INTRODUCCIÓN
⌅La campiña burgalesa, ámbito paisajístico donde se enmarcan los trabajos de investigación aquí presentados, se localiza en el extremo noreste del valle del Duero. A grandes rasgos, la delimitan el páramo calizo burgalés al este, las estribaciones meridionales de la cordillera cantábrica al norte y los valles del Odra y Pisuerga al oeste. Dominando las llanuras regadas por el río Brullés ‒tributario del Odra‒, se estableció en época romana la ciudad de Segisamo, que en el período medieval seguiría jugando un importante rol como cabecera comarcal. Apenas a 2 km al sur, el trazado del iter Ab Asturica Burdigalam salvaba el páramo discurriendo a los pies del Cerro Castarreño ‒importante oppidum de la Edad del Hierro‒ y de lo que hoy es Olmillos de Sasamón, todavía lugar de paso inexcusable para los viajeros que atraviesan la Meseta Norte en sentido este-oeste. Mediante este y otros ejes viarios, Segisamo (Sasamón) se comunicaba de forma directa con núcleos como Pisoraca (Herrera de Pisuerga), Dessobriga (Osorno-Melgar de Fernamental) o Deobrigula (Tardajos), siendo una de las ciudades de pequeño y mediano tamaño características del paisaje meseteño romano.
Dada la importancia histórica y el potencial arqueológico de la comarca, en 2017 iniciamos un proyecto de investigación para analizar la evolución del territorio de la antigua ciudad de Segisamo entre el final de la Edad de Hierro y el final del mundo romano (Fig. 1). Hasta 2022, los diversos trabajos de investigación se centraron en definir los tiempos y las formas de la expansión del estado romano en el área segisamonense. Tratándose de uno de los principales enclaves turmogos de la región y principal articulador del patrón de poblamiento de la comarca durante la Segunda Edad del Hierro (García Sánchez, 2012), el oppidum del Cerro Castarreño recibió una especial atención. Entre 2018 y 2020 se prospectó el asentamiento con métodos geofísicos y se excavó el gran foso que delimitaba su espolón norte. La compleja secuencia estratigráfica registrada permitió definir una continuada presencia humana entre el siglo IX a. C. ‒a comienzos de la Edad del Hierro‒ y un momento indeterminado a caballo entre los siglos I a. C. y I d. C. Aunque los efectos del laboreo agrícola sobre el yacimiento no permitieron definir la naturaleza o la cronología precisa de este cese en la ocupación, el hallazgo de equipamiento militar romano en la superficie del yacimiento permitía suponer que el abandono no hubiese sido voluntario.
En el entorno del oppidum se conocía ya la existencia de estructuras militares romanas, pero su relación con el asentamiento indígena no se había precisado todavía en el momento de iniciarse nuestros trabajos en la zona (Didierjean, 2015Didierjean, F. (2015). “Trazas de actividad militar: metodología crítica de la investigación”. En: Camino Mayor, J., Peralta Labrador, E. y Torres Martínez, J. F. (Eds.). Las guerras astur-cántabras: primer encuentro arqueológico, Gijón, 2-4 de octubre de 2014. Gijón: KRK, pp. 293-304.; Didierjean y Abásolo, 2007Didierjean, F. y Abásolo, J. A. (2007). “La vía Aquitana. Aportaciones de la fotografía aérea”, En: Navarro Caballero, M., Palao Vicente, J. J. y Magallón Botaya, M. Á. (Eds.). Villes et territoires dans le bassin du Douro á l'époque romaine: actes de la table-ronde. Bourdeaux: Ausonius, pp. 395-427. DOI: 10.4000/books.ausonius.1020). Entre 2017 y 2019 se llevaron a cabo prospecciones intra y off-site (artefactuales y por metalodetección) con el fin de caracterizar estos yacimientos. Al tiempo, las campañas sistemáticas de prospección aérea permitieron obtener modelos digitales de superficie y ortofotografías de alta resolución a partir de las cuales pudo documentarse un despliegue militar más complejo del inicialmente barajado. Con la ayuda de otras coberturas aéreas y satelitales de acceso público se identificó un sistema de asedio integrado por circunvalación, contravalación y diversos campamentos (García Sánchez y Costa-García, 2022aGarcía Sánchez, J. y Costa García, J. M. (2022a). “Urbanismo y cultura material en Segisamo (Sasamón, Burgos). Una síntesis interpretativa”. En: Mateos Cruz, P., Olcina, M. y Pizzo, A. (Eds.). Small Towns, una realidad urbana en la Hispania romana. Mérida: Instituto de Arqueología de Mérida, pp. 263-272.; Menéndez Blanco et al., 2020Menéndez Blanco, A., García Sánchez, J., Costa-García, J. M., Fonte, J., González-Álvarez, D. y Vicente García, V. (2020). “Following the Roman Army between the Southern Foothills of the Cantabrian Mountains and the Northern Plains of Castile and León (North of Spain): Archaeological Applications of Remote Sensing and Geospatial Tools”. Geosciences, 10, 485. DOI: 10.3390/geosciences10120485). Durante las campañas de 2021 y 2022 se procedió a la prospección por magnetometría y georradar de estas estructuras, así como a la excavación de varios sondeos con el objeto de estudiar las fortificaciones de campaña romanas, recuperar cualquier elemento de la cultura material asociada a esta efímera fase de ocupación y obtener muestras de carbones y sedimentos para su datación por radiocarbono y luminiscencia ópticamente estimulada (OSL) (Costa-García y García Sánchez, e. p.Costa-García, J. M. y García Sánchez, J. (en prensa). “The siege of Cerro Castarreño. Assessing the impact of Rome on the transformation of an archaeological landscape between the River Duero valley and the Cantabrian Mountains (Spain)”. En: H. van Enckevort, M. Driessen, E. Graafstal, T. Hazenberg, T. Ivleva, y C. van Driel-Murray (eds.), Strategy and structures along the Roman frontier (Limes XXV Volume 2). Nijmegen Sidestone Press.; García Sánchez et al., 2022García Sánchez, J., Costa-García, J. M., Fonte, J. y González-Álvarez, D. (2022). “Exploring Ephemeral Features with Ground-Penetrating Radar: An Approach to Roman Military Camps”. Remote Sensing, 14, pp. 4884. DOI: 10.3390/rs14194884). Estos trabajos permitieron definir el periodo entre el segundo y tercer cuarto del siglo I a. C. como escenario cronológico más probable para el asedio.
En paralelo a estas actividades, se ha venido estudiando el poblamiento de época romana en la comarca, empleando la información de los inventarios arqueológicos y aquella derivada de las prospecciones intensivas off-site realizadas entre 2008 y 2012 (García Sánchez y Cisneros Cunchillos 2013García Sánchez, J. y Cisneros Cunchillos, M. (2013). “An off-site approach to Late Iron Age and Roman landscapes in the Northern Plateau, Spain”. European Journal of Archaeology, 16(2), pp. 289-313. DOI: 10.1179/1461957112Y.0000000027). La evidencia epigráfica permite acreditar la delimitación del ager Segisamonensis ya en época augustea en relación con el establecimiento de los prata de la Legio IIII asentada en Herrera de Pisuerga (García Sánchez, 2018García Sánchez, J. (2018). The hinterland of Segisamo. The landscape of a Roman city through off-site survey. En: Wohlfarth, C. y Keller, C. (Eds.). Funde in der Landschaft. Neue Perspektiven und Ergebnisse archäeogischer Prospektion. Tagung in der Fritz Thyssen Stiftung, Köln, 12.-13. Juni 2017. Bonn: LVR-Amt für Bodendenkmalpflege im Rheinland, pp. 181-192.). Los trabajos de prospección señalan, sin embargo, una baja densidad de poblamiento en el entorno de la ciudad, si bien en época altoimperial surgen centros de explotación del mundo rural que se consolidarán como villas seguramente a partir del siglo III d. C. (García Sánchez, 2023García Sánchez, J. (2023). “Roman rural landscapes in the north-eastern sector of the Duero basin. Field survey and aerial archaeology in the Pisuerga-Arlanzón basin”. En: Quirós Castillo, J. M. (Ed.). Agrarian Archaeology in Northwestern Iberia Local Societies: The Off-Site Record. London: ArchaeoPress. DOI: 10.2307/jj.1791914.13).
Por su parte, los restos de la antigua ciudad de Segisamo, que perviven en el subsuelo del actual pueblo de Sasamón, fueron explorados ya con metodología arqueológica por J. A. Abásolo hace casi 50 años (Abásolo, 1998Abásolo, J. A. (1998). “La ciudad de Segisamo”. En: Rodríguez Colmenero, A. (Ed.). Los Orígenes de la Ciudad en el Noroeste Hispánico. Actas del Congreso Internacional. Lugo 15-18 de mayo de 1996. Lugo, Deputación de Lugo. Vol. I, pp. 585-598.). Mediante el empleo de diversas técnicas no invasivas, hemos podido definir ahora con mayor precisión la trama urbana de época romana al norte, noroeste y oeste de este núcleo (García Sánchez y Costa-García, 2021García Sánchez, J. y Costa-García, J. M. (2021). “Remote sensing and geophysical survey in Veladiez. A new sector of the Roman town of Segisamo (Sasamón, Burgos)”. Cadernos do Laboratorio Xeolóxico de Laxe, 43, pp. 41–60. DOI: 10.17979/cadlaxe.2021.43.0.8726, 2022bGarcía Sánchez, J. y Costa-García, J. M. (2022b). “Segisamo”. En: NogalesBasarrate (Ed.). Ciudades Romanas de Hispania II. Mérida: L’Erma di Bretschneider, pp. 181-192. DOI: 10.13039/501100011033). En verano de 2023 se retomaron las excavaciones arqueológicas en las inmediaciones de la iglesia de Santa María la Real, que permitirán documentar la secuencia estratigráfica urbana y caracterizar las distintas fases de ocupación de las épocas romana, medieval, moderna y contemporánea.
El interés por analizar las transformaciones experimentadas por el mundo rural en relación con la fundación de Segisamo nos había llevado ya a abordar el estudio de algunos yacimientos periurbanos, como Tisosa (Sasamón) (García Sánchez y Cisneros, 2014García Sánchez, J. y Cisneros Cunchillos, M. (2014). “Tisosa: Un establecimiento suburbano de Segisamo (Sasamón, Burgos)”. Archivo Español de Arqueología, 87, pp. 123-140 DOI: 10.3989/aespa.087.014.008). En esta nueva fase de la investigación, los trabajos arqueológicos se han centrado en el yacimiento de Santa Olalla desde 2021. Situado a escasamente 300 m al sur de Olmillos de Sasamón, en el interfluvio formado por los arroyos de Prado Mayor y Mediovino, el sitio había sido documentado mediante fotografía aérea oblicua por Julio del Olmo (2017Del Olmo, J. (2017). Arqueología aérea en Castilla y León. Valladolid: Alfredo Castro Castro.) y Didierjean y Abásolo (2007Didierjean, F. y Abásolo, J. A. (2007). “La vía Aquitana. Aportaciones de la fotografía aérea”, En: Navarro Caballero, M., Palao Vicente, J. J. y Magallón Botaya, M. Á. (Eds.). Villes et territoires dans le bassin du Douro á l'époque romaine: actes de la table-ronde. Bourdeaux: Ausonius, pp. 395-427. DOI: 10.4000/books.ausonius.1020). Gracias a ello, se conocía la existencia de un gran peristilo flanqueado por varias estancias en su lado norte y de otros dos edificios exentos de planta rectangular cuyas divisiones internas eran bien visibles. Al sur de esta localización, un alineamiento en forma de L invertida se interpretó como otro posible campamento romano (Didierjean, Morillo Cerdán y Petit-Aupert, 2014Didierjean, F., Morillo Cerdán, A. y Petit-Aupert, C. (2014). “Traces de guerres, traces de paix armée: l’apport de quatre campagnes de prospection aérienne dans le nord de l’Espagne”. En: Cadiou, F. y Navarro Caballero, M. (Eds.). La guerre et ses traces: conflits et sociétés en Hispanie à l’époque de la conquête romaine (IIIe-Ier s. a. C.). Bordeaux: Ausonios. pp. 149-180.), hecho que motivó la prospección mediante metalodetección de la zona en 2019. Como resultado, se recuperó un conjunto de materiales que en algunos casos se remontan a la Segunda Edad del Hierro (elementos decorativos de placas de cinturón) pero que en su mayoría se encuadran en el periodo tardoimperial (como indican las acuñaciones de los siglos III y IV d. C.).
El reconocimiento de otras estructuras en el yacimiento de Santa Olalla se debe al empleo de nuevas fotografías oblicuas y modelos fotogramétricos obtenidos durante las campañas anuales de prospección aérea. Los buenos resultados nos llevaron a continuar con el programa de documentación no invasiva mediante prospecciones geofísicas mediante georradar en 2022 y 2023. Si las parcas evidencias con las que contábamos al inicio de nuestros trabajos permitían encuadrar el complejo dentro del tipo 3 de Mañanes (2012Mañanes Pérez, T. (2012). “La tipología de las villas romanas en Hispania”. En: Fernández Ibánez, C. y Bohigas, R. (Eds.). In Durii Regione Romanitas. Estudios sobre la presencia romana en el Valle Del Duero en homenaje a Javier Cortés Álvarez de Miranda. Palencia / Santander: Diputación de Palencia, pp. 397-404.) para las villas hispanas, ahora nos decantamos por el tipo 3.a al haberse documentado un segundo peristilo no visible en las fotografías aéreas de del Olmo o Didierjean. Junto a esta zona residencial se identificaron también dos edificios de planta rectangular con varias divisiones internas y un posible horreum, elementos que permiten interpretar este conjunto como estructuras del tipo mansio o statio para el servicio de las vías de comunicación (Corsi, 2000Corsi, C. (2000). “Stazione stradali e cursus publicus. Note di tipologia dell’ insediamento lungo la viabilità romana. Orizzonti”. Rassegna di archeologia, I, pp. 243-252.). Esta hipótesis encaja con el hecho de que el eje viario Ab Asturica Burdigalam describa su trazado al norte de esta posición y de que otro ramal que conectaba Segisamo con la capital conventual, Clunia, se localice en las inmediaciones (Moreno Gallo, 2011Moreno Gallo, I. (2011). “Vía romana de Clunia a Sasamón”. En: Moreno Gallo, I. Vías romanas en Castilla y León. Valladolid: Junta de Castilla y León.). Por último, en el sector este del yacimiento se documentó el edificio que motiva esta nota. Por lo que respecta a la estructura en L previamente identificada al sur, se ha descartado su carácter militar y ahora se reconoce como elemento delimitador del conjunto vilicario.
METODOLOGÍA
⌅En línea con otras iniciativas impulsadas por miembros de nuestro equipo de investigación (García Sánchez et al., 2022García Sánchez, J., Costa-García, J. M., Fonte, J. y González-Álvarez, D. (2022). “Exploring Ephemeral Features with Ground-Penetrating Radar: An Approach to Roman Military Camps”. Remote Sensing, 14, pp. 4884. DOI: 10.3390/rs14194884; García Sánchez y Costa-García, 2021García Sánchez, J. y Costa-García, J. M. (2021). “Remote sensing and geophysical survey in Veladiez. A new sector of the Roman town of Segisamo (Sasamón, Burgos)”. Cadernos do Laboratorio Xeolóxico de Laxe, 43, pp. 41–60. DOI: 10.17979/cadlaxe.2021.43.0.8726), los trabajos desarrollados hasta la fecha en el yacimiento de Santa Olalla han sido solamente de carácter no invasivo (Fig. 2). De este modo, se busca generar información que permita avanzar en la caracterización individual de los yacimientos y definir en su conjunto la evolución del poblamiento humano en las distintas zonas de estudio.
Al tratarse de un área cerealícola con ritmos agrícolas relativamente regulares, se ha recurrido a la fotografía aérea para la documentación de cropmarks y soilmarks en el entorno de Olmillos de Sasamón (Palmer y Cowley, 2010Palmer, R. y Cowley, D. (2010). “Interpreting aerial images – developing best practice”. En: Maurizio, F., Campana, S. y Liuzza, C. (Eds.). Space, Time, Place: Third International Conference on Remote Sensing in Archaeology, 17th-21st August 2009, Tiruchirappalli, Tamil Nadu, India. Oxford: ArcheoPress, pp. 129-136.). Con este fin, se han empleado diversos UAVs/RPAs (drones DJI Phantom 4 Pro, y Mavic 2) equipados con sensores tanto del espectro visible (RGB) como multiespectrales (Mapir 3W) cuya eficacia ha sido sobradamente demostrada en otras localizaciones del ager Segisamonensis (García Sánchez y Costa-García, 2021García Sánchez, J. y Costa-García, J. M. (2021). “Remote sensing and geophysical survey in Veladiez. A new sector of the Roman town of Segisamo (Sasamón, Burgos)”. Cadernos do Laboratorio Xeolóxico de Laxe, 43, pp. 41–60. DOI: 10.17979/cadlaxe.2021.43.0.8726). La fotografía oblicua nos ha permitido documentar en detalle las diversas áreas del yacimiento con óptimo aprovechamiento de las condiciones lumínicas. Por su parte, las fotografías (cuasi)cenitales obtenidas a partir de vuelos automatizados se procesaron con el software SfM (Structure from Motion) Agisoft Metashape para generación de modelos digitales cuyos productos resultantes se corrigieron mediante el establecimiento de puntos de control sobre el terreno o a partir de imágenes PNOA y MDE de la zona.
En segundo lugar, se ha realizado una prospección geofísica con un georradar StreamC de IDS y frecuencia de 600 mhz. El GPR emplea un sistema de 34 antenas, 24 verticales y 10 horizontales. El sistema cuenta con posicionamiento GPS RTK mediante un Trimble R10 conectado al servicio GNSS del Instituto Geográfico Nacional. La integración de toma de datos del sensor y su posicionamiento preciso es una premisa fundamental de trabajo (Schmidt et al., 2016Schmidt, A., Linford, P., Linford, N., David, A., Gaffney, C., Sarris, A. y Fassbinder, J. (2016). EAC Guidelines for the Use of Geophysics in Archaeology. London: Historic England.).
El procesamiento de los datos se ha realizado mediante el software propietario del proveedor GRED HD. Los datos, una vez exportados desde el programa ONE VISION, se procesaron siguiendo procedimientos habituales en prospecciones geofísicas en arqueología (Goodman, 2008Goodman, D. (2008). “GPR methods for archaeology”. En: Campana, S., Piro, S. (Eds.). Seeing the Unseen. Geophysics and Landscape Archaeology. London: CRC Press. DOI: 10.1201/9780203889558-18; Manataki et al., 2015Manataki, M., Sarris, A., Donati, J. y Cuenca-García, C. (2015). “GPR: Theory and Practice in Archaeological Prospection”. En: Sarris, A. (Ed.). Best Practices of GeoInformatic Technologies for the Mapping of Archaeolandscapes. Oxford: ArchaeoPress, pp. 13-24. DOI: 10.2307/jj.15136073.5; Schmidt et al., 2016Schmidt, A., Linford, P., Linford, N., David, A., Gaffney, C., Sarris, A. y Fassbinder, J. (2016). EAC Guidelines for the Use of Geophysics in Archaeology. London: Historic England.). Se identificó y eliminó la distancia existente entre el array de antenas y la superficie prospectada, al tiempo que se eliminó el ruido y se descartaron las frecuencias más altas y bajas. Se identificaron las anomalías, corrigiéndose su posición para situarlas a la profundidad correcta, a la vez que se le aplicaron una serie de filtros que nos permitieron observarlas en planta con una mayor nitidez. Una vez obtenidos estos resultados, se computaron cortes cada 10 cm de profundidad. En paralelo a la lectura de los cortes de profundidad, también se estudiaron los perfiles longitudinales o radargramas para caracterizar las reflexiones producidas por estructuras como muros, pavimentos o enterramientos en el interior y exterior del posible edificio de culto.
RESULTADOS
⌅Aunque contamos con otras coberturas previas, en 2021 se dieron las condiciones óptimas de maduración del cereal para la identificación de las diversas edificaciones que integran el conjunto de Santa Olalla mediante fotografía aérea. Por su parte, los trabajos de prospección geofísica abordaron la documentación del espacio residencial de la villa en primer lugar (2022) para, más adelante, ocuparse de sus ambientes periféricos (2023). Dada la complejidad del conjunto monumental identificado, su estudio integral se encuentra todavía en proceso y exigirá futuras acciones sobre el terreno. Por este motivo, en este trabajo se limita exclusivamente al análisis de la documentación arqueológica referida al edificio singular localizado al este del yacimiento, en las proximidades del arroyo de Prado Mayor.
El análisis de las coberturas aéreas solo permitió documentar un cuerpo central rectangular rematado en ábside (Fig. 3). La prospección geofísica, sin embargo, ha añadido nuevas capas de información a partir del análisis de los distintos radargramas. Así, a una profundidad de 30-35 cm bajo la superficie comenzamos a observar la presencia de una estructura de planta rectangular (12,8 × 6,8 m) (Fig. 5a) con una cabecera absidal orientada hacia el ESE. En los cortes de 40-50 cm de profundidad, esta última describe una forma de herradura o ultrasemicircular (Fig. 5b), documentándose una interrupción de su trazado en el sector N en el preciso lugar donde se anexa al cuerpo central. Se aprecia asimismo cómo el cuerpo central se abre en su lienzo SO mediante un vano de entre 2,6 y 2,9 m de anchura (Figs. 4 y 5a.).
A estas mismas cotas se documenta un muro (Fig. 5c) que se desarrolla en paralelo al mencionado lienzo SO (Figura 5g). Situado a escasos 1,8 m al interior de este último, parece ser más estrecho y presenta asimismo una posible abertura de 1,13 m (Fig. 5d) que no se alinea con el otro posible vano identificado. El muro profundiza hasta aproximadamente 60 cm, mientras que la cota en la que se inicia la cimentación del cuerpo central en su conjunto es de 80-85 cm. Cabe la posibilidad, por tanto, de que el cuerpo rectangular se dividiese en naves ‒razonable si tenemos en cuenta los casi 7 m a anchura del edificio‒ o de que estemos ante un pórtico. No obstante, no se atestiguan hay presencia de bases de columnas o pilares en los cortes de profundidad, algo que sí se ha documentado en otras zonas de la villa romana en estudio.
En este mismo sector SO del cuerpo central se documenta además que los muros de este horizonte constructivo amortizan una edificación anterior de planta cuadrada, visible entre 70 y 100 cm de profundidad y con orientación E-O (Fig. 4, corte de 70 cm en adelante, Fig. 5i).
Por lo que respecta a los restantes sectores de la construcción objeto de estudio, a una profundidad de 55 cm se distinguen con claridad estructuras anexas a los lienzos NO y NE del cuerpo central, ambas con unas dimensiones de 5 × 3 m. Aquella situada en el extremo NO (Fig. 5e) o lienzo menor de la estructura rectangular podría haber servido como nártex o pórtico. Por su parte, la estructura situada en conexión con el lienzo NE de la nave (Fig. 5f) podría hipotéticamente corresponderse con un baptisterio. A una profundidad de 65 cm, se aprecia en el lado E de este último espacio una reflexión que podría indicar la presencia de un acceso, quizás una escalera al mismo, si bien este punto debe confirmarse mediante su excavación.
Llama la atención asimismo la presencia de una estructura longitudinal (Fig. 5h) que se desarrolla en sentido SSO-NNE y cuyo nivel de cimentación se ubica a una cota de profundidad similar a la de la edificación principal. No parece que dicha estructura se apoye o afecte en modo alguno al edificio, por lo que podría pensarse quizá en una cerca para la delimitación de un espacio –sacro, funerario– en torno al edificio de culto.
INTERPRETACIÓN
⌅Los distintos métodos no invasivos empleados para el estudio de Santa Olalla permiten reproducir con un notable grado de precisión la planimetría del yacimiento. Aunque las estructuras parecen conservarse en buen estado a nivel de cimentación, desconocemos el impacto que los expolios y otras actividades antrópicas recientes puedan haber tenido en este sentido, condicionando por tanto nuestra lectura.
Aunque han podido identificarse otras estructuras absidiadas en el complejo arqueológico, estas se localizan dentro de la zona residencial de la villa, en conexión con el pasillo que articula el tránsito en torno al peristilo principal y en relación con otras salas. No es este un elemento extraño en la arquitectura de las villas tardías del Valle del Duero y ha podido registrarse asimismo en ámbitos próximos a Segisamo-Sasamón, como Micieces (Vegas Negras, Huérmeces, Burgos) (Carmona Ballestero et al., 2020Carmona Ballestero, E., Cortés Bárcena, C., García Rojo, A., Vega Maeso, C. y Conde Moreno, J. F. (2020). “Vegas Negras (Huérmeces, Burgos): Análisis de evidencias a partir de las imágenes aéreas y la prospección de superficie”. En: Martínez, R., Nogales, R. y Rodà, I. (Eds.). Congreso Internacional. Las Villas Romanas Bajoimperiales de Hispania. Actas. Palencia: Diputación Provincial de Palencia, pp. 163-172.) o La Quintana (Cavia, Burgos) (García Sánchez, 2023García Sánchez, J. (2023). “Roman rural landscapes in the north-eastern sector of the Duero basin. Field survey and aerial archaeology in the Pisuerga-Arlanzón basin”. En: Quirós Castillo, J. M. (Ed.). Agrarian Archaeology in Northwestern Iberia Local Societies: The Off-Site Record. London: ArchaeoPress. DOI: 10.2307/jj.1791914.13).
No obstante, el conjunto que nos ocupa se documenta exento y ligeramente apartado de las estructuras principales de la villa de peristilo, por lo que presumimos formaría parte de un programa edilicio independiente. La existencia de estructuras previas en el lugar introduce asimismo un factor diacrónico en nuestro análisis y quizá este nuevo edificio reaprovechase materiales constructivos anteriores. Aunque en el estado actual de la investigación resulta muy complicado establecer una secuencia cronológica precisa para el yacimiento de Santa Olalla en su totalidad, es probable que el edificio que nos ocupa fuese una de sus últimas adiciones.
En las siguientes líneas planteamos una hipótesis sobre la función y uso del edificio documentado de acuerdo con dos criterios principales: la morfología y el contexto. La aproximación morfológica se apoya naturalmente en la existencia de diversos paralelos arqueológicos, así como en la valoración y descarte de otros posibles usos del espacio como edificio termal u otro tipo de ambiente calefectado, por ejemplo. El contexto del hallazgo nos pone sobre la pista de la reutilización de los espacios vilicarios durante la Antigüedad Tardía y época postimperial, fenómeno bien estudiado y con abundantes ejemplos en toda la península (Chavarría Arnau, 2007Chavarría Arnau, A. (2007). El final de las villae en Hispania (siglos IV- VII). Turnhout: Brepols.). Con todo, somos conscientes de que cualquier hipótesis se ve limitada por la falta de cultura material directamente asociada al edificio o un conocimiento detallado de sus fases constructivas. Remarcamos, por tanto, que la propuesta interpretativa considerada es la más ajustada a los datos disponibles en la actualidad.
La planta rectangular coronada por un ábside identificada en Santa Olalla es similar a la de la iglesia de Santa de María de Mijangos, ubicada en la localidad burgalesa de Merindad de Cuesta-Urria (Fig. 6). Dicha iglesia alcanza los 20 × 8,5 m en planta, tiene una orientación E-O y presenta un posible contra-ábside, adosado a la nave central, un pórtico al mediodía y una cripta al N (Lecanda Esteban, 2000Lecanda Esteban, J. Á. (2000). “Mijangos: la aportación de la epigrafía y al análisis arqueológico al conocimiento de la transición a la alta Edad Media en Castilla”. En: Visigodos y omeyas: un debate entre la Antigüedad tardía y la Alta Edad Media (Mérida, abril de 1999). Anejos de AEspA, 23. Madrid: CSIC, pp. 181-206., pp. 185-186). Dicho contra-ábside podría haber sido en realidad un mausoleo anterior ‒como sucede en la basílica de Santa María de Los Arcos (Tricio) (Sáenz Rodríguez, 2008Sáenz Rodríguez, M. (2008). “Tricio”. En: García Guinea, M. A., Pérez González, J. M., Arrúe Ugarte, B. y Moya Valgañón, J. G. (Coords.). La Rioja: Enciclopedia del Románico en La Rioja. Centro de Estudios del Románico, pp. 761-768., p. 763)‒, siendo este el único aspecto en el que se diferencia del edificio en Santa Olalla.
La iglesia de Santa María de Mijangos se ha datado hacia 601 d. C. a partir de la lectura del epígrafe consagratorio (AEHTAM 2764; HEp 7, 258) analizado por Lecanda Esteban (1994Lecanda Esteban, J. Á. (1994). “El epígrafe consacratorio de Santa María de Mijangos (Burgos): Aportaciones para su estudio”. Letras de Deusto, 24, pp. 173-196.). De acuerdo con este, el obispo Asterio de Oca, firmante en el III concilio de Toledo (589 d. C.), habría participado en tal evento en unas fechas próximas a la campaña de Leovigildo (573-585Abásolo, J. A. (1998). “La ciudad de Segisamo”. En: Rodríguez Colmenero, A. (Ed.). Los Orígenes de la Ciudad en el Noroeste Hispánico. Actas del Congreso Internacional. Lugo 15-18 de mayo de 1996. Lugo, Deputación de Lugo. Vol. I, pp. 585-598. d. C.) contra los cántabros y la toma de Amaya (574-581 d. C.) situada a tan solo 32 km de distancia. Se especula con la posibilidad de que la consagración fuese en realidad resultado de la catolización de un anterior lugar de culto arriano (Castresana López, 2015Castresana López, Á. (2015). Corpus inscriptionum christianarum et mediaevalium provinciae burgensis: ss. IV-XIII. London: Archeopress. DOI: 10.2307/j.ctvxrq0r6). Con todo, debe señalarse que dicho documento no fue encontrado en el propio yacimiento, sino en las inmediaciones de Mijangos (Lecanda Esteban, 2016Lecanda Esteban, J. A. (2016). Estudio arqueológico del Desfiladero de La Horadada: La transición entre la tardorromanidad y la Alta Edad Media (ss.V-X d.n.e.). Tesis doctoral, Universidad de Burgos. DOI: 10.36443/10259/4641, pp. 822-826), motivo por el que algunos autores plantean dudas en cuanto a su interpretación y originalidad (Gimeno Pascual, 2004Gimeno Pascual, H. (2004). La epigrafía de San Pedro de la Nave. En: Caballero Zoreda, L. (Ed.). La iglesia de San Pedro de la Nave (Zamora).Zamora: Instituto de Estudios Zamoranos Florián de Ocampo, pp. 239-274.).
Otros espacios de culto donde la presencia del ábside o contra-ábside cobra protagonismo son los referidos por Chavarría Arnau (2015, pp. 35-36) en el ámbito de villas tardoantiguas. Es el caso de la iglesia paleocristiana de Torre de Palma (Monforte, Portugal) (Maloney, 1995Maloney, S. J. (1995). “The early christian basilican complex of Torre de Palma (Monforte, Alto Alentejo, Portugal)”. En: IV Reunio d’Arqueologia Cristiana Hispanica = IV Reuniâo de Arqueologia Crista Hispanica: Lisboa, 28-20 de Setembre, 1-2 Outubro 1992. Barcelona, Universitat de Barcelona, pp. 449-458.), si bien de tamaño mucho más monumental. Pueden mencionarse asimismo otros ejemplos como Rossío do Carmo (Mértola, Portugal), Casa Herrera (Mérida), el Germo (Córdoba) o Satigny (Ginebra) (Ripoll y Arce, 2001Ripoll, G. y Arce, J. (2001). “Transformación y final de las villae en occidente (siglos IV-VIII): problemas y perspectivas”. Arqueología y Territorio Medieval, 8, pp. 21-54. DOI: 10.17561/aytm.v8i0.1672, p. 51), todos ellos más distantes en el espacio y también en su planta.. Santa Olalla ofrece una disposición simple basada en una única nave principal cuya forma básica puede recordar al esquema principal del edificio absidiado de Marialba (León) (Chavarría Arnau, 2006Chavarría Arnau, A. (2006). “Aristocracias tardoantiguas y cristianización del territorio (siglos IV-V): ¿otro mito historiografico?”. Rivista di archeologia cristiana, 82, pp. 201-230., p. 224), interpretado como martyrium por Gutiérrez González (2021Gutiérrez González, J. A. (2021). “Los oscuros orígenes de un monumento funerario y cultual: Marialba de la Ribera (León). De mausoleum-martyrium a basílica bautismal”. Gerión, 39(2), pp. 667-690. DOI: 10.5209/geri.78123). En nuestro caso, la presencia de otros espacios anexos al cuerpo principal (posibles pórticos, nártex y baptisterio mencionados en el aparto anterior) desdibujan las similitudes en cuanto a la planta (Fig. 6.3) 6.3), algo similar a lo que ocurre con el edificio contra-absidiado de la villa de Las Calaveras (Renedo de Esgueva, Valladolid) (Regueras Grande y Del Olmo, 1997Regueras Grande, F. y Del Olmo, J. (1997). “Villa romana/basílica cristiana: propuestas de lectura y nuevas hipótesis a la luz de la arqueología aérea”. Brigecio: revista de estudios de Benavente y sus tierras, 7, pp. 47-64.) ‒en este caso relacionado con un posible baptisterio‒.
Volviendo al modelo de Santa María de Mijangos, de más sencillo desarrollo en planta, encontramos también buenos paralelos en el valle del Ebro. La iglesia de Parpalinas (Pipaona de Ocón, La Rioja) es el mejor ejemplo en este sentido y cuenta asimismo con dos fases bien definidas (Espinosa Ruiz, 2019Espinosa Ruiz, U. (2019). La iglesia tardoantigua de Parpalinas, La iglesia tardoantigua de Parpalinas: (Pipaona de Ocón, La Rioja). Logroño: Universidad de La Rioja.). La primera data de los siglos V-VI d. C. y presenta un ábside rectangular; la segunda, de los siglos VI-VII d. C., alcanza unas mayores dimensiones (10 × 23 m), desarrolla un ábside ultrapasado y posee un pórtico en su lado norte similar al que se observa en Santa Olalla hacia el sur.
DISCUSIÓN
⌅La documentación exhaustiva tanto de la villa como de los edificios asociados ‒entre ellos la posible basílica presentada en estas páginas‒ permitirá que nos adentrarnos en un periodo, el tardoantiguo, sobre el que hasta la fecha contábamos con escasa información para comprender la evolución histórica de la campiña segisamonense. Este campo de estudio ha sido ya explorado por otros investigadores con el objetivo de comprender la desestructuración del poder imperial romano y las nuevas formas en las que se articuló el territorio durante el reino visigodo hasta la invasión árabe del año 711. Autores como Chavarría Arnau (2004Chavarría Arnau, A. (2004). “Romanos y visigodos en el valle del Duero (siglos V-VIII)”. Lancia: revista de prehistoria, arqueología e historia antigua del noroeste peninsular, 6, pp. 187–204., 2007Chavarría Arnau, A. (2007). El final de las villae en Hispania (siglos IV- VII). Turnhout: Brepols.), Bohigas Roldán, Ruiz Vélez y Lecanda Esteban (2001Bohigas Roldán, R., Ruiz Vélez, I. y Lecanda Esteban, J. Á. (2001). “Tejeda y el control político del territorio del norte burgalés en época tardorromana, visigoda, alto y plenomedieval”. En: Actas del V Congreso de Arqueología Medieval Española. Valladolid: Consejería de Educación y Cultura, pp. 49-56.) o Ariño Gil (2013Ariño Gil, E. (2013). “El hábitat rural en la Península Ibérica entre finales del siglo IV y principios del VIII: un ensayo interpretativo”. Antiquité tardive : revue internationale d’histoire et d’archéologie, 21, pp. 93-123. DOI: 10.1484/J.AT.5.101406) han analizado los modos de ocupación del territorio en época tardoantigua, principalmente en el valle del Duero, ligándolos a las villas “como centro del sistema” (Ariño Gil, 2013Ariño Gil, E. (2013). “El hábitat rural en la Península Ibérica entre finales del siglo IV y principios del VIII: un ensayo interpretativo”. Antiquité tardive : revue internationale d’histoire et d’archéologie, 21, pp. 93-123. DOI: 10.1484/J.AT.5.101406, p. 99), necrópolis y lugares de culto. Ripoll y Arce (2001), por su parte, han reflexionado sobre las transformaciones documentadas en las distintas propiedades aristocráticas a partir del siglo IV d. C. ‒incluyendo el fenómeno frecuente de transformación de un sector de la villa en iglesia (p. 27)‒ y la gran variedad de soluciones evidenciadas en la modificación de la estructura y la organización del territorio en torno a las mismas, tanto desde el punto de vista de la arqueología como desde los textos históricos. Estos análisis e hipótesis interpretativas se fundamentan necesariamente en la conspicua evidencia arqueológica de las grandes residencias aristocráticas que salpican la Meseta Norte (García Entero, 2007García Entero, V. (2007). “La investigación de las villae romanas de la Meseta”. En: Revilla, V., González, J. R. y Prevosti, M. (Eds.). Les vil·les romanes a la Tarraconense. Implantació, evolució i transformació. Estat actual de la investigació del món rural en època romana. Celebrat a Lleida del 28 al 30 novembre de 2007. Monografies de Barcelona, 10. Barcelona: Museu d’Arqueologia de Catalunya, pp. 27-47.; García Merino, 2008García Merino, C. (2008). “Almenara de Adaja y las villas de la submeseta norte”, En: Fernández Ochoa, C., García-Entero, V. y Gil Sendino, F. (Eds.). Las Villae Tardorromanas en el Occidente del Imperio: Arquitectura y Función. IV Coloquio Internacional de Arqueología en Gijón. Gijón: Trea, pp. 411-434.). Santa Olalla se inserta en un espacio, el de las provincias de Palencia y Burgos, donde se documentan grandes exponentes: a La Olmeda (Saldaña, Palencia), Vegas Negras (Huérmeces, Burgos) y Buniel (Estépar, Burgos) pueden añadirse otros sitios aún no excavados, pero si prospectados y documentados mediante fotografía aérea (García Sánchez, 2023García Sánchez, J. (2023). “Roman rural landscapes in the north-eastern sector of the Duero basin. Field survey and aerial archaeology in the Pisuerga-Arlanzón basin”. En: Quirós Castillo, J. M. (Ed.). Agrarian Archaeology in Northwestern Iberia Local Societies: The Off-Site Record. London: ArchaeoPress. DOI: 10.2307/jj.1791914.13).
Como se ha señalado (Villa del Castillo et al., 2022Villa del Castillo, A., Utrero Agudo, M. A., Sastre de Diego, I. y Caballero Zoreda, L. (2022). “Las iglesias tardoantiguas y altomedievales del centro peninsular, nuevos hallazgos y viejas cuestiones para una reflexión metodológica”. En: Salido Domínguez, J. y Gómez Osuna, R. (Eds.). Iglesias Tardoantiguas en el Centro Peninsular (Siglos V-VIII). Madrid: La Ergástula, pp. 13-72.), la reocupación de los mismos espacios no implica necesariamente una continuidad de uso. Desconocemos por el momento si el posible edificio de culto convivió con la villa de peristilo u otras estructuras documentadas en la prospección geofísica. Los datos del GPR apuntan hacia el expolio de muros en la zona residencial de la villa de Santa Olalla ‒sin que pueda determinarse la cronología de tal acción, cierto es‒, del mismo modo que muestran la existencia de estructuras bajo la supuesta iglesia. En diversos yacimientos meseteños y lusitanos se documenta un abandono del complejo vilicario y la reutilización de sus materiales en la construcción de lugares de culto tardoantiguos durante el siglo V d. C. Es el caso, por ejemplo, de la villa de Horta da Torre (Fronteira, Portugal) (Carneiro, 2017Carneiro, A. (2017). “O final das villae na Lusitania Romana. O exemplo da Horta da Torre (Fronteira)”. Urbs Regia, 2, pp. 56-59.). La villa de Fortunatus (Fraga, Huesca) (Puertas Tricas, 1972Puertas Tricas, R. P. (1972). “Trabajos de planimetría y excavacion en la «Villa Fortunatus», Fraga (Huesca)”. Noticiario arqueológico hispánico, 1, pp. 69-82.), por su parte, constituye uno de los mejores ejemplos de la integración de los espacios de culto cristiano en la propia estructura de la pars urbana mediante el reaprovechamiento, reordenamiento y sustitución de estructuras preexistentes.
La completa secuenciación del yacimiento de Santa Olalla aportará información relevante acerca de la relación entre las elites terratenientes y la fundación de lugares de culto durante el periodo tardoantiguo. En este sentido, los trabajos de Chavarría Arnau (2006Chavarría Arnau, A. (2006). “Aristocracias tardoantiguas y cristianización del territorio (siglos IV-V): ¿otro mito historiografico?”. Rivista di archeologia cristiana, 82, pp. 201-230.) apuntan hacia la escasa o nula relación entre los aristócratas tardorromanos y el desarrollo del culto cristiano en el mundo rural. No obstante, otros autores sí plantean la posibilidad de que estas elites sean las responsables de la construcción de iglesias en el ámbito de las villas, como se colige del caso de la villa de Fortunatus (Ariño Gil, 2013Ariño Gil, E. (2013). “El hábitat rural en la Península Ibérica entre finales del siglo IV y principios del VIII: un ensayo interpretativo”. Antiquité tardive : revue internationale d’histoire et d’archéologie, 21, pp. 93-123. DOI: 10.1484/J.AT.5.101406, p. 104) o de las propias disposiciones al respecto en el Concilio de Toledo referidas por Ripoll y Arce (2001Ripoll, G. y Arce, J. (2001). “Transformación y final de las villae en occidente (siglos IV-VIII): problemas y perspectivas”. Arqueología y Territorio Medieval, 8, pp. 21-54. DOI: 10.17561/aytm.v8i0.1672, p. 27).
A escala local y regional, resulta complicado aún definir las dinámicas que articularon el paisaje de la campiña segisamonense durante los periodos tardorromano y tardoantiguo. La continuada ocupación humana en el solar de la antigua Segisamo dificulta la identificación, caracterización y seriación de los horizontes estratigráficos de época romana. A juzgar por los resultados de las intervenciones de Abásolo (Abásolo y García, 1993Abásolo, J. A. y García, R. (1993). Excavaciones en Sasamón (Burgos). Madrid: Ministerio de Cultura, Instituto de Conservación y Restauración de Bienes Culturales.) y nuestras propias ‒aunque incipientes‒ excavaciones en el lugar, la ciudad romana todavía existía como tal a mediados del siglo IV d. C. y algunas producciones cerámicas pueden adscribirse incluso a inicios del siglo V d. C. Disponemos también de una variada información sobre el poblamiento rural de época tardía a partir del análisis del inventario arqueológico y de la prospección superficial off-site realizada en el sector occidental del ager Segisamonesis (García Sánchez y Cisneros, 2013García Sánchez, J. y Cisneros Cunchillos, M. (2013). “An off-site approach to Late Iron Age and Roman landscapes in the Northern Plateau, Spain”. European Journal of Archaeology, 16(2), pp. 289-313. DOI: 10.1179/1461957112Y.0000000027). Estos estudios indican la aparición de nuevos espacios de ocupación del mundo rural siguiendo el modelo de las grandes propiedades (como la ya mencionada villa de Santa Olalla) o la continuidad de otros asentamientos con fases de ocupación altoimperiales que despuntan a partir del siglo III d. C., caso de los yacimientos de La Serna (Villasidro), Granjería (Sandoval de la Reina) o La Tejera (Villavedón).
CONCLUSIONES
⌅En este trabajo hemos presentado un edificio inédito compuesto por una nave rectangular con orientación ONO-ESE rematada en su lado oriental por un ábside con planta de herradura o ultrasemicircular. Este edificio contaba con dos estancias anexas, una al oeste identificada con un posible pórtico y otra al norte que podría funcionar como baptisterio. La relación de este edificio con la próxima villa de peristilo de época tardoimperial y su similitud formal con otros paralelos meseteños y peninsulares nos permite aventurar que el edificio pueda haber sido un lugar de culto de época visigoda (siglos VI-VII d. C.), sin descartarse cronologías posteriores.
La identificación y caracterización de este edificio se basa en los resultados de una prospección con métodos geofísicos (georradar), por lo que la confirmación o refutación de las hipótesis aquí planteadas ‒en particular aquellas relativas al carácter sincrónico o diacrónico de los distintos conjuntos constructivos‒ pasa inexorablemente por la realización de excavaciones arqueológicas tanto en la villa tardorromana como en dicha iglesia.
Este hallazgo abre nuevas líneas de investigación para aumentar nuestro conocimiento sobre el territorio de la comarca Odra-Pisuerga en las épocas tardorromana y tardoantigua (siglos V-VIII d. C.). Hasta la fecha, poseíamos poca información sobre este periodo más allá de haber definido la cronología de ocupación de algunos asentamientos rurales antes mencionados (Tisosa, Granjería, La Mata). Por lo tanto, la detección de un elemento de culto de estas cronologías contribuirá a una mejor comprensión del final del dominio romano en el valle del Duero, la transformación de las antiguas estructuras sociopolíticas y quizá la llegada de nuevas comunidades que ocuparon los mismos espacios de uso. Futuras intervenciones nos permitirán avanzar en el estudio de este periodo de transformaciones durante en el que la agencia de los grandes propietarios de las villas aristocráticas sobre el paisaje dio lugar a nuevas formas de gestión del territorio antes de que las comunidades que pasaron a ocupar estos espacios dejasen su marca en el paisaje.