1. INTRODUCCIÓN
⌅La antigua ciudad romana de Carissa Aurelia se sitúa en el norte de la provincia de Cádiz y se extiende entre los límites municipales de las actuales localidades de Bornos y Espera, muy cerca del límite provincial con la provincia de Sevilla (Fig. 1). Su ubicación es conocida desde antiguo, ya que el antiguo topónimo perduraba en el nombre del cercano cortijo denominado como Carixa/Carija, a partir de la forma arabizada del nombre romano1
Los descubrimientos de materiales arqueológicos que se fueron produciendo en el yacimiento durante la Edad Moderna y Contemporánea hasta los comienzos del siglo XX, fueron recogidos por Enrique Romero de Torres en el Catálogo Monumental de la Provincia de Cádiz –realizado entre 1908 y 1909, pero publicado posteriormente (Romero de Torres, 1934Romero de Torres, E. (1934). Catálogo Monumental de España. Provincia de Cádiz. 1908-1909. Madrid: Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes.; cfr. Romero de Torres, 1909Romero de Torres, E. (1909). “Las ruinas de Carija y Bolonia”. Boletín de la Real Academia de la Historia, 54, pp. 419-426.)–, aunque la mayor parte de los mismos han desaparecido. A mediados de la década de 1980, ante el grave expolio que sufría el yacimiento, sobre todo de sus necrópolis, se llevaron a cabo diversas excavaciones de urgencia en las dos áreas principales de necrópolis urbanas –la N y la S/SO– (Perdigones Moreno, Baliña Díaz y Alonso de la Sierra, 1987Perdigones Moreno, L., Baliña Díaz, R. y Alonso de la Sierra, J. A. (1987). “Excavaciones de urgencia en Carissa Aurelia, I (Bornos-Espera, Cádiz), 1985”. Anuario Arqueológico de Andalucía’1985. III. Actividades de urgencia. Sevilla: Junta de Andalucía, pp. 81-89.; Perdigones Moreno, Molina Carrión y Rojo Corrales, 1987Perdigones Moreno, L., Molina Carrión, M. y Rojo Corrales, A. (1987). “Excavaciones de urgencia en Carissa Aurelia, 1986 Segunda campaña”. Anuario Arqueológico de Andalucía’1986. III. Actividades de urgencia. Sevilla: Junta de Andalucía, pp. 67-74.; Lavado Florido y Perdigones Moreno, 1990Lavado Florido, M. L. y Perdigones Moreno, L. (1990). “IV Campaña de excavaciones arqueológicas en la necrópolis romana de Carissa Aurelia (Espera - Bornos, Cádiz)”. Anuario Arqueológico de Andalucía’1988. III. Actividades de urgencia. Sevilla: Junta de Andalucía, pp. 113-119.; Lavado et al., 1990Lavado Florido, M. L., Perdigones Moreno, L., Aguilera Rodríguez, L. y Jiménez Pérez, C. (1990). “III Campaña de excavaciones arqueológicas en el yacimiento de Carissa Aurelia. Espera-Bornos (Cádiz)”. Anuario Arqueológico de Andalucía’1987. III. Actividades de urgencia. Sevilla: Junta de Andalucía, pp. 117-125.; Perdigones Moreno, Jiménez Pérez y Aguilera Rodríguez, 1993Perdigones Moreno, L., Jiménez Pérez, C. y Aguilera Rodríguez, L. (1993). “Trabajos de urgencia en el yacimiento arqueológico de Carissa Aurelia (Espera-Bornos). IV Campaña”. Anuario Arqueológico de Andalucía’1991. III. Actividades de urgencia. Sevilla: Junta de Andalucía, pp. 58-64.). En 1998 se excavó un mausoleo cuadrangular situado en la necrópolis norte (Lozano Ramírez, 2001Lozano Ramírez, M. J. (2001). “Puesta en valor del yacimiento de Carissa Aurelia. La intervención arqueológica en el mausoleo 1”. Anuario Arqueológico de Andalucía’1998. III. Actividades de urgencia. Volumen 1. Sevilla: Junta de Andalucía, pp. 95-104.). En 2003 el yacimiento fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC), como zona arqueológica (BOJA 30/12/2003, 27357-27359), aunque los terrenos siguieron siendo de titularidad privada. Posteriormente, entre los años 2009-2010, se realizó una prospección arqueológica superficial intensiva en la presumible área urbana, intramuros, de la que se han estudiado los materiales pétreos, que ofrecen una interesante distribución espacial en los diversos sectores (Taylor y Beltrán Fortes, 2020Taylor, R. y Beltrán Fortes, J. (2020). “Marmora en la ciudad romana de Carissa Aurelia (Espera-Bornos, Cádiz). Análisis de los materiales pétreos recogidos en las prospecciones arqueológicas intensivas de 2009 y 2010”. En: Beltrán, J., Loza, M. L. y Ontiveros, E. (Coords.). Marmora Baeticae. Usos de materiales pétreos en la Bética romana. Análisis arqueológicos y arqueométricos. Sevilla: Editorial Universidad de Sevilla, pp. 39-73.; Heinzelmann et al., 2021-2022Heinzelmann, M., Lehmann, J., Schröder, A., Romero Vera, D. y Beltrán Fortes, J. (2021-2022). “Neue siedlungsarchäologische Untersuchungen in Carissa Aurelia (Andalusien)”. KuBA. Kölner und Bonner Archaeologica. Zeitschrift der Archäologischen Institute der Universitäten zu Köln und Bonn, 11/12, pp. 113-133., p. 116; Beltrán Fortes et al., 2022Beltrán Fortes, J., Heinzelmann, M., Lehmann, J., Romero Vera, D. y Schröder, A. (2022). “Carissa Aurelia”. En: Nogales, T. (Ed.). Ciudades Romanas de Hispania II. Roma-Bristol: L’Erma di Bretschneider, pp. 253-264., p. 261).
Finalmente, entre los meses de noviembre y diciembre de 2021, se desarrolló una campaña de investigación arqueológica en el área intraurbana del yacimiento, con una metodología exclusiva de prospección por un equipo formado por miembros del Instituto de Arqueología de la Universidad de Colonia y del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla (Beltrán Fortes et al., 2022Beltrán Fortes, J., Heinzelmann, M., Lehmann, J., Romero Vera, D. y Schröder, A. (2022). “Carissa Aurelia”. En: Nogales, T. (Ed.). Ciudades Romanas de Hispania II. Roma-Bristol: L’Erma di Bretschneider, pp. 253-264.; Heinzelmann et al., 2021-2022Heinzelmann, M., Lehmann, J., Schröder, A., Romero Vera, D. y Beltrán Fortes, J. (2021-2022). “Neue siedlungsarchäologische Untersuchungen in Carissa Aurelia (Andalusien)”. KuBA. Kölner und Bonner Archaeologica. Zeitschrift der Archäologischen Institute der Universitäten zu Köln und Bonn, 11/12, pp. 113-133.). Se trató de una actividad arqueológica puntual, autorizada por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, que tenía como objetivo la realización exclusiva de prospecciones geofísicas, con la finalidad de reconocer en lo posible la fisonomía urbana de la ciudad antigua, especialmente en lo que respecta a su superficie, trazado amurallado y posibles sectores o edificaciones concretas, sin incluir las necrópolis2
2. CONTEXTO GEOGRÁFICO E HISTÓRICO
⌅El yacimiento de Carija o Carissa Aurelia se enmarca en un paisaje de tierras fértiles y colinas suavemente onduladas, que ofrecen condiciones ideales para el cultivo de cereales ya desde la antigüedad hasta hoy. Según recoge Estrabón (Str. 3.1.7), desde el territorio de la Turdetania se exportaban en época romana grandes cantidades de grano y vino, así como aceite de la mejor calidad. Asimismo, se documentan importantes edificios de almacenamiento de cereal en localidades de la zona como, por ejemplo, en Carmo (Carmona) o Ilipa Magna (Alcalá del Río) (Salido Domínguez, 2013Salido Domínguez, J. (2013). “El abastecimiento de grano a las ciudades hispanorromanas. Producción, almacenaje y gestión”. Archivo Español de Arqueología, 86, pp. 131-148. DOI: 10.3989/aespa.086.013.008). El yacimiento carisiense ocupa el área más alta de una loma alargada en dirección norte-sur, con una cúspide o acrópolis en la zona central (Figs. 2 y 3), y domina al este el valle del Guadalete, el río más importante de la actual provincia de Cádiz, de 150 km de longitud y que recorre toda su parte septentrional. De todas formas, aunque Carissa se sitúa en la cabecera del valle del Guadalete y debió desarrollar su actuación económica en este –siendo uno de los objetivos del próximo proyecto que realizaremos–, es importante destacar también su situación en la divisoria de aguas entre el Guadalete y el Guadalquivir, el río principal de la Bética.
En la actualidad el río Guadalete está contenido en una zona cercana a Carissa Aurelia por el embalse de Bornos, pero en la antigüedad discurría libre a unos 5 km de aquella, dándole un acceso fluvial al mar con relativa facilidad a través de su valle. Actualmente desemboca en el Atlántico a la altura de El Puerto de Santa María, pero en época antigua la desembocadura debió estar situada más al norte, ya que esta zona ha sufrido importantes colmataciones fluviales, que se unen a un paleopaisaje muy diverso de la Bahía de Cádiz. Ello ya quedó en evidencia en los resultados del pionero Proyecto Costa, realizado conjuntamente desde el Instituto Arqueológico Alemán de Madrid y la Universidad de Bremen (Arteaga Matute y Hoffmann, 1999Arteaga Matute, O. y Hoffmann, G. (1999). “Dialéctica del proceso natural y sociohistórico en las costas mediterráneas de Andalucía”. Revista Atlántica-Mediterránea de Prehistoria y Arqueología Social, 2, pp. 13-121.) y, más en concreto, en el marco del Proyecto Geoarqueológico de la Bahía de Cádiz (Arteaga Matute y Schulz, 2008Arteaga Matute, O. y Schulz, H. D. (Eds.) (2008). Geoarqueología y Proceso Histórico en la Bahía de Cádiz. Revista Atlántica-Mediterránea de Prehistoria y Arqueología Social, 10. Cádiz: Universidad de Cádiz.; especialmente, Arteaga Matute, Schulz y Roos, 2008Arteaga Matute, O., Schulz, H. D. y Roos, A. M. (2008). “Geoarqueología dialéctica en la Bahía de Cádiz”. Revista Atlántica-Mediterránea de Prehistoria y Arqueología Social, 19, pp. 21-116.). Los cambios paisajísticos en la Bahía de Cádiz no han sido tan amplios como los documentados en la desembocadura antigua del río Guadalquivir (Arteaga Matute y Roos, 1995Arteaga Matute, O. y Roos, A. M. (1995). “Geoarchäologische Forschungen im Umkreis der Marismas am Río Guadalquivir (Niederandalusien)”. Madrider Mitteilungen, 36, pp. 199-218.), pero son también significativos (Bernal-Casasola, 2008Bernal-Casasola, D. (2008). “Gades y su bahía en la antigüedad. Reflexiones geoarqueológicas y asignaturas pendientes”. Revista Atlántica-Mediterránea de Prehistoria y Arqueología Social, 10, pp. 267-308.). Destaca, sobre todo, la alteración de la existencia de las tres islas que mencionan las fuentes antiguas y donde se produjo la fundación fenicia de Gadir, con la expansión de la Gades romana, en la actual ciudad de Cádiz (Arteaga Matute et al., 2004Arteaga Matute, O., Kölling, A., Kölling, M., Roos, A. M., Schulz, H. y Schulz, H. D. (2004). “Geschichte des Küstenver-laufs im Stadtgebiet von Cádiz”. Madrider Mitteilungen, 45, pp. 181-215.; Bernal-Casasola et al., 2021Bernal-Casasola, D., Salomon, F., Díaz, J. J., Lara, M. y Rixhon, G. (2021). “Un cambio de paradigma paleotopográfico en Gadir-Gades. Geoarqueología de profundidad en su estrecho interinsular (canal Bahía-Caleta)”. Archivo Español de Arqueología, 94, e02. DOI: 10.3989/aespa.094.021.02); y la ubicación del santuario de Melkart-Hércules Gaditanus al sur de la isla antigua de Koutinusa, con la problemática generada en fecha reciente sobre su ubicación (Monterroso-Checa, 2021Monterroso-Checa, A. (2021). “La ubicación del santuario de Melqart en Gadir: aportación de los datos PNOA-LiDAR”. SPAL - Revista de Prehistoria y Arqueología, 30.1, pp. 137-164. DOI: 10.12795/spal.2021.i30.05.). Pero esos cambios paleogeográficos también afectan a la desembocadura antigua del río Guadalete, que debió situarse más al norte, en el término actual de Jerez de la Frontera, en terrenos hoy colmatados por los aluviones fluviales.
Ya los fenicios se aseguraron un acceso permanente al interior a través del citado valle del río Guadalete, que debía ser navegable en muchas zonas, sobre todo en la parte baja, lo que justifica la fundación del emporio del Castillo de Doña Blanca (Puerto de Santa María) (Ruiz Mata, 2022Ruiz Mata, D. (2022). “La ciudad fenicia del Castillo de Doña Blanca (El Puerto de Santa María, Cádiz). Resultados de un Proyecto de Investigación (1979-2003)”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, 48(1), pp. 141-227. DOI: 10.15366/cupauam2022.48.1.005), en el entorno de su desembocadura antigua, en conexión con la propia Gadir, a finales del siglo IX a. C. En época romana el valle del Guadalete mantendría su función de importante ruta comercial. Puede destacarse la fundación en la segunda mitad del siglo I a. C., por parte de Lucio Cornelio Balbo el Menor, del enclave portuario denominado como Portus Gaditanus, en la desembocadura del Guadalete, según recoge Estrabón (Str. 3.5.3), y que se explica a raíz de los beneficios económicos (por ejemplo, Montero Vítores, 2013Montero Vítores, J. (2013). “Los Balbo y el Portus Gaditanus”. Revista de Historia de El Puerto, 51, pp. 9-37.; Trapero Fernández y Mata Almonte, 2016Trapero Fernández, P. y Mata Almonte, E. (2016). “Entre Portus Gaditanus y Hasta: poblamiento y aprovechamiento de recursos en torno a Laguna Salada”. En: Lagóstena, L. (Ed.). Lacus autem idem et stagnus, ubi inmensa aqua convenit (Isid. Etym. 13.19.9). Estudios históricos sobre humedales en la Bética, II. Cádiz: Seminario Agustín de Horozco de Estudios Económicos de Historia Antigua y Medieval, pp. 125-141.). No obstante, su ubicación exacta sigue siendo objeto de controversia en la investigación; así, además de El Puerto de Santa María, se ha propuesto también su localización en Puerto Real, El Trocadero o Mesas de Bolaños (Lagóstena Barrios y Ruiz Gil, 2021Lagóstena Barrios, L. y Ruiz Gil, J. A. (2021). “El puerto romano de Gades: nuevos descubrimientos y noticias sobre sus antecedentes”. En: Chioffi, L., Kajava, M. y Örmä, S. (Eds.), Il Mediterraneo e la Storia III. Documentando città portuali = Documenting Port Cities. Roma: Quasar, pp. 249-264., pp. 257-259). A partir de época augustea y en competencia con Gades (Bermejo Meléndez, Marfil Vázquez y Campos Carrasco, 2018Bermejo Meléndez, J., Marfil Vázquez, F. y Campos Carrasco, J. M. (2018). “De Gades a Hispalis, dos puertos atlánticos en la conformación de la provincia Baetica”. Onoba, 6, pp. 97-112. DOI: 10.33776/onoba.v0i6.3404), la colonia Romula Hispalis (Sevilla) (Caballos Rufino, 2017Caballos Rufino, A. (2017). Hispalis, de César a Augusto. La Colonia Romula y los orígenes institucionales de la Sevilla romana entre la República y el Imperio. Sevilla: Editorial Universidad de Sevilla.) se convirtió en el principal centro comercial surhispano para las rutas mediterráneas, gracias a la navegabilidad de los grandes navíos hasta su puerto (según Estrabón, 3.2.3; cfr., García Vargas, Ordóñez Agulla y Cabrera Tejedor, 2017García Vargas, E., Ordóñez Agulla, S. y Cabrera Tejedor, C. (2017). “El puerto romano de Hispalis. Panorama arqueológico actual”. En: Campos, J. M. y Bermejo, J. (Eds.). Los Puertos Atlánticos Béticos y Lusitanos y su relación comercial con el Mediterráneo. Roma: L’Erma di Bretschneider, pp. 245-286.), remontando el Lacus Ligustinus.
La ubicación de Carissa Aurelia en la elevación amesetada y fácilmente defendible, a unos 60 km aguas arriba del río Guadalete, permite caracterizarla como un típico oppidum prerromano, que, en este caso concreto, según Ptolomeo (Geo. 2.4.3), se encontraba en el territorio de los turdetanos. Así, el nombre Carissa/Carisa sería un topónimo indígena latinizado (Correa Rodríguez, 2016Correa Rodríguez, J. A. (2016). Toponimia Antigua de Andalucía. Sevilla: Editorial Universidad de Sevilla., p. 260). Se constatan escasos materiales cerámicos de la Prehistoria Reciente, seguramente de un hábitat de carácter discontinuo (Gutiérrez, Prieto y Ruiz Gil, 1996Gutiérrez López, J. M., Prieto Coria, M. C. y Ruiz Gil, J. A. (1996). “Yacimientos neolíticos al aire libre con cardiales: el asentamiento de Esperilla (Espera, Cádiz). Propuesta de otro modelo de neolitización para Andalucía occidental”. Rubricatum, 1 (2), pp. 627-638.), pero los hallazgos de cerámica –observados, sobre todo, en la parte norte del asentamiento (Taylor y Beltrán Fortes, 2020Taylor, R. y Beltrán Fortes, J. (2020). “Marmora en la ciudad romana de Carissa Aurelia (Espera-Bornos, Cádiz). Análisis de los materiales pétreos recogidos en las prospecciones arqueológicas intensivas de 2009 y 2010”. En: Beltrán, J., Loza, M. L. y Ontiveros, E. (Coords.). Marmora Baeticae. Usos de materiales pétreos en la Bética romana. Análisis arqueológicos y arqueométricos. Sevilla: Editorial Universidad de Sevilla, pp. 39-73., p. 44)– confirman una presencia humana significativa en momentos del Hierro II. Tal vez se trate de un oppidum turdetano, seguramente de importancia a partir del material recogido en superficie, sin que sea posible hacer más interpretaciones históricas a la espera de nueva documentación.
El enclave debió quedar bajo dominio romano poco después del final de la Segunda Guerra Púnica y el establecimiento de la provincia Hispania Ulterior en el 197 a. C. (Abascal Palazón, 2015Abascal Palazón, J. M. (2015). “Hispaniae captae. La primera ordenación provincial romana de las Hispanias”. En: Bendala, M. (Ed.), Los Escipiones. Roma conquista Hispania. Catálogo de exposición. Alcalá de Henares: Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid, pp. 244-257.), aunque tampoco sabemos mucho de estos momentos tempranos. Plinio el Viejo (NH. 3.15) nombra el asentamiento urbano como Carisa cognomine Aurelia, añadiendo que era una comunidad de derecho latino situada en el conventus Gaditanus. Se ha defendido que el cognomen Aurelia apunta, a su vez, a un privilegio jurídico por parte de César, quien promocionaría a esta comunidad cívica al rango de municipium latino atribuyéndole el nomen de su madre (Galsterer-Kröll, 1972Galsterer-Kröll, B. (1972). “Untersuchungen zu den Beinamen der Städte des Imperium Romanum”. Epigraphische Studien, 9, pp. 44-145., pp. 67 y 107, nota 100; Galsterer-Kröll, 1975Galsterer-Kröll, B. (1975). “Zu den spanischen Städtelisten des Plinius”. Archivo Español de Arqueología, 48, pp. 120-128., pp. 127-128; cfr. Galsterer, 1971Galsterer, H. (1971). Untersuchungen zum römischen Städtewesen auf der Iberischen Halbinsel (Madrider Forschungen, 8). Berlin: W. de Gruyter., p. 22, n. 53; González Fernández, 2017González Fernández, J. (2017). “Augusto y la Hispania Ulterior”. Gerión, 35, pp. 247-265. DOI: 10.5209/geri.56147, p. 257). Aunque la pertenencia a la tribus Galeria de uno de sus ciudadanos (CIL II,1367) podría vincularse a una hipotética promoción augustea, Wiegels (1985Wiegels, R. (1985). Die Tribusinschriften des römischen Hispanien. Berlin: W. de Gruyter., p. 26) no advertía contradicción en esa adscripcion y la promoción de la comunidad en época cesariana. El epitafio de Aelia Husbatta, Mani f(ilia) (CIL II, 1368), revela la pervivencia de un nombre indígena en el cognomen de la difunta, hija de un Manius Aelius3
Otros elementos apuntan a su importancia en época republicana avanzada. Junto a plomos monetiformes (Casariego, Cores y Pliego, 1987Casariego, A., Cores, G. y Pliego, F. (1987). Catálogo de plomos monetiformes de la Hispania antigua. Madrid: Artis Traditio., p. 110), las acuñaciones se datan en su mayoría durante el siglo I a. C., con divisores de Ae, de metrología púnico-turdetana e iconografía de raigambre púnica, que, en ocasiones, reacuñan piezas de otras cecas, especialmente de Castulo (Linares) (García-Bellido y Blázquez, 2001García-Bellido, M. P. y Blázquez Cerrato, C. (2001). Diccionario de cecas y pueblos hispánicos. Madrid: CSIC., pp. 83-84; Arévalo González, 2005Arévalo González, A. (2005). “Las monedas de Carisa. Contribución al estudio de las cecas de la actual provincia de Cádiz”. Almajar, 2, pp. 51-62.; cfr. Taylor y Beltrán Fortes, 2020Taylor, R. y Beltrán Fortes, J. (2020). “Marmora en la ciudad romana de Carissa Aurelia (Espera-Bornos, Cádiz). Análisis de los materiales pétreos recogidos en las prospecciones arqueológicas intensivas de 2009 y 2010”. En: Beltrán, J., Loza, M. L. y Ontiveros, E. (Coords.). Marmora Baeticae. Usos de materiales pétreos en la Bética romana. Análisis arqueológicos y arqueométricos. Sevilla: Editorial Universidad de Sevilla, pp. 39-73., p. 40). La leyenda que portan es el nombre de la comunidad, como Carissa o, con más frecuencia, Carisa. Ante la carencia de inscripciones romanas de época preaugustea en la Hispania Ulterior (cfr. Stylow, 1995Stylow, A. U. (1995). “Los inicios de la epigrafía latina en la Bética. El ejemplo de la epigrafía funeraria”. En: Beltrán, F. (Ed.). Roma y el nacimiento de la cultura epigráfica en Occidente. Zaragoza: Institución Fernando el Católico, pp. 219-238.; Díaz Ariño, 2008Díaz Ariño, B. (2008). Epigrafía latina republicana de Hispania. Barcelona: Universidad de Barcelona., pp. 200-201), destaca la presencia de una inscripción carisiense que testimonia una dedicación al imperator Cayo Memio (AE 2000, 726), seguramente hacia el 75 a. C., pues pudo corresponder a un quaestor de Pompeyo (González Fernández, 1993González Fernández, J. (1993). “C. Memmius imperator”. Habis, 24, pp. 281-286.). Otras dedicaciones públicas apuntan a su importancia en momentos augusteos y de inicios del Imperio. Así, para época augustea puede citarse la dedicada en honor del procuestor Lucio Escribonio Libón, en funciones de propretor provincial (EE VIII, 277; González Fernández, 1982González Fernández, J. (1982). Inscripciones romanas de la provincia de Cádiz. Cádiz: Diputación Provincial de Cádiz., p. 68, n.º 99), otra inscripción fragmentada dedicada al numen Augusti (HEp, 4, 1998, 263; González Fernández, 1982González Fernández, J. (1982). Inscripciones romanas de la provincia de Cádiz. Cádiz: Diputación Provincial de Cádiz., pp. 68-69, n.º 100) o, especialmente, la que honra al César Tiberio, que se data en el período de adopción, entre el 4 d.C. y el 14 d. C. (Rodríguez Oliva y Beltrán Fortes, 1986Rodríguez Oliva, P. y Beltrán Fortes, J. (1986). “Una inscripción dedicada a Tiberio en Carissa Aurelia”. Baetica, 9, pp. 219-225 (= Dos nuevos testimonios de Tiberius Caesar. Málaga: Universidad de Málaga, pp. 27-33).). También hemos de mencionar a Lucius Valerius, un individuo originario de Carissa Aurelia cuyo nombre aparece recogido en la tabla de bronce que reproducía los resultados de una sortitio de tierras coloniales en Ilici (Elche) a fines del siglo I a. C. y que, por tanto, hemos de suponer nuevo colono ilicitano (Corell, 1999Corell, J. (1999). Inscripcions romanes d’Ilici, Lucentum, Allon, Dianium i els seus territoris. Valencia: Nau Llibres., pp. 63-67, n.º 12; HEp, 9, n.º 27). De época tiberiana, un pequeño fragmento de epígrafe en bronce testimonia una de las copias béticas del senado-consulto del juicio de Gneo Pisón padre por el asesinato de Germánico (Eck, Caballos Rufino y Fernández Gómez, 1996; Caballos Rufino, Eck y Fernández Gómez, 1996). El alto grado de implicación de la comunidad carisiense con la Domus Augusta queda patente también en el caso de la estatuaria pública, de la que se conservan dos retratos de época del emperador Claudio, ambos elaborados en mármol por un taller local, posiblemente ubicado en la misma Carissa Aurelia: un retrato fragmentario de la esposa de Claudio, la emperatriz Agripina la Menor, que se expone en el Museo de Cádiz (Beltrán Fortes y Loza Azuaga, 2020Beltrán Fortes, J. y Loza Azuaga, M. L. (2020). Provincia de Cádiz (Hispania Vlterior Baetica) (CSIR-España I, 8). Cádiz - Tarragona: Universidad de Cádiz - ICAC., pp. 150-152); y otro, póstumo (ya como Augusta), de su madre, Antonia la Menor (Beltrán Fortes y Loza Azuaga, 2020Beltrán Fortes, J. y Loza Azuaga, M. L. (2020). Provincia de Cádiz (Hispania Vlterior Baetica) (CSIR-España I, 8). Cádiz - Tarragona: Universidad de Cádiz - ICAC., pp. 150-152), que es menos frecuente dentro de la retratística imperial julio-claudia4
A pesar de su innegable importancia, la ciudad no se asocia de manera directa a la red viaria regional de época romana. Así, el ramal secundario de la via Augusta que cruzaba este territorio hacia la costa atlántica, desde la altura de Ugia (Torre Alocaz, Utrera-Las Cabezas de San Juan) hasta el puerto de Baesippo (posiblemente Barbate) y que fue construido probablemente también en época de Augusto, pasaba a 7 km al oeste de ella (Sillières, 1990Sillières, P. (1990). Les voies de communication de l’Hispanie meridionale. Paris: Centre Pierre Paris., pp. 433-435). Justo a esa altura se situaba la mansio de Cappa, citada en el Anónimo de Rávena (317.5), y que seguramente deba identificarse con el yacimiento de Esperilla (Espera) (Corzo y Toscano, 1992Corzo Sánchez, R. y Toscano San Gil, M. (1992). Las vías romanas de Andalucía. Sevilla: Dirección General de Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía., pp. 433-434; Lagóstena, 2016Lagóstena Barrios, L. (2016). “El Lacus Ligustinus como agente de articulación urbana y conectividad territorial: de las riberas de Hasta Regia a Carissa Aurelia y el acceso a la serranía”. Studia Historica. Historia Antigua, 34, pp. 63-86., pp. 71-73) (vid. supra, Fig. 1). Carissa Aurelia fue ocupada en época tardoantigua con una densidad que desconocemos, hasta época medieval islámica, momento al que correspondería también una pequeña fortificación medieval erigida en la que denominamos como acrópolis. Posteriormente, ha permanecido deshabitada hasta nuestros días.
Las únicas excavaciones sistemáticas, ya citadas, se concentraron en las dos necrópolis del norte y el sur/suroeste de la ciudad. Los resultados ofrecen una amplia variedad de tipos de tumbas, formas de enterramiento y ajuares funerarios que, aparte de los informes de las excavaciones, citados también anteriormente, fueron sintetizados por D. Vaquerizo en su monografía sobre las necrópolis urbanas de la Bética (Vaquerizo Gil, 2010Vaquerizo Gil, D. (2010). Necrópolis urbanas en Baetica. Tarragona: Universidad de Sevilla-ICAC., pp. 193-203). Al mismo tiempo, esta diversidad sería prueba de los numerosos y recíprocos contactos culturales que prevalecieron, de manera especial, en este yacimiento del valle alto del Guadalete, a causa de los cambios políticos y de su conexión con regiones costeras5
Por el contrario, en la necrópolis septentrional se documentan enterramientos de cremación y de inhumación. Ambos coexisten en su zona central, más antigua (siglos I-II d. C.), pero hacia el noroeste y el sur se impone la inhumación y se llega a dataciones del siglo IV d. C. (Vaquerizo Gil, 2010Vaquerizo Gil, D. (2010). Necrópolis urbanas en Baetica. Tarragona: Universidad de Sevilla-ICAC., p. 197). Dentro de la también gran variedad de formas documentada en esta necrópolis norte, destacan las tumbas de recinto, o acotados, que parecen tener influencia romano-itálica. La mejor conservada es una estructura funeraria de grandes dimensiones, situada en la proximidad de la entrada norte de la ciudad, en el flanco derecho de la vía de acceso, que recibe el nombre de mausoleo (Lozano Ramírez, 2001Lozano Ramírez, M. J. (2001). “Puesta en valor del yacimiento de Carissa Aurelia. La intervención arqueológica en el mausoleo 1”. Anuario Arqueológico de Andalucía’1998. III. Actividades de urgencia. Volumen 1. Sevilla: Junta de Andalucía, pp. 95-104.; cfr. Kobusch, 2014Kobusch, P. (2014). Die Grabbauten im römischen Hispanien. Zur kulturellen Prägung der Sepulkralarchitektur (Tübinger archäologische Forschungen, 14). Rahden/West.: Leidorf., pp. 238 ss., n.º 40), y en la que también coexisten rituales de cremación e inhumación. Asimismo, la epigrafía nos informa de la existencia de recintos funerarios delimitados por cipos, como el destinado a L. Fabius Severus7
En la zona intraurbana, los resultados de las prospecciones arqueológicas sistemáticas de superficie, realizadas desde la Universidad de Sevilla en los años 2009 y 2010, han hecho referencia hasta ahora al estudio de los materiales pétreos (Taylor y Beltrán Fortes, 2020Taylor, R. y Beltrán Fortes, J. (2020). “Marmora en la ciudad romana de Carissa Aurelia (Espera-Bornos, Cádiz). Análisis de los materiales pétreos recogidos en las prospecciones arqueológicas intensivas de 2009 y 2010”. En: Beltrán, J., Loza, M. L. y Ontiveros, E. (Coords.). Marmora Baeticae. Usos de materiales pétreos en la Bética romana. Análisis arqueológicos y arqueométricos. Sevilla: Editorial Universidad de Sevilla, pp. 39-73.). A partir del análisis de sus concentraciones en diversos sectores, de los restos emergentes y de la topografía se planteó como hipótesis la ubicación del foro romano justo en el sector situado debajo de la elevación denominada como acrópolis y que parecía haber sido construido sobre una extensa terraza, con contrafuertes en su lado oriental (Taylor y Beltrán Fortes, 2020Taylor, R. y Beltrán Fortes, J. (2020). “Marmora en la ciudad romana de Carissa Aurelia (Espera-Bornos, Cádiz). Análisis de los materiales pétreos recogidos en las prospecciones arqueológicas intensivas de 2009 y 2010”. En: Beltrán, J., Loza, M. L. y Ontiveros, E. (Coords.). Marmora Baeticae. Usos de materiales pétreos en la Bética romana. Análisis arqueológicos y arqueométricos. Sevilla: Editorial Universidad de Sevilla, pp. 39-73., p. 47, fig. 14). También se encontraron estimables concentraciones de fragmentos de mármol al este del foro y en el sur de la ciudad, donde se suponía la existencia de un teatro (Taylor y Beltrán Fortes, 2020Taylor, R. y Beltrán Fortes, J. (2020). “Marmora en la ciudad romana de Carissa Aurelia (Espera-Bornos, Cádiz). Análisis de los materiales pétreos recogidos en las prospecciones arqueológicas intensivas de 2009 y 2010”. En: Beltrán, J., Loza, M. L. y Ontiveros, E. (Coords.). Marmora Baeticae. Usos de materiales pétreos en la Bética romana. Análisis arqueológicos y arqueométricos. Sevilla: Editorial Universidad de Sevilla, pp. 39-73., pp. 44 y 65-66, fig. 21, sector 19).
3. CONSIDERACIONES SOBRE LA TOPOGRAFÍA DE CARISSA AURELIA
⌅La ciudad de Carissa Aurelia está situada aproximadamente en el centro de una estrecha cadena de lomas que comienza en Bornos y discurre hacia el norte a lo largo de 12 km. De sur a norte estas elevaciones reciben los nombres de Sierra del Calvario, Cerro de Salvatierra y Cerro del Palomar.
La antigua zona de asentamiento se extiende alrededor del punto más alto de la cadena de colinas, una meseta rocosa de 274 m de altura (vid. supra, Figs. 2 y 3). En función del perímetro amurallado documentado en el desarrollo de esta investigación (vid. infra), la ciudad alcanzó una longitud de unos 600 m en dirección norte-sur y una anchura de unos 250 m en dirección este-oeste, poseyendo una superficie total de unas 16 ha. En consonancia con lo dicho, el lado occidental de la zona urbana está protegido en largos tramos por paredes rocosas y laderas escarpadas. El límite natural oriental está formado de nuevo por un escarpado escalón del terreno de unos 20-30 m de altura, que ocupa todo el pie oriental de la cresta de la colina y forma una llamativa cesura antes del comienzo de las zonas agrícolas situadas en el valle. Desde el punto de vista de la fortificación, la sección más débil es el lado sur, relativamente llano, donde solo unos pocos afloramientos rocosos sobresalientes ofrecen soporte para la construcción de una muralla, razón por la cual, aquí la zona de asentamiento se definió mediante una línea de demarcación mucho más irregular. El interior del área urbana se dispone sobre una ladera que se inclina fuertemente de oeste a este, superando una diferencia de altura de unos 80 m desde la acrópolis hasta el punto más bajo de la ciudad, al este. Las depresiones erosivas que drenan hacia el este y el sur dan lugar a una superficie fuertemente ondulada de esta ladera, hecho que obligó a realizar múltiples cambios de dirección y complejos aterrazamientos durante la construcción de calles y edificios en época antigua.
Para abastecerse de agua la ciudad podría haber contado con dos fuentes con manantiales, que aún hoy se utilizan como abrevaderos para el ganado. La del noreste se encuentra justo en el interior del recinto amurallado y mana agua durante todo el año, incluso en etapas de sequía persistente8
La zona urbana, que ahora se utiliza como pastizal, está completamente libre de edificios modernos y apenas tiene vegetación importante. Solo un camino de tierra, flanqueado a ambos lados por vallas, muros de piedra seca y arbustos, corta el casco urbano en una franja de unos 20 m de anchura que va de norte a sur. Por lo demás, el acceso a la superficie, de la que aún sobresalen antiguos restos de muralla y de otros edificios indeterminados, es prácticamente ilimitado. Toda la superficie del yacimiento está cubierta de fragmentos de cerámica, materiales constructivos y otros artefactos.
4. LAS PROSPECCIONES GEOFÍSICAS DE 2021
⌅4.1. Planteamiento y desarrollo
⌅Un objetivo importante de la prospección geofísica en Carissa Aurelia, planteado en la primera fase del proyecto, consistía en ensayar diferentes métodos geofísicos para comprobar su aplicabilidad a las condiciones propias del sitio arqueológico, desprovisto de edificaciones y con una leve cubierta vegetal en superficie, como se ha dicho. Bajo esta denominación se engloba una amplia variedad de técnicas que se caracterizan por detectar restos soterrados en el subsuelo sin provocar ninguna alteración en el yacimiento (Gaffney, Gater y Ovendon, 1991Gaffney, C., Gater, J. y Ovendon, S. (1991). The use of geophysical survey techniques. En: Archaeological Evaluations. Reading: University of Reading.; Lowrie, 1997Lowrie, W. (1997). Fundamentals of geophysics. Cambridge: Cambridge University Press.; Gaffney y Gater, 2003Gaffney, C. y Gater, J. (2003). Revealing the Buried Past. Stroud: Tempus). El empleo de estas técnicas, debido a su eficacia y rapidez de ejecución, permitía cubrir grandes superficies en pocas jornadas de trabajo, ofreciendo, al mismo tiempo, una visión global del subsuelo que permitiría, en el mejor de los casos, poder reconstruir el plano completo de la antigua Carissa, en conjunción con el análisis de los restos constructivos emergentes.
La aplicación de los métodos geofísicos en nuestro país, dejando al margen algunos trabajos puntuales, comienza a desarrollarse con regularidad en la década de 1980, incrementándose considerablemente a partir de la siguiente (Brito-Schimmel y Carreras Monfort, 2005Brito-Schimmel, P. y Carreras Monfort, C. (2005). “Aplicación de Métodos Geofísicos en arqueología: una recopilación sobre el actual estado de la cuestión en España”. Scientific Heritage, 0 (1), pp. 1-1.). En el marco de Andalucía hay que destacar la influencia del estudio geofísico desarrollado en la Nova Urbs de Itálica entre 1991 y 1993 (Rodríguez Hidalgo et al., 1999Rodríguez Hidalgo, J. M., Keay, S., Jordan, D. y Creghton, J. (1999). “La Itálica de Adriano. Resultados de las prospecciones arqueológicas de 1991 y 1993”. Archivo Español de Arqueología, 72, pp. 73-78. DOI: 10.3989/aespa.1999.v72.297), ya que esta actuación, combinada con la prospección superficial, reveló una imagen muy completa de su trazado urbano y sirvió de estímulo para emplear esta metodología en otros asentamientos romanos. En el curso de los últimos 20 años, el uso de estas técnicas no invasivas ha aumentado exponencialmente, obteniendo una creciente importancia en el estudio del urbanismo de las ciudades béticas (Peña Ruano, 2011Peña Ruano, J. A. (2011). “Estudios geofísicos en yacimientos arqueológicos andaluces. Periodo 1985-2010”. En: Memorial Luis Siret. I Congreso de Prehistoria de Andalucía. La Tutela del Patrimonio Prehistórico. Sevilla: Junta de Andalucía, pp. 131-138.). Especialmente, estos recursos se han empleado en el reconocimiento de ciudades inexploradas desde el punto de vista arqueológico o que solo se conocían de forma muy parcial, permitiendo documentar, a grandes rasgos, cómo era su fisonomía urbana. Al mismo tiempo, han permitido identificar todo tipo de construcciones, sobre todo, viviendas, espacios productivos, elementos de infraestructura urbana, como murallas o vías, sin olvidar los edificios monumentales, entre los que cabría destacar los edificios de espectáculos (Bintliff y Snodgrass, 1988Bintliff, J. y Snodgrass, A. (1988). “Mediterranean survey and the city”. Antiquity, 62, pp. 57-71.; Johnson, 2012Johnson, P. (2012). “Conceptualising townscapes: perceptions of urbanism and their influence on archaeological survey strategies”. En: Johnson, P. y Millett, M. (Eds.). Archaeological survey and the city. Havertown: Oxbow Book, pp. 8-23., 2016Johnson, P. (2016). “Geophysical survey and Roman urbanism introducing a research agenda through comparative data from Iberia and Italy”. En: Mayoral Herrera, V. (Coord.). La revalorización de zonas arqueológicas mediante el empleo de técnicas no destructivas. Madrid: CSIC, pp. 187-196.; Lagóstena Barrios y Molina Vidal, 2020Lagóstena Barrios, L. y Molina Vidal, J. (2020). “La figlina como ámbito de investigación cuantitativa de la economía romana. Aportación y potencial de la exploración georradar”. En: Revilla, V., Aguilera, A., Pons, L. y García Sánchez, M. (Eds.). Ex Baetica Romam. Homenaje a José Remesal Rodríguez. Barcelona: Universitat de Barcelona, pp. 923-946.; Rondán et al., 2023Rondán Sevilla, I., Bernardes, J. P., Lagóstena Barrios, L. y Candeias, C. (2023). “O contributo de métodos não invasivos na deteção do perímetro das cidades romanas provinciais: o caso da municipium de Balsa (Tavira, Portugal)”, Conimbriga, 62, pp. 71-99. DOI: 10.14195/1647-8657_62_5). Son muchas las antiguas ciudades béticas cuyos vestigios soterrados se han documentado en los últimos tiempos gracias a el empleo de estas técnicas; sin ánimo de ser exhaustivos, habría que citar: Turobriga (Campos Carrasco et al., 2009Campos, J. M., Gómez, A., Rodríguez Pujazón, R., Medina, N., Delgado, S., O’Kelly, J., Cortijo, V. y Vidal Teruel, N. (2009). “Investigación y puesta en valor de la ciudad hispanorromana de Turobriga (Aroche, Huelva). Intervención puntual 2004”. Anuario Arqueológico de Andalucía’2004. I. Sevilla: Junta de Andalucía, pp. 1633-1652.), Torreparedones (Morena López, 2010Morena López, J. A. (2010). “Investigaciones recientes en Torreparedones (Baena. Córdoba): prospección geofísica y excavaciones en el santuario y puerta oriental”. En: Beltrán Fortes, J., Maier, J., Miranda, J., Morena, J. A. y Rodríguez Oliva, P. (Eds.). El Mausoleo de los Pompeyos en Torreparedones (Baena. Córdoba): análisis historiográfico y arqueológico. Baena: Ayuntamiento de Baena, pp. 171-207.), Baelo Claudia (Bernal et al., 2013Bernal, D., Arévalo, A., Muñoz, A., Expósito, J. A., Díaz, J. J., Lagóstena, J., Vargas, J. M., Lara, M., Moreno, E., Sáez, A. M., y Bustamante, M. (2013). “Las termas y el suburbium marítimo de Baelo Claudia. Avance de un reciente descubrimiento”. Onoba, 1, pp. 115-152. DOI: 10.33776/onoba.v0i1.1376), Regina Turdulorum (Álvarez Martínez et al., 2016Álvarez Martínez, J. M., Iglesias, J. M., Jiménez Chaparrro, J. I. y Teichner, F. (2016). “Prospecciones geofísicas en Regina Turdulorum (Casas de Reina, Badajoz). Aplicación al conocimiento de su territorio urbano”. En: Mayoral Herrera, V. (Coord.), La revalorización de zonas arqueológicas mediante el empleo de técnicas no destructivas. Madrid: CSIC, pp. 161-171.), Carteia (Jiménez Hernández et al., 2016Jiménez Hernández, A., Jaén, M., Peña, J. A., Teixidó, M. T. y Claros, J. (2016). “El teatro romano de Carteia (San Roque, Cádiz): Análisis de su diseño a partir de la prospección geofísica”. Romula, 14, pp. 161-185.; Jaén et al., 2017Jaén, M., Jiménez Hernández, A., Peña, J. A., Teixidó, M. T. y Carrasco, I. (2017). “Acerca de un circo romano en Carteia (San Roque, Cádiz)”. En: López Vilar, J. (Coord.). La glòria del circ: curses de carros i competicions circenses: Tarraco Biennal, actes. 3r Congrés Internacional d‘Arqueologia i Món Antic. Tarragona: Fundació Privada Mútua Catalana, pp. 191-198.), Contributa Iulia Ugultunia (Pizzo, Mateos y Mayoral, 2016Pizzo, A., Mateos, P. y Mayoral, V. (2016). “El anfiteatro de Contributa Iulia Ugultunia. Identificación y primer análisis arqueológico”, Archivo Español de Arqueología, 89, pp. 249-271. DOI: 10.3989/aespa.089.016.012.; Mateos, Mayoral y Pizzo, 2022Mateos, P., Mayoral, V. y Pizzo, A. (2022). “Contributa Iulia Ugultunia, una small town en el corazón de la Baeturia céltica”. En: Mateos, P., Olcina, M. H., Pizzo, A. y Schattner, T. G. (Coords.). Small Towns, una realidad urbana en la Hispania romana. Mérida: Instituto de Arqueología de Mérida, vol. II, pp. 381-390.), Urso (Jiménez Hernández et al., 2017Jiménez Hernández, A., Ruiz Cecilia, J. I., Teixidó, T., Ardanaz, O., Vizcaíno, L. y López Sánchez, J. M. (2017). “Escáner láser y prospección geofísica para la delimitación, definición del diseño geométrico e implantación sobre el terreno del teatro romano de Osuna (Sevilla)”. Romula, 15, pp. 129-168.), Ategua (Fuertes y Meyer, 2019Fuertes, M. C. y Meyer, C. (2019). “La ciudad romana de Ategua. Análisis e interpretación de los resultados obtenidos por la prospección geofísica efectuada al interior de su recinto amurallado”. Romula, 18, pp. 1-41.), Hasta Regia (Ruiz Gil et al., 2019Ruiz Gil, J. A., Lagóstena, L., Pérez Marrero, J., Martín Mochales, D., Trapero, P. y Catalán, J. (2019). “Villae y Figlinae a orillas del Lacus Ligustinus. Análisis GIS y prospección geofísica en el territorium ribereño de Hasta Regia”. En: Remesal, J., Revilla, V., Martín-Arroyo, D. y Martín, A. (Eds.). Paisajes productivos y redes comerciales en el imperio romano. Barcelona: Universitat de Barcelona, pp.115-138.), Arva (Ruiz Barroso et al., 2022Ruiz Barroso, M., Rondán, I., Catalán González, F. 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Documento pre-print (consulta on line: AAA_2014_371_garridogonzalez_yacsiarum_sevilla.pdf).), entre otras.
En concreto, en nuestro estudio se emplearon tres métodos de prospección geofísica: magnetometría (Kvamme Kenneth, 2006Kvamme KennethL. (2006). “Magnetometry: nature’s gift to archaeology”. En: Johnson, J. (Ed.). Remote sensing in archaeology: an explicitly North American perspective. Tuscaloosa: University Alabama Press, pp. 205-233.; Campana y Piro, 2009Campana, S. y Piro, S. (Eds.) (2009). Seeing the Unseen. Geophysics and Landscape Archaeology. Boca Raton - London - New York - Leiden: CRC Press/Balkema.; Becker, 2009Becker, H. (2009). “Caesium-magnetometry for Landscape Archaeology”. En: Campana, S. y Piro, S. (Eds.), Seeing the Unseen. Geophysics and Landscape Archaeology. Boca Raton - London - New York - Leiden: CRC Press/Balkema, pp. 129-165.; Fassbinder y Gorka, 2009FassbinderJ. y GorkaT. (2009). “Beneath the desert soil - archaeological prospecting with a caesium magnetometer”. En: Reindel, M. y Wagner, G. A. (Eds.), New Technologies for Archaeology Natural Science in Archaeology. Berlín: Springer, pp. 49-69.), georradar (Conyers, 2011Conyers, L. (2011). “Discovery, mapping and interpretation of buried cultural resources non-invasively with ground-penetrating radar”. Journal of Geophysics and Engineering, 8, pp. 813-822. DOI: 10.1088/1742-2132/8/3/s02; Manataki et al., 2015Manataki, M., Sarris, A., Donati, J. C., Cuenca, C. y Kalayci, T. (2015). “GPR: Theory and Practice in Archaeological Prospection”. En: Sarris, A. (Ed.). Best practices of geoinformatic technologies for the mapping of archaeolandscapes. Archaeopress: Oxford, pp. 13-24.) y medición de la resistencia eléctrica (prospección geoléctrica) (Palmer, 1960Palmer, L. S. (1960). “Geoelectrical surveying of archaeological sites”. Proceedings of the Prehistoric Society, 26 pp. 64 -75. DOI: 10.1017/s0079497x0001625x; Hesse et al., 1997Hesse, A., Barba, L., Link, K. y Ortiz, A. (1997). “A magnetic and electrical study of archaeological structures at Loma Alta, Michoacán, México”. Archaeological Prospection, 4 (2), pp. 53-67. DOI: 10.1002/(sici)1099-0763(199706)4:2<53::aid-arp60>3.3.co;2-k) (Figs. 6 y 7). La prospección geomagnética, realizada con un magnetómetro con cuatro sensores de vapor de cesio (Geometrics G 585), resultó ser el método más eficaz (Fig. 8). En la zona central del asentamiento se pudo documentar un total de, aproximadamente, 7,1 hectáreas. Las condiciones iniciales para la magnetometría eran teóricamente favorables, ya que los elementos constructivos se encuentran justo debajo de la superficie y, como demuestran los numerosos ladrillos (del tipo de gran formato característicos de la región) que quedan por la superficie, al menos en parte, se utilizó un material de construcción fuertemente magnetizado10
En cambio, las pruebas con mediciones de resistencia eléctrica (Geoscan RM 85) tuvieron que interrumpirse al poco tiempo sin obtener resultados positivos, ya que el suelo resultó ser poco conductor tras varios años de sequía pertinaz. Dado que consideramos que este método tiene un potencial muy alto debido a las condiciones específicas del yacimiento, se llevarán a cabo más pruebas en el futuro, presumiblemente después de un período largo de lluvias.
Por otro lado, se realizaron mediciones con georradar (Ground Penetrating Radar) (GSSI SIR3000, antena de 400 MHz) en varios puntos del yacimiento, pero la densa vegetación y el material rocoso que yace en la superficie ralentizaron considerablemente el trabajo. Como los resultados no aportaron información adicional a la obtenida con la prospección magnetométrica, los barridos se limitaron a una zona de unas 0,7 ha. Sin embargo, es probable que las mediciones del radar ofrezcan mejores resultados con otras condiciones del suelo, por lo que se ha previsto realizar más pruebas en un futuro próximo.
Paralelamente a las prospecciones geofísicas, también se llevó a cabo un estudio topográfico sistemático, en el que se registraron y cartografiaron mediante RTK-GPS todas las estructuras murarias y elementos arquitectónicos visibles sobre el terreno. Además, se realizó un vuelo sistemático con dron y documentación fotográfica aérea (dron tipo DJI Mavic 2 Pro). Sobre esta base se generó un mosaico de ortofotografías a gran escala, con una resolución de 1,5 cm × 1,5 cm por píxel, y un Modelo Digital del Terreno, que constituyen elementos básicos para comprender el asentamiento antiguo. Tanto el citado MDT como las imágenes de satélite disponibles en Google Earth fueron analizadas sistemáticamente para reconocer las estructuras arqueológicas emergentes del yacimiento (Fig. 9). En particular, la imagen de satélite de septiembre de 2021 revela un número relativamente elevado de estructuras murarias que confirman o complementan significativamente los resultados de la magnetometría (supraFig. 5). Todos los datos se almacenaron en un sistema de geoinformación basado en QGIS.
4.2. Resultados de las prospecciones
⌅En esta primera fase de prospección geofísica y de prueba de los distintos métodos (eléctrico, magnético, georradar) no se pudieron obtener muchos datos. Una de las razones principales fue que el terreno estaba demasiado seco para la prospección geoeléctrica, aunque esta técnica se considera muy rentable y se volverá a probar en las próximas campañas, cuando las condiciones sean más adecuadas.
En cambio, el estudio topográfico sistemático de los elementos visibles en el terreno y las fotografías aéreas y ortofotos resultaron más rentables para la reconstrucción preliminar de la antigua ciudad de Carissa que aquí se propone. Durante los trabajos topográficos se pudieron observar restos de la muralla de la ciudad en varios puntos del enclave arqueológico, mientras que las prospecciones geofísicas han puesto en evidencia otras secciones. Queda claro que toda la superficie de la ciudad antigua estaba rodeada por un cerco de murallas en época romana.
Los tramos mejor conservados de la muralla son los que se encuentran a lo largo del costado norte de la ciudad, donde las secciones individuales de pared todavía alcanzan una altura de, aproximadamente, un metro. Estos tramos conservados consisten en una base baja de una o dos capas de bloques de piedra caliza de gran formato, con frecuencia solo desbastados. En varios puntos se han conservado restos de mampostería de opus incertum, o bien, un núcleo de opus caementicium (Fig. 10; para la ubicación: Fig. 9b), lo que en el caso de las murallas hispanas solo se atestigua con frecuencia a partir de época augustea (Fernández Ochoa y Morillo Cerdán, 2022Fernández Ochoa, C. y Morillo Cerdán, A. (2022). “Murallas urbanas de época romana en Hispania (siglos I a.C.-V. d.C.)”. Vínculos de Historia, 11, pp. 83-115. DOI: 10.18239/vdh_2022.11.04). Sin embargo, en vista de la probable fundación prerromana del asentamiento, también es posible que la mampostería fuera fabricada inicialmente en un material más perecedero, como adobe o tapial. Esta técnica de construcción también está documentada en otras murallas de la región11
Las puertas no son reconocibles actualmente, pero es posible que existieran en al menos cuatro lugares en los que las vías arteriales parecen haber conectado la ciudad con el exterior (Fig. 9: norte, este sudeste y suroeste). Con cierta probabilidad es posible localizar la puerta norte original, que debió de situarse en un corte profundo del terreno y que, aún hoy, constituye el único acceso por el lado septentrional. Unos 50 m del trazado de esta vía septentrional de acceso a la población fueron exhumados en el curso de las excavaciones realizadas en la necrópolis septentrional a finales de la década de 1990. Entonces se pudo observar cómo esta adopta la forma de una superficie rocosa sistemáticamente labrada (Lozano Ramírez, 2001Lozano Ramírez, M. J. (2001). “Puesta en valor del yacimiento de Carissa Aurelia. La intervención arqueológica en el mausoleo 1”. Anuario Arqueológico de Andalucía’1998. III. Actividades de urgencia. Volumen 1. Sevilla: Junta de Andalucía, pp. 95-104., pp. 95 y 98, fig. 1). Es posible que otra puerta estuviera situada en la parte oriental, en el punto más bajo de la zona urbana, inmediatamente al este del manantial que brota allí. En esta zona hay una pequeña área, probablemente nivelada artificialmente, desde la que discurre una vía en diagonal que conduce al sureste y que fue excavada en la ladera de fuerte pendiente. Es posible que constituyera el acceso más directo a las tierras agrícolas localizadas al este de la ciudad y al río Guadalete. Según los hallazgos geofísicos, otra arteria parece haber salido de la ciudad a través de una amplia depresión del valle en el sureste, donde pudo continuar a lo largo de la ladera oriental de la loma que llega hasta Bornos, pasando por las tumbas de cámara de roca de la necrópolis meridional. Este camino servía de conexión con la vía romana antes citada que transitaba hacia el sur, en dirección a Baesippo, o bien comunicaba con el suroeste, siguiendo el valle del Guadalete, hasta la desembocadura del río en Portus Gaditanus. Se puede suponer la existencia de un cuarto camino al suroeste de la zona urbana a partir de las correspondientes huellas formadas en la roca y cuyo trazado podría corresponderse, aproximadamente, con el de la carretera que aún existe en la actualidad. Se abría a unos 100 m al sur de la zona urbana en un estrecho corte, recorriendo transversalmente la cresta de la colina. Este camino permitía a su vez el acceso a las zonas agrícolas situadas al oeste de Carissa Aurelia y, al noroeste, justamente, al asentamiento vecino de Cappa, en el yacimiento de Esperilla (Espera) y a la calzada romana con trayectoria norte que conducía hasta Hispalis desde Baesippo, que era la Via Augusta a partir de Ugia, en el yacimiento de Torres Alocaz (Utrera-Las Cabezas de San Juan).
La red de calles del centro de la ciudad, tal como puede deducirse a grandes rasgos a partir de las prospecciones geofísicas, no muestra indicios de una planificación sofisticada; es decir, carece de un trazado ortogonal o regular (Fig. 9). Solo se observan tramos cortos y rectos de calles a lo largo de la cresta occidental de la colina, mientras que todos los demás trazados de calles se adaptan a la superficie fuertemente ondulada del terreno en curvas y presentan frecuentes cambios de trayectoria. Evidentemente, una calle principal atravesaba toda la ciudad desde el norte hasta la puerta sureste, por donde discurría, con una pendiente moderada, siempre a lo largo de la ladera de la colina. Probablemente, se pueden poner en relación con ella los restos de un pavimento de losas de caliza local que salen a la luz en un tramo del camino moderno (Fig. 11; para la ubicación: Fig. 9l). Una segunda vía arterial conducía probablemente desde la puerta norte, pasando por el foro, hasta la puerta suroeste. Sin embargo, según el estado actual de los conocimientos, solo puede registrarse de forma imprecisa. Se han podido documentar también otras calles secundarias y callejones laterales, que dan lugar a insulae de forma y tamaño muy irregulares. Como se ha indicado, parte del caserío urbano está situado sobre una ladera, con una pendiente de hasta 30°, por lo que es posible que en algunas de las calles orientadas de este a oeste se construyeran escaleras para vencer esa fuerte inclinación.
Basándose principalmente en los restos emergentes, la parte alta de la ciudad podría describirse del siguiente modo: el centro monumental de la ciudad estaba formado por una acrópolis y un complejo arquitectónico de forma rectangular, situado inmediatamente al este, donde estaría el probable foro (Figs. 12 y 13). La acrópolis, algo más elevada (a 274 m s. n. m.), se asienta sobre una meseta rocosa parcialmente aplanada de manera artificial. Está delimitada al oeste por laderas rocosas de pendiente vertical y la muralla de la ciudad, que discurre por el borde de la ladera, y al norte y al este por otros muros de cerramiento y cortados rocosos. A esta superficie de base aproximadamente trapezoidal, de unos 50 m × 50 m, probablemente se accedía originalmente (como hoy) por el lado norte. En la superficie solo se aprecian pequeños restos estructurales. En el borde noroeste hay una estructura de construcción rectangular (aproximadamente de 11 m × 7,5 m), de hasta 1,5 m de altura, con muros exteriores macizos, por cuyo aspecto actual puede considerarse los restos de una torre medieval (para la ubicación: Fig. 9i). Sin embargo, parece posible que pudieran estar aprovechando los cimientos de un antiguo templo. Otros cortes en la roca y restos de muros indican que todo el flanco oriental de la acrópolis estaba delimitado por una estructura edilicia de unos 4 m de anchura y 40 m de longitud, probablemente un pórtico. Curiosamente, ese pórtico habría obstaculizado la vista de los posibles santuarios situados en la acrópolis desde el centro de la ciudad hacia el este, pero, por otro lado, habría logrado un gran efecto de fachada. A pesar de ello, es posible que todos los edificios de la acrópolis lograran un rotundo efecto escenográfico monumental, especialmente al ser contemplado desde cierta distancia, ya que la cima de la colina es plenamente visible desde gran parte del paisaje circundante.
Inmediatamente al este de la acrópolis, pero a un nivel unos 10 m más bajo, existen trazas de una plaza de unos 45 m × 45 m. En concreto, el lado oeste de este espacio estaba empotrado en la propia roca de la acrópolis. Por contra, su flanco este se apoya sobre altas subestructuras. Justamente, en ese lado aún sobresalen del borde del talud diez pilares rectangulares de opus caementicium bien conservados, con un revestimiento de sillería (Fig. 14). Las dimensiones de los pilares son variables, oscilando entre 0,90 m y 1,0 m de anchura y entre 1,38 m y 1,68 m de profundidad. Su distancia es igualmente irregular (entre 3,32 m y 3,68 m), siendo los del extremo norte especialmente ajustados (1,4 m y 1,90 m respectivamente). Sin embargo, estas irregularidades no parecen haber sido visibles originalmente, ya que un muro transversal orientado hacia el valle y del que aún existen secciones parciales, ocultaba la visión de estos, de modo que solo funcionaban como soportes dentro de la plataforma de la subestructura. No es posible determinar con certeza la altura original de estas subestructuras debido a la gran acumulación de tierra que existe en la actualidad en la depresión del talud, justamente bajo la plaza. Sin embargo, la terraza podría haber alcanzado una altura de 8-10 m. Las escisiones realizadas en la roca madre de la acrópolis, así como los bloques individuales de estilóbato conservados in situ en el lado sur, sugieren que la zona rectangular estaba originalmente delimitada, al menos en tres de sus lados, por pórticos circulantes. Es posible que la densidad y masividad de los pilares de apoyo de la subestructura de la terraza oriental indiquen que antaño existió en ese lado de la plaza un gran edificio. Un bloque de entablamento conservado en la esquina suroeste, que presenta múltiples perfiles y fue labrado en piedra caliza local, podría haber pertenecido a estos pórticos (Fig. 15; sobre el emplazamiento: Fig. 9f). Asimismo, en varios puntos del lado norte de la plaza se han documentado a nivel superficial varios bloques de gran formato que también sugieren la existencia de un edificio público de grandes dimensiones, tal vez una basílica. Por último, cabe destacar que el citado retrato marmóreo fragmentado de Agripina la Menor se encontró en la esquina sureste de la presunta plaza del foro, como relleno en una cisterna que se localiza en ese punto (Beltrán Fortes y Loza Azuaga, 2020Beltrán Fortes, J. y Loza Azuaga, M. L. (2020). Provincia de Cádiz (Hispania Vlterior Baetica) (CSIR-España I, 8). Cádiz - Tarragona: Universidad de Cádiz - ICAC., pp. 150-152, n.º 17). Este dato apunta a cuál sería la decoración estatuaria pública correspondiente a estos recintos (sobre el culto público de la dinastía julio-claudia, vid., especialmente, Boschung 2002Boschung, D. (2002). Gens Augusta. Untersuchungen zu Aufstellung, Wirkung und Bedeutung der Statuengruppen des julisch-claudischen Kaiserhauses. Mainz am Rhein: P. von Zabern.). Seguramente, de esta zona procederían también la inscripción en honor del César Tiberio, grabada en un pequeño pedestal cuadrangular de caliza micrítica –que sugiere que estuvo colocado en una hornacina de un espacio construido (Rodríguez Oliva y Beltrán Fortes, 1986Rodríguez Oliva, P. y Beltrán Fortes, J. (1986). “Una inscripción dedicada a Tiberio en Carissa Aurelia”. Baetica, 9, pp. 219-225 (= Dos nuevos testimonios de Tiberius Caesar. Málaga: Universidad de Málaga, pp. 27-33).)–, así como el retrato de Antonia la Menor como Augusta, elaborado ya en época de su hijo el emperador Claudio (Beltrán Fortes y Loza Azuaga, 2020Beltrán Fortes, J. y Loza Azuaga, M. L. (2020). Provincia de Cádiz (Hispania Vlterior Baetica) (CSIR-España I, 8). Cádiz - Tarragona: Universidad de Cádiz - ICAC., pp. 149-150, n.º 16); pero no sabemos realmente el punto exacto en el que estas piezas fueron localizadas13
Este conjunto aterrazado, escalonado desde la acrópolis sobre el foro, con una contundente monumentalidad concebida para el efecto a larga distancia (Fig. 16), encuentra diversos parangones en otras comunidades hispanas de época imperial temprana como, entre otras, Ercavica (prov. Cuenca) o Bilbilis (prov. Zaragoza) o, ya en la Bética, Munigua (prov. Sevilla) u Oba (prov. Cádiz) (Pfanner, 1990Pfanner, M. (1990). “Modelle römischer Stadtentwicklung am Beispiel Hispaniens und der westlichen Provinzen”. En: Zanker, P. y Trillmich (Eds.). Stadtbild und Ideologie. Die Monumentalisierung hispanischer Städte zwischen Republik und Kaiserzeit, Kolloquium Madrid 1987. München: Verlag der Bayerischen Akademie der Wissenschaften, pp. 59-116., pp. 74-79; Schattner, 2004Schattner, T. G. (2004). “Gedanken zu Situation und Lage des Terrassenheiligtums von Munigua (Prov. Sevilla)”. En: Schwandner, E. L. y Rheidt, K. (Eds.). Macht der Architektur - Architektur der Macht. Bauforschungskolloquium in Berlin vom 30. Oktober bis 2. November 2002 veranstaltet vom Architektur-Referat des DAI (DiskAB, 8). Mainz am Rhein: P. von Zabern., 2019Schattner, T.G. (2019). Munigua. Un recorrido por la arqueología del municipium Flavium Muniguense. Sevilla: Editorial Universidad de Sevilla.; Tabales y Reina, 2006Tabales Rodríguez, M. Á. y Reina Fernández-Trujillo, F. J. (2006). “Castillo de Jimena de la Frontera. Descripción de una estrategia de intervención”. Revista PH, 60, pp. 152-169.; Labriola, 2022Labriola, A. (2022). “¿Simulacra Urbis o simulacros de ciudades? Escenografías urbanas en las ciudades pequeñas de la Hispania alto-imperial”. En: Mateos, P., Olcina, M. H., Pizzo, A. y Schattner, T. G. (Coords.). Small Towns, una realidad urbana en la Hispania romana. Mérida: Instituto de Arqueología de Mérida, vol. I, pp. 153-162.; Rubio 2022Rubio Rivera, R. (2022). “El paisaje urbano de Ercavica: urbanística y monumentalización”. En: Mateos, P., Olcina, M. H., Pizzo, A. y Schattner, T. G. (Coords.). Small Towns, una realidad urbana en la Hispania romana. Mérida: Instituto de Arqueología de Mérida, vol. I, pp. 325-334.). La ocupación monumental del paisaje se ve acentuada por construcciones defensivas complementarias, como los bastiones citados, así como las puertas de acceso, elementos localizados en otros asentamientos béticos situados en la cima de colinas. Valga como ejemplo el conjunto defensivo de la llamada Puerta de Sevilla, de Carmo (Carmona), que presenta una secuencia de fases que aún hoy se debate, bien como un original bastión púnico (Jiménez, 1989Jiménez, A. (1989). La Puerta de Sevilla en Carmona (Sevilla). Sevilla: Consejería de Fomento y Vivienda de la Junta de Andalucía.), o bien como una edificación romana (Schattner 2005Schattner, T. G. (2005). “La puerta de Sevilla en Carmona y otras puertas romanas en la Península Ibérica”. Romula, 4, pp. 67-98.). También cabría citar la puerta oriental de Torreparedones, de origen prerromano (Robles Moreno, 2020Robles Moreno, J. (2020). “Fortificaciones iberorromanas: el caso de la puerta oriental de Torreparedones (Baena, Córdoba)”. Spal. Revista de Prehistoria y Arqueología, 29, 2, pp. 81-107. DOI: 10.12795/spal.2020.i29.19).
La existencia de un teatro en la zona sur de Carissa Aurelia ya se había sospechado durante la prospección en superficie realizada en 2009-2010 (vid. supra), donde una abrupta depresión del terreno ofrecería las condiciones adecuadas para albergar una cavea apoyada en la ladera (supraFigs. 5 y 9g). De todas maneras, durante los trabajos de campo en este punto de la ciudad fue documentado un escalón de asiento ligeramente curvado que yacía en la superficie (ubicación: supraFig. 9g). Un análisis más detallado de las imágenes de satélite publicadas en Google Earth durante los últimos diez años muestra una anomalía semicircular localizada a unos 25 m al norte de la muralla de la ciudad, que podría revelar la existencia de una cavea de unos 45 m de ancho. Este elemento está delimitado al sur por dos alineamientos paralelos que discurren a una distancia de 5 m y que, verosímilmente, pueden interpretarse como los restos de un edificio escénico. Los resultados de la magnetometría, que solo cubre parcialmente la zona, parecen apoyar esta interpretación, pero se necesitan más investigaciones para verificar el hallazgo con certeza. Muy cerca, en Acinipo (Ronda la Vieja), existe un teatro de similares características, con una cavea en gran parte labrada en la propia roca madre y un edificio escénico que se levanta libremente delante de él y para el que se supone una datación comparativamente temprana, de época cesariana o augustea14
Por el contrario, aún no se han podido identificar de forma certera otras tipologías de edificios públicos característicos de los ámbitos monumentales de las ciudades béticas, como, por ejemplo, macella o termas15
Una gran parte de la superficie urbana parece haber sido ocupada por edificios residenciales. De acuerdo con la estructuración asistemática de la ciudad, que sigue principalmente las condiciones topográficas, las viviendas se adaptarían a las diferentes alineaciones de las calles y a los límites de las insulae, presentando tamaños y trazados irregulares. Al mismo tiempo, en algunos lugares, la fuerte pendiente haría necesarias subestructuras y terrazas, de las que aún pueden verse restos macizos de muros en varios puntos (Fig. 18; para la ubicación: Fig. 9e). En algunas de estas terrazas se integraron grandes cisternas (para la ubicación: Fig. 9d). En varios puntos también quedan al descubierto pavimentos que presumiblemente se destinarían a zonas de patio. Los hallazgos geofísicos sugieren en unos casos la existencia de peristilos. En relación con esto, se han documentado columnas de caliza cuyo pequeño diámetro (unos 40 cm) autorizan su adscripción a contextos domésticos (para su localización: Fig. 9h). Por último, es posible que algunas casas tuvieran tabernae en sus fachadas, como, por ejemplo, sugieren varias hileras de habitaciones rectangulares de igual tamaño a lo largo de la calle principal que conduce desde la puerta norte hacia el sureste.
Los restos de grandes edificios públicos, que se pueden testimoniar a partir de los restos arquitectónicos superficiales y los resultados geofísicos, revelan una monumentalización del complejo urbano que, como en otros yacimientos de la Bética, parece haber ido acompañada de un periodo de gran prosperidad en épocas augustea y julio-claudia, que continuaría aún con la dinastía flavia. Durante este periodo, Carissa Aurelia sería uno de los muchos florecientes centros urbanos de mediana entidad que existieron en la región, el cual, probablemente se benefició de una fructífera producción agrícola excedentaria orientada a la exportación16
Según el estado actual, Carissa Aurelia es comparable a lugares como Munigua en su concepción urbana debido a las terrazas (Schattner, 2004Schattner, T. G. (2004). “Gedanken zu Situation und Lage des Terrassenheiligtums von Munigua (Prov. Sevilla)”. En: Schwandner, E. L. y Rheidt, K. (Eds.). Macht der Architektur - Architektur der Macht. Bauforschungskolloquium in Berlin vom 30. Oktober bis 2. November 2002 veranstaltet vom Architektur-Referat des DAI (DiskAB, 8). Mainz am Rhein: P. von Zabern., 2018). Sin embargo, en contraste con este municipio enclavado en las inmediaciones del valle del Guadalquivir, que con sus modestas 4 hectáreas es una de las llamadas Small Towns, actualmente en creciente discusión (Mateos, Mayoral y Pizzo, 2022Mateos, P., Mayoral, V. y Pizzo, A. (2022). “Contributa Iulia Ugultunia, una small town en el corazón de la Baeturia céltica”. En: Mateos, P., Olcina, M. H., Pizzo, A. y Schattner, T. G. (Coords.). Small Towns, una realidad urbana en la Hispania romana. Mérida: Instituto de Arqueología de Mérida, vol. II, pp. 381-390.), Carissa, con sus aproximadamente 16 hectáreas de asentamiento amurallado, difiere no solo en su tamaño, sino también en su localización en un área con menos densidad de asentamientos. Futuras investigaciones deberán aclarar cómo el paisaje y, sobre todo, el territorio de Carissa es congruente o se desvía de los ejemplos mejor investigados en el valle del Guadalquivir, y qué conclusiones se pueden extraer de ello con respecto a la función urbana y administrativa de esta ciudad.
5. CONCLUSIONES
⌅En el estado actual de la investigación, Carissa Aurelia puede definirse como una ciudad romana de origen turdetano, adaptada a la topografía accidentada del terreno en que se sitúa. La elección de ese lugar para el asentamiento, una colina naturalmente defendida que domina en gran medida el paisaje circundante, así como su estructura urbana, fuertemente adaptada a las condiciones topográficas, se deben, posiblemente, a su desarrollo en época prerromana como un oppidum turdetano. También cabría destacar ciertos elementos que parecen apuntar a la pervivencia de influencias púnicas en el asentamiento17
Al igual que muchas otras ciudades de la península ibérica, Carissa Aurelia parece haber sufrido un desarrollo urbano y monumental masivo a principios del periodo imperial, beneficiándose, entre otras cuestiones, de los excedentes de la producción agrícola y de la creciente integración en las redes económicas del Imperio, con base en su promoción municipal en época cesariana. Esta dinámica se vislumbra, sobre todo, en la monumentalización de la acrópolis, el aterrazamiento del foro destinado a crear un efecto escenográfico y la construcción del presunto teatro, aunque son hipótesis que hay que corrobora en el futuro, estableciendo su cronología. Esta dinámica se acompañó de la erección de grupos escultóricos dedicados a la familia imperial y de un amplio proceso de marmorización de los espacios públicos18