con sus tres elementos disgregados por fallos de soldadura en las condiciones del yacimiento. La rotura del aro parece debida a fatiga del material, es decir, se habría producido igualmente en las condiciones del yacimiento, quizá a partir de un defecto de vaciado, burbuja de aire o vacío de llenado.
La superficie metálica se encuentra sucia de tierra negruzca y concreciones oscuras. El posible dorado está perdido en algunas zonas del aro (Fig. 7.1-3). Por el contrario, los terminales no fueron dorados, y parecen estar fabricados con una aleación distinta de mayor contenido en oro. El estudio arqueométrico, aún pendiente, permitirá determinar estas cuestiones.
Hemos observado huellas de desgaste, sobre todo en los bordes de los terminales; uno de ellos, el más completo (A), presenta rozaduras modernas (Fig. 7.5).
Elementos estructurales
⌅Está formado por un aro en forma de C, y dos terminales huecos con perfil en doble escocia. La estructura se compone de varias piezas fabricadas individualmente soldadas posteriormente entre sí.
El aro, macizo y vaciado a la cera perdida, tiene sección cuadrangular, aumentando ligeramente de grosor en la parte central y, también, hacia los extremos; se dispone romboidalmente con respecto al eje de la pieza. Los lados exteriores presentan estrías longitudinales, alternando tres en la zona central y partes próximas a los extremos, y dos en la superficie más estrecha de los laterales. Los interiores son lisos, mientras que las aristas fueron suavizadas (Fig. 7.1-3).
Con la misma estructura que la del torques 09450, cada uno de los terminales está formado por cuatro piezas: dos seudo-hiperboloides de revolución, con distinta altura, que se unen por sus diámetros mayores y dos discos, frontal y trasero, que cierran este cuerpo hueco (Fig. 7.4).
Elementos ornamentales de los terminales
⌅El aro no tiene elementos ornamentales añadidos. Los discos frontales presentan una decoración realizada exclusivamente por vaciado a la cera perdida imitando filigrana y granulado, soldada posteriormente a su base formando un patrón decorativo que es igual en los dos terminales. Ambos incluyen una placa circular imitando hilo enrollado con glóbulo central, rodeado por grandes triángulos de falso granulado (Fig. 8, Sup. A-B).
En cambio, los discos traseros (Fig. 8, Inf. A-B) fueron ornamentados con un ancho círculo de cordelado, del que falta un trozo en el terminal A, que creemos fueron fabricados a la cera perdida, aunque habrá que confirmar el dato con el estudio arqueométrico. También se añadieron dos molduras plano-convexas, dispuestas concéntricamente en cada terminal, alrededor del hueco a través del que se introduce cada aro en los terminales, fijándose mediante soldadura.
Otras consideraciones en torno al proceso de fabricación
⌅Esta pieza incluye un orificio de evacuación de gases (vide supra) en cada terminal (Fig. 7.5).
4. INTERPRETACIÓN
⌅4.1. Características formales y técnicas
⌅El hallazgo de Cavandi es el más alejado de las principales zonas de concentración de la orfebrería castreña conocidas hasta la fecha. Sin embargo, las características de estos torques confirman su adscripción a una tradición común a todo el ámbito castreño.
Sus paralelos más próximos son diferentes torques localizados en Asturias, aunque estos combinan rasgos compartidos con ejemplares de otras regiones, que se han relacionado con la existencia de determinadas escuelas o talleres regionales. No nos detendremos aquí en una caracterización tipológica pormenorizada, remitiendo al lector a las propuestas ya planteadas (López Cuevillas, 1951López Cuevillas, F. (1951). Las joyas castreñas. Madrid: CSIC.; Monteagudo, 1952Monteagudo García, L. (1952). “Torques castreños de alambres enrollados”. Archivo Español de Arqueología, XXVV, 86, pp. 287-296.; Silva, 2007 [1986Silva, A. C. Ferreira da (2007). A cultura castreja no Noroeste de Portugal. 2ª ed. [1ª ed. 1986]. Paços de Ferreira: Museo Arqueológico da Citânia de Sanfins.]; Pérez Outeiriño, 1990Pérez Outeiriño, B. (1990). “Achega tipolóxica para o estudio dos torques áureos do NW”. Gallaecia, 12, pp. 139-151.; Prieto, 1996Prieto Molina, S. (1996). “Los torques castreños del Noroeste de la Península Ibérica”. Complutum, 7, pp. 195-223.; entre otros).
Entre las presentadas por F. López Cuevillas (1951López Cuevillas, F. (1951). Las joyas castreñas. Madrid: CSIC., pp. 49-51) destaca principalmente una “escuela asturiana” (Figs. 9 y 11.1-5) cuya producción se limitaría a ese territorio y que
decoraba frecuentemente los tercios inferiores de las varillas con alambre enrollado y espirales de filigrana; que adornaba a veces el centro de las de sección circular con zonas de zigzag separadas por molduras y que empleaba unos remates en doble escocia, con la porción inferior más larga que la superior, y decorados en la lámina terminal con roleos o con motivos en disposición radial (López Cuevillas, 1951Villa Valdés, Á. y Blas Cortina, M. A. de (2022). “Noticia sobre dos cascos de bronce astados en triple cimera procedentes del Picu Les Torres (Cueves, Ribadesella)”. Boletín de Humanidades y Ciencias Sociales del Real Instituto de Estudios Asturianos, 195, pp. 299-323., p. 50)10
Cabe mencionar también un taller “flaviense” (López Cuevillas, 1951López Cuevillas, F. (1951). Las joyas castreñas. Madrid: CSIC., p. 51), previamente esbozado por M. Cardozo (1942Cardozo, M. (1942). “Una pieza notable de la orfebrería primitiva”. Archivo Español de Arqueología, 46, pp. 93-103., p. 98), cuya posible influencia en piezas asturianas ha sido ya sugerida (Ladra, 2009Ladra Fernándes, L. (2009). “Generalidades e particularidades da ourivesaria castreja transmontana: os torques flavienses”. Aquae Flaviae, 41, pp. 219-236., p. 234). Afectaría principalmente al N de Portugal (Tras os Montes), con algún ejemplo en la provincia de Lugo (Fig. 10). Su producción fue definida inicialmente por torques con aros lisos de sección romboidal y terminales en doble escocia huecos, con decoración de rosetas a punzón en los discos frontales, que puede combinarse con granulado (Fig. 10.2-4). Hallazgos posteriores han permitido matizar esas consideraciones, identificándose algunas variaciones en la situación (aro/terminales) o en el tipo de motivos ornamentales representados (Silva, 2007Silva, A. C. Ferreira da (2007). A cultura castreja no Noroeste de Portugal. 2ª ed. [1ª ed. 1986]. Paços de Ferreira: Museo Arqueológico da Citânia de Sanfins., p. 334; Ladra, 2009Ladra Fernándes, L. (2009). “Generalidades e particularidades da ourivesaria castreja transmontana: os torques flavienses”. Aquae Flaviae, 41, pp. 219-236., pp. 231-233). Los terminales de buena parte de estas piezas presentan una morfología similar a los de la escuela asturiana, y comparten además características como su elaboración a partir de varios elementos soldados, la presencia de orificios de evacuación de gases, o la inclusión de sonajeros (vide supra).
Buena parte de los rasgos propuestos para la escuela asturiana están representados en dos piezas que pertenecieron a la antigua colección Soto Cortés (Labra, Cangas de Onís) (García-Vuelta, 2018García-Vuelta, O. (2018). “Estudios documentales e investigación de la orfebrería castreña en Asturias: aportaciones sobre las piezas de la colección Soto Cortés”. En: Carretero Pérez, A., Papí Rodes, C. y Ruíz Zapatero, G. (Eds.). Actas del V Congreso Internacional de Historia de la Arqueología. Madrid: MECD-SEHA, pp. 1397-1410.). El primero (Figs. 9.1-2 y 11.1-2) fue vendido en 1928 como procedente de Asturias por el joyero Pedro Álvarez al Instituto Valencia de Don Juan (IVDJ). López Cuevillas (1951López Cuevillas, F. (1951). Las joyas castreñas. Madrid: CSIC., p. 35) lo hizo proceder de Langreo, dato aceptado posteriormente (Blanco, 1957Blanco Freijeiro, A. (1957). “Origen y relaciones de la orfebrería castreña”. Cuadernos de Estudios Gallegos, XII, 36, 37, 38), pp. 5-28, 137-157, 268-301., pp. 149-151; Maya, 1988Maya González, J. L. (1988). La cultura material de los castros asturianos. Estudios de la antigüedad 4-5. Bellaterra: Univ. Autónoma de Barcelona., p. 140), aunque algún autor lo puso en duda (Monteagudo, 1952Monteagudo García, L. (1952). “Torques castreños de alambres enrollados”. Archivo Español de Arqueología, XXVV, 86, pp. 287-296., p. 295).
El segundo torques, incompleto y fracturado (Figs. 9.3-4 y 11.3-4), se conserva en el Museo Arqueológico Nacional (MAN), donde ingresó en 1931 en un lote de anticuario formado por piezas de la colección Soto Cortés, que se hicieron proceder de Cangas de Onís (Álvarez-Ossorio, 1931Álvarez-Ossorio, F. (1931). Joyas posthallstátticas procedentes de Cangas de Onis. Madrid: Blass tipográfica.). La documentación disponible permite relacionarlo con un conjunto localizado en Villamayor, Piloña, en 1882 (García-Vuelta, 2017García-Vuelta, O. (2017). “La orfebrería castreña del entorno de Villamayor (Piloña) a la luz de nueva documentación”. Boletín del Museo Arqueológico Nacional, 36, pp. 169-190., pp. 176-179). Los datos documentales también indican la adscripción a otro conjunto descubierto en 1902, en Laviana, de los restos de dos torques integrados en el mismo lote de 1931, a los que también nos referiremos (García-Vuelta, 2018García-Vuelta, O. (2018). “Estudios documentales e investigación de la orfebrería castreña en Asturias: aportaciones sobre las piezas de la colección Soto Cortés”. En: Carretero Pérez, A., Papí Rodes, C. y Ruíz Zapatero, G. (Eds.). Actas del V Congreso Internacional de Historia de la Arqueología. Madrid: MECD-SEHA, pp. 1397-1410., pp. 1406-1408) (Fig. 9.5-6).
4.1.2. Torques 09450
⌅El aro de este ejemplar presenta claras semejanzas formales y técnicas con los incorporados por los torques de Villamayor y Langreo. Puede destacarse la inclusión de una zona central con molduras paralelas decoradas (Fig. 9.2); de placas elaboradas a la cera perdida simulando parejas de espirales de filigrana sobre fondo de granulado (Fig. 9.4); y de varillas laterales de sección cóncavo-convexa (Figs. 9.1 y 9.3). Como el de Langreo, parece incorporar un elemento de sonajero en uno de los terminales.
Sin embargo, se aprecian también diferencias. En el torques de Villamayor y posiblemente en el de Langreo, las zonas centrales molduradas se elaboraron recubriendo el aro con un tubo decorado fabricado por fundición a la cera perdida (García-Vuelta, 2007García-Vuelta, O. (2007). Orfebrería castreña en el Museo Arqueológico Nacional. Madrid: Ministerio de Cultura., pp. 93 y 96) (Fig. 9.2). Este elemento no se documenta en la pieza de Cavandi, de mayor peso, en cuyas espirales el fondo de falso granulado se consiguió además mediante la soldadura de placas independientes (Fig. 5.3).
Igualmente hay que destacar que el sector de círculo que describe el aro del torques de Cavandi tiene un recorrido inferior al de la pieza de Langreo, lo que, unido a su rigidez y las dimensiones de sus terminales, podría dificultar su uso como adorno de cuello.
La ornamentación de los terminales difiere de la incorporada en las piezas de Langreo y Villamayor, mostrando sus técnicas y composiciones ornamentales más proximidad con las del taller flaviense. Los motivos de rosetas de sus discos frontales encuentran paralelos en diversos torques del N de Portugal. Entre los que cuentan con datos de procedencia pueden mencionarse los de Codeçais, en Chaves, Paradela do Rio, Lebuçao y Rendufe, en Vila Real (Fig. 10.1), o un ejemplar de la provincia de Lugo (Fig. 10.2). A estos se sumarían otros de procedencia dudosa como los conservados en el British Museum (Fig. 10.3-4) (Cardozo, 1942Cardozo, M. (1942). “Una pieza notable de la orfebrería primitiva”. Archivo Español de Arqueología, 46, pp. 93-103.; Silva, 2007Silva, A. C. Ferreira da (2007). A cultura castreja no Noroeste de Portugal. 2ª ed. [1ª ed. 1986]. Paços de Ferreira: Museo Arqueológico da Citânia de Sanfins., pp. 349-353, est. CVIII y CIX; Armbruster y Perea, 2000Armbruster, B. R. y Perea, A. (2000). “Macizo/hueco, soldado/fundido, morfología/tecnología. El ámbito tecnológico castreño a través de los torques con remates en doble escocia”. Trabajos de Prehistoria, 57 (1), pp. 97-114 / DOI: 10.3989/tp.2000.v57.i1.262; Carneiro, 2018Carneiro, O. (2018). “Catálogo”. En: Balseiro García, A. (Coord). A colección de ourivería antiga do Museo Provincial de Lugo. Lugo: Deputación de Lugo, pp. 70-184., pp. 94-95; Guerra y Tissot, 2022Guerra, M. F. y Tissot, I. (2022). “New insight into Bronze Age goldwork from northern Portugal. Bracelets, spirals and torcs from the region of Vila Real”. Journal of Archaeological Science. Reports 43, 103477. DOI: 10.1016/j.jasrep.2022.103477, pp. 7 y ss., entre otros)11
Pueden señalarse también algunas particularidades. Por ejemplo, el fino granulado de la pieza de Cavandi (vide supra) contrasta con los glóbulos de mayor grosor habituales en los torques flavienses. Otras características poco frecuentes son la inclusión de ornamentación en los discos posteriores, o añadir una decoración con motivos diferentes en cada terminal, un rasgo que en el ejemplar 09450 se observa en todos los discos (Fig. 6). La primera se identifica en el torques de Rendufe (Fig. 10.1a) decorado con motivos concéntricos similares a algunos de los añadidos al de Cavandi (Silva, 2007Silva, A. C. Ferreira da (2007). A cultura castreja no Noroeste de Portugal. 2ª ed. [1ª ed. 1986]. Paços de Ferreira: Museo Arqueológico da Citânia de Sanfins., p. 351, est. CIX), y presentes también en el ejemplar excepcional de Tamancas (Vilas Boas, Vila Flor), que se ha relacionado con este grupo (Silva, 2007Silva, A. C. Ferreira da (2007). A cultura castreja no Noroeste de Portugal. 2ª ed. [1ª ed. 1986]. Paços de Ferreira: Museo Arqueológico da Citânia de Sanfins., p. 353, est. CX)12
Finalmente, cabe mencionar que la presencia en Asturias de torques asociando aros decorados con varillas enrolladas y terminales huecos en doble escocia, decorados a punzón en los discos exteriores, se identifica en un ejemplar del conjunto de Laviana (MAN. 33.134 a 33.136) (García-Vuelta, 2007García-Vuelta, O. (2007). Orfebrería castreña en el Museo Arqueológico Nacional. Madrid: Ministerio de Cultura., pp. 103-105).
4.1.3. Torques 09449
⌅Se documenta también en esta pieza una mezcla de influencias. Considerando su sección, el aro podría relacionarse con diferentes grupos de torques castreños (Pérez Outeiriño, 1990Pérez Outeiriño, B. (1990). “Achega tipolóxica para o estudio dos torques áureos do NW”. Gallaecia, 12, pp. 139-151.; Prieto, 1996Prieto Molina, S. (1996). “Los torques castreños del Noroeste de la Península Ibérica”. Complutum, 7, pp. 195-223.; entre otros). Sin embargo, la decoración estriada es muy poco frecuente, pudiendo mencionarse únicamente su proximidad con la que incluye otro de los procedentes de Laviana (MAN 33.132) (García-Vuelta, 2007García-Vuelta, O. (2007). Orfebrería castreña en el Museo Arqueológico Nacional. Madrid: Ministerio de Cultura., pp. 89-91) (Fig. 9.5-6).
Destaca, sin duda, su posible elaboración con una aleación probablemente argéntea y su dorado superficial. A falta de su estudio analítico, hay que señalar que la aplicación de dorados sobre aros fabricados con plata se ha confirmado en dos ejemplares asturianos del MAA (inv. 03300 y 03450) (García-Vuelta, Montero y Villa, 2020García-Vuelta, O., Montero Ruiz, I. y Villa Valdés, A. (2020). “Orfebrería castreña en el Museo Arqueológico de Asturias (Oviedo): aproximación a su caracterización arqueométrica y problemas de estudio”. Trabajos de Prehistoria, 77, (1), pp. 163-183. DOI: 10.3989/tp.2020.12252, pp. 169-172). El torques de Villamayor incluye un aro de aleación oro-plata-cobre, recubierto con elementos fabricados con un oro de mayor pureza (García Vuelta y Montero, 2007García-Vuelta, O. (2007). Orfebrería castreña en el Museo Arqueológico Nacional. Madrid: Ministerio de Cultura., p. 104).
Las decoraciones de los terminales de la pieza 09449 remiten nuevamente a los ejemplares de Villamayor y Langreo, con coincidencias tanto en la técnica –el vaciado a la cera perdida‒ como las composiciones aplicadas (Fig. 11.1-4). El uso de placas elaboradas a la cera perdida imitando decoraciones de granulado y filigrana (Armbruster y Perea, 2000Armbruster, B. R. y Perea, A. (2000). “Macizo/hueco, soldado/fundido, morfología/tecnología. El ámbito tecnológico castreño a través de los torques con remates en doble escocia”. Trabajos de Prehistoria, 57 (1), pp. 97-114 / DOI: 10.3989/tp.2000.v57.i1.262, pp. 102-103) es poco frecuente entre los torques con terminales huecos en doble escocia. Un ejemplo de este tipo de ornamentación se registra en un elemento discoidal de base cobre de Castiellu de Llagú (Latores, Oviedo), de interpretación funcional dudosa (Berrocal, Martínez y Ruiz, 2002Berrocal Rangel, L., Martínez Seco, P. y Ruiz Triviño, C. (2002). El castiellu de Llagú. Un castro astur en los orígenes de Oviedo. Bibliotheca Archaeologica Hispana 13. Madrid: Real Academia de la Historia., p. 181) (Fig. 11.6).
Finalmente, cabe señalar que las composiciones de roleos o motivos radiales, apuntadas como características de la escuela asturiana, se documentan, elaboradas a punzón, en los terminales de los dos torques de Laviana (Fig. 11.5), lo mismo que un ejemplar de la región de Chaves (Silva, 2007Silva, A. C. Ferreira da (2007). A cultura castreja no Noroeste de Portugal. 2ª ed. [1ª ed. 1986]. Paços de Ferreira: Museo Arqueológico da Citânia de Sanfins., p. 350, est. CVIII; Armbruster y Perea, 2000Armbruster, B. R. y Perea, A. (2000). “Macizo/hueco, soldado/fundido, morfología/tecnología. El ámbito tecnológico castreño a través de los torques con remates en doble escocia”. Trabajos de Prehistoria, 57 (1), pp. 97-114 / DOI: 10.3989/tp.2000.v57.i1.262, p. 105). Se cuenta también con algún ejemplo en la orfebrería meseteña.
4.2. Naturaleza del hallazgo, valoraciones tecnológicas, cronología
⌅Contextualmente, y aunque cabe mencionarse su relación de proximidad con un castro, el hallazgo de Cavandi puede considerarse un depósito aislado. La valoración de la naturaleza de su abandono ya sea como pérdida u ocultación de material de valor, depósito ritual, o depósito de orfebre, debe permanecer abierta, aunque como indica su revisión, las piezas conocieron probablemente un período de uso prolongado.
Las características formales y técnicas de estos torques, y su comparación con las documentadas en otros ejemplares asturianos refuerzan la propuesta de la existencia de talleres orfebres especializados en esta región. La documentación recuperada sobre piezas que hasta fecha reciente carecían de datos sobre su procedencia, como los de Villamayor (Piloña) o Laviana (García-Vuelta, 2017García-Vuelta, O. (2017). “La orfebrería castreña del entorno de Villamayor (Piloña) a la luz de nueva documentación”. Boletín del Museo Arqueológico Nacional, 36, pp. 169-190., 2018García-Vuelta, O. (2018). “Estudios documentales e investigación de la orfebrería castreña en Asturias: aportaciones sobre las piezas de la colección Soto Cortés”. En: Carretero Pérez, A., Papí Rodes, C. y Ruíz Zapatero, G. (Eds.). Actas del V Congreso Internacional de Historia de la Arqueología. Madrid: MECD-SEHA, pp. 1397-1410.) sugeriría que algunos de ellos pudieron emplazarse en las comarcas orientales (Fig. 2), tradicionalmente excluidas de las principales áreas de concentración de hallazgos de orfebrería castreña (López Cuevillas, 1951López Cuevillas, F. (1951). Las joyas castreñas. Madrid: CSIC., p. 51).
Desde el punto de vista tecnológico, los torques de Cavandi permiten incidir en la idea de que la variabilidad en las técnicas y procedimientos de trabajo aplicados en su fabricación es una de las características que mejor define los torques castreños (Armbruster y Perea, 2000Armbruster, B. R. y Perea, A. (2000). “Macizo/hueco, soldado/fundido, morfología/tecnología. El ámbito tecnológico castreño a través de los torques con remates en doble escocia”. Trabajos de Prehistoria, 57 (1), pp. 97-114 / DOI: 10.3989/tp.2000.v57.i1.262, p. 98). Esa variabilidad contrasta con la fuerte normalización manifiesta en los patrones formales de estas piezas. Sin entrar en detalle en la controvertida cuestión cronológica, puede afirmarse que probablemente dicho patrón se encontraría ya ritualizado, en función del complejo significado –elemento de prestigio, ritual o identitario‒ que estos objetos parecen manifestar en los momentos de mayor esplendor de esta orfebrería, al menos desde finales del s. III o mediados del II a. n. e. (Perea, 2003Perea, A. (2003). “Los torques castreños en perspectiva”. Brigantium, 14, pp. 139-149., pp. 140-143; Armada y García-Vuelta, 2018Armada, X. L. y García-Vuelta, O. (2018). “Iron Age gold in Northwestern Iberia: Technology, chronology and social meaning”. En: Schwab, R., Milcent, P.-Y., Armbruster, B. R. y Pernicka, E. (Eds.). Early Iron Age Gold in Celtic Europe. Society, Technology and Archaeometry. Forschungen zur Archäometrie und Altertumswissenschaft, 6, 1. Leidorf. Rahden/West: VML, pp. 321-338., pp. 328-338).
Por otro lado, diversas piezas manifiestan variaciones significativas en su estructura formal y técnica que podrían indicar las modificaciones de estos cánones y tendrían significado cronológico. Estas transformaciones podrían interpretarse como propias de etapas avanzadas de la producción orfebre castreña y relacionarse con los procesos de cambios sociales y económicos producidos en estas comunidades (Sastre y Currás, 2019Sastre, I. y Currás, B. (2019). “The End of Iron Age Societies in Northwestern Iberia: Egalitarianism, Heterarchy and Hierarchy in Contexts of Interaction”. En: Rey, C. y Fernández-Götz, M. (Eds.). Historical Ecologies, Heterarchies and Transtemporal Landscapes. London: Routledge, pp. 176-194., pp. 186-189).
Manteniendo en parte su ritualización formal, los torques de Cavandi y sus paralelos próximos manifiestan algunas de esas características. Por ejemplo, una de las señaladas como posible evidencia de estos cambios (Perea, 2003Perea, A. (2003). “Los torques castreños en perspectiva”. Brigantium, 14, pp. 139-149., p. 147) es la sustitución del uso de técnicas ornamentales complejas, como la filigrana o el granulado, por la más sencilla aplicación de elementos elaborados a la cera perdida ‒torques de Villamayor y Langreo, aro del torques 09450, o terminales del torques 09449‒. Otra de las más destacables (Perea, 2003Perea, A. (2003). “Los torques castreños en perspectiva”. Brigantium, 14, pp. 139-149.) es la incorporación a la estructura de las piezas de materiales no áureos o de baja pureza en oro, disimulados con técnicas como el dorado (ejemplar 09449, torques MAA 03300 y MAA 03450), o mediante recubrimiento con elementos áureos de mayor pureza (torques de Villamayor) (vide supra). Estos últimos reflejarían una voluntad de ahorro de materia prima, quizá en momentos próximos al cambio de Era, en los que el oro estaría sometido a un mayor control.
En cualquier caso, esos procesos habrían culminado hacia finales del s. I, cuando los tipos materiales representativos de la orfebrería castreña desaparecen y son reemplazados por una orfebrería plenamente romana.
NOTA FINAL
⌅El estudio del conjunto de Cavandi sigue en curso. Los datos aquí presentados serán contrastados y ampliados con una caracterización arqueométrica, incluyendo una revisión topográfica y analítica mediante técnicas no destructivas. Esto aportará nueva información sobre las fases de elaboración, utilización y abandono, y datos sobre las materias primas, los procedimientos de trabajo o las alteraciones producidas en las piezas previamente a su hallazgo.